Mi amigo, el transa 3: el mercado

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Mi amigo, el transa 3: el mercado

12 Junio 2026

Pensar alrededor de este actor, que es el transa, nos permite entender mejor cómo se dinamiza un mercado ilegal de drogas que se viene expandiendo y que atraviesa diferencias sociales y geográficas. Que en este mercado existe una oferta y una demanda, y este actor que históricamente tenía una imagen muy cuestionable, en la actualidad se volvió un actor más piola y hasta como un horizonte de posibilidad para la concreción de determinados objetivos culturales.

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El mercado

En principio un mercado tiene dos dimensiones, la oferta y la demanda. Voy a tomar como referencia el mercado de cocaína, la oferta puede ser dimensionada por indicadores que establecen las cantidades de incautaciones y el de la producción, por el lado de la demanda un indicador válido es la cantidad de consumidores.

Dicho eso, tenemos que en según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito la producción global en el 2023 fue de 3.708 toneladas, las incautaciones fueron de 2.275 toneladas, por lo tanto para los 25 millones de consumidores de cocaína, hubo disponible en el mercado 1.433 toneladas.

En términos geográficos, el informe de Naciones Unidas sostiene que la producción se ubica en las zonas de Colombia, Perú y Bolivia. A su vez los principales puntos de comercialización se ubican en EEUU y Europa.  Estas dos regiones son las que concentran la mayoría de consumidores, sin embargo el informe advierte un crecimiento del consumo en países considerados emergentes.

Las rutas de ingreso a EEUU siguen siendo por México, a través del control que mantiene principalmente el Cártel de Sinaloa. En relación al Cártel de Jalisco Nueva Generación, a quien su líder fue hace poco asesinado, tiene otras particularidades. En distintas intervenciones realizadas por la DEA, más allá de la intención, por lo general benefician las rutas bajo control del Cártel de Sinaloa.

Por lo tanto de Colombia, via aguas internacionales, llega a México y de ahí ingresa a EEUU. Otra ruta es de Colombia, atravesando el mar caribe atravesando Venezuela, con destino a Miami. Y finalmente desde Colombia a través del océano Atlántico llega al puerto de Amberes en Bélgica, con destino al mercado Europeo. 

Brasil también es un país del que parte una ruta que llega a Europa, pasando por Nigeria, a su vez Brasil tiene grupos vinculados a la narcocriminalidad muy organizados como el Comando Vermelho y el Segundo Comando do Capital.

Ahora bien, Brasil como punto de salida de la cocaína que cruza el atlántico con destino a Europa, recibe el tránsito de los países con producción como Colombia. Pero también de la producción que sale de Perú y Bolivia, que atraviesa Paraguay y finalmente llega a los puertos más al sur de Brasil. 

En Argentina, el mercado de la Cocaína está principalmente proveído de la producción del Perú y Bolivia. Las formas de ingreso son variadas, no me voy a detener en este punto ahora, pero sí mencionar que una de las rutas más importantes que se utiliza para la exportación a Europa es el Río Paraná, por los importantes puertos y centros exportadores de la región.

Argentina y Brasil poseen una importante producción de precursores químicos, que son necesarios para muchísimos medicamentos, pero también es un insumo necesario para la producción de distintos tipos de drogas ilegales. De ahí que para la producción o estiramiento de muchas drogas ilegales, el acceso ilegal a determinados precursores químicos es considerable.

Por ejemplo, la cocaína que llega de Perú o Bolivia es de menor calidad en relación con la que se produce en Colombia. Por lo tanto, sumado a la menor calidad y se le ponen otras sustancias para adulterarla aún más, todo esto en condiciones muy precarias. 

Un kilo de Cocaína, un ladrillo como comúnmente se lo conoce, puede tener un costo de producción de entre 1.200 y 2.000 u$s. Tengamos presente que los países que tienen condiciones geográficas para su producción son Colombia, Perú y Bolivia. Cuando llega a los puertos para su exportación a Europa puede tener un valor de entre 10.000 y 12.000 u$s. Pero cuando llega a su destino final el kg puede valer 50.000 u$s en Hamburgo, Nueva York o Londres.

Ahora bien, en el mercado local Argentina, tenemos un mayorista que consigue 5 kg a un costo de entre 3.000 y 4.000 u$s el kilo. Divide cada kilo para dárselo a 5 transas, cada uno de estos tiene un kilo para comercio minorista. Pero si de ese kilo se lo puede estirar, con otros precursores químicos en el mejor de los casos, de un kilo sacan 2 kilos. Y así la cadena de fraccionamiento puede seguir. El punto es que si de un kilo fraccionado en bolsitas, tenes 1.000 bolsitas de 1 gramo, una bolsa a 18 u$s ($25.000) el resultado es que de kg a u$s 3.000 le sacas u$s18.000.

Los montos mencionados pueden oscilar, pero me parece importante tenerlos como referencia luego de consultar a varias fuentes, dicho eso si googlean o entran a un grupo de Telegram también se pueden obtener listas de precios. En el caso del gramo de cocaína puse un estimado, pero hay precios más bajos como por ejemplo entre $12.000 a $15.000, la calidad hace variar el precio.

Pero pensar esta dimensión económica del mercado, nos tiene que hacer reflexionar sobre el flujo de dinero que circula a partir de este mercado local y como se inyecta a la economía formal. Por eso el transa en los barrios es un dinamizador de esa economía, porque con esos números de dinero puede generar trabajos que se inscriben en este modelo ilegal, puede pagar por seguridad, puede invertir en otras actividades, puede cumplir un rol de prestamista, puede financiar emprendimientos.

Lo más interesante es que no necesita ser un jefe narco como muchas veces se los quiere hacer pasar, lo cual a un transa que comercializa 300 o 500 gr de cocaína ponerle el título de narco es no conocer la dimensión del mercado y sus actores.

Pero el volumen de dolares o pesos que circula es impresionante, eso en contexto de informalidad absoluta pero también a nivel nacional donde la informalidad de la economía Argentina alcanza al 43% de la población económicamente activa.

Y volviendo al dato de producción global de cocaína, de consumidores y de incautaciones. El objeto de intercambio que vincula a la oferta y la demanda, es de 1.433 toneladas de cocaína. Por lo tanto los indicadores de incautaciones, que se celebran como logros en la fantasiosa lucha contra las drogas, no es más que un indicador de efectividad de las fuerzas que realizan esa tarea. Pero no alcanza, por eso hay que tener cuidado con encantarse con el acting que realizan quienes celebran el nivel de incautación, porque el problema los está superando ampliamente.

Todo esto solamente, hablando del mercado de cocaína, que así como lo atraviesan cuestiones económicas también es atravesado por cuestiones sociales y culturales que no son menos importantes para entender el fenómeno. Porque tengo ejemplos en donde el gr de cocaína puede valer $40.000, pero las rutas e intermediaciones que atravesó ese gramo puede ser el mismo que el gramo que vale $20.000.

De forma coloquial voy a decir que si uno le pregunta a un consumidor esporádico o cotidiano de cocaína, es muy probable que respondan que sus transas son los mejores y que ellos consumen de la mejor.

También el consumo de cocaína que históricamente estuvo ligado a personas de mayor poder adquisitivo, con patrones de consumos y de estilos de vida asociados a estratos sociales más elevados, eso en la actualidad hace años está mutando.

Hoy por hoy el consumo de drogas sintéticas o de diseño, está más vinculado con sectores más elitistas o de mayor poder adquisitivo. En cambio la cocaína se está convirtiendo en un consumo más de las clases subalternas y de menor poder adquisitivo. Sobre esto próximamente me voy a enfocar en el “tusi” porque si bien es una droga sintética, existe una diferenciación social con ese tipo de consumo, más vinculado en la actualidad con sectores de menor poder adquisitivo pero que proyectan pertenecer a otros estratos sociales.

Y sobre esto me parece importante pensar en la mano de obra que se necesita para motorizar todo este mercado, porque me permito duda sobre si es una decisión deliberada de involucrarse en actividades delictivas o tiene más que ver con alcanzar determinados objetivos culturales los que inciden en la decisión de obtener ingresos a partir de este mercado ilegal vinculado a la comercialización de drogas.

Porque si no existen medios legales que permitan proyectarse en la vida para satisfacer esas metas culturales, los medios se buscaron por otros caminos y eso no incide sólo en los estratos de menor poder adquisitivo. Sino que también atraviesa a personas que tienen sus orígenes en estratos sociales más altos. No es lo mismo alguien que se inscribe en el mercado de la cocaína, que sí lo hace comercializando “tusi” o si lo hace comercializando pastillas. 

El transa puede estar en una villa, en un barrio de clase media o en un barrio privado.