Caso Eduardo Daniel Guerrero: “Fue un largo peregrinar para obtener una mísera condena”
El 16 de enero se cumplió el quinto aniversario del fallecimiento de Eduardo Daniel Guerrero, un joven linqueño cuya muerte conmocionó a la comunidad y se convirtió en un símbolo de la lucha por justicia y responsabilidad vial. Para sus padres, Itatí Domínguez y Eduardo Guerrero, la fecha vuelve a ser sinónimo de dolor, memoria y resistencia.
Eduardo tenía 23 años cuando fue víctima del accidente vial ocurrido la noche del 15 de noviembre de 2020 en la intersección de Belgrano y Laprida. Circulaba en motocicleta junto con su pareja, Priscila Amado, cuando fue embestido por otra moto, conducida por Juan Manuel Odermatt, entonces cabo de la policía montada, quien no estaba en funciones y manejaba en estado de ebriedad y en contramano. Eduardo sufrió heridas de extrema gravedad, agonizó durante sesenta días y finalmente falleció el 16 de enero de 2021 en el Hospital de Junín. Su compañera también sufrió lesiones.
Tras un largo proceso judicial, la Cámara de Apelaciones y Garantías de Junín dejó firme la sentencia del Juzgado Correccional N°2, que condenó a Odermatt a cuatro años y dos meses de prisión efectiva por el delito de “homicidio culposo agravado por su condición de funcionario policial y lesiones culposas”. Además, fue inhabilitado para conducir por diez años. El fallo destaca que el imputado violó de manera grave el deber de cuidado al conducir con más del doble del alcohol permitido en sangre y en sentido contrario al autorizado. “Esa conducta imprudente tiene relación directa con el resultado fatal del hecho”, señalaron los jueces al ratificar la pena y rechazar el pedido de prisión domiciliaria.
Después de confirmarse la sentencia y de concretarse la detención del ex policía, la familia de Eduardo expresó que el fallo “marca un antes y un después en la justicia”. Destacaron que la condena ha sido posible gracias a una lucha sostenida, el acompañamiento de otros padres de víctimas, el trabajo del abogado de la familia y el apoyo constante de la comunidad. AGENCIA PACO URONDO dialogó con su madre Itatí Domínguez, a raíz de un nuevo aniversario del hecho.
Agencia Paco Urondo: ¿Cuáles fueron las responsabilidades y complicidades del caso?
Itatí Domínguez: El principal culpable fue Juan Manuel Odermatt. Sus cómplices fueron el ayudante del fiscal, Juan Manuel Camaleonti, quien no solicitó las cámaras aledañas al lugar de los hechos en tiempo y forma, y no dio lugar a Asuntos Internos, como tampoco el jefe de Seguridad. Denunciamos a la Corte Suprema de Justicia la cadena de encubrimientos que se estaba llevando a cabo, pero quedó en la nada.
Otra irregularidad fue que la misma policía hizo las pericias cuando el principal sospechoso era parte de esa fuerza. Debería haberlas hecho otra. El acusado mintió desde el primer momento argumentando que no circulaba en contramano y la policía buscó la manera de encubrirlo todo el tiempo. Llegaron a decir que Eduardo había chocado al asesino, cuando era justamente a la inversa.
APU: ¿Cómo se desarrolló el proceso judicial?
ID: Cambiamos cuatro abogados en todo el proceso. El primero fue Defendente, de Los Toldos, y no hizo nada. El segundo fue Diego Denarda, que también era de Junín y tampoco hizo mucho. Después Eduardo Ricardo Maffia, de Lincoln, se acercó con intenciones de encubrir, y el ultimo fue Fernando Farías, con el cual llegamos al juicio.
Las pericias fraguadas de la policía se enviaron a La Plata, la cual después por estar manipulada y viciada. Nos hostigaban por las redes y en forma presencial. No nos permitían acceder a la causa. Empezamos a tener cierta presencia en los medios de la zona y el abogado Maffia nos decía que no nos convenía ver la causa porque nos haría mal. Pudimos acceder finalmente y comprobamos que faltaban varias fojas.
APU: ¿Y el juicio puntualmente?
ID: El juicio se realizó en los Tribunales de Junín. Fue oral y público, al principio sólo dejaban ingresar a los familiares y después, como vinieron compañeros de Buenos Aires a apoyarnos, exigieron el derecho de que fuera efectivamente así. Pudieron entonces presenciar y acompañarnos en las dos audiencias que se realizaron.
Las audiencias fueron el 9 y 14 de noviembre de 2023. Fue declarado culpable porque utilizamos un perito de parte, el ingeniero Hugo Díaz, que logró explicar que el policía venía circulando en contramano. Pudimos revertir la pericia fraguada realizada por la policía con la intención llana de encubrir al asesino. La fiscal del juicio fue Paola Lujan, quien nos representó muy bien. Nuestro letrado era el doctor Farías, pero en realidad quien más nos ayudo fue Gabriel Amado, que era el abogado familiar de mi marido.
En la causa figuraba que no había testigos, sin embargo, encontramos dos o tres que se animaron a declarar y certificaron que nuestro hijo circulaba en sentido correcto. Por otro lado, el test de alcoholemia comprobó que el policía estaba alcoholizado.
APU: ¿Cuál es la situación del acusado?
ID: Durante el juicio Odermatt todo el tiempo se reía y se burlaba de nosotros. Expresó que siempre manejaba bebido y nunca le había pasado nada. Nunca sintió arrepentimiento de nada ni pidió perdón. Fue condenado a cuatro años y dos meses de prisión de cumplimiento efectivo. Hoy está en la Alcaldía N°49 de Junín en un pabellón de ex policías. Fue exonerado e inhabilitado para conducir durante diez años. En marzo ya cumple la mitad de la pena y puede empezar a pedir beneficios. Fue un largo peregrinar para obtener una mísera condena.