fbpx Sandra Reggiani: “Pensarnos hoy en el escenario contemporáneo de la danza es asumir cierta condición cyborg como rasgo identitario” | Agencia Paco Urondo | Periodismo militante
Cultura //// 07.08.2022
Sandra Reggiani: “Pensarnos hoy en el escenario contemporáneo de la danza es asumir cierta condición cyborg como rasgo identitario”

La investigadora, gestora y directora en escena conversó sobre el tratamiento de registros perceptivos en esa disciplina, la improvisación como dispositivo escénico, la hibridación y la virtualidad.

Por Adriana Barenstein / Foto: Pablo Stubrin

Por decisión de la entrevistada, el artículo contiene lenguaje inclusivo.

AGENCIA PACO URONDO entrevistó a Sandra Reggiani, investigadora en danza, coreógrafa, gestora y directora de escena. Dirige el Grupo de Experimentación en Artes del Movimiento de la Universidad Nacional de las Artes (UNA) y el espacio Ventana al Imaginario. Integra investigaciones que articulan danza y tecnología. Profundiza en el tratamiento de los registros perceptivos en danza, la improvisación como dispositivo escénico, la mediación tecnológica, la hibridación, la virtualidad y la multidisciplinariedad como aspectos característicos en dichos vínculos.

Agencia Paco Urondo: ¿Qué ejes sostienen al Grupo de Experimentación en Artes del Movimiento de la Universidad Nacional de las Artes (UNA) del cual sos directora desde su creación en 2010?

Sandra Reggiani: El Grupo de Experimentación en Artes del Movimiento (GEAM) se crea con una premisa experimental y formativa. Radicado en la Secretaría de Extensión y Bienestar Estudiantil del Departamento Artes del Movimiento, está destinado a lxs estudiantes de las carreras de Expresión Corporal, quienes son seleccionados mediante una audición y se comprometen al ingresar, a ensayar de lunes a viernes durante 3 horas diarias, durante al menos un año académico, además de la participación de los espectáculos previstos.

Se propone generar dispositivos de experimentación escénica que aborden tanto la constitución de una obra como la reflexión estética y metodológica en el marco de la creación contemporánea, con su diversidad de espacios escénicos, performáticos, y el desafío de diferentes contextos socioculturales. De alguna manera las tres funciones primordiales de la universidad, la formación, la investigación y la extensión habitan en las propuestas que desarrolla el GEAM.

Indagar en los bordes, las fronteras que se establecen en torno a las prácticas escénicas en artes del movimiento, abordar la escena expandida, promover el cruce de materiales y lenguajes, interrogar las convenciones y hegemonías vigentes en la danza; orientar los criterios que acompañan la convocatoria de artistas que lideren las propuestas que encarnará el grupo, son rasgos vertebradores de nuestra cotidianeidad. Asumimos que los procesos de creación suponen experticia en aspectos singulares que necesitan de desarrollo, razón por la cual los montajes se adjudican con tiempo de trabajo asociado a la formación de lxs intérpretes en las estrategias específicas que cada artista requiere en su pieza artística. Así mismo, procuramos desarrollar estrategias analítico-reflexivas sobre las propias prácticas y experiencias, que faciliten la autonomía y el desarrollo del pensamiento crítico.

El montaje de piezas artísticas, la participación en voluntariados y en programas asociados con el lazo comunitario y la intervención en eventos activistas, redundan en un dispositivo ecléctico, versátil, permeable. La heterogeneidad de contextos, intereses y artistas que transitan por el GEAM invita a lxs integrantes a desarrollar sus capacidades en diferentes direcciones, lo que redunda luego, en una gran variabilidad para abordar procesos de creación e interpretación.

APU: ¿Cuál es tu mirada sobre la danza en la universidad, concretamente en la UNA?

S.R.: La inclusión de carreras que proponen prácticas artísticas en la oferta académica universitaria legitima la relevancia que tienen en sí, y no sólo su teoría y su crítica, para la construcción de conocimientos significativos. Somos hijxs de un mundo explicado por el positivismo, la fantasía de la objetividad soslayó la potencia que ofrecen para el conocimiento los aspectos situados, contextualizados y contextualizantes en donde se perfilan las realizaciones artísticas; la subjetividad es un aspecto fundante del quehacer artístico, y es un aspecto invisibilizado desde las perspectivas racionalistas. Poner en relieve los aspectos analíticos, críticos y reflexivos que hacen al devenir de las prácticas artísticas, incluyendo estos rasgos subjetivados y subjetivantes es uno de los grandes aportes que ofrece la inclusión dentro del sistema universitario de las artes en tanto prácticas y redunda en la construcción de conocimientos sensibles; bloques de sensaciones, afectos y perceptos en el decir de Deleuze y Guattari. Son inmensos los aportes que ofrece esta ponderación crítica de los aspectos sensibles del ser en el mundo. Por otra parte, la modificación del nombre de Instituto Universitario Nacional del Arte por Universidad Nacional de las Artes, sancionado por el Honorable Congreso de la Nación en 2014, certifica la diversidad de modalidades de materialización artística, junto a ello, las perspectivas no universales, ni universalizantes sobre el arte ingresan en la cosmovisión de la formación académica universitaria en artes. Es importante destacar que es creciente el desarrollo de proyectos de investigación que integran las prácticas artísticas en su seno, en esa dirección durante este año se aprobó una línea de Proyectos de Investigación Científica y Tecnológica Orientados (PICTO), organizados por la Agencia Nacional de Promoción  de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación y el Fondo para la Investigación Científica y Tecnológica  destinados a la UNA, que incorporan y reconocen el quehacer artístico como fuente y objeto de conocimiento. 

APU: ¿Cómo ves la relación de la danza con el entorno actual, pandemia mediante?

S.R.: Lxs actores de la danza en nuestra región venimos trabajando en varios aspectos, en su seno y en su contexto. Al interior de sus prácticas nuestro sector amplía sus referencias deconstruyendo la hegemonía moderna que sostuvo durante años a la sistematización de los lenguajes académicos como la única y excluyente manera de acceder y desarrollar danza. Las preguntas asociadas con el movimiento, la coreografía y los lenguajes como aspectos estructurantes de la danza también aparecen en el seno de los interrogantes. La hibridación atraviesa nuestros escenarios, y las modalidades no reproductivas ganan protagonismo entre nuestras prácticas actualmente.

En relación con el contexto, encontramos que los organismos existentes para la organización de sus especialistas, asociaciones que permanecen tales como COCOA, CIEEDA, FAM y otras que existieron por plazos determinados como APTELEC, Motrics, colaboraron en tanto antecedentes en la organización y autogestión para que sea posible la creación del Movimiento por la Ley de Danza, que realiza en el 2012 la primera presentación en el Congreso para la creación de un Instituto Nacional de Danza con un perfil federal y plural. El surgimiento en pandemia del Frente de Emergencia de la Danza es consecuencia de una organización territorial creciente e indispensable para el fortalecimiento de la danza en el tejido social. En la actualidad existen dos proyectos de ley presentados, uno en el Congreso y otro en el Senado que esperan su tratamiento.

La pandemia, en tanto hito ineludible, extremó una realidad áspera que ya existe en el sector, la precarización laboral atraviesa a gran parte del sector cultural independiente, y se profundizó abruptamente sin encontrar aún maneras estables de recuperarse. En otro sentido nos invitó a una indagatoria masiva en donde la danza es mediada por la tecnología, producto de esas investigaciones surgieron muchas producciones. Con el GEAM realizamos Rebeldías Cotidianas (2020) y Táctil (2021) realizada a partir de la traducción de materiales sonoros en movimiento, ambas dirigidas por Gabriela Muollo; y Las Despedidas, una propuesta inspirada en Antígona, de Sófocles, dirigida por Ariana Caruso. Mientras que Quío Binetti realizó FAKERS, una pieza audiovisual que fue construida y realizada a través de plataformas de videoconferencias, se encuentra actualmente disponible en la página de la UNA y participó del FIBA 2022.

Como parte de proyectos que desarrollo de manera independiente durante junio del 2021 junto a un grupo de colegas y una estudiante iniciamos una investigación artística con el soporte de la plataforma para video conferencias. La pulsión creadora era fuerte en ese momento, y las condiciones de posibilidad transitaban el DISPO. Situados en diferentes regiones geográficas, mediadxs por tecnología, investigar era posible. Las preguntas asociadas con la intimidad y los vínculos mediados por tecnología nos interpelaron, e iniciamos encuentros de investigación situados en los hogares que incluyeron lecturas, debates, reflexiones además de experiencias corporales y concluyeron en un dispositivo escénico desde donde actualmente operamos dos piezas escénicas diferentes: plOp que presentamos en el ciclo Experiencias en Escena y el primer encuentro de Biopolíticas en Danza, organizado por Kiné, la Revista de lo Corporal y Ventana al Imaginario en Espacio Tucumán y aún anónimx que participará del primer Festival de Danza en Tecnópolis.

(Foto: Carolina Di Palma)

APU: En la obra presentada recientemente en el Centro Cultural Borges proponés un dispositivo que se interroga sobre la posibilidad de generar intimidad en los vínculos, en esa emergencia entre lo público y lo íntimo. ¿Podrías contarnos por qué este enfoque en la danza hoy?

S.R.: Estas inquietudes están asociadas con motivaciones que acompañaron muchos años de investigación y trabajo. Sondear en modalidades escénicas sostenidas en dispositivos de improvisación es un interés que me acompaña desde el comienzo de mis investigaciones, allá y entonces cuando escenario y coreografía eran inseparables para tramitar la danza, en tiempos anteriores a estos en que la tecnología se inserta como un microchip en nuestras vidas.

La improvisación, cuando interpela al universo simbólico y subjetivo, hace posible el surgimiento del gesto espontáneo en la danza, y es ese gesto espontáneo el que garantiza cierto grado de intimidad entre la experiencia, quien lo realiza y convoca desde allí a quienes espectan. No es posible la intimidad en una instancia mecánica ni obligatoria, ni consigo ni con otros, la intimidad emerge en el diálogo con aquello que nos interpela en cada ocasión y nos permite un despliegue genuino. Es por eso que improvisar, en ese sentido, resguarda esa honestidad poética en el vínculo de quien improvisa.

La inclusión de las tecnologías de la información y la comunicación llegaron con el siglo XXI de maneras crecientes e irreversibles a nuestros cotidianos, la pandemia exacerbó su relevancia, digitalizando todo lo que existe, con éxito. Hace varios años que participo de investigaciones que implementan tecnología en la danza, sea en la escena como en la enseñanza. La virtualización de las prácticas cotidianas fue la excusa inevitable para sumergirnos en una investigación que nos permita indagar sobre las condiciones de posibilidad para el gesto espontáneo y los vínculos sensibles mediados por tecnología en lazo con las singularidades de los lugares, de los contextos y de sus integrantes.

La pregunta por el despliegue poético y la posibilidad de construir intimidad compartida al improvisar mediados por una cámara, en donde la percepción al movernos se reduce a lo visual a través de la pantalla, y con suerte algo de lo auditivo, fue un interrogante que nos convocó para diseñar un proyecto, y planificar encuentros y experiencias. Rápidamente apreciamos que era posible entrar en sintonía y  si bien había variables, encontramos modos que nos permitieron establecer vínculos, relatos, estados en instancias espontáneas, no reproductivas.

Con el dispositivo gestado y la flexibilización sanitaria, orientar las investigaciones a contextos específicos y determinados fue nuestro siguiente interés. ¿Qué posibilidades encontramos para establecer vínculos e intimidad en contextos públicos? ¿Cuáles singularidades territoriales nos invitan a ese diálogo? Son algunas preguntas con las que llegamos al Centro Cultural Borges, ¿Por qué el Borges? Por varias razones; allí se desarrolla desde hace años Experiencias en Escena, un reconocido ciclo que impulsa el desarrollo de interrogantes y alternativas a las modalidades ya consagradas en la danza;  funciona dentro de las Galerías Pacífico, con su imponente arquitectura ; el reciente traspaso a la gestión pública, a través del Ministerio de Cultura de la Nación inicia un proceso de restitución de uno de los espacios emblemáticos del arte y de la cultura en América Latina, con el objetivo de profundizar su carácter patrimonial, en vínculo con una importante participación federal.

(Foto: Julia Pomies)

Activar plOp en el Borges nos permite articular en tiempo real su singularidad poética, a través de la relación entre las huellas de su particularidad arquitectónica, el actual patrimonio artístico allí presente; al ponerlas en diálogo con las indagatorias corporales que realizan lxs performers a partir de la multiplicidad de registros posibles, algunos son capturados a través de los celulares que opera cada performer y son recepcionados y editados y proyectados en tiempo real. Realizamos previamente a la función, investigaciones en donde indagamos en los emergentes que aparecen en el cuerpo, el gesto y la cámara, a partir de los vínculos que cada performer puede establecer en ese espacio, en su arquitectura, en sus dinámicas. Las resonancias históricas, poéticas, emocionales, funcionales aparecen y dialogan en cada una de las experiencias que realizamos, construyen un bagaje que participa dentro del dispositivo. La performance se completa con un músicx en vivo que interactúa con lxs performers y las imágenes proyectadas.

En algún sentido, pensarnos hoy en el escenario contemporáneo de la danza es asumir cierta condición cyborg como rasgo identitario, que también aparece transcripta en la arquitectura del Borges. Aquellos rasgos que hace un tiempo fueron ciencia ficción hoy son nuestro cotidiano; encontrar el despliegue poético en esta condición es una motivación que nos interpela como grupo en plOp.