Política //// 04.09.2018
Carrió comparó a Macri con Salvador Allende y dijo divertirse con la crisis

La diputada oficialista volvió al ruedo mediático, en un día crítico del gobierno. Apeló a sus clásicas teorías conspirativas, defendió al presidente, se definió como su vocera y lo comparó con el líder socialista chileno derrocado por el genocida Pinochet. 

Por Diego Kenis

A poco más de una semana del 45 aniversario del derrocamiento de Salvador Allende y el comienzo de la dictadura genocida de Augusto Pinochet, la diputada oficialista Elisa “Lilita” Carrió comparó a Mauricio Macri con el líder socialista chileno y caracterizó como “militantes golpistas” a un sector de la oposición.

Los dichos de Carrió se enmarcaron en un febril derrotero de exposiciones que comenzó en las redes sociales, para continuar ante la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y concluir en tevé, con su visita a Joaquín Morales Solá.  

A última hora del domingo, Carrió había expresado en Twitter su rechazo a la reimplantación de un esquema de retenciones a las exportaciones agropecuarias que finalmente el gobierno adoptó, como prenda que ofrecer en su entrevista de este martes con el FMI sin desatar un estallido social. Horas antes, la diputada había jugado en la interna oficialista al defender a los salientes vicejefes de Gabinete, Mario Quintana y Gustavo Lopetegui, a quienes caracterizó como víctimas de un supuesto complot de laboratorios farmacológicos.

Ante la CAME, que celebraba el Día de la Industria (foto), Carrió dejó una colección de frases con su sello de autodefinida “actriz de la escena nacional” e intérprete de la voz presidencial. Durante su alocución, anticipó a los empresarios que “este año no van a ganar nada”. No obstante, confesó que “me divierto, porque a mí las crisis me generan adrenalina”. Horas más tarde llegaba desde su provincia natal, Chaco, la noticia de la muerte de un niño de trece años, baleado durante la represión policial a un intento de saqueo a un supermercado.

“Les digo a los militantes golpistas: no hay helicóptero”, advirtió en otro tramo de su exposición, en referencia a la imagen con que cerró su presidencia Fernando de la Rúa, en 2001. “Nos van a tener que sacar como en la Casa de la Moneda (sic) de Chile. Me van a tener que sacar muerta y a Macri también”, añadió Carrió.

La comparación del presidente neoliberal argentino con Allende, primer mandatario socialista electo en la Patria Grande, provocó generalizada indignación. Consultado por AGENCIA PACO URONDO, el referente socialista y exdiputado Jorge Rivas marcó que “trato de no opinar sobre los dichos de otros políticos y, honestamente, menos aún sobre lo que dice Carrió. Sencillamente, porque dudo que esté en su sano juicio. Pero esto último de comparar a Macri con Salvador Allende, no solo me confirma en esa idea, sino que también nos muestra el impúdico cinismo de toda esta runfla, cuando de falsear la realidad histórica se trata”.

Salvador Allende murió entre los escombros del bombardeado y sitiado Palacio de La Moneda, la sede gubernamental de Santiago, el 11 de septiembre de 1973. Había sido electo en 1970, configurando un hito en la “vía chilena al socialismo”. Poco antes de su derrocamiento asistió junto a su par cubano Osvaldo Dorticós a la jura del argentino Héctor Cámpora. Tras su caída, impulsada desde Estados Unidos, el militar Augusto Pinochet comenzó una dictadura genocida que se extendió por dieciséis años para dejar un saldo de miles de víctimas y una democracia condicionada.  

El relato de Carrió, que acusa de “golpistas” a opositores mientras se compara con Allende, oculta su verdadero núcleo de pertenencia. A su amistad juvenil con Vicente Massot se suma el dato aportado por WikiLeaks en 2011: un lustro antes, la diputada visitó la Embajada de los Estados Unidos en Argentina para vaticinar la caída del entonces presidente Néstor Kirchner. “La oposición necesita estar lista para asumir el poder cuando Kirchner caiga”, dijo.

Su interlocutor era Michael Matera, por entonces segundo de la diplomacia estadunidense en el país y hoy director del programa “Americas” del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, su sigla en inglés). La organización cuenta entre sus miembros honorarios a Henry Kissinger, el secretario de Estado y consejero presidencial norteamericano que conspiró contra Allende desde el día de su elección.