fbpx Debate Gruner - Paco Urondo: capítulo III
Cultura //// 12.06.2011
Debate Gruner - Paco Urondo: capítulo III

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) Hace un par de semanas el intelectual Eduardo Gruner escribió una columna defendiendo la conformación de un Frente de Izquierda. Ese artículo disparó un debate posterior entre el teórico y el miembro de La Paco Urondo, Juan Ciucci. Compartimos la tercera parte del intercambio, que puede seguirse en la Agencia.

Propuesta de Eduardo Gruner: 
3. Es por todo esto en que insisto en que no hay peligro “desestabilizador” y en que la oposición (de derecha) es “innecesaria”. Las dos cosas están, claro, estrechamente vinculadas. Sobre lo primero: para que haya ese peligro se requiere al menos, a) que una o varias fracciones importantes de la clase dominante vean sus intereses lo suficientemente afectados como para decidir ese “asalto al poder”; b) que logre el concurso de –o sea empujada por- las agencias del imperialismo preocupadas por efectivas “molestias” a sus propios intereses, o por un crecimiento “incontrolable” de la lucha de clases; c) que cuente con el apoyo de sectores significativos de la sociedad –normalmente, las clases “medias” temerosas del “desorden” o de la pérdida de sus igualmente “medios” privilegios-; d) que exista lo que antes se denominaba un “partido militar” fuerte y dispuesto a “poner la cara” por las clases dominantes. Bien. Convendrás conmigo, Juan, en que ninguna de estas cuatro condiciones están dadas, ni por darse, hoy. Con escasas y muy marginales excepciones (más bien “discursivas”) el poder económico que realmente importa está discretamente feliz con el gobierno (uno de los comentaristas del blog Paco Urondo lo dice con condensada sencillez: “Si yo fuera el presidente de la UIA votaría a Cristina”). La embajada yanqui está totalmente tranquila y “colaborativa”. Aún la clase media porteña más recalcitrantemente gorila que se dispone a renovar los estragos de Macri ha aceptado plenamente las “reglas del juego”, y como vos decís, hay amplio apoyo popular al gobierno. El “partido militar” hace mucho que no existe, ni se ve que vaya a recomponerse. La cúpula de la Iglesia patalea un poquito pero en conjunto está neutralizada. La lucha de clases siempre está, por supuesto, y en el último año produjo algunos conflictos importantes (aunque el Ministerio de Trabajo asegura que la conflictividad bajó), que –contra el sentido común dominante- sí han sido en varios casos directa o indirectamente reprimidos, pero no alcanza a poner en cuestión ninguna “gobernabilidad”. No hay al momento la más mínima posibilidad de intentonas (diferentes, desordenadas y confusas como fueron) como las de Bolivia, Honduras, Ecuador. ¿Entonces? El único ejemplo que vos das –al mismo tiempo aceptando con honestidad que no representa un serio peligro- es la campaña mediática contra las Madres (aclaro lo de “mediática”, porque ningún jefe político de peso de la oposición ni menos aún algún líder de las corporaciones económicas se ha atrevido todavía a basurear directamente a Hebe): o sea, precisamente las dos cosas que yo señalo como también marginales excepciones: los DDHH y los monopolios de medios –una oposición “ideológica” y menos constructora de verdadera “hegemonía” de lo que se aduce por necesidad de fabricar enemigos “extremos”, pero esta es otra discusión-. No hay el menor atisbo de nada de lo que tuvimos en el 2008, con los “rurales” y la clase media “norteña” cortando rutas y caceroleando en Recoleta. Hasta el (un poco patético) episodio Sarlo / 678 es un mini-síntoma de los “nuevos aires”. “Mini”, pero finalmente “síntoma” de que cierta nueva “centro-derecha-liberal-progre-pensante-ex -izquierdoide” (un galimatías muy argentino) está, en todo caso resignada, y en algunos casos módicamente entusiasmada (falta estudiar cuán decisiva es la contribución de Sarlo a la producción del “mito Néstor”, que no se puede atribuir a mero oportunismo editorial) con el “mix” de crecimiento económico + discursividad “progre” + ínfulas de “combatividad” política, que es hoy por hoy la imago de la cultura K , con su “consensualismo” binarista (el que no es K es gorila, la “batalla cultural” es K contra Clarín, el Estado está contra el Mercado, y así de aburrido) (Nota: cuando tengamos más tiempo, sería bien interesante discutir –yo no tengo todavía una caracterización completa- si esta “cultura K” en formación no es una forma embozada / desplazada / reciclada –no digo que necesariamente consciente- de “post-política” y “pensamiento único” cuya fraseología “setentista” racionaliza una nueva versión “politizada” de “administración de lo existente”: apuesto a que con la progresiva “normalización” esto va a quedar cada vez más claro; en todo caso, lo que para mí es seguro es que ya se parece mucho a ese recurrente progresismo más o menos socialdemócrata de clase media que conocimos con el alfonsinismo, el Frepaso, etc. que, te recuerdo, no dejaba de agitar sus significantes “nac & pop”: la historia, en efecto, se repite…). En fin, que estamos entrando en el mejor de los mundos… burgueses. Habrá que ver cuánto dura (si gira el “viento de cola” y todo eso), pero eso por ahora es especulación.
4. Todo lo anterior (digo, los puntos 1 a 3), más mi no-descartable cabeza dura, me llevan a persistir en mi fórmula de que la oposición (de derecha) es innecesaria . La mejor prueba –como lamentan hasta la manía (depresiva) los editorialistas de La Nación y Clarín- es, no solamente la “dispersión” (que, ya se verá, finalmente no es tanta: con serias posibilidades de disputar algo va a quedar una derecha neoliberal relativamente nítida –digamos Alfonsín / De Narváez- y una sedicente centroizquierda charlatana –digamos Binner / Solanas / Stolbizer, o algo así- y chau: el análisis habría que hacerlo en términos de fuerzas político-ideológicas globales, no de las “chapas” partidarias o los “quioscos” individuales). Retomo: la mejor prueba, decía, es que efectivamente (los ideólogos de LN no son tontos) no hay , por parte de los partidos burgueses o pequeño-burgueses, ningún consistente “modelo” alternativo que vaya más allá de la fraseología moralista sobre la “corrupción” o el “autoritarismo” (vale decir, limitándose a atacar el “síntoma”). Y la razón es muy sencilla: si la propia burguesía (que tampoco es tonta), aprendiendo de sus errores y caprichos ideológicos, se va dando cuenta que el gobierno está haciendo las “tareas burguesas” de la hora, y a cambio de eso se puede soportar –pataleando un poco pour la gallerie – alguna medida de redistribución “paliativa” (que en verdad “palia” lo que el propio modelo produce, en la eterna lógica del círculo vicioso), las desprolijidades de los Morenos, De Vidos o Moyanos y las Cámporas, y un poco de barullito en la calle, etcétera, y quizá hasta se banquen que al final les saquen sangre a los “hijos” de Madame Noble (¿dónde viste un gran burgués tirando la bronca por eso fuera de las páginas del gran diario argentino?) (y varias de estas desprolijidades pueden incluso ser a la larga útiles a los fines de una “legitimación progre”), si todo es así y la propia burguesía no se calienta por pergeñar un “plan B” (nunca les faltó: en el 30, en el 46, en el 55, 58, 63, 67, 73, 76 y siguen las firmas), ¿de dónde lo van a sacar sus partidos? ¿y para qué? Ciertamente que la “hegemonía K” tiene muchas y complejas y contradictorias explicaciones (que incluyen, cómo no, algunas virtudes), pero seguro que una de ellas es la famosa fórmula “¿Para qué vamos a apoyar a la copia (estúpida) cuando tenemos al original (astuto)?”. Entendeme por favor, Juan: no estoy diciendo que del lado K –como de cualquier lado- no haya auténticas convicciones, voluntad de cambio, etcétera. Pero sólo con la autenticidad y la voluntad no vamos muy lejos: hay que ver, en la “síntesis de múltiples determinaciones”, a dónde conduce “objetivamente” todo eso.
5. Y bien: puesto que no hace falta (aunque en los papeles exista) una oposición de derecha, entonces, y por la misma razón, hace mucha falta una oposición de izquierda en serio . Quiero decir: no una “izquierda” del “modelo” (de eso hay en el espacio K, no lo niego: vos sos una prueba), sino una izquierda que demuestre, “en la teoría y en la práctica”, la necesidad y la posibilidad de otro “modelo”, que responda a una lógica de construcción, de recreación, incluso de re-fundación de lo político (en el sentido amplio pero estricto de una reorganización realmente profunda de la polis , de los “lazos sociales”) radicalmente diferente a “lo que hay” –como diría Feinmann, en verdad plagiando mal a mi amigo Horacio González-. ¿Será eso el Frente? Todavía no lo podemos saber. Con todas las sempiternas críticas que podamos hacer (desde nuestra cómoda posición de “intelectuales críticos”, que no tenemos por qué ni nadie nos pide abandonar) a los partidos que lo han formado, un Frente es, en principio, otra cosa. Abre una potencialidad cualitativamente distinta a la mera sumatoria de sus partes. Envía de hecho -ya veremos si en lo sucesivo está a la altura de lo que envía- un “mensaje” de unidad programática a miles y miles de luchadores que no necesariamente se autocalifican explícitamente “de izquierda” (en seguida vuelvo sobre esto), pero que pelean consecuentemente, no por la “profundización” de lo que “falta” (aunque muchos lo enuncien así, en su propia práctica de lucha se encuentran a diario con los límites de esa “profundidad”) sino por aquella re-fundación de “lo político”. Por supuesto que todo esto no va a suceder mágicamente en el corto plazo (si me permitís la humorada, me parece poco probable que el Frente gane las elecciones de octubre). Pero estoy convencido –contra ese muy central sentido común de la “batalla cultural” K- que hay mucho a la izquierda del kirchnerismo. Y no me refiero solamente al Frente, a sus partidos, a otras organizaciones y movimientos sociales que no están en él, a los individuos que se identifican como tales (todo esto, lo reconozco, es todavía poco). No, me refiero –aparte del hecho indudable, si bien aún no decisivo, de que esas organizaciones han logrado influencia en algunos sindicatos y movimientos populares y estudiantiles- a que hay mucha izquierda adentro del espacio K. No es sólo una cuestión de designaciones (“izquierdista”, “kirchnerista”, etc.), si bien sería necio negar que ellas tienen sus efectos “performativos” a la hora de construir “identidades” políticas. Pero más allá de eso, como decía recién, hay también prácticas de lucha de muchas fracciones de la clase obrera y diferentes sectores de oprimidos que, aunque se digan peronistas “K” (¿y quién soy yo para negarles esa identificación?) hacen una política radicalmente diferente a la del “oficialismo” K. También para ellos la emergencia del Frente es –perdón por la frivolidad- un “guiño” de que hay , “afuera”, otra cosa que va –quizá un poco más “conscientemente”- en el mismo sentido que ellos. Vos afirmás que, en la Argentina, la lucha de clases pasa muy principalmente por adentro del peronismo (aunque también decís, entiendo que como rasgo positivo, que es un movimiento “pluriclasista”: hay algo que no “cierra” en celebrar ambas cosas; de todos modos, no se me escapa que este de la “lucha de clases” es el tema más enorme y complejo que planteás en tu nota; requeriría una discusión teórico-política de una elaboración que no puedo emprender aquí y ahora, pero me comprometo para dentro de no mucho, creo que sería capital para los debates no sòlo de este blog y del Frente). Retomo, “la lucha de clases pasa muy principalmente por adentro del peronismo”: por supuesto, ¿quién podría negarlo? A mi juicio es el dato central de la política argentina desde hace ¡sesenta y cinco años! (toda mi vida, y con más razón la tuya) Y, sí: esto es algo que la (o cierta) izquierda viene discutiendo desde hace esas seis décadas, desde los tiempos del “entrismo” en el peronismo o en la resistencia. Entonces vos me dirás: ¿y se creen que lo van a arreglar ahora? Pero es que no se trata de “arreglar” nada. Desde ya que sería una transformación fenomenal, “revolucionaria”, que todos esos honestos luchadores peronistas se reconocieran como de izquierda (que lo son), se afiliaran al Frente, lo que fuere. Pero las tradiciones y autoidentificaciones político-culturales no se cambian por la fuerza de la voluntad. Por ahora lo esencial es que sigan haciendo lo que hacen –es decir, la lucha de clases, aunque sea dentro del “movimiento pluriclasista”-, y al mismo tiempo cuenten con una referencia en aquellos que no se identifican con la misma tradición pero que están en la misma “cosa” (la lucha de clases). Es una referencia que antes de la aparición de este Frente estaba mucho más “borroneada”. Vuelvo, pues, al principio: no podemos saber qué va a pasar con el Frente. Para muchos de los autocalificados “intelectuales independientes” –y su número creciente es un síntoma de que también para nosotros significó un “guiño”- es lo que ya varias veces llamé una “apuesta pascaliana”. Las apuestas se pueden ganar o perder. Pero sólo se pueden aspirar a ganar si se sostienen . Si perdemos habrá que pensar en otra cosa. O en nada. Mientras tanto, hay que agradecer que este re-anudamiento permita seguir alimentando el deseo .
6. Una vez más, Juan, te agradezco sinceramente la oportunidad de este intercambio. Te pido disculpas porque en cierto modo lo he “usado” (pero en el mejor sentido del término) para ordenar algunas ideas que, equivocadas o no, pueden ser estímulos para pensar -también esa es una ventaja del Frente y de este blog-. Ojalá el debate siga, se amplíe, se multiplique. Es urgente, imperioso, discutir entre todos los que se reconozcan en la lucha, aunque no lo hagan en los nombres. Ojalá, en ese sentido, estalle este blog y otros parecidos. Tal vez algún día ya no sean necesarios. Un fraternal abrazo, la seguimos cuando quieras.
Respuesta de Juan Ciucci:

3) Excelente caracterización del posible teatro de operaciones destituyente. Pero no puedo tan fácilmente coincidir con vos en que no estén dadas esas condiciones. Que no quiero sea el punto del análisis, porque estaríamos desde la defensiva pensando que hacer. Y no estamos en el 2008, el 2010 fue un año intenso, y el apoyo popular existe (repito, no es revolucionario pero existe, y no sabe a donde va, cosa más que interesante). Pero creo que los intereses en pugna generan desestabilización, y aunque Cristina les diga que se queden tranquilos, quieren que nos toque como “periferia” casi el esclavismo (como en sus gloriosas décadas infames). Y entonces esas pequeñas concesiones les joden. Y América Latina ya esta molestando bastante, y si no es a nosotros será a otro que moleste más al que bajen. Y nuestra posición es también fundamental para otras experiencias regionales que están en proceso de definición (Bolivia, Venezuela, Ecuador). También por esto es trascendente el modelo k.
Desde algún lugar se pretende entender a este modelo como una suerte de nueva vida para frepasistas, alfonsinistas de la primera hora, socialdemócratas (Sarlo esta con eso ahora: que Di Tella estaría contento, siempre queriendo que el peronismo se vuelva socialdemócrata). Pero es más que solamente eso. Ese sector quizás sea el que se esta acercando, leyendo la historia desde 678 (que musicaliza con Baglieto y Cantilo, por ejemplo). Es el sector bien pensante, capitalino, profesional. Al que le cae mal Moyano, no termina de sentirse cómodo con el peronismo obrero. Esa no es la batalla cultural, hay más. Pero no sale tanto en la tele.

4) No tienen modelo porque no pueden presentarlo: algo asi como aquel riojano que dijo que si decía lo que iba a hacer nadie lo votaba. Y asi como la burguesía aprende, también los pueblos. Parece que no van a comprar cualquier cosa que les vendan, y entonces no aparece esa oposición. Que sea innecesaria es una hipótesis arriesgada e interesante. Te diría que ya existe: son los medios. Casullo lo vio hace rato; la derecha acciona desde los medios. Creo que en este marco les conviene a los grandes capitales organizarse detrás de los medios masivos de comunicación y figurar como la eterna oposición a lo que se presente. El experimento Alianza no lo van a repetir: más de uno se quemo con ellos al presentarlo tanto. Ahora prefieren que se quemen los políticos, para eso están. Ellos nunca terminan de dar la cara.
Los K han sabido desmarcarse de esos poderes, y construyen un poder propio. No responden (como el hijo de Alfonsin, por ejemplo, que va con De Narvaez sin problemas) a lo que les dictan. Entonces quizás sí sean innecesarios estos políticos opositores, que tan solo cumplen como figurones que llenan el vacío que el poder imperial crea (Imperial para darle cierta relevancia mayor que los medios, las empresas, las mafias. Imperial no solo para generar la dicotomía con el exterior, sino en el marco de nuestra realidad que también responde a ese poder que no tiene nación).
Me desagrada que digas “las desprolijidades de los Morenos, De Vidos o Moyanos y las Cámporas, y un poco de barullito en la calle, etcétera”, porque mezclas todo y desestimas de un modo poco serio. Y encima comprando el discurso de la prensa burguesa (no se que pensas de esta categoría, se me ocurre la manera de referir que responde a intereses puntuales en su construcción de agenda). Quizás fue un tanto irónico, pero me parece errado. Más allá de lo que piense de cada uno de los mencionados, y que el “barullito” puede ser algo mayor a lo que aprecias. Esas subestimación genera erróneas lecturas, aunque luego quieras reconocer valores.

5) Si, hay izquierda a los K. Que los partidos trotskistas no sean K es una necesidad; sino estarían traicionando sus ideales. Es posible que por ahora estén a su izquierda en nuestra realidad, sobre todo discursivamente y en algunos conflictos puntuales, que vos marcas. Aunque a veces se comporten de un modo vergonzoso. El otro día Ramal fue a uno de los programas más de derecha del Canal 26 (antes había estado Rico “explayándose” con su pensamiento) para hablar de Schoklender, con alguien de la Coalición Cívica al lado. ¿A quien le sirve eso? ¿A él porque no tiene participación en la prensa? ¿Por qué ahí no denuncian a los medios y a todos los intereses que tienen? No, van sonrientes a participar del espectro “democrático” de los medios. En esta coyuntura (y ahora si, Eduardo) de agresión directa sobre Hebe, ¿qué necesidad tiene Ramal de sumarse a eso? Y ahora el PO lo pone en tapa al tema en su diario, con frases e interpretaciones entre graciosas y patéticas. “El asunto Schoklender no solamente puso al desnudo a un gobierno corrupto, sino especialmente su efecto corruptor sobre las organizaciones populares que puso bajo su control por medio de la cooptación, la integración al Estado y la borocotización. A los que festejan la gestión kirchnerista desde sus poltronas de intelectuales acomodados, les decimos: Schoklender es el ícono ‘cultural' de vuestros menesteres”, dicen, como si hubiese sido el gobierno el que acercó a ese sujeto a las madres. Me parece que es un análisis que no permite una clara comprensión de la complejidad de los tiempos que estamos atravesando, y que sirve para sumarse a una campaña en la que los únicos que se benefician son la derecha (mediática, política, económica). Y además publican una nota que ¡¡¡LANATA!!!! publicó en ¡¡¡LIBRE!!! agrediendo de la peor manera a Aliverti. Eso ni es una noticia, ni tiene la seriedad para reproducirla en el diario de un partido trotskista. Es poco serio, y de una simpleza rayana en la violencia. Y entonces ese guiño de otra forma política no creo que aparezca.
Vuelvo a marcar: pluriclasista es la caracterización del modelo, no digo que sea esto positivo. Es lo que es. Y en su interior existen luchas entre las clases participantes, que dependen de las fluctuaciones que el proceso sufre. Obviamente, estoy con los trabajadores, con el pueblo; y no con Techint o la Barrick Gold.
Y los honestos luchadores son peronistas, y en determinado momento histórico, pueden reconocerse del peronismo de izquierda. Me parece mucho más intenso e interesante eso, que se “afilien al FIT, o lo que fuera” supones deberían hacer. Porque no es tema de “arreglar” el asunto de la lucha de clases dentro del peronismo (que no lo tiene que hacer un partido, sino los trabajadores), sino simplemente llevarla adelante, que significa lucha desde la toma de una conciencia de clase (en si y para si).
Algo que me interesa de una humorada que planteas: “(si me permitís la humorada, me parece poco probable que el Frente gane las elecciones de octubre)”. El asunto no es que pueda ganar, sino sobre todo ¿qué hacen si gana? ¿Y con quien? (si me permitís esta humorada).
6) Y vale la apuesta, aunque no la comparta. Pero insisto en que se basa en una errónea lectura de nuestra realidad. Y concuerdo en que hay que sostenerla, como yo hago con la mía propia. La verdad Eduardo me complace que las ideas que expresé te hallan permitido explayarte y utilizar este intercambio para “ordenar algunas ideas”, ni más ni menos. Concuerdo en el deseo de contagiar al debate de estas posiciones, que reitero son muy útiles para el campo nacional y popular. Estas líneas nacen de la necesidad de responder a algunas cuestiones puntuales que marcaste, y con la intención de que puedan llegar a ser utilizadas para pensar nuestra realidad. Te agradezco la dedicación con que leíste e interpelaste mis opiniones. Un fuerte abrazo.
(Agencia Paco Urondo)