Cultura //// 12.11.2016
Flores de septiembre: memorias de una escuela en la dictadura

La historia secreta de la Escuela Carlos Pellegrini durante los años oscuros de la represión. El guionista y director Roberto Testa la definió así: “Es una película de amor en sus distintas facetas; está el amor de pareja, de amigos, de la familia y el amor por la causa”

Por Analía Ávila
Tócame junto a esta paredyo quedé por aquí cuando no hubo más luz quiero mirar a través de mi piel y volar otra vez en tu cuerpo sin mí
Crisantemo que se abrió encuentra el camino hacia el cielo
Crisantemo que se abrió encuentra de nuevo tus manos(“Crisantemo” de Luis Alberto Spinetta)
 
El documental Flores de septiembre se gestó en la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini, es la ópera prima de tres docentes del Taller de Video del colegio: Pablo Osores, Roberto Testa y Nicolás Wainszelbaum. Fue presentado en 2003 en el Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires (Bafici), recorrió distintos ciclos internacionales y se estrenó en 2010 al cumplirse 34 años de la Noche de los Lápices. La historia central gira en torno a tres alumnos desaparecidos - Mauricio Weinstein, Juan Carlos Mártire y Rubén Benchoam- compañeros de 4º noche, una división que ingresó a la escuela en 1973 y egresó en 1978. Los adolescentes eran militantes de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES), vinculada al peronismo revolucionario. El gesto de los realizadores fue marcar una diferencia con otras obras de la misma temática; además de contar la historia de los jóvenes a través de la palabra de sus compañeros, muestran también sus contradicciones, sus miedos y las distintas opiniones sobre la lucha armada. Se destaca también la espontaneidad de los relatos, la libertad con la que los entrevistados hilvanan sus recuerdos, sin guiones o marcaciones. La historia atraviesa la militancia política, la amistad, los noviazgos, las anécdotas estudiantiles, la pérdida y las ilusiones.
La película muestra al Pellegrini antes, durante y después de la última dictadura. Comienza en plena presidencia de facto de Alejandro Agustín Lanusse, con la palabra de ex alumnos que ingresaron al colegio en 1971. Los testimonios dan cuenta del patio con la formación militar, los uniformes grises y azules, los espacios delimitados del colegio para transitar. Los entrevistados recuerdan que con la asunción del presidente Héctor Cámpora en 1973 vivieron el  clima festivo del retorno a la militancia, el cambio de autoridades, el despertar de la conciencia política con el Centro de Estudiantes, las actividades en barrios, villas, con otros colegios secundarios, las pintadas y volanteadas. El peor año en cuanto a la represión fue 1975, con la triple A inmersa en el colegio, las amenazas a los alumnos que militaban, las listas negras, los infiltrados de los Servicios y hasta  preceptores que portaban armas. Cuando se produce el golpe de Estado el 24 de marzo de 1976, los tres amigos, Mauricio, Juan Carlos y Rubén, estaban en cuarto año. En abril de 1978 desaparecen; de Mauricio y Juan Carlos se sabe que fueron secuestrados y que estuvieron en el campo de concentración “El Vesubio”. A Rubén lo mataron, fue baleado en su casa. Entre el 9 y 11 de mayo de 1978 una decena de alumnos fueron secuestrados por las fuerzas de seguridad y durante meses estuvieron también  prisioneros en distintos centros clandestinos  de detención.      
Con subtítulos que marcan la línea de tiempo, sin narración en off, el formato que predomina es del entrevistado hablando a cámara. Los testimonios se filmaron en la misma escuela y en la plaza cercana; hay relatos de ex alumnos del colegio, de compañeros de los estudiantes desaparecidos - algunos que militaban y otros que no- de familiares y también de profesores y autoridades de esa época; así se amplía la visión histórica. Las distintas miradas reelaboran y dan cuenta de los efectos de la dictadura y la represión en la escuela secundaria, en un juego permanente entre pasado y presente. El documental está dividido en capítulos: “Los ’70 desde el patio del colegio”, “Los chicos de primer año”, “El colegio de la dictadura”, “Rubén, Mauricio y Juan Carlos” y “La búsqueda”, entre otros, que ordenan los relatos. Las escenas en Súper 8 que se intercalan fueron tomadas por los mismos alumnos, después de la desaparición de sus compañeros. También hay imágenes de archivo de las distintas épocas para reconstruir el contexto histórico.
Flores de septiembre no tiene golpes bajos pero hay momentos muy conmovedores, como la escena filmada en el acto del 16 de septiembre de 1998, cuando alumnos, docentes y familiares descubrieron una placa en el Pellegrini en memoria de los 36 alumnos y docentes desaparecidos. José Luis Calvo, alumno entre los años 1970 y 1974 da su testimonio: “Nosotros sabíamos que esta placa la iban a mirar chicos de 15, 16 y 17 años, chicos de la misma edad que teníamos nosotros cuando estábamos acá; queríamos que cuando la miraran y la leyeran, pudieran entender que era una terrible injusticia que todos ellos no estuvieran vivos. ”El tema Crisantemo fue compuesto por el Flaco Spinetta especialmente para este documental; sus acordes abren y cierran la obra, aportan melancolía y calidez. En una entrevista el director Testacontó: “ Durante la producción, antes de que se diera lo de Spinetta, escuchábamos Los niños que escriben en el cielo y El jardín de los presentes. Cuando fuimos a la casa de los Weinstein, y nos mostraron los objetos de Mauricio, nos encontramos también con el disco El jardín. Lo de Spinetta fue extraordinario. Nunca hablé con él, pero tengo la impresión de que compuso Crisantemo mirando las imágenes. No tuvimos que ajustar el montaje a la música. Hay una correlación perfecta entre lo que se ve y lo que se escucha.”
El documental termina en 2002 con las palabras de una alumna adolescente: “Siempre le preguntamos a nuestros padres y a nuestros profesores qué pasó en los ‘70, esa época tan distinta de la nuestra y de la que les cuesta tanto hablarnos, y siempre nos preguntamos quiénes eran esos chicos que figuran en la placa, que recorrían estas mismas aulas y este mismo patio. Yo creo que en algunas cosas nos parecemos, en otras no sé, pero más allá de las diferencias hay algo que estoy segura que compartimos; esas ganas de transformar lo injusto, esas ganas de cambiar el mundo.”