fbpx Javier Galarza: "Es evidente que hay una pelea entre los poderes del mundo y somos el campo de batalla" | Agencia Paco Urondo | Periodismo militante
Fractura //// 30.05.2020
Javier Galarza: "Es evidente que hay una pelea entre los poderes del mundo y somos el campo de batalla"

Fractura, suplemento literario de APU, charló con el poeta y ensayista Javier Galarza sobre la cultura y sus dispositivos en tiempos de pandemia, derechos de autor y vigilancia de los cuerpos en un nuevo tipo de poder ya instalado.

Foto: Julieta Bugakoff

Por Araceli Lacore

 

La poesía de Javier Galarza está íntimamente atravesada por el romanticismo alemán y los existencialistas. Ávido lector también de los maestros taoístas analiza la poesía como un espacio para habitar la angustia.

 

Agencia Paco Urondo: ¿Cómo estás llevando el aislamiento obligatorio?

Javier Galarza: Bien dentro de todo, a la expectativa. Con mucho análisis. Es evidente que hay una pelea entre los poderes del mundo y somos el campo de batalla. Esto nos enfrenta a la incertidumbre. De acuerdo al existencialismo, según Kierkegaard, la angustia es una posibilidad y yo creo que hay dos opciones; o lo tomamos como un poster y queda congelado, o como hace el psicoanálisis; vivenciamos eso, que nos ofrece el peligro. Hölderlin decía: “Donde está el peligro crece lo que salva”. Entiendo que la poesía es una forma de habitar. Me parece que todo lo que he leído sobre la angustia, el habitar o lo que salva en el peligro, aparece en esta circunstancia imprevista.

 

APU: La última fase de la cuarentena se llama "nueva normalidad’’. ¿Cómo creés que va a desarrollarse, y cómo nos va a impactar?

JG: Asusta ese nombre. "Norma’’, regla, ley. Hago hincapié porque Foucault decía: “El nuevo siglo va a ser deleuziano”. Pero lamentablemente no, es un siglo a la medida de Foucault. Normalización me lleva a disciplinamiento, vigilancia de los cuerpos, el fin de la vida privada. Debilitando los vínculos, como decía Spinoza; “los afectos tristes complacen al poder”.

 

APU: En este contexto ciertos dispositivos de gestión de la cultura se afianzaron, es el caso de los ciclos de lectura por redes sociales. ¿Cómo creés que seguirán en la “nueva normalidad’’?

JG: Las redes me parecen muy útiles, hasta te diría cómodas. El plan sería que la gente se entere de lo que hacés, no creo que sea mala la difusión. Trato de cuidar lo que digo, hay una responsabilidad en lo que subo, trato de no ser un opinólogo. No suelo hablar estrictamente de política, pero en las lecturas cara a cara donde hay menos malentendidos que en las redes sí lo hago. Las redes son el lugar donde el poder nos pudo acotar, pero el "otro’’ nunca es tan poderoso como se lo supone porque en la red podés decir cosas, pero en la poesía que es ese germen de anarquía, hay algo que se le escapa al poder, hay algo que se sustrae y ahí eso puede estar en un ciclo, en un libro. Me parece un buen momento para replantearse qué es la propiedad privada.

 

APU: Las redes son un territorio dónde no hay normas ni límites. ¿Cómo ves el debate que se generó por los derechos de autor? ¿Tiene relación con la propiedad privada?

JG: Me parece muy mezquino hacer hincapié en la propiedad privada y me llama la atención que surja ahora este tipo de discusión. Para mí un pdf es el equivalente a lo que cuando era chico era una fotocopia. Los mismos que criticaron esta circulación de pdf cuando tienen que dar un autor moderno a 22 alumnos, lo usan. La difusión debería ser agradecida. Todos queremos que nos lean. Yo creo que cuando la cosa está mal lo que es de uno es de todos, se cancela el tema de la propiedad y estoy a favor de eso. Después, que nos retribuyan el trabajo es maravilloso, pero eso no peligra, cuando encuentro libros maravillosos si tengo plata y puedo los compro, aun si los leí en pdf.

 

APU: Subyace ahí la discusión sobre el acceso al arte, el costo del libro, y las regalías…

JG: Para mí fue un evento la Feria de editoriales independientes, no es que la gente no lee o no compra, es que están lejos de la gente, hay que ir al encuentro del lector. La gente compraba porque la poesía estaba cerca. Hay una distancia y ahí está el problema.

 

APU: Tu primer libro se llamó El Silencio Continente y el último  Für Alina; ¿Qué cambió desde ese primer libro hasta el último?

JG: Muchas cosas, en principio el primer libro seguía una tendencia acumulada durante años entre romanticismo, simbolismo, psicoanálisis, en el segundo ya cambié el estilo, buscaba algo más rítmico y un lenguaje más despojado. A mí me gusta cambiar de libro en libro y tomar riesgos. Entre Chanson Babel era como la deriva del poema, el más allá, en cambio en Für Alina, la historia está direccionada, es una historia contada en poemas, en los Diez cuentos góticos me doy cuenta de que la clave es lo que llaman la escritura fragmentaria.

 

APU: ¿Qué le aportaron autores como Hölderlin, Rilke o Heidegger entre otros, a tus textos?

JG: En el romanticismo alemán hay un caudal de misterio infinito que no encontraba en la poesía de los 90, había cierta cosa llana que no dejaba capas a investigar. El encuentro con el romanticismo alemán, sobre todo una dimensión inagotable de lectura y algo de misterio es importante en la poesía, en todo el arte te diría. También se puede escribir un poema claro y directo pero que guarde esa función poética. A veces en el trasvase al coloquialismo se pierde la función poética.

 

APU: Pienso en la relación entre psicoanálisis y poesía; vos hablás de una poesía más reflexiva, hasta mística, y cómo el lenguaje te conecta con el mundo. ¿Cuál es el rol de la función poética en el ser humano?

JG: Las definiciones de poesía fracasan, la respuesta que me viene y no voy a censurar es habitar el vacío, integrar el silencio, integrar el vacío. Ahí dónde crece la angustia, el sinsentido, producir un sentido nuevo. Una producción de sentidos sobre el mundo que no tiene nada que ver con la torre de marfil que se le adjudicaba a cierta poesía, pero que tiene incidencia no del lado del resultado sino de otro, llamado deseo, inconsciente, ser, desde un haber místico. De poder medianamente estar en paz con uno mismo. Con el único tipo con el que yo dije voy a aprender algo es con Enrique Symns. A la vuelta de mi casa yo hacía mi revista y abajo estaba la redacción de Cerdos y Peces. Enrique lo que tiene de bueno para mí es que es un intelectual sin libros, es un poeta que no hace poesía pero que se da cuenta de que, si se sistematizara, algo se perdería.