fbpx "En el futuro gobierno pasaremos a ser un país con una industria satelital competitiva" | Agencia Paco Urondo | Periodismo militante
Educación //// 08.10.2019
"En el futuro gobierno pasaremos a ser un país con una industria satelital competitiva"

Un apretado resumen de Eduardo Dvorkin señala que es Ingeniero Electromecánico y profesor de la UBA, diplomado en el MIT y premiado con el KONEX en 1998 y 2003. Hoy miembro de Ciencia y Técnica Argentina (CYTA) y coordinador de la Comisión de Ciencia y Técnica (CyT) del Instituto Patria, analiza la ¿política científica? del macrismo.

Por Leandro Andrini*

AGENCIA PACO URONDO: Recientemente se publicó en AGENCIA PACO URONDO un artículo suyo en el cual indica que “Cambiemos es un neoliberalismo periférico” ¿puede detallar a qué se refiere con ello?

Eduardo Dvorkin: Las características que definen el modelo neoliberal son la hegemonía del sector financiero y del libre comercio. En los países de alta industrialización esto ha significado un desplazamiento de procesos industriales mano de obra intensivos a países de bajo costo laboral pero no ha significado ni remotamente una destrucción de sus bases industriales; tanto es así que hoy ya se están embarcando en un retorno de las industrias desde el exterior, lo que llaman reshoring. Más aún, los países de alta industrialización cuidan de mantenerse a la vanguardia en la creación de nuevos conocimientos científicos y en el uso de los mismos para desarrollar aplicaciones tecnológicas porque siguen basando su predominio en este control de la CyT. Es paradigmática la frase impresa en cada IPhone “Designed by Apple in California. Assembled in China”.
    
En nuestra versión “periférica” del neoliberalismo, a la preponderancia del sector financiero y de los exportadores de granos, se suma la destrucción de la industria, del empleo y por ende del mercado interno, la destrucción de nuestras posibilidades de desarrollo autónomo de conocimientos científicos y la cancelación de los procesos de desarrollo tecnológico autónomo. Un claro ejemplo de esto último fue la liquidación del desarrollo de los satélites geoestacionarios Arsat; cuando en el futuro gobierno continuemos con el diseño y construcción nacional de satélites geoestacionarios, según establece la Ley 27.208, pasaremos finalmente de ser un país que en algún momento desarrolló y construyó dos satélites geoestacionarios a ser un país con una industria satelital consolidada y competitiva.

Hay una paradoja interesante: en los casos de Estados Unidos y Alemania, es bastante evidente que el fuerte rol del estado sobre el desarrollo tecnológico se basa en argumentos pragmáticos más que en argumentos ideológicos; lograr el liderazgo mundial en tecnología es parte de los objetivos nacionales de esos países, incluso al precio de contradecir flagrantemente la ideología neoliberal hegemónica. En el caso de Japón, el estado asume abiertamente el papel principal en el proceso de desarrollo tecnológico y fomenta, a través del MITI, una cooperación muy estrecha entre la industria, la universidad y el estado.

China es una sociedad donde se ha impuesto una combinación muy exitosa de centralismo socialista y empresa capitalista, en la planificación china del desarrollo tecnológico el rol del estado es fundamental. En los países altamente industrializados, como Estados Unidos, Alemania, Japón y China, los procesos de desarrollo tecnológico son impulsados y dirigidos por el estado. Los libros y artículos de Mariana Mazzucato desarrollan este tema en profundidad. En nuestro país Cambiemos sigue haciendo sus mayores esfuerzos para achicar el estado y su rol en la economía: ¿son ignorantes o su negocio no es precisamente el progreso argentino?

APU: Este neoliberalismo periférico ¿en qué formas es condicionante de un desarrollo soberano, en particular en Ciencia y Tecnología (CyT)?

ED: Es necesario insistir en que lo hecho por Cambiemos en contra del sistema científico – tecnológico argentino es totalmente coherente con el modelo de país en el que se referencian. Una vez más podemos validar que, como observaban Oscar Varsavsky, Amílcar Herrera y otros pensadores, el modelo de país condiciona el estilo científico – tecnológico; no se trata de una especulación intelectual sino de un hecho que, lamentablemente, en nuestro país hemos podido validar experimentalmente (ver al respecto mis artículos en Página 12 del 27/11/2015 y del 8/12/2016).

APU: ¿Puede compararse el gobierno de Cambiemos con algún otro gobierno argentino, en cuanto a los efectos en el área de CyT?

ED: Hasta el 2003, en nuestro país, el sentido común dominante establecía que un científico debía ser o bien mantenido por parientes y/o mecenas o bien ser una especie de monje de clausura sin necesidades materiales. Su trabajo no era relevante para el país y la exigencia para ser reconocidos internamente era tener reconocimientos internacionales. Así, Argentina tuvo grandes científicos, pero no tuvo un sistema científico que le sirviese al desarrollo nacional. 

Antes del 2003, con la excepción de las presidencias de Perón, se consideraba que en nuestro país la dependencia tecnológica era la contraparte ineludible, y hasta deseable, de las ventajas comparativas del agro. En el 2003 todo cambió; como alguna vez dijo Daniel Filmus, los gobiernos de Néstor y Cristina no apoyaron la Ciencia sino que se apoyaron en la Ciencia para avanzar en el desarrollo inclusivo del país. En lo que hace al desarrollo autónomo de tecnología se retomó el camino del período (1945-1955).

Es impactante el contraste al comparar las políticas liquidacionistas que en CyT despliega Cambiemos con las políticas kirchneristas – peronistas en el área. Pero, incluso al comparar con las políticas del período (1955-2003) Cambiemos logra el premio a la política que históricamente fue más destructiva de la Ciencia y la Tecnología. Es decir, algunos gobiernos no construyeron base científico- tecnológica, pero Cambiemos fue más lejos y comenzó un proceso acelerado de destrucción de lo existente.

APU: ¿Cuáles son las medidas concretas, de minuto cero, que hay que tomar para revertir la situación en el sector de CyT?

ED: Nuestro futuro gobierno además de reconstruir el MinCyT centrado en el desarrollo científico, tarea imprescindible, podría establecer un organismo transversal a los ministerios para coordinar los estilos tecnológicos de todos ellos y llevar adelante los grandes proyectos tecnológicos nacionales. Este proyecto en su momento lo presentó en el Congreso el diputado Wado de Pedro.  Se deberán consensuar el número de vacantes para ingresantes a la carrera de investigador científico de CONICET en el período 2020 – 2023 y su distribución por áreas de conocimiento y regiones geográficas. Establecer convenios con las universidades nacionales, con los organismos científicos y tecnológicos del estado argentino (CNEA, CoNAE, INTI, INTA, etc.) y con los organismos científicos y tecnológicos provinciales para asegurar que los nuevos doctores, encuentren un trabajo que les permita aportar al proceso de desarrollo inclusivo.

Se deberán revisar las remuneraciones del sector científico y de los docentes universitarios para que vuelvan a ser trabajos que permitan una vida decorosa y vuelvan a resultar atractivos para que los jóvenes científicos no emigren. Se deberá implementar un plan de equipamiento que, con la velocidad que permitan los fondos disponibles después del desastre neoliberal, retome la incorporación de nuevos equipamientos para el desarrollo de investigaciones científicas y tecnológicas.

APU: ¿Y cuáles son las medidas de mediano y largo plazo que deberán tomarse?

ED: En el campo del desarrollo tecnológico autónomo es urgente poner en funcionamiento los grandes proyectos nacionales como: 
•    Vaca Muerta y no solamente por el lado extractivo sino poniendo en marcha una cadena de PyMEs productoras y prestadoras de servicios tecnológicos aguas arriba y aguas abajo con la dirección y articulación de YTEC; 
•    desarrollo de la industria aeroespacial con la dirección y articulación de INVAP; 
•    desarrollo de la industria nuclear para aplicaciones médicas y generación de electricidad que bajo la dirección de la CNEA priorice en sus proyectos la participación de la industria argentina; 
•    desarrollo de baterías de litio y 
•    el fundamental proyecto de producción pública de medicamentos y vacunas. 

En todos los casos deberemos poner en funcionamiento redes que, con centro en empresas públicas de tecnología, incorporen PyMEs e institutos del sistema nacional de ciencia y tecnología; INVAP ha desarrollado una importante experiencia en la formación de redes de este tipo, que en definitiva constituyen la puesta en acto del triángulo de Sábato. Es también urgente organizar desde el estado el apoyo tecnológico a las PyMEs proveedoras de empresas multinacionales para que escalen en sus respectivas cadenas de valor. Un tema importante y muy difícil, deberá ser la compatibilización entre el sistema científico y el universitario; tarea imprescindible si las hay.

APU: ¿No teme un ataque como el que recibió Horacio González? En el artículo mencionado y en esta entrevista usted reivindica a Amílcar Herrera u Oscar Varsavsky, por ejemplo, pensadores ligados a un ideario surgido en los 60/70…

ED: Cualquier comparación con Horacio, si bien infla mi ego, la debo considerar un elogio inmerecido… no me puedo ni acercar a la altura intelectual de Horacio… ¡un verdadero gigante! Respecto de lo que pasó en nuestro país en los ’60 – ’70, debemos reconocer que la historia argentina, por lo menos hasta el ’83 y con un intervalo largo en ’45 – ’55 y otro intervalo de pocos días en el ’73, es una crónica siniestra del uso del poder de fuego de fuerzas armadas, fuerzas de seguridad y bandas paramilitares o parapoliciales para imponerle al pueblo argentino, a sangre y a fuego, la “miseria planificada” usando la denominación de Rodolfo Walsh. Así llegamos a los ’60 – ’70, con todos los caminos democráticos obturados nuestra generación decide levantar frente a la injusticia y la dependencia la bandera de una Patria igualitaria y soberana. Los jóvenes de nuestra generación se negaron a dejar de soñar, muchos de ellos aún al precio de sus vidas.

Los eternos tinterillos, empleados de la Argentina injusta y dependiente, que trabajan para naturalizar la miseria popular se ofenden con Horacio ¿cómo se atreve a no condenar sumariamente a los jóvenes revolucionarios ante el tribunal de la historia? ¿Qué hace, trata de incorporarlos a nuestra historia con sus virtudes y sus defectos? Desde el ’83 el poder de fuego del estado ha estado más controlado aunque no totalmente controlado; sin embargo el pueblo argentino tiene abiertas vías no-violentas para expresar su masivo repudio al empobrecimiento, a la dependencia y a la represión. 

Pero Horacio también ha enardecido a los tinterillos opinando sobre el futuro rol político de Cristina como vicepresidenta. ¿Realmente, alguien que no sea un extraterrestre o un pichón de country, puede imaginar que Cristina ya sea como vicepresidenta, como senadora o como ciudadana no siga siendo la figura central de la política argentina? Respecto de los intelectuales que en los ’60 – ’70 construyeron las bases del pensamiento latinoamericano en la relación ciencia, tecnología y sociedad, no podemos dejar de estudiarlos y analizarlos críticamente si trabajamos por desarrollar una nueva realidad en la que la CyT sean realmente una cuestión prioritaria para nuestra sociedad, una cuestión demasiado importante para el país y para el pueblo como para preocupar solamente a los científicos y tecnólogos.

APU: El desarrollo tecnológico ¿es necesariamente contradictorio con la preservación del ambiente?

ED: La protección del ambiente es, ni más ni menos, la protección de la salud y de la vida de los que habitamos nuestro país; sobre todo la salud y la vida de los más pobres; porque, como dijo el Papa Francisco en su encíclica Laudato Si, los problemas ambientales los originan los ricos y los sufren los pobres que son los que generalmente deben vivir en las zonas afectadas. De lo que se trata no es de elegir entre desarrollo tecnológico o ambiente protegido, de lo que se trata es de tener ambas cosas a la vez y para esto el rol del estado es central.

Los cultivos transgénicos constituyen una fuente de ingresos a los que el país no puede renunciar; pero, es el estado el que debe obligar a no fumigar cerca de áreas pobladas y a que los trabajadores que manejan la fumigación estén debidamente protegidos; es el estado el que debe obligar a una correcta disposición de los envases usados de glifosato. El estado en su función de regulación y vigilancia. En el sistema capitalista las empresas no le ponen límites voluntarios a su permanente búsqueda de aumento de sus tasas de ganancia, debe haber un estado presente y fuerte.

En temas de minería y fracking podemos decir algo similar y aún más, sin la centralidad del estado no tendremos ni desarrollo tecnológico ni ambiente protegido… solamente extractivismo que usando equipos importados y procesando lo extraído en el exterior nos dejará a nosotros solamente el daño al ambiente y a la población. No debemos renunciar a proteger nuestra salud y nuestra vida para desarrollarnos ni dejar de desarrollarnos para proteger la salud y la vida. Debemos compatibilizar, vía el estado, ambos objetivos.

APU: Por último, cómo debe articularse la CyT en un proyecto nacional/popular para que no sea un mero instrumento de dinamismo económico (como algunas líneas plantean) y sea una apropiación cultural-social, muy en particular de los sectores populares.

ED: Cuando hablamos de desarrollo inclusivo no hablamos de un mero aumento del PBI para un posterior derrame que sabemos bien que nunca llega; cuando hablamos de desarrollo inclusivo estamos hablando de que coetáneamente aumenten el PBI y el nivel de igualdad. Las estadísticas que presenta Piketty en su libro son claras, en los países de alto desarrollo industrial crecen simultáneamente el PBI y los niveles de inequidad; nuestro gran desafío es tomar el camino alternativo, que es el que llamamos desarrollo inclusivo.

Este no es un problema que se pueda resolver desde la CyT… es un problema político y es un problema cultural. El desarrollo científico – tecnológico es imprescindible, pero por si solo no garantiza nada, debemos estar dispuestos a dar ambas batallas: la política y la cultural.

* Investigador (CONICET) en Área Química (Química-Física).