A 13 años del asesinato de Mariano Ferreyra: “Estamos a la expectativa de que se pueda avanzar con la causa por presuntos sobornos”

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    Mariano Ferreyra

A 13 años del asesinato de Mariano Ferreyra: “Estamos a la expectativa de que se pueda avanzar con la causa por presuntos sobornos”

19 Octubre 2023

El de Mariano Ferreyra, joven militante del Partido Obrero (PO) asesinado por una patota sindical mientras reclamaba junto a trabajadores ferroviarios tercerizados, es un caso emblemático en materia laboral, gremial y judicial en nuestro país. Ese 20 de octubre de 2010 una larga trama de deudas pendientes quedó, otra vez, evidenciada. A trece años del hecho, en diálogo con AGENCIA PACO URONDO, su hermano Pablo reflexiona sobre el paso del tiempo y las distintas causas y frentes que se abrieron a partir de la muerte del militante popular. 

Aquella mañana los trabajadores, en compañía del Po y el Movimiento Teresa Rodríguez, entre otras organizaciones, reclamaban por el pase a planta permanente y reincorporación de despedidos de empresas que prestaban servicios para la Unidad de Gestión Operativa Ferroviaria de Emergencia. Al intentar ocupar las vías del Ferrocarril General Roca, a la altura de la estación Avellaneda -Hoy estación Darío y Maxi-, fueron agredidos por una patota sindical de la Unión Ferroviaria (UF). Desde entonces, los manifestantes fueron custodiados por la Policía Bonaerense y los agresores por la Policía Federal.

Cerca del mediodía, ya en la Ciudad de Buenos Aires, la patota comenzó a arrojar piedras hacia los manifestantes, quienes en paralelo eran reprimidos por la Bonaerense. Cuando decidieron desconcentrar, el grupo de la UF avanzó hacia ellos, avalados por los móviles de la Federal que, en vez de separar, se apartaron y permitieron el paso. Cristian Favale y Gabriel Sánchez dispararon reiteradas veces contra los trabajadores, asesinando a Mariano Ferreyra e hiriendo a Ariel Pintos, Elsa Rodríguez y Nelsón Aguirre. Luego del ataque, las armas fueron ocultadas y José Pedraza, titular de la UF, intentó desligar su responsabilidad.

En 2013 el Tribunal Oral en lo Criminal N°21 condenó a 15 años de prisión a Pedraza y Juan Carlos Fernández, titulares del sindicato, por ser instigadores. Pablo Díaz, jefe de la Comisión de Reclamos que manejaba la patota en el lugar, fue condenado a 18 años, al igual que Favale y Sánchez, autores materiales. Daniel González recibió una pena de 11 años por amenazar a periodistas para que no filmaran. Los ferroviarios Salvador Pipito y Claudio Alcorcel fueron condenados a 11 y 8 años respectivamente, y Guillermo Uño y Juan Carlos Pérez fueron absueltos. Meses antes, Alfonso Severo, que había denunciado al gremio y debía declarar, desapareció 24 horas y reapareció golpeado.

Por el lado de las fuerzas policiales, los agentes Luis Mansilla y Jorge Ferreyra recibieron 10 años por liberar la zona, y Hugo Lompizano, Luis Echavarría y Gastón Conti 2 años en suspenso. El camarógrafo David Villalba debió pagar una multa por suspender la grabación. Rolando Garay, subcomisario a cargo de los patrulleros, fue absuelto. La Ministra de Seguridad de la Nación en ese entonces, Nilda Garré, dictó el pase a servicio pasivo de los implicados. Las condenas fueron confirmadas por la Cámara Federal de Casación Penal y la Corte Suprema de Justicia en 2017. Un año después murió José Pedraza, en prisión domiciliaria.

Sin embargo, la investigación derivada por intentos de sobornos con el objetivo de buscar su impunidad al día de hoy no tuvo resultados positivos. Según las escuchas, el mecanismo partía desde Pedraza, involucraba a su tesorero, a empleados y funcionarios judiciales, a lobbistas, a ex agentes de inteligencia y tenía como destinatario las cuentas de Eduardo Riggi, uno de los magistrados de la Cámara Federal de Casación Penal N° 3, sobreseído en 2016 por Norberto Oyarbide. Más de veinte jueces que se excusaron, planteos de nulidad y competencia y demoras en la definición del fuero correspondiente provocaron que, a pesar de estar elevada a juicio oral, todavía no se hayan dictado responsabilidades.  

Entre aniversarios y homenajes, hubo cierta visibilización de la tercerización laboral, pero sigue siendo un problema estructural que tiene la economía de nuestro país, tanto dentro como fuera del Estado. El juicio demostró la defensa de esta modalidad por parte de Pedraza, que sólo consolida la desigualdad entre los trabajadores. A trece años del asesinato de Mariano, AGENCIA PACO URONDO dialogó con Pablo Ferreyra, hermano y ex legislador de la Ciudad de Buenos Aires (2013-2017).

Agencia Paco Urondo: A nivel personal, ¿cómo analiza todos estos años desde 2010?

Pablo Ferreyra: Desde 2010 veo una depreciación de lo que es la herramienta política a nivel organizativo y, por ende, la utilización de la misma para transformar el Estado. Hoy se ven vulneradas y erosionadas las instituciones. Desde adentro, por los poderes judicial y político mismo. Desde afuera, por la incapacidad que tuvimos para generar puentes hacia los sectores más jóvenes que crecieron con un sistema democrático fortalecido y una serie de beneficios que son producto de la acción del Estado incorporada a su vida cotidiana. 

Hoy tenemos un montón de sectores de la juventud que eligen como opción a Javier Milei como una suerte de argumentación contestataria contra el Estado, a tal punto que se vuelve un ejercicio de autolesión. Es una situación terrible para el sistema democrático, el fortalecimiento del Estado y la juventud. Pasamos de una politización, quizás muy cristalizada, y que no pudo irradiarse sobre otros sectores, a la incapacidad de construir a futuro una fuerza política que nos permita mantener las conquistas, ni la misma idea de que, lamentablemente, sin el Estado la desigualdad va a ser moneda corriente.
 
APU: ¿Cómo evalúa el desempeño judicial en la causa por el asesinato? y otras responsabilidades políticas como la causa de los sobornos?

PF: Con respecto a la causa judicial principal, que juzga el homicidio de Mariano, por el calibre de los acusados y las condenas obtenidas para nosotros es una gran satisfacción que, después de algo tan trágico y doloroso para nuestra familia, se dé un desenlace que no tiene parangón en la historia de los crímenes políticos en Argentina. Hacemos una muy buena evaluación de ese proceso. 

APU: ¿Y con respecto a la causa de los sobornos?

PF: De los desprendimientos de la causa principal, que sería la que todavía está en veremos, está la de los presuntos sobornos que un testaferro de Pedraza derivaba hacia magistrados de altísimo nivel. Entendemos que es una causa muy compleja porque es el propio poder judicial mostrando el nivel de involucramiento que tiene con la corrupción.

Como causa donde vimos que varios jueces se fueron excusando por tener relaciones personales con el magistrado que está señalado como parte de la pirámide hacia donde iba el dinero, nos parece que habla mucho del poder judicial y de su corrupción y podredumbre interna. Creemos que hoy estamos en condiciones, o por lo menos nos acercamos mucho más que años atrás, de que en algún momento se dé un juicio contra el testaferro de la Unión Ferroviaria, que sería lo de menos, y contra este juez de altísimo nivel, que manejaba los sorteos y con esto podía favorecer la situación procesal de Pedraza. Estamos a la expectativa y con sentimiento bastante positivo de que ojalá se pueda avanzar. 
 
APU: Trece años después, el reclamo contra la precarización laboral continúa. ¿Considera que algo cambió o qué ocurrió en el proceso?

PF: Es una pregunta desalentadora. Creíamos que con el crimen de Mariano se ponía en debate la tercerización laboral como una herramienta de precarización que dividía el mundo de los trabajadores, entre de primera y de segunda, favoreciendo las ganancias de los empresarios. Esa era nuestra visión. El mercado mundial del trabajo lamentablemente cambió y hoy hay formas de flexibilización laboral que son peores, como las plataformas de comida y servicios, donde vemos toda una masa de trabajadores precarizados que hace unos años no estaba. Muchas personas tienen una lógica de autoexplotación y sometimiento al trabajo terrible.

En parte, en esa forma de ver el trabajo y en esa flexibilización, está el caldo de cultivo de las ideas de Javier Milei como posible próximo presidente. Estamos muy complicados con este tema. El mundo cambió. Algunas ideas que defendíamos antes hoy ni siquiera le hacen cosquillas al capitalismo y al mercado laboral, que se volvió una máquina más nefasta todavía de explotación. Hoy ni siquiera los planteos que hacíamos en ese momento tendrían el impacto que tuvieron antes porque hay una gran masa de trabajadores informales que tiene también una lógica interna de autoexplotación que es nefasta.