Polémica por los dichos de Leuco: confesiones de un hombre viejo

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Polémica por los dichos de Leuco: confesiones de un hombre viejo

17 Enero 2017

 

Por Martín Massad

En su editorial por radio mitre del viernes pasado, el periodista Alfredo Leuco se confiesa pelado y gordito. Además se reivindica como gustoso de las mujeres rellenas y con rollitos….estas declaraciones forman parte de sus argumentos para ponerse en contra de las minorías que, según su miopía intelectual, reivindican “cuestiones de género de espesura menor”.

Es que Alfredo Leuco se pone a polemizar o mejor dicho a categorizar cuales son las cuestiones de género que realmente merecen ser tenidas en cuentas por nuestra sociedad. En ese, su afán de concentrarse como paladín contra los femicidios, el periodista del grupo clarín es categórico en mostrar a las mujeres como objetos de los deseos de los hombres sin importarle si ellas están de acuerdo o no.

“La cosificación de la mujer tiende a ocupar el centro de este debate que ha enfermado de corrección política. Así mató al piropo gentil, aquella lejana galantería barrial hoy al parecer indicio irrefutable de un depravado al acoso. Un bocinazo es un ataque sexual latente”, estás frases del cordobés que te da su palabra pero que no permite la tuya o la de ellas, da cuenta de su incapacidad de ponerse en lugar de otras.

¿Por qué no considerar al piropo o a un bocinazo como un ataque sexual?, si es eso lo que realmente se está poniendo de manifiesto y en juego. La mirada de Leuco en estas cuestiones es muy acotada y deja a tras luz sus pocas competencias en la materia. Como cuando se refiere a los “concursos de colas playeras” para defenderlos y defender su propia mirada sobre el asunto.

¿Será cierto que premiar un trasero bullicioso y estéticamente bello es producto de mentes enfermizas que sólo piensan en la mujer como un objeto?, se pregunta el periodista. A lo que responde que no cree que estos certámenes sean los provocadores de anorexias, bulimias y depresiones, sino que estás patologías están presentes en los hogares sin más.

En esta punto cabe polemizar con Leuco o con cualquier persona acerca de que las jóvenes participantes de estás contiendas, que determinan cuál es la cola más linda, tienen todo su derecho a decidir participar y mostrar su trasero. Sin embargo no cabe ninguna duda que esas mujeres dejan de ser tales cuando se suben al escenario y las miradas de toda la concurrencia se posan en sus culos suprimiendo a las personas. Si esto no es cosificar y poner de manifiesto cuales son los parámetros y las medidas de la belleza en la sociedad me parece que Alfredo está viviendo en otros tiempos.

Por último Leuco, un hombre con cierta edad y mucho recorrido en los medios de comunicación. Leuco un hombre instruido se mofa de sí mismo y de su condición de pelado y gordito para superar los escollos de la competencia por la belleza masculina. Se entiende su capacidad de la estética cuando ha conseguido tener un lugar, creíble o no, dentro de una sociedad. Pero sabrá Leuco que miles de adolescentes sufren la consecuencias de los modelos de belleza establecidos. Que los estándares que la publicidad impone juegan un papel preponderante en el espíritu y el deseo de las mujeres que no pueden participar en los concursos reef o ir a “bailar por un culo”?

Las contradicciones del hombre de radio son vastas y elocuentes, por un lado se opone a que las mujeres muestren sus vaginas y dibujen cruces sobre ellas, cuando está decisión es de ellas y por otro lado aprueba que muestren sus culos y sus tetas cuando la decisión consensuada o no pertenece al dueño del circo, o mejor dicho del concurso.