Evita y la Ley 13.010 de Voto Femenino hoy

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    Fundación Eva Perón

Evita y la Ley 13.010 de Voto Femenino hoy

22 Septiembre 2026

Hace 79 años del 23 de septiembre de 1947, cuando se promulgó la Ley 13.010 que otorgó el Voto a la Mujer en Argentina.

Luego de la derrota de Rosas en Caseros (1852) y el triunfo de la oligarquía, las mujeres fuimos recluidas al ámbito doméstico, hasta mediados del Siglo XX con el advenimiento del Peronismo. Periodo en que se va jalonando un recorrido femenino por el reconocimiento de la totalidad de los derechos de las argentinas, particularmente de sus derechos políticos, encontrando a Evita como el último eslabón de una larga cadena de luchas.

No fue una ley más. La Ley 13.010 fue parte de la construcción jurídica de la revolución en paz del peronismo que, además de reconocer derechos sociales, políticos, económicos y previsionales, universalizaba sus beneficios a todos los desposeídos de la patria. Consagrados en la supremacía de la Constitución Nacional de 1949 junto al régimen económico, social y político que inauguraba un modelo social solidario y soberano.

En ese marco debería analizarse la inclusión política de las mujeres argentinas que otorgó la Ley 13.010. Porque así como antes de la irrupción del Peronismo, se les negaban derechos a los trabajadores –no obstante, las pocas leyes sociales que existían y no se aplicaban- del mismo modo se excluía a las mujeres de la plenitud de su capacidad jurídica.

Y en tanto revolución en paz, el Peronismo creó un nuevo Arquetipo de Mujer Argentina que encontró en Evita su encarnadura real y gloriosa. Catalizando un devenir histórico de luchas nacionales por la independencia y liberación de la patria, donde las Mujeres fuimos parte esencial de su Independencia y luego, de su configuración como Nación Justa, Libre y Soberana. Porque no hay historia sin mujeres.

Hasta esta ley 13.010 que consagró los derechos políticos de las mujeres argentinas, reconociéndoles el estatus de Ciudadanas plenas -al decir de Alcira Argumedo-, el régimen legal nos ubicaba a las mujeres como minusválidas político-sociales, incapaces de hecho para el cgo. civil de la época. Por eso el Peronismo reconoció también a la mujer -a la par de sus derechos políticos de elegir y ser elegidas- derechos relativos a la patria potestad, y el divorcio vincular, para escándalo de la cultura tradicional del momento.

Esa realidad femenina no era -ni es- tan solo una concepción patriarcal, sino una simbología política oligárquica, excluyente de las mayorías argentinas. En la que las mujeres somos la mitad de la población.

Nuestra lucha femenina por los derechos de las mujeres, géneros y diversidades jamás fue disruptiva con los hombres ni con el resto de la comunidad en lucha por la Liberación nacional y social, como lo pretenden las agendas internacionales que quieren imponernos.

El imperialismo y luego el capitalismo con sus instrumentos de dominación: la colonización, el saqueo violento y el patriarcado, generaron las mayores discriminaciones e indignidad entre las personas desde el s. XIX a la fecha.

En cambio, el peronismo introdujo el amor como categoría política, el amor al pueblo, el amor entre los seres humanos. La soberanía popular y nacional del justicialismo es el reflejo exacto de su filosofía de dignidad humana, poniendo en práctica su pensamiento situado en el amor y dirigido a la conquista de la justicia social.

La Ampliación de derechos. El principio de progresividad y no regresividad de derechos, es un legado con mandato de responsabilidad en la custodia y ampliación de derechos fundamentales.

Las Mujeres Argentinas fuimos de la plenitud de derechos 1947-55, a las luchas y Resistencias frente a las dictaduras 1955, 1962, 1966, 1976, estuvimos en Malvinas en 1982 y finalmente con el ejemplo de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.

Transitamos del sufragio femenino de 1947, pasando por la Ley de Cupo Femenino Nº24.012 y la de Paridad de Género Nº27.412 tuvimos a Evita que renunció a los honores, pero no a la lucha. Y además una Presidenta por Sucesión (Isabelita) y la primera Mujer Electa Presidenta y reelecta Cristina, y hoy injustamente proscripta y encarcelada. Y así entendemos el encuadre histórico de los grandes momentos de la evolución femenina en el marco de reivindicaciones sociales integrales.

Hoy enfrentamos una crisis civilizatoria global y nacional. Estamos en presencia de un fallo profundo del modelo de vida capitalista que afecta la economía, la política, la cultura y la relación del ser humano con la naturaleza. Es el límite al que ha llegado un sistema basado en la acumulación de la riqueza sin medir los daños a la naturaleza. Sus notas son las desigualdades hombre/mujer, el racismo/supremacía, y la explotación de unos países sobre otros. Y una anomia global sostenida a sangre y fuego.

Vemos el modelo de humanidad atacado por una Distopía tiránica. Sosteniendo su teoría del caos para colonizarnos y saquearnos. Enfrentamos una batalla cultural, de creación de sentido, una guerra cognitiva que pretende formatear nuestros cerebros y dirigir nuestras acciones. Un desguace integral del estado anunciado por el Topo que lo viene a destruir todo y es aplaudido por algunos. Los 22 puntos de Palantir que exige un nuevo orden mundial a su medida y capricho liderado por Estados Unidos mediante el uso agresivo de la IA y el Poder Militar, calificado por algunos como tecno fascismo, que descalifica la democracia y repudia el voto femenino.

Frente a todo esto las mujeres argentinas situadas en cada estamento, en cada organización, en cada rincón de la Patria nos encontramos luchando, enfrentando el desquicio del gobierno nacional contra la existencia misma de nuestra Nación. 

Porque somos conscientes de ser pueblo, derrotaremos a este enemigo implacable (como lo describiera Jauretche) esa “raza maldita de los explotadores y sus mandaderos: los que tienen, siéndolo o no, alma de oligarcas”.

¡¡Porque tenemos la fuerza y la convicción de nuestra misión histórica, Venceremos!!