La participación política y militante de Ana Carmen Macri
La trayectoria de Ana Carmen Macri constituye un caso significativo para analizar los procesos de incorporación de las mujeres a la vida pública y política argentina durante el primer peronismo. Su recorrido, desde el ámbito de la asistencia social hasta la organización política femenina y la representación parlamentaria, permite abordar las relaciones entre la ciudadanía, la acción social y la participación política en la República Argentina de mediados del siglo XX.
En 1948, Ana Macri se desempeñó como directora del Hogar de Tránsito N.º 2 de la Capital Federal, dependiente de la Fundación Eva Perón y ubicado en la calle Lafinur 2988. Ejerció esta función hasta fines de ese año y fue durante este período cuando estableció un vínculo con Eva Perón, quien visitaba frecuentemente el establecimiento debido a su proximidad con la residencia presidencial. De acuerdo con lo que me trasmitió a través de su testimonio, este encuentro constituyó un momento decisivo en su trayectoria, al abrir una nueva etapa vinculada con su progresiva incorporación a la actividad política.
Los Hogares de Tránsito constituyeron una de las primeras instituciones asistenciales de la Fundación Eva Perón. Sus antecedentes se encontraban en establecimientos que habían dependido de la Sociedad de Beneficencia de la Capital Federal y que fueron incorporados, durante el primer peronismo, a una nueva concepción de la Ayuda Social. Estos hogares estaban destinados principalmente a brindar alojamiento transitorio a familias que atravesaban situaciones de vulnerabilidad habitacional y económica, particularmente a mujeres con hijos. Durante su permanencia, las personas recibían asistencia médica, alimentación, vestimenta y acompañamiento social, al tiempo que se procuraba facilitar el acceso a un empleo y a una vivienda permanente.
La experiencia adquirida por Ana en este ámbito resultó relevante para su posterior trayectoria política. La dirección de un establecimiento asistencial implicaba desarrollar capacidades de organización institucional, establecer vínculos con los sectores populares y participar de las políticas sociales impulsadas por la Fundación. De esta manera, a través de su recorrido permite observar cómo determinadas experiencias de intervención social constituyeron, para algunas mujeres, un espacio de aproximación a nuevas formas de participación pública.
Durante 1948, Ana Macri participó en la Conferencia Interamericana de Mujeres, donde Eva Perón le asignó funciones como prosecretaria y asesora de la representación argentina. Su participación en este ámbito amplió su experiencia más allá de la acción social y la vinculó con debates relativos a la situación de las mujeres y a su incorporación a la vida pública y política. Se produjo así una progresiva articulación entre su experiencia asistencial y una dimensión específicamente política.
En 1949, Ana fue convocada por Evita para participar de la Asamblea General de Mujeres para la creación del Partido Peronista Femenino, realizada en el Teatro Nacional Cervantes. Esta convocatoria se produjo en un contexto caracterizado por una transformación sustancial de los derechos políticos femeninos. La sanción de la Ley 13.010, en 1947, había reconocido los derechos políticos de las mujeres argentinas e incorporado el sufragio femenino al sistema electoral nacional. Las elecciones de 1951 constituirían posteriormente la primera instancia electoral nacional en la que las mujeres ejercerían efectivamente este derecho.
En este nuevo escenario, Eva Perón impulsó la organización política de las mujeres y la construcción de una estructura específicamente femenina dentro del movimiento peronista. Este proceso culminó con la creación, en 1949, del Partido Peronista Femenino (PPF), bajo su conducción. La organización se articuló con la estructura general del peronismo, que diferenciaba una rama masculina y otra femenina. Esta división respondía a una concepción según la cual varones y mujeres desempeñaban funciones específicas dentro del movimiento, aunque compartían la adhesión a la doctrina peronista y al liderazgo de Juan Domingo Perón.
La organización del Partido Peronista Femenino requirió una importante tarea de expansión territorial. Para ello, Eva Perón seleccionó veintitrés delegadas censistas, encargadas de realizar un relevamiento de las mujeres peronistas y promover la creación de unidades básicas femeninas en las provincias y territorios nacionales. Estas tareas implicaban convocar a las militantes, organizar espacios permanentes de participación y consolidar territorialmente la estructura femenina del movimiento.
Ana Carmen Macri fue seleccionada como una de estas delegadas. Inicialmente recibió la responsabilidad de organizar el Partido Peronista Femenino en la provincia de Tucumán y posteriormente desarrolló su actividad en la provincia de Santa Fe. En esta última jurisdicción se le atribuye la fundación de 658 unidades básicas en un período de dos años, dato que permite dimensionar la magnitud de la tarea de organización territorial desarrollada durante ese período.
Las unidades básicas femeninas constituyeron espacios de reunión, organización y participación política. A través de ellas, el Partido Peronista Femenino buscó incorporar a las mujeres a una estructura política de alcance nacional. La tarea de las delegadas censistas resultó, por lo tanto, central para articular la ampliación de los derechos políticos femeninos con formas concretas de participación y organización territorial.
La trayectoria de Ana Macri alcanzó una nueva dimensión con su incorporación a las listas legislativas del peronismo para las elecciones nacionales de 1951. La participación de mujeres como candidatas constituyó una expresión de las transformaciones políticas producidas luego de la sanción de la Ley 13.010. En ese proceso, Ana fue elegida diputada nacional por la Capital Federal, incorporándose al Congreso Nacional en 1952. De este modo, su trayectoria vinculó tres ámbitos de actuación: la asistencia social, la organización política femenina y la representación institucional.
Su incorporación al Congreso Nacional puede inscribirse en un proceso más amplio de transformación de la ciudadanía política femenina. El acceso de las mujeres al sufragio no significó únicamente la ampliación del electorado, sino también la apertura de nuevos espacios de participación y representación. Las primeras legisladoras ocuparon ámbitos institucionales que hasta entonces habían estado reservados exclusivamente a los varones.
El golpe militar de septiembre de 1955 produjo una ruptura en la trayectoria política de Anita. Tras el derrocamiento del gobierno de Juan Domingo Perón, fue detenida y posteriormente encarcelada en el penal de Olmos. Este período estuvo marcado por la proscripción del peronismo y por la persecución de sus dirigentes, militantes, organizaciones y símbolos. Como lo manifiesta Anita en su testimonio, la detención significó la interrupción de su actividad institucional, pero no el abandono hacia la lucha por sus ideales, por sus vínculos políticos ni mucho menos a su identificación con el movimiento peronista.
Luego de recuperar la libertad en 1958, Ana Macri continuó participando políticamente en un contexto de proscripción del peronismo. En esas circunstancias integró clandestinamente, de acuerdo con las directivas de Juan Domingo Perón, el Comando Táctico del Movimiento Peronista. Sus actividades se desarrollaron en un escenario caracterizado por la reorganización de las estructuras políticas peronistas y por el mantenimiento de redes de militancia frente a las restricciones institucionales. Durante esos años mantuvo correspondencia con Perón y participó de actividades destinadas a sostener la organización política y promover el retorno del líder exiliado.
En este sentido, recuperar la experiencia de mujeres como Ana Carmen Macri, nos permite comprender el grado de participación en la construcción de nuevas formas de ciudadanía política. Su trayectoria visibiliza las relaciones entre las políticas sociales de la época, la movilización política y la incorporación de las mujeres a la esfera pública. Asimismo, contribuye a ampliar el análisis histórico del peronismo al considerar el papel específico desempeñado por las mujeres en sus estructuras organizativas. Sin lugar a duda, la trayectoria de Anita Macri muestra a una compañera comprometida no solamente en sus ideales sino también en reflejo de sus acciones; como un baluarte a seguir.