fbpx Larroque, de La Cámpora y funcionario nacional: “Somos soldados y bancamos todo”
Política //// 08.10.2010
Larroque, de La Cámpora y funcionario nacional: “Somos soldados y bancamos todo”

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, extracto de la nota publicada en Revista 23, por Graciela Moreno) Defiende el modelo y quiere imprimirle un perfil más militante a la gestión. Se prepara para el 2011, critica a la clase media y aspira a pisar fuerte en las universidades.
Con 33 años, Andrés “El Cuervo” Larroque forma parte de la nueva generación K. Actual secretario general de La Cámpora, ocupa desde mayo el cargo de subsecretario para la Reforma Institucional y el Fortalecimiento de la Democracia. Fue presidente del centro de estudiantes del Colegio Nacional Buenos Aires en 1996, luego comenzó el profesorado de Historia y lo abandonó en diciembre del 2001. A principios del 2007 se convirtió en uno de los fundadores de La Cámpora, un espacio que nuclea a más de 3.000 jóvenes en todo el país. Hace pocos días, encabezó un gran acto de la juventud en el Luna Park y apuesta sus fichas a pelear espacio en el nuevo armado para 2011.–¿Por qué aceptó esa subsecretaría?–Desde mi cargo, que en algún momento ocupaba Marta Oyhanarte en la era de Alberto Fernández, busco trabajar no sólo con grandes ONG como Poder Ciudadano, sino también con organizaciones sociales. La idea es territorializar la secretaría y fortalecer la democracia discutiendo en municipios, barrios, villas, descentralizar la discusión. El debate en foros que se dio en todo el país con la ley de medios audiovisuales es un claro ejemplo. Soy el responsable de hacer ejecutar el decreto 1172 de acceso a la información en la administración pública y responder los pedidos de información de todos los ciudadanos en tiempo y forma.–¿Desde el 28 de junio pasado se le dio un perfil más militante a toda la gestión del Gobierno?–Exactamente, lo dijo el propio Néstor Kirchner, se perdió por no haber profundizado el proyecto político. Con lo que había hecho este modelo político teníamos que haber ganado por el 60 por ciento, pero la crisis económica mundial, el poder de Clarín, la concentración de medios y errores propios influyeron en el resultado. Había un sector que después del 28 decía que había que bajar decibeles, reconciliarse, pero Kirchner tuvo el coraje y la capacidad de decir “perdimos por no haber profundizado”, mientras la segunda línea decía “hay que atemperar”. Nosotros somos soldados y bancamos todo, la que venga. Había muchos que dudaban, pero hubo muchos cambios. Era necesario darle un perfil más político y militante al gabinete.–¿Cree que hoy ser oficialista es ser rebelde?–Sí, porque la rebeldía es pelearse con el poder real. Cuando discutís todo eso, los pibes canalizan su rebeldía siendo oficialistas. 6, 7, 8 colaboró en darle un relato a todo esto, le dio un espacio y una voz a un montón de compañeros que querían expresar algo y no encontraban un lugar. Los blogs y Facebook generan mucha participación y permiten transversalizar la discusión. Prendés la compu y quizás aparece uno y te putea; antes tener contacto con la conducción era más difícil. Todavía no tengo Twitter, porque se me escapó la tortuga.
–¿Qué le reclama la juventud a este modelo? ¿Cuesta ser crítico, siendo oficialista?–Creo que hay que profundizar lo hecho, el camino lo define la conducción. Vos no podés ponerte a tirar piedras y decir falta esto o lo otro. Compartimos el rumbo, la pelea que se está dando no tiene retorno. No podemos ponernos a marcar ciertas cuestiones de manera irresponsable. Lo mejor es sorprender al enemigo. Contribuimos a un proyecto político, nos formamos porque un día no van a estar ni Néstor ni Cristina y vamos a tener que tomar ese rol.–¿En qué cree que se parecen y en qué se diferencian de la JP de los ’70?–La juventud de aquel tiempo nunca vivió en democracia, si votaba lo hacía con el peronismo proscripto y tenía una valoración de la institucionalidad distinta. Hoy podemos pensar la política en democracia y no somos forzados por tendencias.–Era una juventud que se permitía cuestionar hasta a su propio líder.–La JP de los ’70 tuvo poder real, no tenían cargos en el gobierno. Tenían una capacidad de movilización que era un factor político. La JP de aquel momento existía porque se lo había ganado por derecho propio. Hay un tema central, todavía quienes conducen tienen una legitimidad y unas fuerzas muy dispares a lo que somos hoy nosotros como factor de poder. Esto lo digo no porque tenga que ver con la traición, sino porque queremos tener más protagonismo.–¿Aspiran a tener más cargos?–Queremos ganar la representación, no queremos que nos regalen los cargos. Queremos interpelar a la sociedad y poder representarla. Si este proyecto se quiere consolidar y profundizar, tienen que darnos más espacios. O nos los dan o los ganamos. Esto le va a hacer bien a Néstor y a Cristina. Nos vamos a constituir como factor de poder cuando podamos hablarle a la sociedad, tengamos un mensaje y la sociedad nos responda y se identifique, además de con Cristina y con Néstor, con este actor. Así como los trabajadores se identifican con la CGT o con Hugo Moyano. Tenemos que construir un grado de representación latente. La sociedad quiere una renovación, aunque esa palabra es fea, quiere que aparezcan cuadros nuevos.–En una época la JP y la Juventud Sindical estaban enfrentadas. ¿Ahora se darán un ámbito para trabajar en forma conjunta?–No estaban enfrentadas, el movimiento estaba dividido y fue lo peor que se hizo y eso permitió el golpe del ’76. Ahora tenemos un diálogo permanente. Lo que está haciendo Facundo Moyano con la JP sindical es politizarla. Junto a Hugo, están decididos a que el movimiento obrero recupere participación.–¿Es posible reconquistar a la clase media antes del 2011?–Yo no quiero reconquistarla, quiero que se haga cargo de qué quiere hacer de su vida y de este país. Si van a pensar como oligarcas o se van a consustanciar con la realidad del pueblo. Tienen un año para definirse, ir al psicólogo. El Gobierno hizo todo. No te podés regalar para seducir dos votos más. La sociedad se va a tener que hacer responsable de la decisión que tome el año que viene. Si deciden interrumpir este proceso, en menos de un año van a tener las consecuencias a la vista. Y se tendrán que hacer cargo, nosotros no podemos tutelar a la sociedad. Demostramos que podemos gobernar al país, nos podemos equivocar, pero ninguna otra fuerza lo puede hacer. Cuando venga un inoperante o un neoliberal irracional y cuando nos demos cuenta de que se cae todo, será triste pero la sociedad habrá aprendido una enseñanza al costo de haber interrumpido un proceso político.–¿Ni un año cree que podría durar un nuevo gobierno?–Basta agarrar a cualquier dirigente de la oposición e imaginarlo como presidente. No tienen fuerza política, no hacen política. Ojala pudiéramos discutir, son lobbistas de los intereses de Clarín. Votaron en contra de la estatización de las AFJP y ahora te corren con el 82 por ciento móvil. Son lamentables, tienen intereses inconfesables. ¿Quién va ir atrás de alguien al que le sangran las rodillas de tanto hincarse? (Agencia Paco Urondo)