fbpx Digo Digo… El racismo a punta de lengua, por Guadalupe Podestá Cordero
DDHH //// 17.05.2010
Digo Digo… El racismo a punta de lengua, por Guadalupe Podestá Cordero

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, publicado en Alternautas) No es importante el personaje que da patada inicial a esta reflexión, de verdad, es alguien a quien no considero crucial ni importante en tanto creador de pensamiento, pero si es importante a la hora de replicar conceptos muchas veces errados. Cuando la semana pasada escuche a Fernando Bravo decir “…no como un verdadero indígena y un verdadero incivilizado…” y corregirse luego a la voz de ”…perdón, quise decir salvajes y me salió indígenas…” sentí que se me revolvían las tripas de furia y el estómago de asco. No es un acto fallido, es un reflejo de la lamentable y ominosa forma de pensar de un sector existente no sólo en nuestro país, sino en nuestra América. Es doloroso, vergonzoso que aún exista esta línea de pensamiento que se cuela en el uso coloquial del común.
 
Sí, del común, reconozcan cuantas veces oyeron a alguien no necesariamente malo, diciendo “son negros pero de alma, no de piel” o ”es morochita pero linda”, “es indio pero culto”, “es peruano pero honesto”, “es uruguayo pero sincero” y así interminables expresiones de intolerancia cotidiana que aparecen en personas a las que no consideramos candidatos a formar parte de Ku Klux Klan o de alguna de las micro organizaciones derechosas y racistas que han poblado nuestra historia, que las hubo y muchas, y que además, mal que nos pese han tenido el respaldo de ciertos poderes. Esas expresiones existen por culpa del cipayaje político y conceptual en el que nuestro sistema se ha parido. Con criollos que aman a una Europa que los desprecia y los despreciará tanto como los romanos despreciaban a los bárbaros que poblaban el viejo continente y cuyos descendientes hoy nos llaman sudacas y nos ven pintorescos. Ese mismo cipayaje que hoy sigue tachando de serio a Estados Unidos.
 
Será que no se ve, será que no se entiende? A pocos días de cumplirse el bicentenario Argentino, en un año en el que en nuestra casa grande se cumplen varios Bicentenarios, seguimos escuchando estas expresiones. Bravo es un reflejo de la educación eurocentrista y amante del hemisferio norte en la que fue formado o deformado para ser más específicos. Un latino, producto de este bello y fértil sur que ama lo que no es y rechaza las raíces, pero ojo, no es él sólo. “Vivimos como indios” claman voces frente a los baches y las fallas de las pequeñas ciudades…ojalá, pienso yo, usando este término moruno (Oj Alá = Alá así lo quiera, para que se acuerden de donde viene) mientras pienso en las rutas de los incas, cuya perfección asombraría a los primeros constructores europeos, o las boleadoras, cuya técnica real del tallado en piedra aún no ha sido explicada, o los sistemas de cañerías que encontraron los conquistadores y que, por supuesto no supieron descifrar.
 
¿Cuál es el principio que prima en quienes piensan así, en quienes dejan surgir el racismo desde sus entrañas mediante un tropezón de lengua? ¿Será aquel por el cual se tallaron cruces sobre los muros de los templos aztecas, mayas e incas? ¿Será ese por el que se reformó nuestro himno para que no figurasen las naciones originarias y no se sintiera herida la infanta? Tal vez, entonces deban replantearse, quienes piensan así, el abandono de ciertas amadas palabras de nuestro acervo, dejarán de hablar de guita, de pilchas, dejarán el che de lado y tantas cosas más, ya que pertenecen a los idiomas (no lenguas) de nuestras Naciones Originarias, las mismas que hoy marchan hacia Plaza de Mayo, en busca de un bicentenario que de verdad sea para todos. Sin Infantas, sin cipayos que se hinquen ante corona alguna, libres y dignos frente a tanto facho de lengua. Es hora de aprender. Estamos frente a una oportunidad única, espero que facho aprenda… uy perdón quise decir Fernando y me salió Facho. (Agencia Paco Urondo)