fbpx Sin freno, la venta de autos apunta al récord
Economía //// 26.05.2010
Sin freno, la venta de autos apunta al récord

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, publicado en La Nación, por Carlos Manzoni) Justina Lynch quería protegerse de la inflación y colocar el dinero ahorrado en algo que fuera más redituable que el plazo fijo o el refugio en dólares, María Morrone esperaba que la economía local mejorara y pasaran los chubascos de la crisis internacional para decidir su compra y Verónica Reina se vio tentada por un financiamiento de 60 cuotas fijas en pesos y con un interés de 9,5% anual. Las tres adquirieron un auto este año.
Sus razones son las mismas que impulsaron la decisión de la mayoría de los que, según la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (Acara), compraron 228.010 automotores en los primeros cuatro meses de 2010 y hacen presumir que este año se estará cerca de romper el récord histórico de patentamientos registrado en 2008, cuando se vendieron 611.000 unidades.
Cifras de la propia asociación, ratificadas a LA NACION por las principales marcas fabricantes en el país, indican que en lo que va de 2010 las ventas crecieron 19,5%, respecto de igual período de 2009, año en el que los patentamientos se habían derrumbado 20% con relación a 2008. "El mayor impulso se da en el segmento de vehículos chicos, conocidos como autos de entrada", señala Bernardo García, gerente de comunicación de General Motors.
Un aumento de la venta de planes de ahorro, la mejora del financiamiento que ofrecen los bancos y las propias terminales, opciones de inversión y ahorro que pierden contra una inflación del 25% anual y una economía que crece al 5% son, junto con la sensualidad propia que siempre tiene la compra de un auto, los motivos que explican que una gran parte de las alcancías se vacíe en las concesionarias.
"Hay una recuperación del consumo y un contexto macroeconómico más favorable. Además, mejora la financiación y se ve un crecimiento de los planes de ahorro, algo típico en épocas de inflación, porque es una buena forma de resguardar el valor de la moneda", dice Dante Sica, director de Abeceb.com. "La clase
media siempre lo vio así, porque la cuota es el valor del auto promedio", agrega.
Y son, según Dardo Ferrer, director de la Fundación Mercado, los sectores de ingresos medios y medios altos los que impulsan las ventas en este caso. "Disipada la incertidumbre del año pasado y viendo que no pueden refugiarse en una moneda fuerte y que el sistema financiero no es rentable porque las tasas son negativas respecto de la inflación, estos sectores compran bienes durables."
Pero por qué comprar autos, que se desvalorizan y exigen mantenimiento. Según Sica, cuando existe la presunción de que los ahorros pierden valor, se abren tres caminos de consumo: turismo, bienes durables e inmuebles. Como el precio de estos últimos está muy alto, gran parte de la población opta por el automóvil, aunque implique gastos.
"Es la forma de perder menos, porque el auto no se valoriza, pero el dinero en el banco tampoco", afirma Jorge Todesca, viceministro de Economía en 2002 y actual director de la consultora Finsoport. "Es una inversión con cierta sensualidad", opina Carlos Movio, director de ventas de Peugeot. "El mayor peso relativo de la financiación también influyó mucho", añaden desde Fiat.
Contadora, joven y con cierta capacidad de ahorro que le permite su trabajo en un estudio contable, Justina Lynch es sintética para explicar su decisión. "Compré el auto como una inversión, para meter el dinero en algo", dice esta platense de 26 años. "Lo compré por necesidad y como una forma de ahorro", comenta, por su parte, Ignacio Bourdieu, de 27 años, que vive en Pacheco y trabaja en una oficina comercial.
Según Ferrer, también se debe considerar que muchos ya tenían una conducta de ahorro para la compra de autos y que el año pasado decidieron no arriesgar porque temían perder su trabajo o que le bajaran los ingresos, pero ahora, una vez despejada la tormenta y viendo que lo terrible de la crisis global ya pasó, se lanzan a comprar aquello que tenían previsto.
Este es el caso de María Morrone, que en febrero pagó $ 60.000 por un cero kilómetro. "Lo compré al contado con los ahorros que veníamos juntando en la empresa familiar. No lo hice antes porque esperaba el momento económico adecuado", cuenta esta mujer, de 59 años, que vive en el barrio porteño de Caballito.
"Había una demanda atrasada, sin duda", señala Sica. "La gente recién empezó a gastar a fines de 2009. Y, en el caso de los autos, esperó un poco más, para poder patentar en 2010", acota.
Un buen indicador de la intención de compra de la gente es el índice de confianza del consumidor que elabora la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), que muestra un incremento del 11,8% este mes. Mientras que en abril y en mayo de 2009 daba 37,54 y 39,9 puntos; en los mismos meses de 2010, da 43,48 y 48,61, respectivamente, y mantiene la tendencia alcista.
Aun así, lo que hasta marzo era récord histórico de ventas en un primer trimestre de año se desinfló levemente en abril. Desde una importante automotriz, atribuyen esto a que la industria previó una demanda menor que la que finalmente se produjo y fabricó en consecuencia. "Pero eso se va a corregir en los próximos meses porque los autos que fueron comprados en abril se entregarán recién a partir de junio", dicen.
Entre las razones del repunte automotriz, no hay que desdeñar el rol del financiamiento. Según informa Acara, el número de vehículos vendidos mediante financiación en los primeros cuatro meses del año refleja un aumento del 61%, respecto de igual período de 2009 (75.566 contra 47.000). Gustavo Castagnino, gerente de Comunicaciones Institucionales de Mercedes-Benz, comenta que la financiera que tiene la compañía de origen alemán incrementó un 33% la participación de este canal en automóviles de su marca.
Cuando Verónica Reina entró en una concesionaria de Pilar para cerrar la compra que había pautado en 60 cuotas fijas en pesos y con un interés del 9,5%, se encontró con una fila de seis personas que esperaban turno para lo mismo. "Todas las semanas es así. Lo que pasa es que este año hay más financiación", le dijo la empleada en esa localidad bonaerense.
Daniel Santín, gerente comercial de una concesionaria Maynar en el barrio de Núñez, dice que la financiación creció en todas sus modalidades, pero aclara que lleva la delantera el plan de ahorro, por sobre el crédito bancario. "En la crisis de 2001, las administradoras de planes de ahorro no tuvieron problemas y entregaron todos los autos. Eso la gente lo tiene en cuenta. Además, el interés siempre es menor que el que cobra el banco", explica el vendedor, que apunta que un tercio de lo vendido se financia.
"Las ventas se ven impulsadas por canales de comercialización que hace un tiempo no tenían el peso específico que hoy exhiben, como el autoahorro y el crédito", destaca Marcelo Dato, gerente general de la división comercial de Volkswagen.
Desde BBVA Banco Francés, una de las entidades bancarias que ofrece créditos prendarios, afirman que éstos crecieron un 30% respecto de 2009. "Este año son más competitivos, por lo que esperamos un crecimiento sostenido para el resto de 2010", estima Laura Rocha, gerenta de Préstamos del Francés.
La Argentina atraviesa lo que algunos llaman "el ciclo feliz de la inflación", caracterizado por una propensión de la gente a consumir lo que esté a su alcance para cubrirse de la desvalorización de su dinero. Pero, ¿cómo seguirá la venta de autos?
Sica prevé que la demanda seguirá en ascenso y que se llegará a las 620.000 unidades vendidas y se marcará un nuevo récord. Todesca es más cauto y estima que se venderán unas 565.000 unidades, lo que representaría un 16% más que en 2009. En medio de los dos pronósticos se ubica la previsión de Gustavo Salinas, gerente general de Ventas y Marketing de Toyota, que espera un cierre de año con 580.000 vehículos comercializados. El mayor consenso se sitúa, no obstante, en torno a las 600.000 unidades, que reflejaría un aumento del 20% interanual.
Si esto es así, la gente se seguirá preguntando: "¿De dónde sale el dinero para semejante venta de autos?". Y habrá que ver, pasado 2010, si las expectativas de inflación siguen altas, si las tasas de interés que pagan los bancos y la valorización del dólar continúan por debajo de esas estimaciones y si aún quedan ahorros en las alcancías de los argentinos. Sólo así, más argentinos correrán a los concesionarios a buscar su nuevo auto, como ya hicieron Justina, María, Ignacio y Verónica. (Agencia Paco Urondo)