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Cultura //// 08.12.2019
Bachilleratos Populares: 15 años de lucha

Los Bachilleratos celebraron en la fábrica recuperada IMPA con feria de libros, talleres, debates y un gran recital. APU dialogó con dos integrantes de la Cooperativa de Educadores e Investigadores Populares Histórica (CEIPH) que se refirieron a la propuesta educativa. Por Analía Ávila.

Por Analía Ávila

 

El 22 y 23 de noviembre pasados se realizaron las jornadas por el festejo de los 15 años de los Bachilleratos Populares en la fábrica recuperada por sus trabajadores, Industrias Metalúrgicas y Plásticas Argentina (IMPA), en la calle Querandíes entre Rawson y Pringles del barrio porteño de Almagro.

En el encuentro hubo feria de libros y productos artesanales, perfomances y talleres. Entre las actividades destacadas, el sábado se presentó el libro Educaciones Populares y Pedagogías Críticas del Sur con la participación de Nora Cortiñas, referente de Madres de Plaza del Mayo Línea Fundadora. El cierre fue desde las 19:00h con un recital en vivo que contó con la participación de Hilda Lizarazu, La Charo, Juan Palomino, Teresa Parodi, Karamelo Santo, Sendero Insurgente y Mosquito Sancineto como maestro de ceremonia

Agencia Paco Urondo dialogó con dos integrantes de la Cooperativa de Educadores e Investigadores Populares Histórica (CEIPH) que estuvieron en el evento y que se refirieron al funcionamiento, logros y demandas de los Bachilleratos.

Bachillerato del IMPA

Fernando Santana, integrante de la Cooperativa de Educadores e Investigadores Populares Histórica (CEIPH), forma parte de la coordinación del Bachillerato del IMPA desde su creación en 2004. Entrevistado por APU cuenta que este proyecto surgió como parte de la movida social del 2001 y como respuesta a la crisis del sistema educativo, que mostraba que había 14 millones de jóvenes y adultos que no habían podido finalizar sus estudios secundarios, según datos del censo de ese año.

El Bachillerato abrió sus puertas en 2004 en la fábrica recuperada IMPA, que era una antigua procesadora de aluminio, en articulación con el Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas (MNER). Hubo una necesidad de crear un espacio educativo para el barrio, que se empalmó en un proyecto que ya se sostenía, el IMPA Ciudad Cultural, un lugar donde se resignifica el carácter de lo público. Hoy en el espacio educativo de la fábrica funcionan la escuela infantil Mariela Muñoz,  para hijos y hermanos de los estudiantes, la primaria popular de jóvenes y adultos y el Bachillerato Popular que equivale a la educación secundaria. En el turno vespertino también se desarrolla una propuesta de Universidad de trabajadores donde se dan profesorados de historia, literatura y biología.   

“Los bachilleratos nacen como una forma que encuentran las fábricas recuperadas para devolverle a la comunidad todo el apoyo recibido durante el proceso de toma, ocupación y resistencia. Asisten personas de la comunidad con una trayectoria discontinua en la educación secundaria, muchos años de repitencia o abandono del sistema educativo formal, pertenecen en su gran mayoría a los sectores populares y tienen vulnerabilidades que tienen que ver con lo educativo y las condiciones laborales, sociales y de vida. Asisten estudiantes de 17 años en adelante”,  detalla Fernando.

Entre los logros de esta propuesta educativa, Santana afirma que el más importante tiene que ver con el carácter de movimiento social: “Hemos logrado consolidar y expandir una propuesta que plantea la educación popular a favor de los sectores oprimidos, y que hace un planteo político-pedagógico que tiende a la búsqueda de la emancipación de los pueblos. Al día de hoy existen más de 100 bachilleratos a lo largo del país”. Y agrega que en relación al Estado, instalaron la posibilidad de que existan experiencias educativas autogestionadas por las organizaciones sociales, que funcionan en espacios no convencionales para lo que se supone que debería ser una escuela.

En el caso del IMPA lograron que el Estado reconozca la titulación oficial y el reconocimiento salarial para quienes trabajan en la educación, y además, que los estudiantes accedan a la beca estudiantil, pero todavía no obtuvieron un financiamiento integral. Como también hay Bachilleratos que tienen 5 años de funcionamiento y que no lograron ningún tipo de reconocimiento, Fernando manifiesta que hoy los puntales reivindicativos siguen siendo los mismos: reconocimiento de todos los Bachilleratos y de sus trabajadores, financiamiento integral, becas para estudiantes, viandas y boleto estudiantil para todos y todas.     

Espacio de Educación Popular Farmacoop

Maru Maglio es profesora de Letras e integra junto a otros diez docentes, el equipo  del Espacio de Educación Popular Farmacoop, conformado dentro del CEIPH. Desde marzo de este año desarrollan actividades de planificación, armado y diseño del Bachillerato Popular que funcionará a partir de marzo de 2020, en el ámbito de la cooperativa Farmacoop. Esta asociación de los trabajadores del ex laboratorio Roux Ocefa funciona ahora bajo conducción obrera. En la práctica cotidiana trabajan en parejas pedagógicas, articulando distintos campos disciplinarios y tomando como punto de partida, los saberes e inquietudes de les estudiantes.

“Nuestro objetivo es construir una propuesta pedagógica que, siguiendo los lineamientos de la educación popular, reconozca, articule y jerarquice los saberes que jóvenes y adultos traen del mundo del trabajo, mientras cursan y finalizan sus estudios secundarios. En el caso concreto de Farmacoop esto implica otorgar mayor relevancia a las materias relacionadas con la puesta en funcionamiento de un laboratorio bajo control cooperativo, a cargo de sus trabajadores. A la vez, pensamos integrar tramos de formación profesional en los que los miembros de la cooperativa puedan capacitarse”, explica Maru en diálogo con APU

La docente concluye: “Buscamos el reconocimiento por parte del Estado tanto de las trayectorias que realizan los estudiantes en nuestros espacios como también de nuestras prácticas pedagógicas; esto se traduce en la emisión de títulos oficiales como así también disputar recursos para garantizar experiencias que garantizan el derecho a la educación de quienes aún no han cumplido con la escolaridad obligatoria, que en Argentina desde 2006 se extiende hasta la finalización de la escuela secundaria”.