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Cultura //// 24.05.2020
Sciammarella Tango: una Orquesta Arqueológica al rescate de tangos perdidos

Agencia Paco Urondo entrevistó a Denise Sciammarella, una de las fundadoras de la Orquesta Sciammarella Tango. Ella nos cuenta el comienzo y recorrido de esta singular agrupación que presenta su último disco: A Villoldo. Por Ramiro Comes.

Por Ramiro Comes

 

Denise Sciammarella es una exquisita cantante de tango, también es científica doctorada en física. Su curiosidad, la vocación por el canto y el amor por este género musical porteño, la llevaron a investigar sesudamente, echando luz a tangos antiguos e inéditos. Entre los hallazgos se encuentran algunas versiones de icónicos tangos como “El choclo” en francés o “Lutecia”, partitura desaparecida de Virgilio Expósito y Héctor Chupita Stamponi. También se destaca con un bello y pintoresco arreglo, “Kalisay”, pieza instrumental de uno de los primeros compositores del tango, Ángel Gregorio Villoldo, del año 1916, al que Denise le suma una letra de su autoría inspirada en los antiguos anuncios comerciales de la época.

La orquesta está integrada por un septeto de músicas de diversos países: Cindy Harcha, de Chile; Hanel Yeon, de Corea del Sur; Shino Ohnaga, de Japón; Mariana Atamás, de Ucrania; Geraldina Carnicina, Cecilia Florencia García y Denise Sciammarella, de Argentina. Su formación reúne mujeres provenientes de las mejores orquestas de Buenos Aires, como la Selección Nacional de Tango, la Orquesta del Tango de Buenos Aires, la Orquesta del Teatro Colón o la Orquesta Sinfónica Nacional. Sus creadoras Denise (canto) y Cindy Harcha (bandoneón) fueron incorporándolas hasta convertirse en la orquesta actual. Realizaron su primer disco Sciammarella Tango, que da nombre al grupo y está dedicado a Rodolfo Sciammarella, y luego el segundo llamado Tangos Franco-Argentinos

A Villoldo es el tercer disco de la agrupación y, en continuidad con los álbumes anteriores, rescata tangos inéditos de Ángel Gregorio Villoldo. El álbum fue grabado a fines del 2019 como culminación de un trabajo realizado junto al académico Tito Rivadeneira, en ocasión del centenario de la muerte del compositor porteño. Desde una perspectiva femenina, Sciammarella Tango recupera rasgos desconocidos de un legado fundacional para el tango argentino.

 

Legado Sciammarella

 

Denise porta el apellido de Rodolfo Sciammarella (1902-1973) uno de los más reconocidos, versátiles y prolíficos compositores de tango de todos los tiempos. Sciammarella compuso innumerables piezas del cancionero porteño. Las primeras fueron cantadas por Ignacio Corsini y el mismo Carlos Gardel, del que fue amigo. Musicalizó la primera película sonora argentina, Tango. Por si esto fuera poco, con sus composiciones participó en más de setenta películas y numerosas comedias teatrales. Peronista de la primera hora, compuso entre otras canciones partidarias, la marcha “Evita Capitana”, grabada por Nelly Omar y Juanita Larrauri. Por esa firme convicción debió exiliarse en el 55, primero en México y luego en Madrid, donde tuvo contacto con Perón. Aunque muchas veces fue invisibilizado por su adhesión partidaria, eso no impidió que el nombre Rodolfo Sciammarella quedara grabado a fuego en la historia del tango y en el afecto de su pueblo. Su historia fue el punto de partida para la creación de la orquesta Sciammarella Tango. 

Agencia Paco Urondo: ¿Cómo nació la Orquesta?

Denise Sciammarella: La orquesta nace con una efeméride: se cumplen 40 años de la muerte de Rodolfo Sciammarella, un hombre que dejó una gran obra, que la Academia Nacional del Tango se propone celebrar. El descubrimiento de que este autor, con quien comparto apellido y origen familiar, había dejado además de su obra célebre, algunos tangos sin registro sonoro. Esto puso en nuestras manos la responsabilidad de asumir la parte musical del plenario homenaje en su honor, que tuvo lugar el 13 de setiembre de 2013.

 

APU: ¿Cómo surgió la identidad femenina y la plurinacionalidad del grupo?

D.S.: El pilar inicial está en la bandoneonista y arregladora chilena Cindy Harcha, con quien fuimos constituyendo la formación. Sumamos primero a la surcoreana Hanel Yeon, que era capaz de tocar maravillosamente tanto el piano como el bandoneón, y que había suscitado una gran admiración por parte de ambas. Perla Flores, mexicana, tocaba con Cindy en Vale Tango, y con Mariana Atamás en la orquesta de Ardit. Perla propuso la incorporación de Mariana y Hanel la de Shino Ohnaga, pianista japonesa que le permitiría a Hanel concentrarse en el bandoneón. Como contrabajista nos recomendaron a Geraldina Carnicina, oriunda de Bahía Blanca, que completó la formación. Con el regreso de Perla Flores a México, se nos suma Cecilia Florencia García, también integrante de la orquesta sinfónica nacional.

 

APU: Hicieron varias giras y hasta tocaron para el presidente de Francia ¿Cómo fue esa experiencia?

D.S.: Hemos hecho dos giras internacionales. Una primera para llevar nuestro disco Tangos franco-argentinos al territorio francés, con una presentación en el maravilloso Théatre des Nouveautés de la ciudad de Tarbes, que detenta el festival de tango más multitudinario de Europa. La segunda gira tuvo lugar a inicios de 2019 y nos permitió llegar con nuestros tangos a Francia, Italia, Alemania y Suiza. De regreso hicimos una serie de actuaciones para las Alianzas Francesas del país, en Córdoba, Mendoza y Buenos Aires. Uno de los hitos de nuestra vida orquestal fue la de ofrecer un concierto para el entonces primer mandatario francés, François Hollande, durante su visita oficial a la Argentina. Esto ocurrió al cabo de un ciclo semestral de gran éxito todos los sábados en la tradicional Confitería Ideal de la calle Suipacha.

 

APU: ¿Cuál es el vínculo con Rodolfo Sciammarella y cómo surgió el disco en su homenaje? 

D.S.: El apellido compartido suscita la pregunta por el parentesco, que justamente queda por establecer con claridad. Los Sciammarella somos oriundos de una cittadina calabresa, famosa por su santo milagroso, San Francesco di Paola. Parte de la familia pasó a instalarse en Barracas, y de esa rama proviene el compositor de tangos. El homenaje fue el resultado de un encuentro que tuve a inicios del 2013 con Walter Piazza, secretario académico de la Academia Nacional del Tango, que con su enorme conocimiento del género auspicia todo movimiento cultural en pos de la memoria de los grandes nombres del tango.

 

APU: ¿Por qué ese especial interés en tangos que no se grabaron nunca o en reversionarlos en diferentes idiomas?

D.S.: Nos sorprendió descubrir que el tango no nació encerrado en los límites del Río de la Plata, ni tampoco en los límites no muy precisos de una lengua en algún sentido “castellana”. El tango nació con llegada casi inmediata a Europa, con letras en francés que datan de 1909. Esa amplitud inicial del tango, que se reproduce hoy en el cosmopolitismo de nuestra orquesta, es la que buscamos recuperar, reversionando aquellos tangos que por su rítmica, su historia, su título o las circunstancias que lo rodean auspician esa transformación.

Una de las figuritas difíciles entre los tangos que nos interesaba rescatar fue “Lutecia”, del disco Tangos franco-argentinos. Lutetia es el nombre romano de la ciudad de París, y también el nombre del paquebot francés que unía Buenos Aires con Burdeos en 13 días. Virgilio Expósito y Héctor Chupita Stamponi la registraron en la casa editorial que en Francia había fundado Gobbi padre, pero dicha casa cerró y la partitura estuvo perdida, hasta que Sciammarella Tango logró localizarla.

 

APU: ¿Qué proyecto comparten con el grupo Catalinas Sur?

D.S.: El tango que abre nuestro álbum A Villoldo se titula "Kalisay". Se trata de un antiguo aperitivo a base de quina, que tuvo gran fama en toda la Argentina, desde los años Villoldianos hasta los cincuenta. Uno puede buscar hoy una antigua lista de precios de aquellos años y comprobar que el Kalisay formaba parte ineludible del menú. El tango “Gordinflón”, que grabamos en nuestro primer disco, hablaba ya del Kalisay, porque la imagen publicitaria del aperitivo era un gordo con frac y con galera. Por Plaza Constitución, un muñeco gigante con esas características inconfundibles, se paseaba con la banda cruzada que decía Kalisay. Desde que grabamos el primer disco, veníamos fantaseando con la idea de resucitar, junto con el tango, al gran muñeco que registran los anales de la historia. Con el hallazgo de que Villoldo tenía un tango llamado “Kalisay”, el proyecto volvió a surgir con fuerza, y Alfredo Iriarte progresa en la fabricación del gran muñeco con el savoir faire que tiene Catalinas, en la creación de estos grandes personajes, que son la gloria de las murgas.

 

APU: ¿Cómo aparecen Villoldo y Tito Rivadeneira en el camino de la Orquesta?

D.S.: Villoldo aparece primero, con el hallazgo en el archivo digital de la Biblioteca Nacional de Francia, del documento que registra esa extraña versión de “El Choclo” (Chansonette), con letra en francés de Léonce Paco. Quisimos incluir esta curiosidad en nuestro segundo disco, pero nos faltaban elementos, y decidimos esperar. Tito se presenta como el biógrafo de Villoldo en las Primeras Jornadas de Tango y Pensamiento que se organizan en FLACSO, y en las que nosotras contribuimos con una ponencia sobre nuestra experiencia como orquesta recuperando tangos perdidos. Al cabo de la charla, Tito -que estaba presente en la audiencia- se acercó y me dijo: “Yo tengo material que a ustedes les puede interesar”. ¡Y así fue!

 

Ilustración de tapa: Roger Hoyos Paredes

 

APU: ¿Qué temas destacarías del último disco?

D.S.: El "Kalisay", por ser un híbrido temporal, con música villoldiana de 1916 y letra nuestra de 2019. "El Choclo", por revivir una letra que habla de una francesa que irrumpe en una milonga cuando está a punto de dar a luz. Destacaría también “Mimi Bohème”, que es la antítesis del prototipo de mujer que aparece en “La Morocha”, en la letra de Léo Lelièvre. Y por último, invitaría a escuchar la milonga “Comme il faut pas”, cuya letra en francés me pertenece y cuya protagonista oscila entre “La Morocha” y “Mimi Bohème”, al preguntarse cómo debe ser el amor desde una perspectiva femenina.

 

APU: ¿Cómo se desenvuelve la Orquesta en el marco de esta pandemia?

D.S.: Con dos integrantes en el otro extremo del mundo (Hanel en Corea y Mariana en Tasmania), viene resultando difícil organizarse, pero estamos comunicadas y de a poco comenzamos a construir mecanismos para poder avanzar con el trabajo sobre Quinquela Martín, que nos confió el museo homónimo.

 

APU: ¿Qué proyectos futuros tiene Sciammarella Tango?

D.S.: En esta tarea de búsqueda de tangos olvidados, hemos encontrado muchos aliados. Ángel Osciglia, de radio Gráfica, nos conectó con Víctor Fernández, director del museo Quinquela, que hace tiempo busca darle vida a una colección de tangos dedicados al pintor que durante mucho tiempo conservó el museo, esperando la posibilidad de hacer algo con ellos, que no se limite a mostrarlos en una vitrina. Contra las distancias y la pandemia, vamos construyendo ese repertorio, esperando poder estrenar algunos de esos tangos bajo la forma de una grabación remota para la próxima Noche de San Juan.

 

APU: ¿Cómo impacto tu formación científica en promover la búsqueda de una perspectiva nueva y original en el tango?

D.S.: Mi trabajo científico está en la interfaz entre dos disciplinas: la física de fluidos y la dinámica no lineal. En mi tesis doctoral, que defendí en el año 2001, desarrollé un método -que ahora estamos retomando para intentar responder nuevas preguntas sobre problemas de mezclado en un fluido- que en aquel entonces apliqué a una señal de presión acústica de voz humana. Esa aplicación me condujo más tarde, desde la École Normale Supérieure en París, y luego desde un laboratorio en Orsay (el LIMSI), a especializarme en sistemas que funcionan como nuestras cuerdas vocales. Ese trabajo teórico y numérico tuvo a partir del año 2010, con la creación de un Laboratorio Internacional Asociado entre Francia y Argentina, una fase experimental en el Laboratorio de Fluidodinámica de la UBA que nos permitió lograr el primer estudio tridimensional de un jet glotal auto-pulsado. Esto nos llevó a descubrir fenómenos antes no considerados en los modelos que describen cómo se comporta el aire en nuestras vías aéreas cuando hablamos o cuando cantamos. El canto me acompañó siempre, desde muy chica, y esta posibilidad de tener a la voz como objeto de estudio me permitió unir dos pasiones. La impronta arqueológica que tiene nuestra orquesta, a través de la búsqueda documental o del cruce de ciertos puentes culturales, tiene su raíz en el impulso natural que tenemos todos los que hemos sido formados como investigadores. Las músicas me han secundado en esta inquietud, y la perspectiva original que surgió de ese movimiento (que tal vez podríamos llamar “tango de investigación”) es un rasgo que hoy nos enorgullece y nos identifica.

SCIAMMARELLA TANGO

   LANZAMIENTO DIGITAL DEL TERCER ALBUM DE LA ORQUESTA

 "A VILLOLDO"

Disponible en formato digital

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