Opinión //// 29.08.2017
El macrismo persigue y mata a trans y travestis en la Argentina

Claudia Vásquez Haro, de OTRANS, analiza las condiciones de vida de la población trans durante el macrismo. "La población trans y travesti es una de las más violentadas", afirma.

Por Claudia Vásquez Haro*

Desde que asumió Macri al gobierno, quienes pertenecemos a los sectores populares y a colectivos desaventajados de la sociedad civil, experimentamos de manera hostil y arrolladora el ajuste, desempleo, criminalización de la protesta social, persecución política a militantes del campo nacional, popular y a defensorxs de DDHH. La implementación de este modelo neoliberal va acompañada de políticas de mano dura y represión, donde la población trans y travesti es una de las más violentadas, y se complejiza con las migrantes de países de Latinoamérica y El Caribe como: Bolivia, Ecuador, Perú, República Dominicana, Uruguay entre otros.

El contexto político actual es otro, está signado por el aumento de la criminalización, detenciones arbitrarias, vejaciones, armados de causas, torturas y muertes de compañeras trans y travestis por parte de las fuerzas de seguridad y un sector de la justicia que convalida estas prácticas. En Provincia de Buenos Aires y en CABA, presentamos treinta habeas corpus, de los cuales tenemos 7 fallos a nuestro favor. Los resultados obtenidos es producto del trabajo territorial de las organizaciones: OTRANS Argentina, La Convocatoria Federal Trans y Travesti Argentina, el Frente de organizaciones TLGBI La Plata, Berisso, Ensenada, en articulación con la Dirección de Diversidad Sexual de La Facultad de Periodismo y Comunicación Social-UNLP.

Desde 2003 al 2015 los DDHH fueron políticas de Estado, creíamos que atrás habían quedado los años de terror vividos en la última dictadura cívico militar y los 90, persecución con los códigos de falta o edictos policiales que criminalizaban las identidades trans y travestis. Sin embargo, el actual gobierno, nos retrotrae a esa época oscura y en la actualidad nos persigue, encarcela y mata. 
Trans y travestis tras las rejas

En la actualidad, solo en la Unidad penitenciaria N ° 32 de Florencio Varela están privadas de su libertad 46 compañeras y en la Alcaldía de Pettinato 8, siendo un total de 54. Hasta diciembre de 2015, eran 33. Hoy incremento de forma exponencial, un 68%. Esto debido a las razias policiales que se dan de forma violenta y recurrente, los armados de causa por la ley 23737(ley de drogas). La gran diferencia con el actual gobierno es que durante el kirchnerismo no habían matado a ninguna compañera en situación de encierro, y tampoco había faltantes de medicamentos para el VIH y otras enfermedades crónicas.

El 1 de enero de 2017 murió Pamela Macedo Panduro y 16 de marzo Angie Velázquez Ramírez, ambas migrantes, nacidas en Perú. Cuyas causas que investigan sus muertes están cajoneadas. La senadora Mónica Macha y la Diputada Karina Nazabal han hecho pedidos de informes desde el ejecutivo provincial por dichas muertes. Desde OTRANS Argentina hemos denunciado al Juez Juan Pablo Masi, y a los fiscales, Álvaro Garganta, Marcelo Selier y Cristian Granados   por “homicidio por omisión agravado por odio a la identidad de género, en concurso con asociación ilícita y apremios ilegales”. 

Falta de atención en la salud y condiciones inhumanas de detención 

Otros datos preocupantes son la falta de medicamentos para el VIH y enfermedades crónicas, solo en la primera semana de julio han muerto cinco compañeras:  Cindy, Karla; Romina, Ana Laura y Tania, todas activistas trans. Esto se complejiza con las que están presas, donde el 70 % conviven con más de una enfermedad crónica, sin atención médica adecuada, falta de dietas acordes a las enfermedades que padecen. Están alojadas en celdas de 2x 2, donde conviven con hombres, muchos de ellos presos por delitos sexuales. Las ventanas no tienen vidrios, hay humedad, cucarachas y cables con electricidad sueltos, sin empotrar. Duermen en colchones en mal estado, hay 26 celdas para 40 personas en cada pabellón. En ese espacio reducido duermen, comen, orinan y defecan. Convirtiéndose así estos lugares en un foco infeccioso letal, que lleva a la muerte a cada una de nuestras compañeras. Una de ellas, que esta presa desde 2016, en la inspección que hicimos recientemente como OTRANS Argentina, junto al Juez Diego Agüero, nos dijo “Acá nos están matando”. 

En La Plata, desde que asumió el gobierno de Macri ha sido el laboratorio para la persecución, hostigamiento, vejaciones, armados de causa, torturas y muertes de compañeras trans y travestis. Los dichos del actual intendente Julio Garro, durante su campaña política donde criminalizo y patologizo nuestras identidades, ante la pregunta si nos daría trabajo, dijo que sería como abalar la delincuencia, que nos daría ayuda psicológica. Estos dichos serian la antesala de lo que vendría después.

En un informe realizado en 2016, por OTRANS Argentina, sobre el Impacto negativo desproporcionado de la ley 23.737 sobre mujeres trans y travestis privadas de su libertad en las cárceles de la Provincia de Buenos Aires, dan cuenta entre otras cuestiones, que el 70% de mujeres trans y travestis detenidas pertenecen al departamento judicial de La Plata. Hoy estas prácticas se han desplazado a la CABA y a otras provincias del país. Lo que ocurrió en Salta capital en 2016 y el pasado mes de mayo, donde las compañeras trans y travestis fueron reprimidas por la fuerza policial con balas de goma en la llamada “Zona Roja”, con el uso de los vetustos “Códigos de Falta”, no es un hecho aislado, sino que tiene una íntima relación con lo que venimos denunciando desde que asumió el nuevo gobierno. Es el resurgimiento de prácticas violentas, avaladas por el poder político de turno, que violan y vulneran nuestros derechos. 

Este modo de actuar responde a lógicas perversas de hacer política, ya lo conocemos. Las más críticas en este momento histórico hemos sido nosotras, y estamos sufriendo una persecución política inédita como Milagro Sala, Cristina Fernández de Kirchner y Hebe de Bonaffini., a diferencia que a nosotras nos persigue las organizaciones de la diversidad hegemónicas, que son el brazo ejecutor del macrismo. 

Para hablar de violencia, primero hay que dejar los privilegios de lado. Violencia es no tener trabajo, que comer, estar parada en una esquina prostituyéndote en este frio de invierno. Violencia es el incremento de los travesticidios , torturas y muertes de compañeras trans y travestis. Violencia es que ustedes transen con el macrismo, tapen y silencien lo que nos pasa.  A ustedes les moviliza en afán de lucro y cuidar sus intereses personales.  A nosotras el amor, en términos colectivos, ese que nos negaron toda la vida y que supimos resignificar en nuestro código trans trava, travesti, sudaca y originario.  Nuestro dolor de ver como se mueren todos los días nuestras compañeras que no superan los 35 años, lo transformamos en lucha. El trabajo de nuestras organizaciones lo hacemos sin ningún tipo financiamiento, así hemos dado cuenta de los mecanismos más perversos del aparato político y judicial en Argentina desde que asumió la derecha al poder. Y lo seguiremos haciendo, porque no tenemos miedo.  Mientras ustedes callan, miran para otro lado y contribuyen a que nos mate el verdugo. 

* Otrans La Plata