fbpx Sobre el Dakar y el alarmismo ambientalista, por Leandro Fernández
Sociedad //// 15.01.2011
Sobre el Dakar y el alarmismo ambientalista, por Leandro Fernández

 
Capital Federal (Agencia Paco Urondo)

El Rally Dakar, la competencia de rally más importante y exigente del mundo está en Sudamérica por tercera vez. De esta manera, nuestro país vive una vez más un rol protagónico con la partida y la llegada, en la Ciudad de Buenos Aires, de los 432 autos, camiones, motos y cuatriciclos todo terreno que participan de la competencia. Atravesará las provincias de Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba, San Juan, La Rioja, Santiago del Estero, Catamarca, Tucumán, Salta y Jujuy, llegando en el extremo norte del recorrido hasta Arica, en el desierto de Atacama de Chile, uno de los desiertos más extremos e impresionantes del Mundo.
 
Para la secretaria de Turismo de la Nación, la organización del Rally Dakar ha sido definida como la acción de promoción turística más importante de la historia argentina. La masiva participación popular en cada pueblo y rincón de la Argentina y de Chile, demuestra la importancia que el evento tiene en diversos grupos sociales. Sin embargo, más allá de los evidentes saldos positivos y la efervescencia popular y mediática en torno al evento, existen grupos ambientalistas que han realizado fuertes reclamos por los impactos ambientales que la competencia provoca.
Existen varios aspectos por analizar. Por un lado, es necesario hacer una distinción entre los temas relativos a la “seguridad”, que generalmente en las denuncias mediáticas se mezclan con los ambientales. Se han radicado denuncias relativas a las muertes de espectadores y los competidores, lo cual no tiene ninguna relación con los impactos ambientales. Una tragedia humana es lamentable, pero debería ser propia de otras consideraciones que no deberían mezclarse en el análisis ambiental. Esto es embarrar la cancha con un saldo trágico, respecto de una competencia que representa ciertos riesgos para sus participantes y también para sus espectadores.
Retomando la cuestión ambiental, una solicitada de los Trabajadores de la Administración de Parques Nacionales, nucleados en ATE, declara que “representa la impune promoción del estilo de consumo propio del modelo de desarrollo, que está arrasando los ambientes naturales y culturas del planeta, de igual forma que el monocultivo sojero y la minería contaminante como también otras industrias depredadoras que dejan a su paso pobreza y destrucción”.
Estas declaraciones sorprenden por su inconsistencia en cuanto a la denuncia de cuáles son los impactos ambientales específicos, por los cuales consideran que debería suspenderse el rally y inculpan al mismo de todos los males del modelo de desarrollo mundial, lo cual tiene menos consistencia técnica y la misma línea de pensamiento que denunciar a un kiosquero porque vende Coca-Cola, que es el símbolo masivo del modelo de desarrollo del capitalismo.
En otra denuncia, realizada por el Dr. Raúl Montenegro, miembro del Consejo Asesor del INADI y presidente de la Fundación para la Defensa del Ambiente (FUNAM), se ha declarado que “es una competencia absolutamente colonial, donde vienen a hacer un gigantesco negocio” y sostiene que existen perjuicios de carácter anti-constitucional hacia el pueblo Argentino, debido a que “no se hacen públicos los recorridos, se los entregan a los competidores al iniciar la competencia… las personas que viven en la zona afectada por el Rally primero no pueden ejercer sus derechos constitucionales”.
Los denunciantes remarcan la donación de 6 millones de dólares del estado Argentino y la participación de Gerdameneria, siendo las cuestiones de ninguna manera aspectos ambientales, e inconsistentes también con el reclamo de mayor seguridad para la competencia. También se reclama el hecho de que las autoridades provinciales no hayan realizado evaluaciones de impacto ambientales. “La ley obliga a la empresa a realizar dos grandes acciones. La primera es la evaluación de los impactos ambientales de manera previa a la realización del rally. Tiene que decir cuales son los impactos que se van a producir por el rally y esos estudios son evaluados por cada una de las provincias por donde atraviesa. La segunda etapa, una vez que el rally sucedió, obviamente ha habido impactos ambientales, la empresa tiene la obligación de remediar los pasos que se hubieran producido.” Y el hecho de que en algunos tramos del rally, pasa por adentro de Parques Nacionales.
Si bien es cierto de que deberían realizarse estas evaluaciones, y también que deberían fijarse procedimientos ambientales para una actividad tan especifica y particular como la del rally para considerar temas como los recorridos, es necesario llamar la atención sobre la inexistencia de grandes impactos ambientales como los que se denuncian y se promocionan por algunas organizaciones ambientalistas. La realidad es que la mayor parte de los recorridos en el territorio Argentino son sobre caminos existentes, donde los impactos producidos por el paso del rally son determinados exclusivamente por el aumento de la intensidad del paso de vehículos en el momento de la competencia. En cuanto a las áreas protegidas, es necesario aclarar que muchos parques nacionales y áreas protegidas, tienen caminos en su interior y que no son áreas intangibles, según la legislación. El hecho de atravesar un parque nacional, no constituye en sí un delito.
Los impactos ambientales deberían analizarse sin la subjetividad de las consideraciones anteriores, y la base para este análisis debería comenzar, por ejemplo, por considerar ¿Cuáles fueron los impactos ambientales irreparables y desastrosos de las dos ediciones anteriores? ¿Cuáles son las pruebas, datos científicos, y estudios que demuestran que el rally causa un deterioro inaceptable de los ambientes naturales? Los tipos de impactos ambientales se pueden diferenciar en dos grandes categorías. a) impactos puntuales, que ocurren una vez por un periodo corto de tiempo b) impactos crónicos, que son eventos que ocurren de manera continúa sobre el tiempo.
Los impactos ambientales puntuales deben ser de una magnitud catastrófica, para resultar en eventos que perjudiquen seriamente al medioambiente, tales como un gran demarre de petróleo. El rally es claramente un productor de impacto ambiental puntual.
Pueden verse dañados algunos animales que pasan por el camino, o pueden producirse perjuicios en los animales por el ruido, pero esos impactos no van hacer extinguir una especie, o condenar a la desaparición a una ecosistema. Estos impactos no tienen real transcendencia en relación y en comparación con los impactos ambientales de otras actividades humanas sobre el territorio y sobre los ecosistemas.
En enero del año pasado, después de la edición anterior del Dakar, Mempo Giardinelli publicó un artículo en el diario Página 12 titulado “Es el medio ambiente, estúpidos” en el que se refiere de la siguiente manera “Argentina y Chile, dos países con reconocida distracción ambiental y nulo combate a la corrupción, eran ideales. Y encima, el cholulismo del poder y de los medios les facilita conseguir subsidios estatales, de manera que buena parte del enorme costo lo terminan pagando los contribuyentes depredados.” Sentencia que “los daños son tremendos, porque en los paisajes andinos, como en los desérticos, la vida vegetal y animal está siempre en delicado equilibrio, que se rompe ante el rugido de cientos de motos, autos y camiones, a grandes velocidades y consumiendo miles de litros de combustibles”. Estas son todas las evidencias presentadas, posteriormente Mempo termina cometiendo el mismo error conceptual señalado anteriormente, mezclando, las muertes por accidente, el impacto ambiental de las mineras y otras cuestiones que nada tienen que ver con el rally, con los impactos ambientales , que en ningún caso son presentados en base a datos, pero son tratados como casi como catástrofes humanitarias.
Está claro que nuestro país tanto en el ámbito nacional, como a nivel de las jurisdicciones provinciales, debe mejorar la formulación y aplicación de las políticas ambientales. Sin embargo, demonizar un evento especifico como el rally Dakar, de ninguna manera ayuda a resolver ningún problema ambiental. La verdad, es que si no fuera por el Rally Dakar, mucha gente ni siquiera sabría que existen los desiertos. Muchas personas aún desconocen que en los desiertos y ambientes extremos existe vida natural. Algo importante y transcendente para las futuras generaciones, seria utilizar este evento, para promocionar la importancia de conservar ambientes tan diferentes y atractivos como los que se pueden ver en el rally. Los ambientes desérticos son unos de los ecosistemas más desprotegidos en el mundo, en cuanto a su representación en áreas protegidas.
Entonces, el rally Dakar, lejos de ser una catástrofe ambiental, debería verse como una oportunidad para plantear maneras de valorizar nuestros ambientes naturales y crear procedimientos ambientales que sirvan para proteger nuestro medioambiente natural Argentino. (Agencia Paco Urondo)