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Medios //// 15.03.2017
La Nación volvió a justificar los crímenes de lesa humanidad

Una vez más la "tribuna de doctrina" expresó su posición sobre el Terrorismo de Estado de los `70. El editorial de hoy recomendó al gobierno cumplir su promesa de terminar con “el curro de los derechos humanos” y se refirió al kirchnerismo como un “régimen”.

Por Redacción APU
En su editorial de hoy titulado “Hechos no palabras”, el diario La Nación expresó su conocida postura respecto de la última dictadura militar y remarcó un desvío en el rumbo que, el gobierno actual, había prometido en materia de DDHH. De este modo, el primer párrafo comienza recordando a sus lectores que “Cuando todavía era candidato a la presidencia de la Nación, Mauricio Macri aseguró que, de acceder al gobierno, con él se acabaría "el curro de los derechos humanos"(….) Sin embargo, transcurridos 15 meses de gobierno, aquella promesa sigue incumplida”.
Más avanzado el texto, el editorialista opina que “el terrorismo merece asimismo una mirada ecuánime y sin amputaciones ni ánimo vengativo, dirigida a encontrar la verdad y a castigar por igual a unos y a otros por todo aquello que se hizo al margen de la ley desde ambos bandos”. E insiste en la “Teoría de los dos Demonios” y en el reclamo histórico de prisión domiciliaria para los genocidas, por su mayoría de edad: “tanto a los condenados como a los procesados se les niega el derecho constitucional a la prisión domiciliaria en razón de su edad o estado de salud. Como reiteradamente denunciamos desde estas columnas, personas de más de 70 años, en muchos casos enfermas, no reciben la debida atención”.
Al mismo tiempo, en sus líneas recomienda al presidente que “cumpla su promesa y asuma protagonismo en la búsqueda de la verdad y la pacificación”, para superar el relato construido por “el anterior régimen, habitado sólo por sangrientos militares e inocentes guerrilleros”, en referencia al kirchnerismo. Al cual acusa de haber cometido “millonarias estafas contra el Estado Nacional” bajo “el falaz manto protector de la defensa de los derechos humanos”.
Hacia el final el editorial indica, con un rol paterno e institucionalista, que “El desafío es retomar las promesas de campaña para que en la Argentina no haya más víctimas sin reconocimiento ni consuelo y victimarios sin castigo”, y continúa, “como resultado de una ley que lejos está de ser pareja para todos, de la reiterada violación de los principios republicanos que nos rigen y de una dialéctica pseudoprogresista que ha venido alimentando el odio, los enfrentamientos y el afán de venganza anclándonos al pasado en lugar de apostar a la pacificación”.