fbpx María Sáenz Quesada: 1943, el año que nació el peronismo | Agencia Paco Urondo | Periodismo militante
Cultura //// 07.06.2020
María Sáenz Quesada: 1943, el año que nació el peronismo

Con motivo de un nuevo aniversario del golpe militar del 4 de junio de 1943, Agencia Paco Urondo entrevistó a la  historiadora María Saénz Quesada, quien recientemente editó su libro 1943. La publicación hace foco en los pormenores de ese año bisagra de nuestro pasado. Por Gito Minore.

Por Gito Minore

 

 

El 4 de junio de 1943 es una fecha clave de la historia Argentina, aunque un poco olvidada. Ese día los integrantes de la logia militar GOU (Grupo de Oficiales Unidos) llevaron adelante el golpe de Estado que corrió del poder a los gobiernos de la Concordancia,  alianza política conformada por el Partido Demócrata Nacional, la Unión Cívica Radical Antipersonalista y el Partido Socialista Independiente, los cuales se repartieron las presidencias de manera sucesiva entre 1931 y 1943.

Este hecho se convirtió en un verdadero parte aguas, ya que es un episodio que pone fin a la denominada  “Década infame” y marca el comienzo de lo que luego será el peronismo.

Hace pocos meses, María Sáenz Quesada, publicó el libro 1943, por Sudamericana. Dueña de una prosa ágil y amena, la historiadora recrea ese año al detalle, haciendo hincapié en los múltiples actores intervinientes: los políticos, los militares, la Iglesia, los nacionalistas, los sindicatos; sin dejar de lado la importancia de la educación pública en el proceso de argentinización de los inmigrantes, la del teatro, del campo, la industria, etc.

Munida de diversas fuentes, la autora (reconocida con el Premio Konex de Platino en la categoría “Biografía” en el 2004) repone este apenas recordado capítulo de la historia.

En vísperas de esta fecha, conversamos con ella para profundizar en algunos aspectos de su reciente obra.

Agencia Paco Urondo: En las primeras líneas de 1943, usted afirma que “todo libro de historia es consecuencia del cruce entre las preguntas del autor al pasado y la relación con el medio cultural en que vive”. En tal sentido, ¿qué la llevó a usted a investigar sobre ese año tan particular?

María Sáenz Quesada: Ese año crítico, que en mi libro se prolonga hasta junio de 1944, en el primer aniversario del gobierno de facto, merecía una revisión, una mirada completa hacia la Argentina que en plena guerra mundial, mantenía a rajatabla la neutralidad, aumentaba su producción industrial, alimentaba a los ejércitos en lucha y que al mismo tiempo, producía y exportaba libros y películas de buena calidad y formaba un plantel de científicos que le daría renombre mundial. Un país en el que la nueva y educada clase media, cada vez más visible en  la conducción de la Iglesia Católica, en los sindicatos y en las fuerzas armadas, no encontraba un cauce adecuado a su justificada ambición de participar en  política plenamente. La cuestión de la intervención de los militares en política ha sido analizada, y bien, pero creo que era necesario revisar esa supuesta “década infame”, en la que la Argentina era la primera república de Sudamérica y las razones de ese liderazgo.

 

A.P.U.: En su libro usted expone con detalle el cambio que se opera a raíz de la revolución de 1943 en nuestro país. Cambio que no es sólo político sino sociocultural, especialmente importante para entender los siguientes años, ¿por qué cree que ha sido en cierta manera soslayado por los historiadores?

M.S.Q:  No sé si ha sido soslayado deliberadamente, más bien supongo que hay temas que se imponen en los círculos académicos o en las preferencias del público lector y que como historiadores nos cabe ocuparnos de introducir nuevos asuntos, sobre todo si responden a inquietudes propias de nuestra época, en la que la antinomia peronismo-no peronismo sigue vigente, para sorpresa de los observadores externos y también para nuestro propio asombro.

 

A.P.U.: Teniendo en cuenta el actual contexto político, con un nuevo gobierno peronista en el poder. ¿de qué manera se relaciona o dialoga ese pasado, ese “episodio 0 del peronismo” con la actualidad, ¿qué tiene para decirle?

M.S.Q: Hay en el peronismo un componente mítico que se relaciona con episodios fundacionales, por ejemplo, el 17 de octubre, el diálogo Perón/ Pueblo, Evita, Abanderada de los Humildes, el Renunciamiento, la Resistencia, la Juventud maravillosa, y otros más recientes. Por eso creo de interés presentar a Perón joven, antes de convertirse en mito, sus relaciones, sus modelos, sus afectos, los cambios que experimentó, contados por él mismo, en su correspondencia. Perón asumió la primera presidencia el 4 de junio de 1946, fecha en que se conmemoraba el tercer aniversario del golpe militar que lo proyectó al poder, luego de una despiadada interna con sus colegas del GOU. La forma en que construyó poder en ese lapso, los vínculos que estableció con sindicalistas, religiosos, industriales, políticos de partidos tradicionales y sobre todo militares, constituye una lección de pragmatismo político, que suele dejarse de lado por los múltiples factores “políticamente incorrectos” de la política desarrollada por los gobierno de facto -persecución de opositores, censura,  antisemitismo explícito, simpatías por el Eje Roma/Berlín- que integran el cuadro de época.                                        

 

A.P.U.: De la lectura de su libro se desprende un minucioso análisis de los años de la Concordancia, donde se fue sazonando el caldo de cultivo (avance del nacionalismo, luchas sindicales, participación católica, crecimiento del ejército, etc.) para el posterior surgimiento del peronismo. Con todas estas variables ordenadas de semejante manera, ¿podría haber sido otro el desenlace?, ¿podría no haber existido el peronismo?

M.S.Q: Una de las enseñanzas que deja el estudio de la historia, es que el abanico de posibilidades de una sociedad o de un individuo suele ser más amplio de lo que supone una visión de lo que sucederá, basada en la lectura del “diario del lunes”. Por eso me apliqué a describir la actuación de los personajes de la época, y consulté algunos archivos, en particular de dirigentes demócratas/ conservadores, aquellos que se negaban a aceptar nuevas reglas de juego político y que perdieron el poder por su obcecación.

 

A.P.U.: Desde 2009 hasta hace poco usted fue directora de una revista emblemática en cuanto a la divulgación histórica, Todo es historia. Revista que desde hace dos años dejó de estar en los kioscos de diarios y sólo se consigue de manera digital o impresa por demanda. ¿Cuál fue el impacto en el cambio de formato?

M.S.Q: En rigor, el cambio tiene que ver con una mejor adaptación a formas nuevas de divulgar la historia, y con las dificultades que presenta la distribución en kioscos, sobre todo en el interior del país. Procuramos ser innovadores y apuntar a un público digital y de redes sociales y al mismo tiempo, mantener le edición impresa, dirigida  a los lectores tradicionales y a las instituciones (bibliotecas populares, universitarias, académicas). No hay cambio de formato ni línea ideológica. Sigo trabajando, como directora honoraria, con la actual directora Eliana de Arrascaeta, en la búsqueda de colaboradores, lectura de notas, etc, pero con menor intensidad. Creo que como subdirectora en los tiempos de Félix Luna, y directora desde su fallecimiento, he cumplido sucesivas etapas.

 

A.P.U.: A lo largo de los años usted ha escrito y publicado numerosos libros de historia. Muchos de ellos tienen el común denominador estar dedicados al estudio de presidentes o períodos oscurecidos y poco transitados por otros investigadores, como ser los libros sobre Isabel Perón, Carlos Pellegrini o Roque Sáenz Peña. ¿Qué la motiva a incursionar en estos lugares de vacancia?

M.S.Q: Siempre he buscado tratar temas novedosos, o aportar una mirada acompañada de documentos a un período ya transitado del pasado. Así lo hice en mis primeros libros, Los estancieros Mujeres de Rosas. En los últimos años me he ocupado del siglo XX; en la biografía de Roque Sáenz Peña dispuse de un gran archivo que me permitió una mirada al personaje, casi olvidado, y a la época que va del Ochenta al Centenario en que se forjó la Argentina moderna (inmigración, instituciones, voto popular, educación pública). Sobre Pellegrini encontré materiales de interés al estudiar a su amigo y socio, Roque. En Isabel Perón, la primera presidenta argentina, una figura negada, hasta por sus propios compañeros del peronismo, me apliqué a buscar, mediante entrevistas personales a quienes la acompañaron, la combatieron o fueron testigos de su época, las razones de ese silencio, en una época de violencia generalizada de la que nadie quiere hacerse cargo, hasta la fecha.  Fue también una forma de explicarme una etapa que viví en mi juventud, simplemente como testigo, y de entenderla mejor.