Majul y el negocio de hacer negocio con la discapacidad

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Majul y el negocio de hacer negocio con la discapacidad

13 Julio 2022
Por Liliana Urruti
 
¿De verdad quieren hablar de esto? La derecha otra vez metiéndose con los más débiles, distrayendo. Echándole la culpa a Río, de los 44.000 millones de dólares que le debemos al FMI. Todos nosotros, el pueblo. El pueblo que tiene que pagar una fiesta que disfrutaron unos pocos.
 
La palabra terrorismo nace de la raíz latina terrere que significa miedo o terror. A eso se dedican. Porque no me vas a decir que Silvina Martínez no sabe que las pensiones no contributivas no es un beneficio solo para personas con discapacidad (PCD).
 
“Disculpá que revolee impresiones”, le dijo a Silvina Alejandra Martínez, Luis Majul, “pero yo veo muchos autos con la calcomanía de discapacidad”. 
 
No, señor. Es imposible disculpar al señor Majul, un terrorista, no un “revoleador de impresiones”. Revoleo es tirar sin medir las consecuencias, aunque también podría ser arrojar con brío y sin especial cuidado.
 
“En el medio de la pandemia “evidentemente crecieron las personas con discapacidad” o algo pasó”. dice Silvina Alejandra Martínez. “¿Tuvimos una guerra?”, agrega el “periodista de opinión”. Y si. La pandemia del COVID-19 fue una guerra contra un en enemigo oculto, desconocido. Se perdieron muchas vidas. Muchas menos que en otros países donde los gobiernos no estuvieron tan atentos a la catástrofe y no actuaron con tanta pericia, pero fueron muchas. 
 
Silvina Alejandra Martínez es socia en Sam y Asociados Estudio Jurídico y Consultoría. La segunda de Margarita Stolbizer en la Asociación Civil Bajo la Lupa, cuyos objetivos son “promover una cultura de transparencia y participación ciudadana para reconstruir la confianza”. Fueron las que presentaron un pedido de Acceso a la Información al Ministerio de Salud, respecto a la estrategia y operativo de vacunación COVID-19 llevando adelante por la Ministra Carla Vizzotti. Querían saber la cantidad de vacunas recibidas y el cronograma según los contratos celebrados con los distintos laboratorios, etc. Informe que no cambió la vida a nadie. Pero la duda estaba sembrada y podía escalar. En ese momento no les preocupaba por ejemplo cómo se entendían las personas sordomudas, cuando les era imprescindible leer la boca y no había barbijos accesibles (transparentes). O como evitar el contagio de las personas propensas a las caídas frecuentes que requieren ayuda para levantarse. Habría que explicarles, además, a los “periodistas de opinión”, que no es caprichoso que una persona con discapacidad estacione su auto enfrente de su puerta. Muchas de ellas, incluso, se trasladan con sillas de ruedas. Estos planteos tienen una impronta comunicacional vigorosa.
 
Voy a poner un ejemplo: cuando estaba embarazada por la calle veía todas las mujeres embarazadas. Lo más probable es que nunca te hayas cruzado con uno y a partir de querer un auto amarillo te cruces con todos. Los operadores de La Nación Más son los que a partir de sembrar esa duda en el cerebro de sus televidentes, salga, usted a la calle a cazar vehículos con obleas de discapacidad, y si nunca les prestó atención ahora se cruce con todos esos autos. Así formatean el mensaje. Son los responsables de que usted asista a un sanatorio y el “personaje de admisión” no privilegie su lugar en la fila con la excusa de que no lo vio. Qué es lo que tiene que ver una vez que usted le anuncie su discapacidad. Si fuera un trasplantado cómo se enteraría que debe atenderlo en primer lugar. Qué extraño que Majul, Feinmann, Martínez todavía no se hayan metido con los enfermos de cáncer, que también son un gasto.
 
La señora Martínez además es abogada y fue asesora de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación (período dic. 2013 - dic. 2017) en “causa de corrupción: Hotesur, Los Sauces, La Ruta del dinero K, entre otras”. Pero habla de la discapacidad con datos que ni siquiera provienen de investigaciones propias sino que son de “chequeado.com”. No les cambió ni una coma.
 
Sí se animó a pedir que le escriban a infoobservatoriociudadano@gmail.com y le comenten casos de irregularidades en la vacunación: usurpación de identidad, personas fallecidas con turno para vacunas, etc. Por qué no se animarían a meterse con los niños con discapacidad que no consiguen una vacante en los colegios, en los centros de día. Chicos y grandes con discapacidad que para educarse o rehabilitarse tienen que esperar un traslado que no viene, o llega tarde y,  llegar tarde a una sesión de rehabilitación es un día perdido. Si todos tuviéramos un auto con oblea de discapacidad y pudiéramos estacionarlo en la puerta de nuestras casas lograríamos ser puntuales. 
 
Ezequiel Spillman (@ezequielmauro) contaba en una nota en 2021 que “Silvina Martínez fue funcionaria de la Inspección General de Justicia, de donde fue echada en 2012. Pero comenzó a tomar notoriedad en la causa Ciccone -que terminó con Amado Boudou condenado y preso- cuando denunció adulteraciones en los expedientes de las empresas involucradas en el caso. pero hoy tomó vuelo propio y suena como candidata en Juntos por el Cambio. Se sumó a la agrupación Banquemos, que desde 2015 es una usina de Cambiemos y que en 2020 fue uno de los motores de movilizaciones y protestas contra el Gobierno. El "ala dura" de JxC analiza sumar a Silvina Martínez y Sandra Pitta para la boleta de 2021, decían por aquellos tiempos.
 
La abogada es una de las principales denunciantes de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner. En particular, en los casos que tienen en la mira no solo a CFK sino a sus hijos.  A “sus hijos”. A Florencia Krichner. Pero Martínez insistió con medios de comunicación hasta ser parte del equipo de Luis Majul en LN+ y avanzar con investigaciones judiciales (¿?), dice su curriculum vitae. 
 
Majul y Feiman, conductores de A24, se quejaron por los espacios especiales reservados para estacionar estos vehículos: “No te pasa a vos que cada vez ves más autos con oblea de discapacidad, le preguntó Majul a Feinmann. “Si”, le respondió. “Y no solamente la oblea, sino también los espacios especiales (para estacionar) en las veredas”, siguió Feinmann. “Pero esperá, ¿son todos discapacitados? Si nosotros los contamos a todos y ponemos una proporción acá hubo –más allá de la Guerra de Malvinas- una Guerra de Vitnam y no nos enteramos”, dijo Majul.
 
Dirán que me repetí, lo del tema de las obleas y la discapacidad, y eso. No, no esta vez fue en el pase con Eduardo Feinman el 25 de junio de 2019 · 13:20 hs. Habría que aclararles además que a partir de la Convención por los Derechos de las Personas con Discapacidad se dice, precisamente, “personas con discapacidad”. O tal vez invitarlos a un curso acelerado.
 
Hablemos de pensiones. El Estado nacional otorga una pensión a las personas que tengan una invalidez física o mental que produzca una disminución en su capacidad laboral del 76% o más, y que además cumplan con una serie de condiciones que acrediten que no tienen otro tipo de ingreso. Entre otros requisitos, los beneficiarios ni su cónyuge pueden: percibir ninguna jubilación, pensión, retiro o prestación no contributiva -es decir que no requiere aportes previos-; ni estar empleados bajo relación de dependencia. Tampoco pueden tener bienes, ingresos ni recursos que permitan su subsistencia o la de su grupo familiar. No estar empleada/o en relación de dependencia ni registrada/o como autónomo o monotributista. No tener parientes obligados legalmente a proporcionarte alimentos o que, teniéndolos, se encuentren impedidos para hacerlo. No tener ingresos o bienes a tu nombre que permitan tu subsistencia. Este requisito será extensible a tu grupo familiar. No estar detenida/o a disposición de la justicia.
 
El monto mensual de este beneficio era de $5.865 de bolsillo en el 2018 (el 70% de una jubilación mínima), que se eleva un 40% para los residentes en el sur del país, debido al adicional por Zona Austral. En junio 2022 el haber de $ 26.267. Majul y compañía deberían probar vivir con esa suma, durante un mes y no les asombrarían los autos con obleas para personas con discapacidad. 
Pongámonos nostalgiosos. El 5 de octubre de 2018, la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) emitía una resolución la cual  daba de baja algunas pensiones por invalidez. Acción que el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación ya había hecho sin aviso previo. Una verdadera cultura de la cancelación. O de la desaparición porque eran personas que ya no serían consideradas como sujetos de derecho sino como objetos. Como un cajones de los que se saca o pone algún papel, o servilleta. Quienes recibieran el aviso tenían diez días hábiles para sacar un turno en la ANSES, quien verificaba si cumplían con los requerimientos o no.
 
En 2017 se suspendieron o dieron de baja 93.179 pensiones por invalidez, de las cuales 43.150 fueron rehabilitadas por medidas cautelares.  Semanas atrás, el Juzgado Federal de la Seguridad Social N° 8 falló a favor de una denuncia realizada por la REDI (Red por los Derechos de las Personas con Discapacidad). El fallo los obligó a dar marcha atrás porque consideró que no hubo debido proceso en la eliminación de las pensiones, explicaron de REDI. Pero, aunque suene descabellado el Gobierno nacional, apeló el fallo.
 
Entre 2003 y 2015, según datos oficiales, durante las gestiones de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner la cantidad de beneficios por discapacidad aumentó, al pasar de 78.585 a 1.034.743, un incremento de 1.217%. Hay que tener en cuenta que si al 2010 había 5 millones de personas con discapacidad lo que justifica el aumento es la regularización de un derecho. Este dato que para “ellos” es signo de corrupción, de avivada, porque el ladrón cree que todos son de su condición, para nosotros es cumplir con un derecho, hacer posible, viabilizar un derecho. Y si consideramos el censo del 2010, tampoco se entiende por qué no hay más pensiones. Será por qué el trámite para solicitar el Certificado Único de Discapacidad (CUD) es tan engorroso que lo tienen vigente 3 de cada 10 personas con discapacidad y 6 de cada 10 no lo tienen. 
 
El CUD es para las personas con dificultades para ver, oír, caminar o subir escaleras, agarrar y levantar objetos con los brazos o manos, atender por sí misma su cuidado personal, por ejemplo para bañarse, vestirse o comer solo, hablar o comunicarse, entender lo que se le dice, aprender cosas, recordar o concentrarse, controlar su comportamiento, jugar con otros niños de su edad.
El CUD vigente asegura el derecho a: obtener el pase libre de transporte, la cobertura integral de medicación y salud y para cubrir las prestaciones de rehabilitación, transporte, prestaciones educativas, entre otras. El 9,5% de la población con dificultad que tiene el certificado vigente no lo usa. En el 2018 el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) publicó los resultados preliminares del Estudio Nacional sobre el Perfil de las Personas con Discapacidad, donde consta que el 10,2% de la población de la Argentina tiene algún tipo de discapacidad.
 
Señores de La Nación Más para hablar uno debe tener la maldita costumbre de hacerlo con datos, y poquita opinión, sobre todo en temas que revisten esta seriedad.
 
Como siempre dice el artista plástico Daniel Santoro, lo que les molesta a los antiperonistas es la felicidad del pueblo. También lo dijo Carlos Rosenkrantz, el presidente de la Corte Suprema no necesariamente cuando hay una necesidad tiene que haber un derecho. Concepción de país donde el objetivo de los “amigos de lo ajeno” crean que los únicos derechos válidos son los suyos.
Entre 2016 y septiembre de 2018 (último dato oficial disponible), durante la gestión de Mauricio Macri, estas pensiones crecieron un 0,19%: pasaron de 1.041.004 a 1.042.945, teniendo en cuenta la diferencia entre las altas y bajas Según el Proyecto de Presupuesto 2019, el año siguiente Cambiemos proyectaba reducir a 1.032.926 los beneficios (-1%). 
 
Este aumento guarda la misma lógica del aumento de los planes sociales durante el gobierno macrista: no es el reconocer un derecho sino mantener acallada ciertas voces, cuando haga falta. Aunque cuando se alzaban la represión no tardaba, se tratara de niños, madres, desocupades, personas con discapacidad, viejos (hay una foto al respecto de una anciana recogiendo una manzana en “el verdurazo” llevado a cabo en Plaza de Mayo). Acallar a los que están fuera de su círculo para que los de adentro pudieran hacer negocios y venden al país, con la complicidad de los “periodistas serios”, a los que alude Rinconet. Ya lo dijeron por todos lados, si vuelven aumentarán la rapidez de las reformas y con ello el sufrimiento. Es como la idea medieval de los azotes para luego recibir el reino de los cielos. Entre los derechos a combatir la discapacidad es un punto del presupuesto que quizás los ponga felices reducir.
 
Dijeron que la mayoría de las pensiones en ese año, por su parte, se dieron por “presunto fallecimiento”, de acuerdo con datos de la Agencia Nacional de Discapacidad. Voy a utilizar el mismo razonamiento de la señora Martínez, cuando dijo “la pandemia aumento la gente con discapacidad ¿o paso otra cosa? “¿Fallecieron todos juntos o paso otra cosa?” A la señora Martínez le parece como a todos los de su ideología que si “desapareciéramos” sería lo mejor que le puede pasar al país. El término desaparecer ya asusta por sí solo, pero para nosotros conlleva matices. Lágrimas y rodillas sobre maíz. A ellos, en cambio, desaparecer gente les genera algo de saliva de más. A algunas personas quitarle la pensión es literalmente hacerle desaparecer un derecho, y cuando una persona, requisito indispensable para que exista una Nación, desaparece, desaparecemos todos. Me pregunto en la mente de que ser humano puede habitar la idea de dudar de una persona con discapacidad. 
 
Sería importante saber si Majul, Martínez, Feimann necesitaron alguna vez que una obra social o medicina prepaga les habilitara tratamientos, traslados, los medicamentos, prótesis, órtesis. Si alguna vez estuvieron preocupados en forma personal porque necesitan se cumpla el 4% del cupo laboral, en Nación, y el 5% en CABA (donde la Transformación es este aspecto “para”). Si alguna vez se preguntaron por qué inclusión. ¿Quiere decir que en nuestra sociedad excluimos? ¿Que necesitamos incluir porque hay personas excluidas? Sorprendente. Preguntarles si alguna vez tuvieron miedo de caminar por las veredas rotas e inundadas de CABA sin tropezar o con las baldosas o con caca de perro, y caer encima. Si alguna vez tomaron un colectivo que entre parada y parada hay cuatrocientos metros, cuatro cuadras (bendito carril de colectivos). Si alguna vez advirtieron que no todas las estaciones de subte cuentan con escaleras mecánicas y si las tienen la mayoría de las veces no funcionan.  O si se vieron obligados a dejar la universidad porque los ascensores no funcionan hace año, los baños están clausurados y para llegar hasta allí hay que pagar un taxi con un dinero del que no disponen. O preguntarles si alguna vez a causa de lo que la sociedad considera un defecto físico sufrieron estigmatización o bulling o cuando tienen que hacer un trámite le hablen a quien está a su lado y no a ustedes porque asocian discapacidad con la no terminalidad educativa, con problemas mentales. O simplemente, si alguna vez, tuvieron que lidiar con gente como ustedes, lo cual es un estrés extra.
 
No me extrañaría que en algún momento salgan a contar cuántos boletos de colectivo usamos para viajar por CABA, o para hacer viajes de larga distancia; o cuántas órtesis necesitamos por año: o cuánto paracetamol tomamos, con los “impuestos que ustedes pagan”, como si nosotros no pagáramos los mismos impuestos, salvo el de ganancias. Seguramente habrá del otro lado un escucha atento que diga “no quiero revolear datos pero cada vez que tomo un ómnibus de larga distancia hay una persona con discapacidad”.
 
Y si compañera Martínez, con la pandemia lamentablemente se agregaron muchas personas al colectivo, aunque gracias a la campaña de vacunación, de la que usted dudó, muchas personas se salvaron. Finalmente quisiera decirles a todas las Silvina Martínez, a todos los Majules y Feinmanns, que entre ellos y nosotros hay un minuto. Cualquier persona joven, adulta o mayor así como se muere de un momento para el otro, si se salva de semejante infortunio, de un momento para otro, puede quedar con una discapacidad, ¡Ojalá a ustedes no les pase!