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Fractura //// 24.08.2019
Dossier Szpunberg: y la humanidad era como Marquitos

“Marquitos” es un poema de Szpunberg que iniciará la escritura de El Che amor, libro bisagra dentro de su obra. Pero no es un poema que se detendrá ahí sino que le rondará incitándolo, invitándolo a decir más.

Por Norman Petrich

Alguien, entonces, en uno de esos bares, me dijo al oído: “¡Ya!”. Era Marquitos Szlachter, del Ejército Guerrillero del Pueblo (EGP), que subía al monte salteño. Yo debía esperar dos o tres meses para hacer lo mismo: “subir”. El 4 de marzo de 1964, el campamento de La Toma cayó en manos de la Gendarmería... Y Marquitos, muerto de hambre en pleno monte, se convirtió en “Marquitos”, un poema que inició un nuevo poemario, El Che amor, y me llevó a la plenitud de la lucha, esa lucha que creí definitiva, final, cuenta Alberto (permítame tutearlo, Maestro) en el Prólogo de su poesía reunida. Ahí mismo dirá que fue un poemario que decidió su vida, un libro que no podía llamarse de otra forma, a cuento de esa respuesta de Ernesto Guevara en un reportaje en el que dejaba la máxima de “a riesgo de ser ridículo, el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor”. Y él estaba (¿estaba?) profundamente enamorado.

Hay que buscar las semillas de la amistad entre Alberto y Marcos Szlachter en la escuela secundaria para entender que la Facultad los va a encontrar siempre juntos; se unirán a la juventud comunista y de ahí se pasarán a la fracción guevarista. Él fue su contacto con el Ejército Guerrillero del Pueblo.

Marcos sube al monte salteño como parte de la brigada que conduce Masetti. Szpunberg debía hacerlo un tiempo después pero no llegó a cumplimentar el hecho; cuando faltaban pocas semanas para la reunión, en marzo del ’64, el campamento ubicado en Orán cae:

De pronto mi amor mi dolor todo era del enemigo.

Y Marcos pasó a ser Marquitos:

Él se veía con las manos la cabeza

los pies ambos codos todos caídos

es decir miraba pasar las nubes

los pájaros las hojas y era hermoso

vinieron los compañeros a decirle

tiemblen que soplan vientos fuertes

entonces el tomó la tarea

de reincorporarse armarse componerse

apiló la cabeza las manos ambos codos

los pies y desde arriba

barría los pájaros agujeraba las nubes

bajaba las hojas y era hermoso

entre todos sostenían los sueños

y él tiraba tiraba fortificado.

Resultado de imagen para alberto szpunberg El Che amor,“Yo veía en ese poema, Marquitos, una estructura foquista, como si el foquismo y el voluntarismo estuvieran en la estructura misma del poema. Previo a la conciencia de la derrota, para mí hubo un momento anterior importante que fue ajustar cuentas con la nostalgia.”

y estos enfurecidos buenos aires llevaban volvían/ revolvían esas sílabas tan íntimas/ con que ellos convocaban al amor

 El EGePé fue un proyecto que salió como salió, y no sólo por problemas puntuales, sino porque “fue una concepción de la lucha que evidentemente no era correcta, o estaba ligado más al voluntarismo que a la realidad”.

Abajo aquí sus huesos sus fusiles

ese atadito de hombre

no sé la tierra cómo hace que se aguanta

los que avanzan sobre ella son las mejores noticias que nos llegan de ustedes

delen, muertos de amor, sostengan que nacemos.

Muertos de amor…

Será por eso que indignó tanto que Jorge Lanata, mucho tiempo después, usara esos versos para ponerle título a su novela: “El libro es una grosería, también que haya usado un verso de un poema mío… ¿Pero cómo no va a ser grosero con un poema si es grosero con los muertos, con la gente que vivió episodios muy serios, muy fuertes, muy dramáticos? El problema no es la novela de Lanata, sino que el mundo está condicionado por gente irresponsable.” 

Recuerdo que el periodista realizó una especie de defensa asegurando que “parece ser que les molesta que el libro sea leído por mucha gente: en el fondo, ahora y antes, han vivido despreciando a la gente y lo demuestran con ese tipo de opiniones. El público no puede pensar por sí mismo, nunca parece estar preparado y son ellos y sólo ellos los únicos que deben contar la historia. Los que no están de acuerdo, claro, deben ser fusilados."

Una respuesta que queda tan anacrónica y más pálida que un amarillo pálido ante esta afirmación del poeta: “Lo que sentí es que Lanata usa, no revisa la historia, ni apela a la poesía, ni le preocupa la literatura. Si quiere ser un tipo grosero, prepotente, mediático, tiene derecho: está lleno de gente así. Lo peor no es esa gente, sino cómo eso se reproduce socialmente, eso es lo preocupante. Peor para él y esas multitudes."

Lo que no pudo escuchar Lanata, tal vez tapado por su propia voz, es el rumor del diálogo: “un diálogo multitudinario, en ese monosílabo tajante, en ese ¡Ya! que me convocaba desde Orán.”

Tiempo después, cuando publica Notas al pie de nada ni nadie, cuenta que el poema Marquitos le rondaba, que más de una vez se había puesto a escribir y le salían cosas horribles, se esforzaba por dar explicaciones políticas.  Sentía que algo tenía que decir de ese poema, de ese mundo, de esa historia que había vivido.

 “Te voy a contar una cosa de Marquitos. Era un gran compañero. Estudiábamos en el Mariano Moreno y Marquitos era hiperactivo, yo no se definirlo en términos científicos pero era hiperactivo. Cuando lo llamaban al frente para dar una lección, él se movía y se paseaba por todos lados y el profesor le pedía que se quedara quieto. Incluso, a veces íbamos nosotros a hablar con los profesores para explicarles que Marquitos necesitaba moverse, pero era un muchacho que estudiaba y un alumno excelente. Sabía un montón. A los profesores les pedíamos que entendieran que él era así. Vaya a saber por qué, pero en fondo la vida es movimiento. Si se la puede concebir como una encendida calma, pero no la quietud, no el reposo permanente. Y la humanidad en ese sentido es como era Marquitos, se mueve. Y en uno de esos movimientos se fue al monte. Y tanto Ciro Bustos como Jouvé me contaron que Marquitos se adaptó muy bien a la vida del monte. Su hiperactividad también le sirvió para eso: andaba por el monte como por su casa. Y mirá lo que son las cosas, ahora estamos hablando de él… o sea que se sigue moviendo."

Es que hablar de Marquitos será siempre una lengua en movimiento que hable de un Yo habitado por Otros.

 

Fuentes:

Revista Sudestada nº 59, junio 2007

Como sólo la muerte es pasajera, Ed. Entropía, 2013

Página 12 https://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/4-7040-2007-07-24.html