Cultura //// 28.04.2019
El machismo en los videojuegos

El 16 de febrero fue el debut de Vaevictis Esports, un equipo profesional de League of Legends que debía hacer historia por ser el primero en competir en la LCL con sus cinco integrantes mujeres, pero el machismo se hizo presente y ensució lo que debía ser una fecha histórica. Por Agustín Mina.

Por Agustín Mina

 

Como todos y todas ya saben vivimos en un mundo hetero patriarcal y altamente machista. Los videojuegos en tanto parte de este mundo no escapan a ello, por el contrario, la de los videojuegos es una de las industrias más machistas que existen y la comunidad alrededor de ellos, lógicamente, no es diferente. 

En la Liga Continental de League of Legends, el máximo circuito de la comunidad de países independientes de uno de los deportes digitales (Esports) más importantes del mundo, como es el circuito del popular videojuego League of Legends (LOL), se dejan pasar actitudes altamente machistas y antideportivas. Vaevictis debía enfrentar al equipo ruso ROX que bloqueó ("bloquear" se refiere a elegir cinco personajes que ninguno podrá usar) a cinco campeones del tipo soporte a modo de burla, demostrando que no tomaba en serio a sus rivales y que podían bloquear cualquier cosa y ganar Igual. Peor aún, dentro de la comunidad de League of Legends el rol de soporte está marcado como “de mujeres” a tal punto que incluso algunos lo llaman “cocina” en lugar de soporte. Teniendo en cuenta esto último, los bloqueos de ROX son doblemente insultantes para sus rivales que no sólo fueron menospreciadas por el simple hecho de ser mujeres, sino que les bloquearon soportes haciendo alusión a que es lo único que saben jugar.

Esta actitud claramente antideportiva por parte de ROX no sólo se dejó pasar, sino que muchos casters en las diferentes transmisiones del encuentro se sumaron al “chiste” ridiculizando a Vaevictis que en medio de todo eso debía jugar su partida debut. ¿Cómo creen que se habrán sentido las chicas para jugar en ese contexto? ¿Concentradas, tranquilas, cómodas? Me parece que sumarle a los nervios que tiene cualquier jugador o jugadora profesional antes de una partida (y más aún en su debut) las burlas que sufrieron por parte de ROX y de las demás personas que se sumaron al 'chiste' no te deja en las mejores condiciones.

Lamentablemente esto es moneda corriente en el mundo del gaming, incluso en los circuitos profesionales de los diferentes juegos. Podríamos hablar del caso de otro equipo profesional de League of Legends, las "Sirens", que también estaba conformado por mujeres y que recibió todo tipo de burlas tras su aparición, incluso se editó su video de presentación con un doblaje totalmente misógino y ofensivo.

La manzana no cae muy lejos del árbol

La empresa detrás de League of Legends, Riot Games, ha tenido sus propios escándalos debido a actitudes machistas en sus oficinas, que van desde comentarios indebidos a sus empleadas por parte de compañeros y superiores hasta una asignación de las tareas totalmente desigual e injusta.

Los ataques y burlas sistemáticas contra las mujeres son cosa de todos los días en el mundo del gaming, la diferencia de oportunidades, las desventajas y los abusos que deben soportar tanto en lo profesional como a la hora del simple consumo, generan una expulsión del género femenino del ambiente que naturalmente prefiere evitarse todos estos problemas en pos de su salud y paz mental; otras que sólo quieren jugar como cualquiera sin que nadie las moleste eligen esconder su género para poder hacerlo.

En 2019 debería darnos vergüenza como sociedad que una mujer tenga que ocultar que lo es para poder jugar en paz, debería darnos vergüenza que no pueda trabajar en lo que le gusta porque sabe de antemano que la va a pasar mal, y que nunca va a poder tener éxito y avanzar (y esto no sólo ocurre con la industria del videojuego, desde ya).   

Como miembros de la comunidad pero también de la sociedad es nuestro deber alzar la voz ante las injusticias que suceden en ella, hacerle saber a las personas detrás de las mismas que no lo vamos a tolerar, sólo así podremos entregar un mundo mejor a las próximas generaciones. No basta con denunciar las actitudes sexistas de una comunidad o empresa, y por supuesto no basta con implementar políticas que las combatan si no planteamos un cambio más profundo a nivel sociedad, pero también a nivel individual. Lo último está en nuestro poder, podemos tratar de ser un poco mejores todos los días y podemos empezar con marcarle la cancha al de al lado. Sí todavía pasan las cosas que pasan es por el silencio cómplice de otros hombres que quizá no insultan, denigran o acosan a sus compañeras, pero son parte del problema sí callan ante estas situaciones.

Construir un mundo que incluya y haga sentir cómodos y contenidos a todos y todas, en lugar de obligarlos a retirarse para zafar de los abusos, es responsabilidad de todos.