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Cultura //// 20.06.2021
“El espanto”: una película testimonial con las voces de un pueblo

En la columna semanal Informe de un día, una reseña sobre el documental de Martín Benchimol y Pablo Aparo sobre las creencias y la idiosincrasia de El Dorado, una pequeña población de la provincia de Buenos Aires. Puede verse en Cine Ar Play.

Por Inés Busquets

El espanto es un documental de Martin Benchimol y Pablo Aparo, transcurre en El dorado, partido de Navarro provincia de Buenos Aires, luego de dos años de rodaje se estrenó en abril del 2018 y fue galardonado por distintos festivales como Bafici, IDFA (Ámsterdam), Festival de cine de Krakovia (Polonia) y el premio “Nuevo Talento” en Barcelona, entre otros.

Digresión

Mi madre tiene una libreta al lado de la computadora. La libreta es de hojas lisas, chiquita, de esas que se compran en la calle, con ositos de peluche y frases motivacionales. Ella es jubilada, vive sola y lejos de ver la tecnología como un invento nefasto se aggiornó al buscador de google como una herramienta para calmar la avidez por saber y la curiosidad extrema. Esa que toda la vida sació personalmente. Su búsqueda incesante la lleva a anotar películas, libros, documentales, conciertos y teorías conspirativas del mundo que luego me detalla con pericia para que las vea.
Su versatilidad puede verse en los historiales: pasa del Bolero de Ravel, a la novena de San José y la teoría de los pleyadianos.
Lo bueno de esto es que siempre está al tanto de todo, es como un twitter viviente, me llama y me anticipa las cosas antes de que sucedan.
El otro día me habló vehementemente de un documental, primero  vio el tráiler en la computadora, luego lo buscó en la TV.
Ella hace uso y abuso de mi profesión, que era lo que hubiera estudiado (de haberlo hecho) la gran paradoja de los años 60: “no estudié porque mi mamá no me obligó,” suele explicar.
La conversación comenzó así:
−Tenés que ir a un pueblo con una cámara y documentar las creencias y los personajes, son extraordinarios.
Me sorprendió que de la nada me pidiera que haga documentales.
− ¿Por?− Le dije.
−Vi una película impresionante. La tenés que ver.

Y ahí me mostró el tráiler, la entrevista a los directores y me relató prácticamente todo con lujo de detalles.

Le dije que no me voy a dedicar a hacer documentales, pero que iba a hacer la reseña. Aquí lo prometido.

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El espanto

 El espanto es una película singular, es la cristalización sin filtro de la vida de un pueblo, de sus creencias, de los conceptos ideológicos de sus personajes.

En El dorado, municipio de Navarro en la provincia de Buenos Aires, se curan todas las enfermedades, prescinden de la medicina alopática tradicional, excepto para cirugías o casos de mayor gravedad. Allí los curanderos se encargan del mal de ojo, del empacho, de la pata de cabra y de todos los malestares generales; muy raramente acuden a un médico profesional. Sin embargo, una vecina padece una enfermedad que nadie cura: el espanto.

El espanto surge luego de un susto muy grande, después de una sorpresa como visualizar una creencia popular como la llorona o una luz incandescente sin procedencia determinada. Entonces la persona queda en un estado de shock, estupefacta para luego permanecer acostada, sin apetito y sin habla durante el tiempo que dure o que se resuelva.  En general esta enfermedad la padecen mujeres.

 Hurgando entre los vecinos especialistas en la temática solo descubrieron una persona que lo cura. Esta persona es un curandero que saca el espanto con una técnica muy particular.

Luego de transitar por cada uno de los expertos y ante la negación de todos sobre el tratamiento de esta enfermedad, los directores llegaron a él: un hombre alto, desgarbado, con barba, habitante de una humilde casa, un ermitaño que solo se prestó para una declaración y luego dijo que no recibía más a nadie.

−Sí, yo curo el espanto−dijo. Y ante la pregunta tácita del director sobre su técnica declaró:

−En la habitación – mientras la cámara recorría un ambiente de la casa donde sólo había una cama.

Pero ¿quién se anima a curarse?, ¿llevarán a esta mujer afectada del pueblo al curandero?, ¿qué dirán los vecinos y vecinas al respecto?, ¿qué dirán en la pulpería del pueblo?,  ¿cómo es que saben la técnica?, ¿será que alguien del pueblo llegó hasta allí?,  ¿o irá toda gente de afuera? como dicen: mujeres en autos extraños que llegan a verlo y luego dejan a su nombre una compra en la pulpería como recompensa y agradecimiento a la cura.

Como en el cuento de Guillermo Martínez,  “Infierno grande” o en los cuentos de Federico Falco el rumor cobra una potencia magnificente que llevará la duda hasta el extremo y se perderá el parámetro de lo real.

El arco narrativo de El espanto trasciende la función documental del testimonio para aportarle dejos de ficción, de distopía, de irrealidad. Lo verosímil se erosiona en su misma trama. Algo así como en el dicho popular: “Cuando la realidad supera la ficción.”

Los habitantes de El dorado dan testimonio del hecho, sin embargo parecieran estar trazados por la mano de Kafka. Sus descripciones son intensas y por momentos, lacerantes e incómodas. No existe filtro moral en sus dichos, ni objeción en la selección de los directores. Expresan con total libertad, exponen la intimidad de sus casas y de sus pensamientos.

Las situaciones transcurren sin premeditación: el nacimiento de un ternero, un casamiento, un entrevistado que no quiere más cámaras.

Con decisiones acertadas Martín Benchimol y Pablo Aparo logran la transmisión de un acervo colectivo, la vida de un pueblo chico y visibilizan las voces de manera genuina y transparente.

 “El espanto dialoga con los mitos y leyendas,” expresa Benchimol en una entrevista y agrega: “Es una película sobre las creencias, donde lo más importante es lo que uno cree sobre lo que ve”. Destacando que: “no me parece saludable apelar a la categoría de verdad para analizarla, se vuelve aburrido y le quita la magia”.

Los testimonios convergen en distintos tópicos como la medicina, las curaciones caseras, el amor, el sexo, la homosexualidad, la familia donde todo se pone en duda y hace equilibrio entre la mirada escandalosa y  el deber ser: “acá eso sí”, “acá eso no” como si el margen territorial funcionara como frontera al mundo.

Lo cierto es que en El dorado hay murmullo, pero mucho sentido de pertenencia es por eso que todos los curanderos y curanderas depositan sus fuerzas en conjunto para sacar a la vecina de la situación de espanto. Aunque en consonancia con eso, también entra una ambulancia con médicos alopáticos y la trasladan unos días.

En fin: creer o reventar, habrá que verla para dirimir quien la cura.

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Ficha Técnica:

El espanto

Año: 2017

Duración: 65 min.

País: Argentina

Dirección: Martin Benchimol, Pablo Aparo

Guion: Martin Benchimol, Pablo Aparo

Sonido: Manuel de Andrés

Edición: Anita Remón

Fotografía: Martin Benchimol, Fernando Lorenzale

Reparto: Documental, intervenciones de: Susana Dottori, Sergio Avedaño, Cristián Catena.

Productora: Machita Film, Bunda, Gema Films

Género: Documental