La crisis en el mundo y en la Argentina
En pleno proceso de transición entre el mundo unipolar hacia la multipolaridad, cuyo principal componente es el enfrentamiento entre los EE.UU. y China, el mundo resulta conmocionado por la repentina aparición de nuevos ingredientes, que si bien pueden parecer sorpresivos, en alguna medida fueron esperables.
Con el telón de fondo del enfrentamiento entre los EE.UU. y China, se vienen desarrollando las guerras entre Rusia y Ucrania y entre los EE.UU. e Irán, que amenazan extenderse a Arabia Saudita y otros países de Medio Oriente, a las que se agregaron desde hace pocas semanas las masivas y en algunos casos muy violentas protestas que sacuden a Francia, España, Portugal, Italia, Bélgica y otros países europeos.
Estas protestas no son ajenas a los resultados y a las consecuencias de las dos guerras en curso que, por una parte parecen extenderse mucho más allá de lo que presuponen las correlaciones de fuerza que existen en cada caso y que ponen en duda la capacidad real de los EE.UU y de Rusia de imponerse frente a adversarios militarmente mucho menos poderosos, y que además resultan en un aumento del precio del petróleo superior al 60% que viene impactando negativamente sobre el conjunto de la economía mundial, en especial sobre los países que no cuentan con recursos propios.
Europa revuelta
Las protestas que sacuden Europa parecen no estar coordinadas y tener causas diferentes.
Comenzaron en Francia el 18 de septiembre con la protesta de estudiantes secundarios en los suburbios obreros al norte de París por la caída de la calidad educativa, aulas superpobladas, falta de 3.000 profesores, aulas sin calefacción, baños rotos. A estas protestas se unieron los estudiantes universitarios, incluyendo a la Sorbona. En algo más de dos semanas las protestas se viralizaron alcanzando a unos 500 liceos cerrados o bloqueados; el 13 de octubre se realizó la mayor marcha estudiantil desde mayo del 68, con un estimado de 480.000 asistentes.
Pocos días antes de las protestas estudiantiles comienzan las originadas por el aumento de los combustibles y del costo de vida, a las que se incorporan camioneros, pescadores, obreros de la construcción y agricultores. Se bloquean rutas y resurge el movimiento de los Chalecos Amarillos, convocando por redes a movilización nacional el 17 de octubre.
En esa fecha se unifican las protestas de los estudiantes y sus padres, los sindicatos CGT, los chalecos amarillos y de activistas climáticos con manifestaciones masivas en París, Lyon, Marsella, Lille, con una asistencia estimada entre 550.000 y 800.000 asistentes en todo el país, con unos 110.000 en París.
De noche las protestas se descontrolan, resultando saqueos a unos 1500 comercios y 1500 focos de incendio, incluyendo la quema del Ayuntamiento de Limoges con su cúpula del siglo XIX colapsada, la invasión al Ayuntamiento de de Marsella y el incendio de la oficina de turismo de Lyon.
El balance incluye 2.400 detenidos, unos 1.000 policías o gendarmes heridos, 1 manifestante muerto en París por paro cardíaco, y un pibe de 15 años que perdió una mano por la explosión de una granada aturdidora. La respuesta del gobierno de Macron se tradujo la declaración del toque de queda nocturno en París y Lyon mientras, a 6 meses de la elección presidencial, Le Pen y Mélenchon capitalizan la ineptitud gubernamental.
En España el detonante fue la crisis de vivienda generada por la competencia con el precio de los alquileres turísticos exigidos por fondos de inversión y viralizada a partir del caso de María del Carmen Abascal, de 87 años, con 50% discapacidad y en silla de ruedas; al vencimiento de su contrato de alquiler, ante una cuota más que triplicaba la anterior excediendo largamente su pensión, fue desalojada por la fuerza policial y hospitalizada. Desde allí envía un video diciendo “no he logrado defender mi casa, pero sí he luchado para que los demás aprendan a luchar por la suya". Muere 15 días después del desalojo.
Bajo el lema "Ni una Maricarmen más" se producen acampes en Madrid y en otras 50 ciudades en protesta, bloqueos a los fondos de inversión, ollas populares y otras acciones que hasta ahora se mantuvieron pacíficas.
A los alquileres se suman sueldos que no suben, aumentos de la electricidad del 38% en 2 años, del 22% en el transporte, entre otros.
Mediante decretos el gobierno intenta paralizar los desalojos a vulnerables y congelar los alquileres, pero la oposición voltea sus intentos y Sánchez se ve obligado a convocar elecciones anticipadas.
Portugal es el caso más extremo de crisis habitacional de toda Europa. Se denuncia que hay 723.000 pisos vacíos en Portugal y a la vez mucha gente sin poder alquilar.
El estallido contra costo de vida comienza el 10 de octubre con miles de carpas acampando en plazas de Lisboa y Oporto; 5 días después la policía desaloja violentamente el acampe de Oporto con más de 30 heridos.
El 17 de octubre se produce una marcha gigantesca convocada por el sindicato de la CGTP con decenas de miles de participantes en Lisboa, Oporto y Coimbra exigiendo una suba general del salario mínimo y precios máximos a los alquileres que también es disuelta por la policía con 55 detenidos. Actualmente se prepara junto con España una huelga general ibérica para el 11 de noviembre.
En Italia el detonante es una combinación de la inflación, precios de los combustible, déficits en las escuelas y sueldos históricamente bajos que genera dos protestas convergentes, pero de distinto origen.
En el norte el No Meloni Day que tuvo lugar el 16 y 17 octubre, estudiantes en Milán, Turín, Bologna, Roma y Bari exigen más presupuesto para la educación, menor gasto en armas y más en las escuelas que se caen a pedazos). El 17 se pudre todo. En Milán y otras ciudades se producen saqueos, vidrieras rotas, coche de los carabinieri quemado, con 271 detenidos y 14 policías heridos.
En paralelo en el sur, desde principios de octubre, el aumento de los combustibles origina bloqueos de camioneros y agricultores con cortes de rutas, puertos y autopistas en Sicilia, Puglia y Calabria; los faltantes de combustibles generan cierre de fábricas de pastas por falta de harina y góndolas vacías en supermercados del sur. Las fábricas de Puglia, Campania y Sicilia producen casi toda la pasta de Italia y ponen en jaque la cadena alimenticia nacional.
En respuesta con el gobierno de Meloni aprobó duras medidas de seguridad que penalizan con cárcel y multas a quienes pongan en peligro la seguridad durante las protestas, dando así origen al "Movimiento 17 de Octubre" que propone movilización permanente de alcance nacional a realizarse todos los sábados a partir de las 15 horas.
En Bélgica se observan problemas por falta de presupuesto educativo con aulas superpobladas, falta de libros y computadoras y edificios viejos. A ello se suma en el sector francófono del país un aumento del 43% en la matrícula universitaria a partir de junio del 2026.
El 7 de octubre cientos de estudiantes en Lieja, ciudad universitaria del este bloquean calles, rompen vidrios y encienden fogatas; la represión produce 107 detenidos y el gobierno alerta sobre posibles disturbios mayores, aconsejando cerrar comercios.
En Flandes, zona neerlandesa, la situación se mantiene tranquila porque esa región tiene un mejor financiamiento educativo.
Al menos otros cinco países de la UE sufren protestas.
En Alemania el tema es la guerra. El gobierno de Merz quiere reinstalar servicio militar obligatorio, generando huelgas escolares en Berlín, Hamburgo y Stuttgart, bajo el lema "No queremos guerra" y en contra del rearme.
En Irlanda se combinan las elevadas tasas universitarias y alto costo del alojamiento,
En Grecia se producen asambleas, tomas y manifestaciones por falta de profesores y edificios sin mantenimiento, así como recortes desde la troika.
En Austria la asociación universitaria protesta por el recorte de €1.000 millones del presupuesto universitario trianual.
En Albania se protesta contra la corrupción con marchas en Tirana pidiendo elecciones libres.
Como denominador común se observa que casi todos los países de UE, ante el aumento de los combustibles y la creciente inflación, sufren déficits fiscales del orden del 4-5% del PIB. En respuesta recortan sus presupuestos de educación y vivienda mientras aumentan los de defensa y armamento.
Ante este estado de conmoción que vive Europa preguntar en qué medida continuará la vigencia de la premisa neoliberal de que cada individuo es el único y exclusivo responsable de su éxito o de su fracaso o, en otros términos, preguntarnos sobre la continuidad del predominio político del del neoliberalismo en el mundo.
La calesita argentina
En los últimos 50 años nuestro país alternó 15 años de presidencias explícitamente neoliberales (la Dictadura Cívico Militar, Macri y lo que va de la presidencia Milei) con 18 años de presidencias peronistas (Duhalde, Néstor y Cristina Kirchner y Alberto Fernández) y otros 18 años de presidencias a las que no les cabe la anterior clasificación (Raúl Alfonsín, que supo restituir la democracia pero no encaminar la economía; Menem que asumió desde un supuesto peronismo y gobernó como liberal de derecha; y De la Rúa que, incapaz de torcer el rumbo impuesto por los poderes concentrados, acabó su mandato con la crisis del 2001).
La causa principal de estas idas y vueltas en el rumbo político y del mal desempeño socio económico de nuestro país en estos últimos 50 años no son otras que el irresuelto enfrentamiento entre el peronismo y el anti peronismo, un fenómeno complejo que conviene analizar en detalle.
Uno de sus componentes más visibles son las fake news absolutas con que el neoliberalismo enfrenta al peronismo mediante sus acusaciones respecto al superávit fiscal, cuestión fácilmente rebatible con la constatación de los datos oficiales de la evolución del superávit fiscal en cada presidencia, pero que mediante su continuada reiteración ha calado hondo en buena parte del electorado.
Otro componente, mucho más larvado es la instalación del miedo al peronismo por parte de establishment, cuestión que se encuentra profundamente enraizada en los odios que caracterizan nuestra historia desde su propio nacimiento en 1810, odios que continuaron con los sangrientos enfrentamiento entre unitarios y federales, el genocidio indígena y que en su momento dieron sustento a la Semana Trágica, los levantamientos de la Patagonia Rebelde y a los bombardeos a la Plaza de Mayo, los fusilamientos de José León Suárez, la prohibición del peronismo, la proscripción de Perón, seguida más recientemente a los 30.000 desaparecidos y en la actualidad por el encarcelamiento y la proscripción de Cristina Kirchner.
Cabe la pregunta sobre cómo sobrevivió el peronismo a todas las persecuciones y a las violencias de las que fue objeto a lo largo de más de ocho décadas que se iniciaron con el encarcelamiento de Perón en 1945; y más aún, cabe preguntar si el peronismo será capaz de conservar su vigencia a pesar de la ola neoliberal que vive nuestro país y de los conflictos que estamos viviendo a nivel mundial.
La respuesta podría encontrarse en la constatación de que el peronismo es mucho más que un partido o un movimiento político al reunir todas las características que definen a una filosofía.
Esa constatación permite confirmar que el peronismo, o el justicialismo si se prefiere, posee los cuatro elementos propios de una filosofía: su objeto en términos ontológicos, antropológicos y epistemológicos; un conjuntos de valores éticos, políticos y estéticos; una lógica y método argumentativo y una praxis que guía su accionar.
Muy brevemente el peronismo como objeto define al hombre en modo integral, rechazando tanto el individualismo que aísla al hombre como el colectivismo que anula al individuo en favor del Estado) y lo concibe como una unidad que solo puede realizarse plenamente dentro de una comunidad que también se realice.
Los principios rectores éticos y políticos del peronismo están claramente definidos por la Justicia Social que implica la dignificación del trabajador y la distribución equitativa de la riqueza; la Independencia Económica mediante el libre manejo de nuestros recursos e industrias nacionales frente a los extranjeros y la soberanía Política que no significa otra cosa que la libre determinación del pueblo para elegir su destino sin tutelajes externos. Esos principios están detallados en sus 20 verdades.
Doctrinariamente el peronismo sostiene la tercera posición, tanto como método de inserción global, como mecanismo para resolver conflictos mediante una superación dialéctica, no como un posicionamientos pasivos, sino como alternativas ideológicas y prácticas que en su momento superaron la confrontación entre el capitalismo y el marxismo y que actualmente se plantean como método para posicionarnos ante la actual lucha por la hegemonía mundial.
Desde su lógica y método argumentativo el peronismo desarrolló conceptos técnicos y culturales precisos que modificaron el lenguaje político argentino, tales como la Comunidad Organizada: un modelo social donde las instituciones intermedias (sindicatos, universidades, agrupaciones) participan activamente en las decisiones del Estado; la Dignidad del Trabajo que considera al trabajo no como una mercancía, sino como una función social reguladora; una Teoría del Liderazgo basada en la persuasión y la armonización de intereses sectoriales, diferenciada de la mera "administración" o de la dictadura, entre muchas otras definiciones.
A lo largo de su historia el peronismo supo definir las prácticas políticas de cada etapa, tanto durante sus gobiernos, a los que siempre accedió democráticamente, como durante la resistencia a su represión y a las dictaduras, como cuando le tocó actuar democráticamente desde la oposición.
En las presentes circunstancias y ante el descalabro social, político y económico que estamos viviendo y que se vienen deteriorando aceleradamente durante el (des)gobierno de Milei el peronismo se encuentra en pleno análisis y definición de sus tácticas, estrategias y de sus propuestas al conjunto de la sociedad que le permitan primero recuperar el ejercicio del poder y, logrado ese objetivo, avanzar hacia sus propósitos de alcanzar la grandeza de la Patria y la felicidad del pueblo.
En modo similar al caso europeo, en el nuestro también cabe la pregunta sobre la continuidad del neoliberalismo o un eventual reemplazo por políticas a progresistas.
La respuesta a este interrogante debe tener en consideración el reciente triunfo de Lula en Brasil, triunfo que no sólo alient al retorno del peronismo en las elecciones de 2027, sino que también refuerza la posibilidad de reconstruir la alianza de las fuerzas progresistas de la UNASUR.