Géneros //// 04.05.2019
Melisandre: tacticista de la palabra

“Si en sus primeros años Melisandre se guiaba (y guiaba a otras personas) a partir de las órdenes de su Dios; a partir de la experiencia cosechada, será una voz consejera que buscará consensos. En el camino, sembrará dudas y profecías que darán sus frutos. Apostará a una economía de la palabra, que le permitirá intervenir, pero sobre todo, le permitirá observar”. Por Nicolás Adet Larcher.

 

Ilustración: Aymará Mont
Por Nicolás Adet Larcher

"La noche es oscura y alberga terrores", dice Melisandre. Y lo dice con una convicción apabullante que seduce y atemoriza a quienes la rodean. Llamada también la Sacerdotisa Roja, nació en un lugar desconocido, pero a una edad muy temprana la obligaron a mudarse a Asshai, una ciudad portuaria ubicada en Essos, el más grande de los cuatro continentes del mundo conocido, rodeado por el Mar de los Escalofríos y el Mar del Verano.

Desde temprano, Melisandre asumió la religión como forma de vida, a modo de tradición, rindiendo tributos y pleitesía al Señor de la Luz, figura dominante en Essos y principalmente en Asshai. Su vida anterior había sido la de una esclava llamada Melony, bajo condiciones de violencia extrema, hasta que fue vendida al Templo Rojo cuando era una niña. Su vínculo con el Señor de la Luz se hizo más fuerte cuando comenzó a tener sus primeras nociones de magia. Su prédica cruzó el mar y llegó hasta Poniente, territorio de pocos adeptos a su Dios.

Melisandre - en los libros y en las series - posee una personalidad envolvente y una voz pausada y firme. Su mirada, sus habilidades en la lectura del fuego y su dominio de la lengua común, el alto valyrio y la lengua de Asshai, encandilan a los hombres que buscan poder. Ella aprovecha esas ambiciones. Durante la Guerra de los Cinco Reyes, Melisandre llega hasta Rocadragón buscando al príncipe de las profecías. La leyenda de Azor Ahai la motivaba a la travesía. Era el único - según esas profecías - que podía derrotar al "Gran Otro", el gran enemigo del Señor de la Luz, blandiendo la Dueña de la Luz, la Espada Roja de los héroes. La espada que levantaría a los dragones de piedra y que terminaría con el destino de frío y muerte que se posaba sobre el mundo. En esa lucha están el Señor de la Luz y el Gran Otro, una pelea eterna.

Para las primeras temporadas de las serie, Melisandre cree que el Lord Stannis Baratheon de la casa Baratheon puede ser Azhor Ahai. Lo cree fervientemente y Stannis se sube a la profecía, alimentando una ambición de poder que lo lleva a la muerte.

La naturaleza de las ilusiones

El aspecto de Melisandre no era su aspecto original. Su piel blanca, su cabello rojizo y su cuerpo acorde a los parámetros hegemónicos, eran apenas una ilusión. Melisandre llevaba en su cuello un collar con una gema roja en gran parte de las temporadas. En la temporada 6, en el capítulo llamado The Red Woman (La mujer roja), se lo quita frente a un espejo y se puede ver su figura real: la de una mujer que parece tener más de 80 años. Ese detalle no se explica por el collar, sino por la naturaleza de las ilusiones que presenta el discurso de la bruja roja. Las ilusiones como herramienta para “que los hombres piensen que fueron testigos de la energía de nuestro señor”. Un discurso adaptado. Para Melisandre, solo quienes sean lo suficientemente fuertes para ver al Señor de la Luz, podrán ver la verdad por sí mismas, sin adornos. En la serie, parece ser que solo Selyse Florent, la esposa de Stannis, puede ver a Melisandre con su apariencia original, sin nada de magia por encima.  

Luego de la muerte de Stannis (incluso un poco antes), Melisandre pierde seguridad y le toma un tiempo volver a ganarla. Durante la serie, el personaje crece y aprende. Si en sus primeros años Melisandre se guiaba (y guiaba a otras personas) a partir de las órdenes de su Dios; a partir de la experiencia cosechada, será una voz consejera que buscará consensos. En el camino, sembrará dudas y profecías que darán sus frutos. Apostará a una economía de la palabra, que le permitirá intervenir, pero sobre todo, le permitirá observar.

En sus últimas apariciones, Melisandre se convierte en una figura ocasional de la trama. Sus aportes se vuelven esporádicos, pero esenciales. También retoma elementos aprendidos y los resignifica. Administra su poder. Cuando se encuentra con Thoros de Myr, el sacerdote rojo que revive a Beric Dondarrion 19 veces, Melisandre abre un horizonte nuevo para dos personajes: Arya Stark y Jon Snow. Cuando Stannis muere en la quinta temporada, Melisandre se queda en el Muro, luego de darse cuenta que sus poderes se han vuelto más fuertes en ese lugar. Ahí, interviene sobre el cuerpo maltrecho de Jon Snow, tirado sobre una camilla. Muerto. La resurrección de Jon Snow, para Melisandre, tiene un motivo, así como las múltiples resurrecciones de Beric Dondarrion. En el caso de Arya, ella le advierte que va a “cerrar ojos marrones, azules y verdes”. Una profecía que parece cumplida luego de que Arya asesinara a Walder Frey, Littlefinger y el Night King (Rey de la noche).

En el capítulo 3 de la octava temporada, titulado La Larga Noche, Melisandre regresa luego de una ausencia prolongada. Mientras Winterfell se prepara para recibir el ataque de los caminantes blancos, Melisandre vuelve a encontrarse con Arya y Sir Davos, quién era ayudante de Stannis. A Davos le dice que ella morirá al amanecer. Cuando todo parece perdido, con los caminantes ingresando al castillo y el Night King (Rey de la noche) acercándose a Bran, Melisandre se acerca a Arya y le recuerda las palabras pronunciadas en la tercera temporada. Arya entiende. Corre por los pasillos y llega con el tiempo justo. Mata al Night King (Rey de la noche) con la daga que Bran le había dado. Cumplido el objetivo, Melisandre cruza la gran puerta de Winterfell, atraviesa el campo sembrado por cuerpos, se quita el collar con la gema roja y muere en la nieve, cerrando su arco narrativo a través de una secuencia hermosamente filmada.