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Debates //// 14.09.2019
Paradojas del Estado de Bienestar sueco

Entrevista al urbanista argentino Mauricio Corbalán, que conoce de primera mano al país europeo. "Hay un fenómeno muy claro de sobrerrepresentación de la familia como modelo. Mientras eso pasa en las generaciones que tienen 40 años o menos, tenés a mucha gente mayor viviendo sola (muchos tenían 20 años en los 70)", describió. 

Por Enrique de la Calle

APU: Escribiste una serie de tuits reflexionando sobre algunas paradojas del Estado de Bienestar sueco (solés viajar a Suecia por diferentes proyectos), un paradigma para las políticas progresistas en nuestro país. ¿Qué podrías decirnos al respecto?

Mauricio Corbalán: Empiezo por mi historia personal. Soy urbanista y lo que siempre me atrajo de Suecia tiene que ver con sus políticas urbanas similares pero diferentes a otras de la socialdemocracia europea. Si bien toda la Europa de posguerra tuvo desarrollos de vivienda social industrializada, Suecia llevaba la delantera porque venia trabajando continuamente desde la década del 20 con el arribo de la socialdemocracia y de una manera menos heroica que en el continente pero mas integral respecto al diseño de todas las variables del habitat ya que introducen metodologías de diseño primero mediante una aproximación científica (como en la película Kitchen Stories) y de participación de los usuarios en la concepción e implementación de proyectos. Entre los 60 y los 70, se construyeron un millón de viviendas sociales. Ese programa es parte del imaginario sueco. Todos te dicen aún hoy: "Ese edificio es parte del plan de millón de viviendas". Hay que pensar que en la décadas del  60 y 70 es el momento de mayor auge y riqueza de la sociedad sueca. En esos años tiene lugar un manifiesto sobre la familia del futuro del primer ministro socialdemócrata Olof Palme muy importante para pensar algunas paradojas actuales sobre la que escribí en las redes sociales. Ese manifiesto Palme lo escribió en 1972 bajo el titulo de "La familia del futuro: una política socialista para la familia” y buscaba desarticular la obediencia de los sistemas jerárquicos y patriarcales de la familia tradicional. 

APU: ¿En qué consistió ese manifiesto?

MC: Hay una película que se llama "La teoría sueca del amor”, un documental dirigido por un realizador italiano llamado Erik Gandini, y el productor es argentino, Juan Pablo Libossart. La película da cuenta de ese fenómeno que se dio a partir de esa ley, donde se buscó igualdad entre los miembros de la familia y su independencia laboral y económica. El manifiesto coincidió también con una ley de 1974 que consagraba la paridad de ingresos entre hombre y mujer en la pareja. La filosofía de ese “ manifiesto" fue la siguiente: romper con las ataduras económicas de los individuos respecto a las familias. Proponía un cambio en la concepción de la familia. Se buscaba romper con esa "dependencia familiar". Era el Estado el que permitía romper esa relación; de ahora en más, los individuos se vinculaban directamente con un Estado con mucha capacidad de intervención social. Eso generó mucha independencia en los adultos y una relación distante con sus hijos, que hoy, más grandes, no quieren saber nada con aquella experiencia.

APU: ¿Se dio un quiebre generacional?

MC: Sí, y hoy ves que está sobrerrepresentada la idea de familia en esa generación. Socialmente está muy bien visto tener hijos. Es una ciudad donde ves muchos niños en ambientes espacialmente diseñados para que sientan la seguridad de estar en el espacio público. Hay muchas escenas, en la vida cotidiana sueca, que espectacularizan esa vida familiar. Y eso se puede entender como una reacción a sus experiencias como hijos de aquellos padres "independientes" de las ataduras familiares. Subir con un cochecito de bebé a un medio de transporte público, es un evento en sí mismo. Siempre la parte del medio está ocupada con los coches de bebés que son enormes y muy aparatosos. 

APU: Una reacción a la revolución sexual de los 70. 

MC: Claro. 

APU: En términos estadísticos: ¿Es un boom considerable?

MC: Más allá de las cifras, hay un fenómeno muy claro de sobrerrepresentación de la familia como modelo. Mientras esto pasa en las generaciones que tienen 40 años o menos, tenés a mucha gente mayor viviendo sola (muchos que tenían 20 años en los 70). Son muy llamativos esos fenómenos. Aquellos protagonistas de la revolución del amor son los que hoy viven solos. Hay barrios enteros con personas que viven solas y como cuentan muy bien en la película, mueren solas y hay un servicio del estado para asistir a ese tipo de situaciones ya que la familia (hijos) tiene poco o nulo contacto con esas ellas.

APU: El novelista francés Michel Houellebecq vuelve mucho sobre algunas ideas que están desarrollando. Es muy crítico de la revolución sexual de los 60/70: para él (arriesgo una lectura sobre su obra), aquel hedonismo terminó en un individualismo consumista exacerbado. 

MC: Leí alguna de sus novelas y algo de eso hay. Hay varios elementos a considerar. Hay algo de la cuestión religiosa en relación a la cultura luterana, pero todos dicen que es una influencia que ha menguado mucho en las ultimas décadas. Igualmente nunca fue la típica cultura protestante del ahorro y el esfuerzo personal. 

La construcción de un "hogar para todos" con un Estado de Bienestar pero con mucha ingeniería social, es lo que forma la idea del “nosotros" homogéneo de la sociedad sueca. El Estado de Bienestar hace que la gente tenga resuelta su vida económica y el excedente se vuelque a actividades como el turismo. Sobre eso también habla Houellebecq (se refiere a la novela Plataforma). Hay un esquema complejo que combina vida individual y Estado de Bienestar. Pero a su vez hay un sentido comunitario muy fuerte. El “nosotros” del Estado de Bienestar no parecía ser un problema… hasta que aparecieron los refugiados.  Ahora sí, el “nosotros" blanco está en crisis porque hay que integrar a nuevos colectivos, de refugiados sobre todo, que no observan las tradiciones suecas, tan cuidadosamente elaboradas desde el siglo XVII y sobre todo, a partir del ascenso de la socialdemocracia. Hay que construir un nuevo nosotros. Y no es fácil. Estocolmo es una ciudad muy segregada espacialmente. 

APU: Y ahora aparece esa mirada crítica de los sub 40, que proponen salir de esa vida individual para volver a la familia. 

MC: Acá es medio revolucionario eso, porque está todo armado para que vivas solo sin mucha interacción. Hay un movimiento en ese sentido. Y lo interesante es que son propuestas de tipos progresistas. Lo progre es la vida familiar y una crítica a esa vida individual hedonista. Mientras, lo conservador acá no es "familia y propiedad", sino el consumismo exacerbado, una jactancia sobre los propios consumos más cercanos al lujo, que es básicamente, la posibilidad de comprar propiedades en el centro de Estocolmo que tienen precios altísimos. Ya no tanto viajar a destinos exóticos desde que abusar de los vuelos va en contra de las auto-exigencias impuestas desatadas por la “urgencia climática”. Cada semana una celebridad, incluso de la casa real, declara que va a volar cade vez menos (y ya no tan lejos) para evitar generar emisiones de carbono. Es la nueva religión: la autoexaminación personal a través de la huella de carbono. La leche viene con la cantidad de carbono que lleva producirla en su envase.

APU: Ricos hedonistas, clases medias austeras. 

MC: Hay un tipo muy interesante que es Jorge Rulli, que vivió acá en Suecia en los 80’s. Vino a un hospital de la Cruz Roja sueca especializada en terapias para casos de tortura. El vivió aquí el accidente de Chernobyl ya que Suecia fue el primer país adonde llegó el fallout radioactivo desde Ucrania. El norte de Suecia fue impactado; justamente, la región habitada por los Sami, el pueblo originario del norte de Escandinavia que es otro trauma nacional sueco. Jorge se involucra cuando los Sami tienen que liquidar su principal fuente de subsistencia que son los renos, porque la mayoría estaban contaminados por la radiacion de Chernobyl que se alojó en el musgo que es lo que comen los renos. Allí fue el giro de Rulli, de la lucha violenta por la liberación nacional a la militancia por el ambiente. Ese giro del peronismo revolucionario a la ecología él lo da en Suecia. 

Para Jorge el gran problema fue el progresismo de los 60. Él está en contra del kirchnerismo por esa misma razón. Para Rulli el progresismo o la izquierda, terminó construyendo un futuro muy disruptivo en relación a su promesa emancipatoria. Básicamente, los ve como movimientos urbanizadores, que buscan desconectar a las poblaciones de su entornos mediante el consumo.

APU: Muy interesante. ¿Todavía funciona el Estado de Bienestar sueco, con todos los cambios productivos del último cuarto de siglo?

MC: Es un Estado de Bienestar combinado con un capitalismo neoliberal muy poderoso. Volvo hacía autos acá pero no los hacen más. Se mudaron a China. Pero eso lo pensaron con mucho tiempo, desde la crisis del 2008, cuando vieron que la industria automovilística ya era el pasado. Mudaron allá la planta de producción pero se quedaron con el negocio del diseño y el marketing. Saben hacer negocios. Se reconfiguraron frente a los cambios. El gran tema que ocupa la vida publica acá es el cambio climático, porque tienen el Ártico acá nomás, que se está descongelando igual que los glaciares de Islandia y Groenlandia. Acá está la estudiante Greta (Thunberg) que tenia síndrome de Asperger y se convirtió en una activista global. Hizo una huelga en la escuela contra el cambio climático. Se prendió el tema en todo Europa. Ahora, por ejemplo, hay toda una movida para dejar de viajar en avión, porque contamina mucho. Ella viaja en velero. Hay muchas voces discordantes que dicen que el cambio climático es responsabilidad de las clases ricas, blancas, del primer Mundo. Ellos dicen: el cambio climático es colonialismo y es otra forma de tapar el problema de los refugiados. Que ya no solo son refugiados de guerra, sino también del cambio climático. Las luchas convergen.

APU: Lo que decíamos antes: esa cultura hedonista, consumista, tiene un costo sobre los recursos naturales del planeta. 

MC: Claro y el costo lo pagan otros. Sandi Hilal una artista y activista que vive hace un tiempo en Suecia dice: "Hay 10 millones de palestinos que viven en la extrema pobreza, ¿qué culpa tienen con el cambio climático?". Ahí aparece una cosa culposa, individualista, de 'hagamos algo' y sale esto de: 'No viajemos tres veces en avión por año'. En las principales ciudades, hay toda una moda de ropa usada, como crítica a ese consumismo descontrolado de la moda instantánea tipo Primark. Y después tenés las tiendas más caras y exclusivas, para todos esos sectores que hacen gala de su hedonismo.