La patria también es nuestra: cuerpos queer, visibilidad y resistencia

  • Imagen
    Lucas Gómez
ENSAYO

La patria también es nuestra: cuerpos queer, visibilidad y resistencia

04 Noviembre 2026

“Los chicos-de-los-anos-castrados erigieron una comunidad a la que llamaron Ciudad, Estado, Patria ( … )”

Terror anal - Paul B Preciado


“Era mi sueño tirarle una bomba de gas a estos hijos de puta”, se lo escucha decir a Cristian Valderrama, no en una sino en repetidas entrevistas. Cristian y su novio, Lucas García, en cuyo cuerpo quedó inscripto un sublime gesto de resistencia queer, viven en el barrio de Constitución, a una cuadra de San José 1111, en donde actualmente se encuentra proscripta quien supo ser dos veces presidenta por el voto popular, Cristina Fernandez de Kirchner.  

Cristian y Lucas están casados desde el 2021. No esconden en absoluto su compromiso con la militancia peronista ni, mucho menos, con Cristina, de quien se enorgullecen por ser vecinos. Hace años que la cuidan y ella los conoce y siempre los saluda, afirma Cristian. Cristina, dice, los saluda y les hace señas desde el balcón, para decirles que son muy fuertes (empuñando un bicep) y que se cuiden (llevándose el dedo índice al ojo). 

El pasado 15 de octubre de 2026, tuvo lugar la 5ta Marcha Federal Universitaria, la cual se estima movilizó a un millón de personas, en reclamo al cumplimiento de la Ley De Financiamiento Universitario (27.795), la cual obliga al poder ejecutivo, entre tantas otras disposiciones, a recomponer el poder adquisitivo de los salarios reales de los docentes y no docentes universitarios, los cuales están en caída sostenida desde el año 2023. Como era de esperarse, la marcha sufrió una brutal represión a manos de las fuerzas de seguridad que están a cargo de la ministra Alejandra Monteoliva. Gendarmes, policías y prefectos avanzaron con camiones hidrantes, balas de goma y gas lacrimógeno, seguido de una publicación celebrativa en X: “En argentina nadie está por encima de la ley.” 

Entre varios manifestantes que sostenían distintos carteles —en uno de ellos se podía leer «Las Malvinas son argentinas», remitiendo a la sábana que La Selección Argentina tomó del pueblo y exhibió luego del triunfo contra Inglaterra en el mundial— Lucas se abre paso con una pollera y una bandera de Argentina hacia el camión hidrante. “Parece que la bandera los hizo enojar más”, afirma en una entrevista. Distintos videos captan el momento en el que camión hidrante intenta hacerlo retroceder en dos ocasiones y, a pesar de todo, Lucas clava la bandera en el suelo y esta persiste como si se tratase de una represa. El cuerpo de Lucas cristalizó en segundos, a través de una imagen, un punto de encuentro entre militancia LGBTQI+, nación, patriotismo, memorias colectivas e imaginarios políticos futuros disidentes y populares. 

No era la primera vez que Lucas y su novio se enfrentaban a un camión hidrante. Cada miércoles le ponen el cuerpo para acompañar y cuidar a los jubilados en sus marchas. No obstante, ese día, ese gesto cobró una sensibilidad particular la cual permite abrir interrogantes en torno a la política y las imágenes: ¿Cuáles son los cuerpos autorizados a representar una nación? ¿Qué imaginarios disputa un cuerpo queer y marica que sostiene una bandera contra un camión hidrante?

En 1999, el filósofo francés Jacques Rancière, definió lo político como el conflicto en torno a la configuración de un escenario en común: una disputa por regímenes de visibilidad y sensibilidad que determina qué puede ser visto, qué puede ser dicho y quiénes son los sujetos autorizados a tomar los lugares de enunciación. Las repercusiones en distintas redes sociales como Instagram o X no se hicieron a esperar: «Femboys con más huevos que toda la CGT unida», se podría leer en una publicación que resumía tanto estas repercusiones como daba cuenta de la disputa por el reparto de lo sensible de la que habla Rancière . 

Así, Lucas y Cristian quedaron identificados como “los femboys de la marcha universitaria". En la cultura LGBTQI+ el femboy remite a un varón que expresa sus rasgos identitarios a través de categorías femeninas (pollera, maquillaje, lencería, etc) sin necesariamente pasar a la identidad drag. Es una línea de frontera que escapa al binarismo hombre-mujer, sin necesariamente recaer en el no binarismo como categoría identitaria. Partir de esta aclaración es importante, ya que nos permite comprender lo disruptivo de esta intervención política. Tanto la patria como la Nación fueron significantes que se construyeron a través de distintas topologías políticas: heroísmo, próceres, disciplina, sacrificio, masculinidad y heterosexualidad. Un ideal nacional identitario —cuerpos blancos, cisgéneros y masculinos—, en detrimento de un conjunto de identidades abyectas: homosexuales, lesbianas, trans, mujeres, negros y marrones. Los grandes movimientos emancipatorios de trabajadores del siglo XX en nuestro país (como la izquierda y el peronismo), también han caído bajo ese ideal. Incluso, al día de hoy, algunos partidos que dicen conforman una oposición dentro de las líneas del peronismo más ortodoxo, (como Principios y Valores, partido fundado por Guillermo Moreno) siguen manteniendo esa apuesta, acusando a la disidencias sexuales por la victoria de Milei en el 2023. 

En este contexto de violencia institucional, discursiva y sistemática que el gobierno de Milei ejerce sobre las disidencias sexuales resulta interesante recuperar algunos de los planteos de Paul Preciado en torno a las políticas de identidad. Retomando a Michel Foucault, Preciado propone pensar la identidad como un in-existente, lo cual supone desarmar su carácter ontológico y esencialista en pos de reconocer su carácter histórico, contingente y políticamente construido. Trasladado esto al problema de lo nacional, esta perspectiva permite preguntarnos no solamente qué identidades fueron excluidas de los imaginarios de la patria, sino también cómo se construyó la ficción de un sujeto nacional legítimo. ¿Qué sucede, entonces, cuando esas identidades que desbordan las categorías de género y sexo ocupan ese ideal nacional y a la vez revolucionario?

Para contestar esta pregunta, les propongo retomar la cuestión de las imágenes, no solo desde la politicidad, sino a cómo en ellas sobreviven fórmulas afectivas como gestos de memoria pasadas. ¿Qué memorias visuales se ponen en movimiento cuando un cuerpo sostiene una bandera? ¿Qué genealogías de heroísmo y resistencia sobreviven en ese gesto? 

Aby Warburg, historiador de arte alemán, propuso la noción de Pathosformel (fórmula del pathos) para pensar cómo una fuerza emocional y afectiva permite que ciertas imágenes vivan más allá de su propio tiempo: se trata de gestos, de movimientos, de configuraciones afectivas y disposiciones corporales que aparecen y reaparecen en distintos contextos, cargados de nuevos significados e imaginarios. 

Lucas alza la bandera como un gesto de protesta e insurrección frente a la violencia estatal. Gesto que podríamos encontrar, por ejemplo, en “La libertad guiando al pueblo” de 1830, del pintor del romanticismo francés, Eugéne Delacroix. En su pintura, una figura femenina alza la bandera francesa, la cual condensa una comunidad política e ideal de nación. En el año 2018, el periodista Mustafa Hassona, fotografió a A'ed Abu Amro, un activista palestino sosteniendo la bandera en medio de una confrontación con las fuerzas israelíes. Algunos medios y revistas comparaban la fotografía de Mustafa con la pintura de Delacroix. Si en la pinturas de este último, la “Libertad” conduce al pueblo mediante una figura alegórica y reconstruye un ideal de nación; en Hassona, la resistencia palestina adquiere la materialidad de un cuerpo que enfrenta la ocupación con una honda y una bandera. En Lucas, por último, ese mismo gesto reaparece en un cuerpo queer que no sólo desafía la represión estatal argentina, sino los imaginarios de heroísmo patriótico tradicionales. La fórmula visual persiste, pero sus protagonistas, sus símbolos y las condiciones políticas de su aparición se transforman.

La imagen de Lucas nos permite comprender un gesto político de resistencia e insurrección, que pone en tensión con esos ideales de nación en los cuales ese mismo gesto se inscribe. El cuerpo queer ha sido y sigue siendo para la narrativa estatal, un cuerpo abyecto. Conviene recuperar a Michel Foucault para recordar que la norma, en el esquema biopolítico —que también podríamos poner en diálogo con los desarrollos de Agamben y Esposito—, constituye una tecnología que circula entre los mecanismos disciplinarios y los dispositivos reguladores, y que se aplica tanto al cuerpo individual como al cuerpo colectivo. Nos encontramos ante un biopoder cuya paradoja constitutiva consiste en hacer de la administración, optimización y prolongación de la vida una justificación para ejercer su reverso: el poder de suprimirla. Foucault encuentra en el racismo la clave para comprender esta contradicción: la fragmentación del continuum biológico de la población permite establecer una cesura entre aquellas vidas que deben ser protegidas y fortalecidas y aquellas otras cuya eliminación puede presentarse como condición necesaria para la supervivencia de las primeras. En otras palabras, la muerte de unos se legitima en nombre de la vida de otros.

Desde el 2023, en Argentina, se viene llevando esa paradoja biopolpitica al máximo. Según el último informe del Observatorio Nacional de Crímenes de Odio LGBT solo en 2025 se registró un aumento del 62% de casos de violencia contra la comunidad LGBTQI+. La narrativa estatal actual, bajo el gobierno de Javier Milei, se esmera en construir a las disidencias sexuales como enemigo interno que altera no solo el orden político y económico nacional, sino a la integridad de la moralidad occidental. El reciente ataque transodiante que sufrieron las compañeras travestis-trans y trabajadoras sexuales en los Bosques de Palermo debe ser leído bajo este paraguas. Un grupo de jóvenes varones y ciclistas se organizaron para “cazar trans”. La “cacería”, en efecto, no solo consistió en atacar sorpresivamente a las compañeras mientras se encontraban trabajando sino también en subirlo a redes sociales y así promover la espectacularización de la violencia, la cual debe ser marcada bajo el ataque sistemático que la comunidad LGBTQI+, en especial el colectivo travesti-trans, viene sufriendo hace años. 

Para cerrar, hay algo que merece una exclusiva atención: las formas de resistencia ante esa violencia: desde la Asamblea Antifascista y Antirracista LGBTQI+ que reunió a miles de cuerpos abyectos, así como las intervenciones de Lucas y Cristian en la Marcha Universitaria. Las identidades disidentes se articulan en conjunto con otras luchas, para reconocer las formas de precarización, persecución y vulneración de la vida. La lucha LGBTQI+ no puede pensarse hoy día por fuera de la luchas trans-feministas, antirracistas y populares. Allí donde el poder produce vidas descartables, la organización colectiva ensaya formas de solidaridad que desbordan las fronteras identitarias. 

La próxima Marcha del Orgullo, el sábado 7 de noviembre, no puede leerse únicamente bajo el paraguas de las identidades sexuales y de género. Bajo la consigna «Cuando el odio avanza, el Orgullo en las calles es resistencia», la convocatoria vuelve a poner en juego una disputa por los regímenes de visibilidad, el derecho a existir, a ocupar y transformar el espacio público y a construir nuevos imaginarios políticos. Frente a las políticas que administran qué formas de vida son válidas y cuáles son descartables, marchar hoy es una forma de disputar las condiciones de lo vivible. 

Bibliografía: 

Foucault, M. (2000). Defender la sociedad: Curso en el Collège de France (1975-1976) (H. Pons, Trad.). Fondo de Cultura Económica. 

Preciado, P. (2022) Dysphoria Mundi. ANAGRAMA.

Rancière, J. (1999). El desacuerdo. Política y filosofía. Nueva Visión 

Warburg, A. (2000). Introducción en Atlas Mnemosyne. Traducción Felisa Santos. 

Referencias: 

Canal Abierto. (2026, 1 de noviembre) HÉROES SIN CAPA, EN MEDIAS CANCAN Y CON POLLERA | Los femboys contra la represión de Milei  [Video]. Youtube. https://www.youtube.com/watch?v=79ebPN60zW0 

Urbana BA Streaming. (2026, 21 de octubre) Lucas y Cristian en UrbanaBA [Video]. Youtube. https://www.youtube.com/watch?v=uUpdDZpqdGY&t=696s 

Alba, A. (2018, 26 de octubre). La lucha palestina ya tiene una nueva foto icónica. El periódico. https://www.elperiodico.com/es/internacional/20181026/una-imagen-de-un-manifestante-en-gaza-se-vuelve-viral-7112166 

Lampkin, F. (2018, 3 de julio). La libertad guiando al pueblo - Eugene Delacroix. Historia/Arte (HA!).  https://historia-arte.com/obras/libertad-guiando-al-pueblo 

Observatorio Nacional de Crímenes de Odio LGBT+. (2025). Informe semestral 2025. Federación Argentina LGBT+. Recuperado el 4 de noviembre de 2026, de https://falgbt.org/ultimo-informe/

 

Desde el 2023, en Argentina, se viene llevando esa paradoja biopolpitica al máximo. Según el último informe del Observatorio Nacional de Crímenes de Odio LGBT solo en 2025 se registró un aumento del 62% de casos de violencia contra la comunidad LGBTQI+. La narrativa estatal actual, bajo el gobierno de Javier Milei, se esmera en construir a las disidencias sexuales como enemigo interno
Imagen
Resistencia