fbpx La Trova Rosarina festeja los 40 años de la edición del disco “Tiempos difíciles” | Agencia Paco Urondo | Periodismo militante
Cultura //// 18.04.2022
La Trova Rosarina festeja los 40 años de la edición del disco “Tiempos difíciles”

Adrián Abonizio, uno de los fundadores, en comunicación telefónica con AGENCIA PACO URONDO, se refirió a la historia y al presente del grupo que lidera Juan Carlos Baglietto. Tocan el 22 y 23 de abril en el Teatro Ópera Orbis.

Por Mariano Nieva

Adrián Abonizio es músico y compositor. En diálogo telefónico con AGENCIA PACO URONDO repasó la historia y la actualidad de la Trova Rosarina que integra junto a Juan Carlos Baglietto, Silvina Garré, Jorge Fandermole, Rubén Goldín y Rubén Gallardo que incluye los dos conciertos que darán los días 22 y 23 de abril en el Teatro Ópera Orbis. Se refirió además, a los peligros que acechaban al momento de la creación de la banda en plena dictadura militar, al desembarco en Buenos Aires, a la edición del álbum Tiempos difíciles (1982) y a la angustia que se vivía por entonces producto de la nefasta guerra de Malvinas. “Con la Trova Rosarina no éramos conscientes del peligro que corríamos como tampoco de lo que estábamos generando como grupo”, recordó.

AGENCIA PACO URONDO: Solés decir que de joven en lo artístico te equivocaste muchas veces ¿Sentís que esos errores conspiraron para el desarrollo de tu carrera?

Adrián Abonizio: Me equivoqué muchas veces por falta de ejercicio en el ambiente. Por ejemplo, haber aceptado que alguna compañía me diera solo doce horas para grabar un disco, con lo que eso implica. El no tener suficiente tiempo para poder arreglar ni corregir el material como es debido. Entonces, en ese aspecto creo que no acerté. Es verdad que era un pichi que terminó cediendo ante las amenazas de la productora que si no grababa en el día y el horario asignado, sacaban mis temas de los discos de Juan Carlos Baglietto y esas cosas. Por eso es que recuerdo cuando Fito Páez me dijo: “Abonizio quedate tranquilo, que a nosotros si hay algo que no nos faltan son canciones”, a lo que yo le respondía que tenía razón pero que igualmente nos estaban cagando. Eso te daba la pauta que Fito era más práctico que yo y sabía en lo que se iba a convertir. En cambio yo siempre fui un idealista empedernido que por suerte, pude con los años canalizar mi bronca y mi enojo escribiendo.

APU: Es que lamentablemente y sobre todo al comienzo de los proyectos, la necesidad de estar fichado en una compañía por un lado te permite acceder a recursos para poder grabar y por el otro, hace que quedes sujeto a condicionamientos de la propia grabadora.

A.A.: Mirá, Jorge Fandermole con quien acuerdo mucho y tenemos en común una mirada a veces bastante pesimista de la vida, dice que vivimos en el horror de estar en un país que fue parte de una colonia. Y que aquella situación es la responsable de que nos cueste tanto organizar nuestro territorio. Un poco por culpa muestra y otro poco por el avasallamiento externo que te condiciona. Entonces, como músicos terminamos metidos en la misma bolsa y por momentos no sabés si mandar a la mierda al tipo que me pueda llegar a decir: “Abonizio, sacate el bigote porque estás mejor afeitado” porque si no le das bola por ahí te saca del juego. Por eso digo que la música es como el fútbol. Todo parece idílico en la foto y la televisión, pero la verdad es bastante insalubre mas allá de los resultados que puedas tener y lo hermoso que es hacerle bien a la gente.

APU: ¿Estás conforme de todos modos con lo que hiciste a lo largo de tu trayectoria como músico y compositor?

A.A.: Sí, estoy conforme, pero hacé de cuenta que soy un actor y me toca trabajar con un director que es muy bueno y con un excelente guion. Pero después termina sucediendo que las mejores partes de la película donde actuó fueron cortadas. Entonces, y volviendo a la música, no me termina conformando la edición del material porque el sonido es malo, canté apurado y los arreglos no estuvieron bien trabajados. Por otra parte, hay veces que me levanto de la cama a las seis de la mañana pensando que no hice nada todavía. Es más, estoy convencido que mis composiciones de las cuales me enorgullezco, otros las tomaron y las mejoraron. Porque por ejemplo si no hubiera estado Baglietto que era un aglutinador de todas esas ideas sueltas, a lo mejor con el resto de nosotros que conformamos además la Trova, no hubiera pasado nada.

APU: Ya conformada la Trova Rosarina y teniendo en cuenta el contexto histórico y político que se vivía con la dictadura militar en el poder, ¿no sentían ser un poco los portavoces de una generación amordazada?

A.A.: No, sentíamos que éramos portavoces de nosotros mismos. Pensá que yo salía a la calle con una colita atada en el pelo con una cinta roja, como usaba en aquella época Peter Cetera cantante y trompetista de un grupo llamado Chicago que admiraba mucho. Recuerdo subir al colectivo en Rosario y ver cómo la gente me miraba raro (risas). Por eso mi vieja me decía siempre: “Cuidate Adrián, no podés salir así a la calle”. Lo que demuestra que no éramos conscientes del peligro que corríamos como tampoco de lo que estábamos generando como grupo.

APU: De todos modos, dentro de esa inconsciencia que mencionabas y por el solo hecho de ser jóvenes, ¿cómo buscaban protegerse del acecho de policías y militares?

A.A.: Había gente más grande e inteligente que nosotros que nos protegía como músicos generando mascaradas.Como por ejemplo, la Asociación de Músicos Amigos de la Cultura y el Arte para que pudiéramos tocar tranquilos. Porque como bien dijiste, en aquel momento los músicos y los jóvenes éramos para el poder de turno vagos, drogadictos y subversivos. Es decir, sabíamos que estábamos en peligro pero si llegábamos a ser conscientes de eso, no salíamos de nuestras casas por miedo.

APU: ¿Qué es lo más saliente que recordás sobre los días en que se dio el nacimiento de la Trova Rosarina?

A.A.: De los comienzos tengo recuerdos preciosos salpicados con el terror que por suerte conozco muy bien. Eran épocas en que nos encontrábamos en bares y otros lugares con la angustia de querer sentirnos libres, mientras entraba la policía a pedirnos documentos y a buscar drogas que no teníamos y que solo habíamos visto en la película Woodstock (1969). Y como queríamos sobrevivir buscábamos estar juntos, querernos y alegrarnos por lo bueno que le podía pasar al otro. Lo que hizo también que sintamos que debía pasar algo con ese proyecto musical que estaba germinando dejando una constancia de lo que estaba ocurriendo en la ciudad y en el país. Como muchos de nuestra generación que cayeron presos o fueron secuestrados. Por eso es que el nacimiento de la Trova Rosarina no se dio porque un montón de muchachones y algunas chicas solo estaban enamorados de la música que escuchaban en un Wincofón.

APU: En los créditos de Tiempos difíciles solo aparecés como autor del tema “Mirta de regreso”. ¿Por qué no grabaste en el álbum?

A.A.: No tocamos ni Jorge Fandermole ni yo. Lo que te da la pauta que no todos podíamos hacer todo. Por eso es que la gente se pregunta cómo es que después de tantos años podemos volver a juntarnos, mirarnos a la cara, reírnos y querernos aún con nuestras diferencias. Y creo que la mejor respuesta es que entre nosotros nunca pasó el tamiz de pensar y analizar tanto las cosas. Simplemente fuimos desde un principios personas que aportamos cada uno/a desde el lugar que les tocó. Siempre intentando generar cultura en un lugar como Rosario donde no había nada.

APU: Tampoco estuviste en la presentación del disco en el estadio Obras Sanitarias.

A.A.: A la presentación no asistimos ni Fandermole ni yo. Personalmente me daba pudor estar ahí por lo incómodo que me resultaba el reconocimiento y lo que llaman éxito. Y como el grupo que conformaba la Trova se movió siempre con absoluta libertad, nadie nunca nos reprochó nada ni a mí ni a Jorge. Aunque después sí participé en otros recitales donde recuerdo haber ido con mi novia de entonces y ver cómo la gente disfrutaba con mis canciones. Y esa alegría que sentía por otra parte, me generaba una fuerte contradicción.

APU: ¿Cuánto influyó en vos el contexto que se vivía producto de la nefasta guerra de Malvinas?

A.A.: Yo me sentía para la mierda y con una mezcla rara de sensaciones. Por un lado, prendías la radio y escuchabas: ¡Vamos ganando!, cosa que me revolvía las tripas. Y por el otro, estaba la satisfacción de ver cómo a mis amigos de la Trova Rosarina les iba bien con la edición de Tiempos difíciles. Porque ellos sí a su modo estaban triunfando. Recuerdo además, sentir mucha vergüenza por sentirme cómplice de estar fichado en una compañía inglesa que tal vez era parte de otras que fabricaban los misiles con que mataban a nuestros pibes en las islas. 

APU: Para finalizar, ¿por qué creés que la gente va a acompañar a la Trova Rosarina el 22 y 23 de abril al teatro Ópera para celebrar juntos los 40 años de Tiempos difíciles?

A.A.: Porque si llegamos hasta acá es por perseverancia e insistencia. Y porque somos ejemplo de unidad también. Y si bien hemos tenido discusiones y diferencias entre nosotros, seguimos juntos porque como dije antes, no hacemos una intelectualización de todo esto. Por eso es que cuando nos subamos al escenario del teatro Ópera espero ver la cara de felicidad de la gente después de haber hecho el enorme esfuerzo de pagar una entrada. Y si eso pasa, me doy por hecho.

La Trova Rosarina se presentará los días 22 y 23 de abril en el Teatro Ópera Orbis a las 20:30 h y 21:30 h respectivamente, Av. Corrientes 860, CABA. Entradas por Ticketek