fbpx Emilio Pérsico: “Esta finalizando una etapa y comenzando otra nueva”
Militancia //// 12.11.2010
Emilio Pérsico: “Esta finalizando una etapa y comenzando otra nueva”

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) En un extensa entrevista, Emilio Pérsico, responsable del Movimiento Evita, dialogó con Ana Natalucci y José Cornejo, de Agencia Paco Urondo, sobre la unidad de las fracciones militantes del kirchnerismo y el comienzo de una nueva etapa a partir del deceso de Néstor Kirchner. Pérsico abordó tópicos como la derrota ante la dictadura, el neoliberalismo y las tres patas del kirchnerismo: la partidocrática, la sindical y una tercera que aún no logra clasificar, pero que ya tiene nombre, la Corriente Nacional de la Militancia Política y Social. En el medio, también aparecieron Pino Solanas, José Pablo Feinmann y cierta “juventud que trata de hacer la carrera del funcionario”. La entrevista fue realizada el lunes 8, un día del primer acto en Plaza Congreso.

Agencia Paco Urondo: ¿Cuál es el sentido del lanzamiento de la Corriente Nacional de la Militancia Política y Social que se realizará este martes (fue el pasado 9 de noviembre) y el acto el Congreso Nacional del próximo 17 de noviembre?
Emilio Pérsico: Hay un espacio del kirchnerismo que se configuró a partir del primer acto de Ferro (julio de 2009), el Ferro Chico digamos. Después se consolidó con el otro Ferro (11 de marzo de 2010), el Ferro Grande. Lo que intentamos es convocar un espacio más grande, del conjunto de las organizaciones y también espacios independientes, para discutir y construir una agenda para adelante para ver cómo sigue la situación. En aquel momento era dejar en claro que Néstor iba a ser candidato. La tarea central era ir con Néstor, ganar o mantener las banderas y darles contenido. Hoy la situación es diferente y no hay discusión que la candidata va a ser Cristina. Pero puede haber condicionamientos a Cristina para trasladar el poder otra vez a la partidocracia.
 
APU: ¿Temen que los sectores del PJ más reaccionarios, del Peronismo Federal, entren al kirchnerismo para condicionarlo?
EP: En muchos casos, no hay diferencia entre los que están adentro y los de afuera. El adentro y el afuera a veces es por una circunstancia, por su política local. Y tampoco es privativo del peronismo, también ocurre con el radicalismo. Hay compañeros que tienen un gobernador o intendentes radicales y las metodologías son las mismas. Acá hubo una partidocracia que se transformó en una maquinaria de poder y que nos robó la política como herramienta de transformación. Cuando Néstor nos devolvió la política, los trabajadores empezaron hacer política: empezó la corriente de Moyano, los jóvenes sindicales armaron una corriente también, las organizaciones populares o sociales, también eran parte del proceso político. Mirá, el yrigoyenismo va a ser reconocido porque incorporó a los sectores medios, que en realidad eran los trabajadores inmigrantes que llegaban a la Argentina. El peronismo incorporó en el 45 a los trabajadores como sujeto partícipes del proceso político. En el ’73, el peronismo agregó también a la juventud como sujeto colectivo. Néstor volvió a darle vida a esos sujetos que existían, ya sean las organizaciones sociales, la CGT o los jóvenes. Les devolvió la política a los que habían sido los protagonistas durante otro momento de la historia nacional. La partidocracia va a intentar otra vez que la política vuelva a ser únicamente una herramienta de provecho de la dirigencia. Una maquinaria en donde importa muy poco la militancia y mucho la imagen, la cara bonita.
 
APU: ¿El aparato?
EP: A veces se trata del aparato, otras no. A veces es la propaganda o la plata. De Narváez no tenía aparato, tenía plata, una cara bonita y un publicitario que lo hizo meterse en el Conurbano. Se trata de una maquinaria donde el protagonista no es el militante, sino el dirigente. Uno empezaba la carrera política como puntero en el barrio, seguía como referente, después terminaba siendo candidato. Cuando llegaba al momento que pintaban “Fulanito Conducción”, ese era el eslabón mayor de la política. Bueno, esa es la política que se rompió en el 2001 y a la que muchos quieren volver, donde las listas de candidatos se elegían por sección electoral, no por convicciones ni sector social, sino por territorialidad. Donde la liga de gobernadores tenía más peso político que el presidente del Partido, en fin, un montón de reglas no escritas de esa política liberal que hemos vivido en los ’90.
 
APU: ¿Cómo la liga de intendentes en la provincia de Buenos Aires?
EP: La liga de intendentes del Conurbano es el senado romano. En la provincia de Buenos Aires hay distintos poderes, está el gobernador, el Presidente de la República, los diputados y los senadores; la legislatura provincial y está… el que tiene más poder, el Senado romano que son los intendentes. Con Néstor hubo otro factor de poder. El presidente del PJ de la provincia, llega desde el poder sindical y muchos compañeros que están en el Consejo del Partido, vienen de otros espacios de la militancia. Está (la diputada) Adela (Segarra) por ejemplo, compañeros que vienen desde otra construcción de la política. Somos todos necesarios en un proceso, pero hay tipos que son imprescindibles. Néstor era de esos imprescindibles y no hay manera de reemplazarlo. Una compañera me decía “yo tenía un interlocutor, ¿cuál es el interlocutor?”. Cuando se empieza con esas preguntas lo que quieren es caranchear el espacio político de Néstor. Néstor no era un interlocutor, era la conducción de un proceso. Hay que reemplazarlo como se reemplaza a los imprescindibles: en conjunto. Hoy ese conjunto es la militancia, los jóvenes, los humildes, los que salieron del infierno, los militantes convencidos. Nuestro trabajo es organizar ese espacio, construir esa pata para que Cristina tenga todas las herramientas para conducir este proceso. Si no, puede quedar entrampada en la foto de la corporación.
 
APU: Estos lanzamientos, ¿vienen a potenciar esa militancia?
EP: Vamos con una postura de discusión. No está cerrado, porque las ideas correctas son procesos en construcción. Tenemos que ir hacia una corriente muy amplia, no sectaria, que exprese al conjunto de lo que es el kirchnerismo militante, con compromiso social, que exprese el conjunto de los sectores no ligados a ese aparato, que conciben de otra manera la política. Es como la tercera pata del kirchnerismo. Por un lado existe lo sindical, por otro lo tradicional y esto que es otra cosa. No sé cómo definirlo. Cuando fue lo de Ferro, algunos medios se refirieron al peronismo o el kirchnerismo no institucional. Tampoco es buena esa definición porque aquí hay compañeros diputados, senadores, intendentes. Tiene que ver con una metodología donde la representación se construye desde la militancia y la política, y no desde “Fulanito Conducción”. Se construye desde un lugar que rompe con las políticas de esta democracia neoliberal.
 
Este martes hacemos un plenario metropolitano, el 17 será un plenario nacional, de las 24 provincias. Se han hecho plenarios, encuentros… el kirchnerismo está en estado de asamblea, como fue después de la derrota electoral o de la “crisis del campo”. Después emergerá una línea política, una agenda. Para febrero, marzo, tenemos que estar en la calle de nuevo, con una línea clara de fortalecer a Cristina. En este espacio político, hay varias cosas de Néstor para reemplazar. Una es su capacidad de armado, de mantener la unidad entre todos estos sectores. Otro es ser el paragolpes del gobierno de Cristina. Es decir, cuando el fin de semana Clarín tituló en la tapa “40% de inflación” me imaginé a Néstor yendo a un acto y diciendo: “¿Qué te pasa Magnetto que escribís la inflación? El que tenés inflación sos vos” No sé, haciéndole un chiste, que quedara claro que esa es la inflación de Magnetto, no es ni la de la INDEC ni la real. Eso no lo tiene que hacer la Presidenta, es una tarea que tiene que salir de la militancia. Por último está la lucha que tenemos que dar para que este espacio tenga representación dentro del próximo esquema de poder.
 
APU: La militancia, alentada mucho por Kirchner, ha crecido. Sin embargo, esas fuerzas siempre están muy atomizadas, con dificultad para discutir poder o contra-condicionar otros sectores, para tener un espacio en las elecciones, incluso para tener una línea política clara. ¿Cuál es la autocrítica que se hace sobre la militancia desde 2003 y cómo se puede cambiar eso?
EP: El neoliberalismo nos cortó en pedazos. Desde el golpe (de 1976) los trabajadores fuimos perdiendo poder, conquistas, si se quiere, inclusión. En la política también se retrocedió. Uno de los objetivos de la dictadura era separar a los trabajadores de la política, dividir la política de los sectores sociales y sobre todos de los más humildes, de los jóvenes y dejarla como una carrera profesional. Cuando te pasa la aplanadora… te pasa la aplanadora. Te cuento una anécdota. Un día nos llama Néstor para que lo fuéramos a ver. Ocurría (la no-renuncia del titular del Banco Central, Martín) Redrado, y estábamos en la lona, terriblemente. Cristina había hecho una ley y estábamos con la plata adentro, pero con los medios destrozándonos políticamente. Entonces íbamos yendo para ver a Néstor, pensando “bueno, nos llama por este quilombo”. En el camino, telefoneábamos a dirigentes de primer nivel del kirchnerismo para que nos digan cómo estaba la situación, para que nos den una perspectiva, porque siempre Néstor nos preguntaba qué pensábamos.
 
APU: Como para tener también algo que decir (risa).
EP: Digamos “estamos hecho m… pero vamos para adelante”, no sé. Algunos nos decían: “Chau, perdimos, nos tenemos que ir, se acabó todo”, cosas así. Entonces llegamos, había un intendente, hablamos y todos estábamos en la misma situación. Y entra Néstor. Como siempre jodía un rato y después se iba hablar con el que quería hablar. Lo que quería Néstor no tenía nada que ver con lo que pensábamos. En realidad, nos llamaba para ver cómo organizábamos Ferro (Risa). Nos citaban para aconsejarnos. Entonces cuando Néstor se va, le digo al intendente: “a todos nos pasó la aplanadora neoliberal por la cabeza y estamos derrotados, pero a éste no, parece que no lo tocó”. Quiero decir esto, que a todos nos pasó la aplanadora neoliberal.
 
Decía que no es cierto que este espacio no tenga montones de compañeros en la institucionalidad. Ahora esos compañeros, no son los mismos que tienen la militancia. ¿Se entiende lo que quiero decir? Este espacio tiene muchos representantes en el Estado y muy buenos, pero el enemigo logró construir una dicotomía entre eso y la militancia de base, entre la representación política y lo otro. Porque la democracia neoliberal no premia a la militancia sino premia la dirigencia. Para construir la militancia hay que meterse en el barro y hay que construir valores diferentes. Esta división entre dirigencia y militancia de base… en Néstor la teníamos unida, en nosotros la tenemos dividida. El gran desafío de acá en adelante es juntar ambas cosas. Unir la referenciación política de este espacio: Rossi, Filmus, Tomada, Taiana, Garré, compañeros de primer nivel y que tienen responsabilidades importantísimas, con las organizaciones que construyen todos los días en el barro. Porque el enemigo intenta constantemente dividir, el enemigo nos enfrentó militarmente dentro de los sectores populares… por errores nuestros, del enemigo, por todo, bah. Siempre uno termina mirando el error propio ante todo. Cuando Cristina dice que tiene envidia de los jóvenes de hoy, yo también siento envidia. Porque tienen una oportunidad que nosotros no tuvimos. Lo concreto es que esa división existió también hacia adentro de los sectores revolucionarios, existe.
 
Tenemos que unir con grandeza, entendiendo que existen etapas políticas y que uno no siempre es protagonista del proceso. Como generación tuvimos dos oportunidades, como decía Néstor. Una donde hicimos un montón de macanas, ¿no?, pero pusimos mucha voluntad y esfuerzo. Nadie puede decir que no le pusimos el cuero a nuestras ideas, equivocadas o no. Y otra etapa ahora, con mucha más racionalidad, donde hemos empezado a resolver los problemas de la Argentina. Esas dos oportunidades están en Santa Cruz, se terminan con Néstor. No le podemos exigir una tercera etapa a esta generación. Lo que tenemos que hacer nosotros, Cristina o yo es construir ese puente hacia eso nuevo que está naciendo y que está por todos lados. No es el puente que quiere construir Alberto Fernández hacia las caras bonitas. Es el puente que puede unir a estas organizaciones militantes con la referencia política. Va a ser difícil porque a la referencia política le trae un costo ante la sociedad, porque el espacio militante nunca llega a tener una medición social…
 
APU: Nunca miden bien en las encuestas.
EP: No medimos nada, no nos conoce nadie (risa) y los que nos conocen, no nos quieren. Por eso la tarea principal de Cristina y de este Néstor Colectivo que tenemos es construir ese puente de plata para que esta generación le entregue el mando a otra, para dar trascendencia histórica a este proceso. No sé si lo expreso bien, pero es ilógico exigirle a Cristina que mayor trascendencia histórica a este proceso. Es ilógico exigir que vaya yo de candidato y gane la provincia de Buenos Aires Lo que sí tenemos que exigirle a esta etapa es ese puente. Tenemos la oportunidad de cuatro años más para construir esa nueva trascendencia histórica.
 
APU: ¿Piensa a este espacio como un sujeto social distinto a los trabajadores?
EP: No.
 
APU: Quiero decir, ¿por qué no es lo mismo que la CGT?
EP: Porque hay distintos espacios en el seno mismo de los trabajadores. El objetivo principal de la dictadura militar y del modelo neoliberal fueron los trabajadores. Desde entonces, los trabajadores vienen perdiendo derechos día tras día. ¡Incluso en la democracia! Y esa pérdida produjo una gran división dentro de los trabajadores y hay que volver a reunificarlos políticamente. Necesitamos un nuevo Estado, una nueva organización política y social. Necesitamos las tres cosas nuevas. No es lo mismo el modelo de Estado peronista de los 40 o los ’70, con el modelo de Estado que estoy construyendo hoy o que están construyendo ustedes. Con los trabajadores es lo mismo.
 
Hay cosas que hicieron Perón y Evita, que de tan avanzadas mantienen vigencia. Por ejemplo, cuando Evita encuadraba las actividades laborales dentro del convenio colectivo, surgían problemas, como con los canillitas o el peón rural. ¿Quién era el patrón?, ¿el canillita no tiene patrón? Es el diario el patrón del canillita. ¿Con quién discute el convenio colectivo? Con el dueño del diario. Eso fue un avance porque era difícil de relacionar, no era un patrón directo que lo tenías ahí en la oficina. Desde entonces, esa complejidad se multiplicó mucho. Esa nueva organización de los trabajadores es una nueva organización política. Mirá, el otro día fui a las elecciones (universitarias) en La Plata para ver un poco como se organizan los estudiantes en este proceso. Tienen la idea de la organización independiente, pero después cantaban las consignas que cantamos nosotros y eran aún más kirchneristas. Hay que construir un nuevo andamiaje político en la Argentina porque el viejo andamiaje del movimiento nacional nos sirvió para dar batalla contra un modelo del capitalismo que hoy no existe. Tenemos que ir adaptándonos e insisto, esta generación, la última tarea que cumplió está en Santa Cruz. Cuando enterramos a Néstor en realidad sepultamos esta segunda oportunidad, que fue brillante, que nos dejó una Argentina en un piso altísimo. Ahora la tarea es construir ese puente que no pudo hacer Perón en los dieciocho años de exilio. Cuando algún filosofo, con quien no estoy de acuerdo porque ve la historia desde el agujero de una cerradura…
 
APU: ¿José Pablo Feinmann?
EP: Sí. Ve la Historia por el agujero de una cerradura, un pedacito de la Historia general, y con eso hace Historia. Eso está de moda, la Historia de las casualidades, parece que todo es pura casualidad. Bueno, él dice que la situación era muy diferente a la muerte de Perón, porque había dejado a Isabelita y Néstor dejó a Cristina. En ese punto, ese es el elemento más importante que tenemos…
 
APU: ¿Ahí sí está de acuerdo (risa)?
EP: Sí, pero no porque dejó Cristina para terminar el proceso. No, la ventaja es que tenemos a Cristina para construir lo nuevo. La segunda oportunidad está finalizando. Tenemos que ir hacia una nueva generación, una nueva organización política y social de los trabajadores, un nuevo Estado diferente a este estado neoliberal que aún tenemos.
 
APU: ¿Cómo imagina esa nueva organización?
EP: Una nueva organización debe tener una fuerte participación de los trabajadores en el proceso sindical pero también en lo político, uniendo ambos. En la dictadura, militando lo sindical, un compañero me decía: “¡Qué cosa estos laburantes! Votan a un trosko para delegado de fábrica, un compañero nuestro para secretario regional del sindicato y a un burócrata hijo de p… para estar en la Federación”. En realidad tenía una razón de ser. Quería el trosko para dar la batalla contra la patronal, porque sabía que no se vendía. Al compañero nuestro para organizar el sindicato, porque le daba una gran capacidad de organización y de juntar a todos; y el burócrata arriba, porque arreglaba y no nos llevaban a un quilombo todos los días. ¿Qué quiero decir? Eso estaba unido, hoy está fragmentado. Han logrado fragmentar toda la representación. Nosotros tenemos que unir las banderas. El compañero no puede luchar por el trabajo e ir a las movilizaciones con nosotros y después votar a De Narváez.
 
APU: Algo que ocurre.
EP: Pasa, es la expresión de esta crisis de representación de la política. Yo peleo y lo quiero al estudiante de Filosofía y Letras que viene a laburar al barrio, que es un gran tipo, es bárbaro pero después no voto lo que me dice el estudiante, termino votando a De Narváez que es el enemigo por lo cual estamos en esta situación de injusticia. Ese es el cambio que hay que lograr en la política, reunificar todo eso. Que el tipo que pelee lo reivindicativo sea parte de un engranaje donde también esté lo político. Néstor me dio la primera idea clara de lo que yo tenía que hacer. Me acuerdo que me juntó con Balestrini, todavía él era presidente. Me dice: “Mirá, está muy bien esto de las organizaciones sociales, yo los quiero mucho, todo bárbaro”. Nos elogió, como siempre bien arriba, te llevaba a la punta… y después te pegaba el sablazo.
 
APU: (Risas)
EP: “Pero así Emilio… no llegamos más. A este ritmo, ¿cuándo construimos las cosas que necesitamos? Ustedes lo que tienen que hacer es - me dio una lista de diez diputados - tratar de sumarlos al Evita. Andá a verlos”. Y eso fue lo que dio origen al acto del Luna Park (N. del R: acto del lanzamiento del Movimiento Evita, mayo de 2005), el cimiento del Evita, donde yo decía que había más diputados que asistentes. Era correcto lo que decía. No lo logramos, nos equivocamos o no tenemos la sagacidad, pero la línea política está clara. Si no logramos unir la representación política, la organización de las masas, la representación de los trabajadores, el enemigo se divierte con nosotros: levanta uno, baja el otro, te pega por izquierda, destruye las organizaciones… Porque las organizaciones crecen pero después no podés sostenerlas porque no alcanzan para modificar la situación de poder. Y los compañeros lo que quieren es modificar la situación de poder. Crecer por crecer no sirve para nada. Si lo que quieren es crecer, se tienen que ir a militar a otro lado. Tenemos que apuntar a la capacidad de influir, de modificar la situación de poder. Y la gran modificación es unir.
 
El enemigo utiliza muchas tácticas, demonizándonos, mostrándonos perversos. Voy a decir algo políticamente incorrecto, pero que un político se choree hasta el agua de los jarrones de un Ministerio está mal visto, pero ninguno va en cana. La mayoría de los políticos que conozco siempre fueron políticos y tienen fortuna… algo pasó en el medio, ¿no? Sin embargo, (los medios) están fotografiando las casas de los sindicalistas. El objetivo no es destruir a ese sindicalista en particular, sino dividir al sindicalismo, destruirlo como herramienta de transformación. Mirá, hicieron socios a los sindicalistas del proceso económico, y después los denunciaron por ser empresarios. Porque el terror del sistema es que nosotros logremos unir todo esto. Ahí sí vamos a tener la fuerza para cambiar y para hacer la Patria de los sueños de Néstor y de Evita. El sueño del país es un sueño de construcción política. Están ligados. Eso lo hemos marcado a fuego en todos nuestros compañeros, “a mayor distribución del ingreso, mayor organización popular y mayor organización popular, mayor distribución del ingreso”. El poder político está ligado con tu sueño. No se trata de la cantidad de diputados que tengas.  Lilita Carrió dijo una cosa que fue determinante en la pelea del campo. Dijo: “Esto no se gana dentro del Parlamento”. Si nosotros ganamos la calle, ganamos la opinión pública. Y tenía razón, nos ganaron la calle.
 
Necesitamos más calle, más organización, más poder popular y el modelo, tiene que ser un modelo que te facilite esto. El poder no es una sola variable, es un conjunto de variables, y está relacionado con tu proyecto económico, está relacionado con la plata. Hoy se puede organizar más a los trabajadores porque tienen más plata en el bolsillo. Al principio, los primeros movimientos de desocupados éramos caminadores, pero caminadores en serio. Yo lo cargaba siempre a D’Elía, que caminaba 25 kms. Pero eso tenía una relación con en el barrio. ¿Por qué caminábamos todo el día? Porque no teníamos plata ni para el bondi. Hoy nosotros movilizamos mucha gente, incluso sin necesidad de poner colectivo porque hay mucha más organización, mucha más militancia, y… mucha más plata en el bolsillo. El poder de los trabajadores, de la organización popular tiene que ver con la distribución del ingreso y con el modelo de país.
 
No hay unidad política de los trabajadores sin unidad económica y social de los trabajadores. Si todos los trabajadores no ganan lo mismo, no tienen los mismos derechos, si tenemos a la crema de la clase trabajadora con un salario europeo y los compañeros de Santiago del Estero o los cartoneros con un sueldo de África, el país no es estable porque estalla, tarde o temprano, no hay posibilidad de reunificación de la clase trabajadora. Porque unos van a decir “¡Esto es espectacular, voy a defender con uñas y dientes este modelo!” y otros van a decir “Más o menos flaco, porque ante la primera crisis me quedo sin laburo”. Discutimos mucho con Néstor porqué perdimos la última elección. Uno de los temas centrales para nosotros es el laburo. ¿Cuál es el reaseguro de los trabajadores para pasar una crisis? Sus derechos laborales. Nosotros tenemos un 40% de la clase trabajadora con pleno derecho. Todo el resto tiene problemas. ¿Para qué el patrón pone una empresa tercerizada? para darles menos derechos al compañero. Es muy difícil reunificar políticamente a la clase, pero sino se vienen tipos como De Narváez o liberales de izquierda, trasnochados…
 
APU: ¿Como Pino Solanas?
EP: No, eso es otra cosa, que nos complique la situación es otra cosa.
 
APU: En todo esto, ¿qué va a significar ahora Néstor en la militancia?
EP: Y… el sistema tiene una gran capacidad para comerse a los líderes populares. No significaba lo mismo para mí el Che, que para el pibe que lleva la remera hoy. A mí Perón me hizo peronista y el Che me hizo guerrillero. Si no hubiera existido eso, yo por ahí hubiera sido cura y medio de derecha. Va a depender de nosotros de cómo se recuerde a Néstor. Yo vi dos cosas en la Plaza (de Mayo, durante el duelo de Kirchner). Muchos pibes fueron por un convencimiento con este modelo y mucha gente que iba agradecer. En el de Perón, en cambio, vi mucha más gente que fue a rezar o con compromiso. Es ahí donde nosotros tenemos que construir ese Néstor Colectivo. ¿Dónde está Néstor? No está en ninguno de los despachos oficiales. Este Néstor colectivo está en el morral y en la mochila de cada pibe joven que fue ahí, ahí está un pedacito de los sueños de Néstor. Y va a estar cuando esos pibes se metan en el Conurbano o en los lugares donde hay mayor injusticia. Porque tampoco es cuestión de tener una juventud comprometida pero que está tratando de hacer la carrera del funcionario ¿no?
 
APU: ¿Lo dice por alguna organización juvenil en particular?
EP: No lo digo por nadie. Pero si nosotros logramos unir todo esto y meter los sueños de Néstor en donde todavía están las injusticias… ahí va a salir el bastón de Néstor y el apoyo de Cristina, para resolver los problemas. Ahí construimos ese recuerdo de Néstor, la del tipo que transformaba la realidad enfrentando a los poderosos. Y es por eso que lo empezamos a querer. El día que lo conocí a Néstor me dijo que él iba a subir cuatro o cinco escalones. Que yo podía estar de acuerdo o no con él, pero que teníamos los mismos sueños - yo no lo había votado -. Que iba a estar satisfecho si él subía esos escalones y si nosotros nos ubicábamos en el centro, no en la marginalidad como estábamos, si la militancia estaba en el centro de la construcción política, para poder seguir subiendo la escalera. Esa tarea Néstor la cumplió. Ojo, no se trata de todas las elecciones que ganó, porque tampoco las ganó (sonrisa), ¿no? No es todo lo que transformó a la Argentina, que por supuesto estoy agradecido, veo todos los compañeros que han dejado de sufrir, todas las lágrimas que él enjugó, pero no es por todo eso. Yo le estoy agradecido por eso piso alto que nos dejó para seguir transformando la Argentina. Ellos nos habían encasillado en un 30% de la población, nos encerraron en dos muros, y ahí sí colaboró el amigo tuyo este, Solanas (risas), o enemigo. Construyeron dos muros, de este lado una izquierda liberal y de este otro un peronismo anti. Bueno, Néstor, venía intentando romper esos muros, y los rompió. Hoy hay un espacio muy grande para trabajar. Esto también es parte del piso muy alto que nos dejó Néstor, sobre todo en los jóvenes y en la gente que está agradecida con este proceso político. Está en nosotros que lo podamos organizar.
 
APU: ¿Piensa que las convocatorias de estos actos van a ser masivas?
EP: No. Hoy es más importante la calidad que la cantidad. Llegaremos a la cantidad después de haber discutido con los compañeros. Cuando fuimos del Ferro Chico, que fue una asamblea, al Ferro Grande, hicimos un proceso de construcción. Ahora estamos en el mismo proceso. Queremos empezar a discutir con los compañeros, que se expresen. Después ir a un plenario nacional, el 17 de noviembre día de la militancia, donde más compañeros discutan, con discusiones e inquietudes de sus provincias, ver que el otro piensa igual que uno, y que no es diferente un militante debajo de una banderita que el de al lado con otra banderita. Néstor nos decía que crezcan cien flores y a mí me convenció. Ante esta división que el liberalismo provocó en el campo nacional y popular, nosotros no podemos terminar las contradicciones por decreto. Tenemos que darnos un proceso para que las contradicciones se desarrollen y resuelvan.
 
Si alguno está por la Ley de Medios, para otro lo principal es la batalla cultural, y un tercero dice: “no, el problema es el de los laburantes”, o tienen desencuentros de historias o dirigentes que no se ponen de acuerdo… no importa: todos quieren estar dentro de este espacio político. El proceso, como decía Néstor, tiene que ser multicolor. Alegre, decía el Che Guevara, pero multicolor, e irlas sintetizando en hechos políticos donde podamos construir una agenda para que en febrero o marzo estar en la calle defendiendo a la Presidenta, siendo ese paragolpe que era Néstor, para abrir el espacio a la Presidenta, cuidándola. Ella no necesita que la cuidemos, porque es una leona, abriendo el espacio, dando las batallas que haya que dar en ese momento, para que podamos seguir transformando. Creo que dejamos muchas cosas y empezamos cosas nuevas, entre ellas, darle trascendencia a las banderas que inició Néstor. Creo que esa es la tarea. (Agencia Paco Urondo)