Cuando Rosas le salvó la vida a Mitre

  • Imagen
    Rosas y Mitre (imagen realizada con IA)
    Rosas y Mitre (imagen realizada con IA)

Cuando Rosas le salvó la vida a Mitre

30 Marzo 2026

A ciencia y cierta es difícil aseverar el hecho que a continuación será narrado, debido a la fuente testimonial de uno de los hombres más controvertidos de la historia nacional. 

Sería de necio negar que Bartolomé Mitre, fue por caso uno de los hombres más brillantes de su tiempo. Esto no implica reconocer en su "angel", un compromiso para con los intereses de la patria, sino, justamente lo antagónico... ese "angel", estuvo al servicio de intereses foráneos. 

No es una injuria infundada por capricho de quien escribe, es la lectura compartida, que se desprende de una de las frases más descriptivas de la vida de don Bartolo.

La suela del zapato

- Cuando uno de sus mejores discípulos le presentaba ante sus ojos, la obra constitutiva del revisionismo histórico (Historia de Rosas y su época, finalmente denominada Historia de la Confederación Argentina) Mitre le dijo a su autor, Adolfo Saldías, en una carta cargada de altisonante contrariedad, unas de las frases que resumen conceptualmente a Mitre como constructor de un sentido común de país: 

"(...) debo declararle, que conscientemente las guardo, como guardo los nobles odios contra el crimen que me animaron en la lucha".¹

Mitre recurrió a la mentira y a los "nobles odios" para construir un tipo de país dependiente absoluto del imperio británico. Detrás de las elocuentes palabras escritas a Saldías, llenas de una narrativa épica y gramaticalmente heróica, estaban las intensiones extranjerizantes del tísico. 

Créase o no ... su principal enemigo, fue el hombre que según su testimonio, lo había  salvado de la muerte, a causa de la malvada impericia del hermano. 

¿Paradoja histórica? 

Si la historia en cuestión fuera corroborable de autenticidad documental, no debería llamar demasiado la atención la acción del joven Rosas. Por otro lado, tampoco sería justo cargarle a Mitre toda la responsabilidad en la entrega del país a los capitales extranjeros. Todo en su justa medida es el modo en intentar reconstruir un rompecabezas. Por último, la historia podría ser genuinamente cierta; Rosas fue un gaucho de ley. Esto implicaba en el siglo XIX ser del riñón de un elemento del mundo rural con determinadas características morales. Rosas y la gauchada del baqueano o pueblerino era ley en los desiertos salvajes. No es cuestión de romantizar al gaucho bravo de la pampa. Al mismo su historia lo envuelve entre miserias y virtudes, aunque poseía indudablemente, un aura de campechanismo religioso de gran valor humano. 

La anécdota a continuación la narra él historiador Roberto Antonio Lizarazu:

<< Si bien es cierto que Juan Manuel de Rosas le llevaba algunos años a Bartolomé Mitre, veintiocho para ser precisos, ambos se conocieron en circunstancias providenciales para Mitre. Seguramente como lo narra él mismo,  en “Mis Memorias y Escritos Sueltos”² si Rosas no lo hubiese encontrado casualmente, Mitre y su cabalgadura hubiesen muerto ahogados pretendiendo cruzar  el Salado en época de creciente.

Rosas nace en Buenos Aires el 30 de marzo de 1793 y Mitre en el mismo sitio el 26 de junio de 1821. No fueron amigos ni parientes ni conocidos socialmente. No pertenecían a la misma generación. Sin embargo la casual circunstancia de haberse encontrados fue providencial para Mitre.

El que si era amigo de la familia Ortiz de Rozas, era el padre de Bartolomé, Ambrosio Mitre. En el verano de 1834, Ambrosio Mitre, lo envía a Bartolomé, de trece años de edad,   a pasar el verano a la estancia El Rincón de López, propiedad de su amigo Gervasio Rozas, (quien a diferencia de su hermano menor Juan Manuel había conservado la z del apellido) y quien había comprado en 1830 la mencionada estancia a los hermanos Juan José y Nicolás Anchorena. Gervasio Rozas regenteaba esta estancia desde 1828 y la había comprado en 1830 por 164.000 pesos fuertes. Estaba ubicada en la margen derecha (costa sur) del Río Salado en lo que en ese momento era el Partido del Tuyú.

En cierta ocasión Gervasio Rozas lo mandó al joven Bartolomé con un recado para entregar en un puesto ubicado en la margen opuesta del Salado.  A partir de este momento, transcribiré lo escrito por Mitre en el libro mencionado.

“Había llovido bastante y el río estaba algo crecido.”

“Yo no era baqueano en los pasos  y buscaba el más aparente para vadearlo y ya iba a intentarlo por donde mejor me pareció, cuando surgió de improviso un jinete  muy apuesto y muy bien aperado que me gritó.”

“Chiquilín, ¿Qué vas a hacer?”

“Voy a pasar el río, señor”

“Por ahí no, criatura; te vas a ahogar”

“Y agregó imperativo, dando espuelas a su caballo: Sígueme”.

“Yo le obedecí y anduvimos silenciosamente varias cuadras, costeando el río.”

“Este es el vado más seguro. Agárrate bien de las crines de tu caballo y anda tranquilo, pero fijate para no errarle en el regreso.”

“Gracias señor, le respondí.”

“¿Y como te llamas? Me preguntó entonces el providencial personaje.”

“Bartolomé Mitre señor, repliqué.”

“De donde eres.”

“De lo de don Gervasio Rozas.”

“Aja, decile a Gervasio, que dice su hermano Juan Manuel que no sea bárbaro, que no se envía a una criatura como vos a cruzar el Salado crecido sin mandarlo a la muerte.”

“Y dale recuerdos míos.”

“Serán dados, señor.”

“Así conocí a Juan Manuel de Rosas.” >>³

La relación entre Gervasio y Juan Manuel no siempre fue la mejor; de hecho, el "cardo", se salvó por la intromisión de la madre de ambos (Doña Agustina López de Osornio) cuando se frustraron los planes de los Libres del Sur en Chascomus, el gobernador de Buenos Aires, se enteraba de la participación indirecta de su hermano para derrocarlo. 

Los hacendados enfiteutas del levantamiento de Dolores, Monsalvo y Chascomus, tenían buena relación con Gervasio. Rosas ordenó capturarlo, el destino de Gervasio no parecía el mejor. La madre en cierta forma regañó a Juan Manuel y el "cardo", siguió con vida."

Fuentes:

¹Publicada la carta entera de Mitre a Saldías en Gazeta Federal. 
²Bartolomé Mitre, Mis Memorias y Escritos Sueltos, Publicado por el Museo Mitre en Editorial Coni, 1921, con motivo de los festejos del  centenario del nacimiento de Mitre.
³ Artículo del historiador Roberto Lizarazu en Blogger del autor.