La razón blindada
Por Maricruz Gareca
APU: Contanos de qué trata La razón blindada.
Florencia Suárez Bignoli: Es una obra de un autor argentino que tuvo que exiliarse durante la última dictadura militar. Habla de los testimonios de su hermano Chicho Vargas, que estuvo preso en la cárcel de máxima seguridad de Rawson durante 8 años. Sobre su vida, la experiencia vivida ahí adentro y la de los compañeros con quienes compartió la cárcel. También habla sobre el Quijote de La Mancha y básicamente, lo que hace es jugar con lo que hacían los presos políticos durante sus años de encarcelamiento. Que era jugar a contarse historias, imaginarse que eran Sancho Panza, que eran distintos personajes del mundo del teatro y de la literatura, para, simplemente, intentar escapase de alguna manera a través de la imaginación.
Lo que vamos a encontrar al ver La razón blindada es una parte que es claramente de la cárcel y otra que es el juego de Sancho Panza y De La Mancha.
APU: En la obra respetás el texto de Arístides Vargas en su totalidad porque –según leí- te interesaba contar su historia pero lo interesante es, justamente, cómo resolvés la puesta en escena. Porque el texto tiene casi nada de acotaciones y deja bastante librada al director la interpretación que puede hacer de esa puesta, ¿verdad?
FSB: Sí, eso es cierto. Respeté el texto casi en su totalidad, para algunas cositas que saqué le pedí permiso a Arístides cuando tuve la suerte de juntarme con él el año pasado y de charlar bastante sobre la obra. El diseño de la puesta es de Malayerba, el grupo por él fundado, es decir que la puesta en escena en cuanto a lo que es el diseño de las mesas y las diapositivas es de ellos. Lo que yo hice fue renovar los movimientos y, obviamente, la dirección de los actores y esas cositas cortadas o adaptadas del texto que son bastante mínimas.
La puesta es increíble, puedo decirlo ya que no es mía. El diseño, lo que tiene que ver con la escenografía y el juego que ésta propone. Cuando vengan a verla se darán cuenta de lo que hablamos.
APU: En cuanto a la dirección de actores, la verdad que los dos personajes, ambos actores, están muy bien. Uno de a ratos se imagina que está viendo a Don Quijote y a Sancho Panza. ¿Fue difícil dirigir a los actores en esta obra?
FSB: La verdad es que los chicos son muy buenos y además confiaron mucho en mí desde el principio y eso es súper gratificante. Como directora, pude trabajar muy bien con ellos. Lo que sí nos resultaba difícil al principio era que los personajes son dos presos, que se llaman Sancho Panza y De La Mancha pero son dos presos, entonces, lo más difícil era no armar un personaje claro como de ficción. Ellos juegan y hacen distintos personajes durante la obra, hacen de Toribio, “el galgo seguidor”, como le dice De La Mancha, de la sobrina. Lo interesante era que ellos no construyeran desde un buen actor esos personajes, sino desde los presos políticos, gente que no actuaba sino que lo único que quería era hacer divertir al compañero y pasar el mejor momento posible en ese momento de posible libertad.
Me costaba porque yo les decía: “No, chicos, sale muy bien, demasiado bien” y, claro, ellos tienen mucha experiencia y pueden resolver fácil. Cuando hacían el perro demasiado bien yo les decía: “No, no, no. Llévenlo a menos, lo único importante es hacer divertir al compañero” pero la verdad es que estoy muy contenta por como van los chicos, ellos lo disfrutan cada vez más, es una obra súper disfrutable, me siento muy espectadora, cada vez que la veo me emociono, me río con ellos.
APU: En algún lugar leí –en una entrevista tuya- que hablabas de esta relación que se crea entre los espectadores y los presos que hace que, por momentos, uno pueda creer que el espectador es el compañero que está escuchando ese relato y de a ratos también la vigilancia porque ellos se sienten observados. Es interesante lo que habías marcado sobre que uno viene riéndose en algunas escenas y cuando viene el corte que hacen por la vigilancia, es como que se rompe de repente y es un momento muy fuerte.
FSB: Sí, eso es muy fuerte porque, simplemente, lo marcamos a través de una luz y, obviamente, de sus cambios corporales. Dejan de hacer lo que estaban haciendo –el juego- y es impresionante porque de repente la gente se está riendo a carcajadas, muy libremente y de pronto está ese cambio y bajan una tensión y una opresión tremendas. Uno se siente como si le taparan la boca, como si le cerraran los ojos en ese momento, como si fuera un preso más.
APU: Recordanos dónde la están dando y a que hora.
FSB: Estamos en Andamio 90, Paraná 660 entre Viamonte y Tucumán, los sábados 22:30 hs., las entradas se pueden reservar a través de Alternativa Teatral o bien llamando al 4373-5670 que es la boletería del teatro y una cosa que me gustaría decir, por último, es que ésta es una historia que sucedió realmente. Hay un texto que dice Arístides en la obra a través de De La Mancha: “La ficción no nace en la ficción”. Por eso para mí era importante contarlo tal cual Arístides quiso contarlo porque es una historia que les pasó a él, a su hermano y a otro montón de compañeros, que hoy sigue afectando el día a día de la vida de estas personas. La conmemoración, hoy, del 24 de marzo, de esos hechos que sucedieron hace mucho tiempo y siguen afectando sus vidas. Recordar y revelar estas historias que sucedieron.