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Cultura //// 07.06.2020
Alejandra Bartoliche: una fotógrafa en las fronteras

La primera mujer fotógrafa de Bariloche: trabajó en Clarín, Página 12, y ahora desde hace ya varios años en Télam, donde sufrió los tiempos macristas siempre en la calle. "La Tana" observa a través de su cámara, pero también grita con sus dedos en V. Por Natalia Buch.

Fotos: Cuerpo nota Alejandra Bartoliche. Retrato: Natalia Buch.

Por Natalia Buch*

 

 

Introducción

La pesadilla se cumplió: la hora y pico de entrevista que tuvimos con Alejandra Bartoliche, más conocida como “la Tana”, no se grabó.

Se perdió así esta grabación de la primera fotógrafa y reportera gráfica mujer de San Carlos de Bariloche, registro y testigo objetivo de su voz cálida, generosa, reflexiva, que hizo interesante contrapunto con la frontalidad y temperamento que pone en juego en su trabajo. La Tana, la que no se come ninguna, la que está en todas partes, la que fotografió los asesinatos y la revuelta de 2010, la del “caso Santiago”, la “guarra cuando es necesario”, la que puede darle una bofetada al patovica violento de Zorreguieta. La comprometida, la solidaria.

Qué tristeza haber perdido la exactitud de sus frases, que, a pesar del percance, a continuación, trataré de reconstruir.

 

 

Primero, déjenme presentarla

La Tana es muy reconocida en la región por su inmenso compromiso profesional con todas las causas sociales. Ha trabajado en distintos medios desde hace 25 años. Su historia es, en parte, la historia de los medios en Bariloche, como El Cordillerano y la Mañana del Sur. Nombres de distintos periodistas que con gran solidaridad algunos y actitudes misóginas otros, fueron testigos de su crecimiento. Ella fue la primera mujer fotógrafa de Bariloche. Y no siempre fue fácil romper las costumbres en una época en la que todavía no se gritaba por las calles en clave feminista. También trabajó en Clarín, Página 12, y ahora desde hace ya varios años en Télam. Y sufrió Télam estos últimos tiempos macristas siempre en la calle. Porque trabajadora y agremiada, considera que defender los derechos laborales, los propios y los de sus compañerxs es parte de una misma cosa. La Tana observa a través de su cámara, pero también grita con sus dedos en V.

Comienzos

Cuenta que su inicio en la fotografía, más allá de ser la fotógrafa de la familia desde muy chica y sacar fotos con la cámara Kodak Instamatic que su papá le prestaba, su inicio profesional se inició con una mentira. De las piadosas podríamos aclarar para que nadie se espante.

Recién llegada a Bariloche desde Buenos Aires, con su hijita pequeña, debió salir a parar la olla. Con todo el rigor del clima de invierno, comenzó a sacar fotos y filmar videos estudiantiles (como es el destino laboral de muchxs fotógrafxs en esta ciudad), con los pies y las manos helados. “Ese fue un laburo feroz”, dice. Y fue un lugar en el cual no quiso quedarse.

Sin embargo, ella buscó retratar la ferocidad de la injusticia y el dolor humano.

Gracias a Marcelo Parra (periodista de FM Horizonte Bariloche) –habla de él muy agradecida-, conoce a Guillermo Siendra, con quién además de tomar algunas clases, hace su primer acercamiento a un medio gráfico buscando trabajo. Como no tenía experiencia, fue Guillermo, quién le presta su archivo fotográfico y con este archivo a modo de currículum, entra a trabajar al Cordillerano. Con el tiempo, lo constatamos, ella armará su propio archivo, su propio currículum que, estoy segura, no dudaría en prestar para una causa solidaria. http://bartolichefotos.blogspot.com/

La Tana hará un recorrido muy vívido y repasará sus deudas con aquellos colegas que la ayudaron en ese difícil camino de armarse en una profesión. Llama la atención esa memoria agradecida, generosa. Eso es parte de su perfil. Sabe que nadie se hace sólx.

Fotógrafa en territorio

Recuerda que, en el año 93, comenzó con Adrián Moyano (periodista del diario local El Cordillerano) a tomar contacto con la temática de los Pueblos Originarios. Empezaron a cubrir los conflictos territoriales Mapuche en Chubut, que fueron a su vez desencadenando otros. Y sintió que eso era parte de aprender a ser del lugar, de conocerlo. Chiapas estaba en auge, contextúa. Entonces, fue a partir de un conflicto de Benetton por tierras, que comenzó a acercarse a las comunidades para fotografiar y documentar las problemáticas de los antiguxs pobladores. Antes que estos temas fueran noticia, “antes de que importaran”, enfatiza. Desde entonces, está siempre allí, en el territorio, haciendo lo suyo, acompañando desde su mirada y sus convicciones.

Así se generó un vínculo, porque hubo una llegada, porque la conocieron y son muchos años de estar presente.

“El día 8 de mayo fuimos con la Turca, como la llama a Roxana Arazi (periodista autogestiva de Bariloche) a cubrir el conflicto en la comunidad de Buenuleo.Un día antes de la reunión que hubo de funcionarios nacionales con la comunidad, Alejandra se acercó al lugar para conversar con su gente. Así trabaja la Tana. Entonces, así fueron la Tana y la Turca, esa tarde de otoño, a la región, cercana a Bariloche plena de colores de otoño y luz dorada.

Muy diferente fue cubrir años antes lo de Santiago, en la Pu Lof de Cushamen. La desaparición y asesinato de Santiago fue para ella “muy intenso, muy dramático e inesperado” a partir de encontrarse con la política represiva que se instaló con Patricia Bullrich, como principal referente de un partido que priorizó las balas por sobre cualquier derecho. La Tana sabe que no fue una equivocación, que incentivaron la mentira y la represión con Santiago, con Rafa Nahuel, pero también con los jubilados, en las manifestaciones. Comparando con el actual gobierno nacional, señala que son “políticas diametralmente opuestas, por suerte…. y por suerte nosotros estamos de este lado”- se ríe.

El marco

“Para mí es totalmente fundamental encontrarme con la gente, tomar mate, sentir la confianza, conocer, que te conozcan, me gusta mucho hablar más allá de que no soy muy sociable, pero para sacar fotos, hay que saber escuchar a la gente. Ese es el marco de un trabajo fotográfico. Tiene que haber un marco”.

Curiosamente, plantea que el marco, el encuadre de la foto, tema tan estudiado en fotografía, no es tanto un problema técnico de la mirada, como ético, humano. Y tiene que ver con la escucha. Y reafirma que la objetividad no existe, esa, “se la dejamos a los cirujanos”.

Pero sí existe la honestidad. Por eso, ella fotografía con amor. O con bronca. O con dolor. Siempre hay un compromiso. Es de las que siempre está. Para mostrar una verdad. No se trata de ir mecánicamente a sacar una foto, “la experiencia es la de poder participar de los momentos, interactuando, tomando un mate con la gente y ver cómo viven, yo me quedo bastante pegada con las situaciones sociales, políticas.”

“No soy una fotógrafa que saca fotos a la distancia. Y para acercarse hay que generar confianza. En un conflicto, en un corte de ruta, que sepan quién sos”. (Que no sientan la mirada como persecutoria, pienso… la fotografía puede ser usada para tantas cosas.)

“En fotoperiodismo, siempre hay que poner el cuerpo, siempre este trabajo fue aguerrido, no sólo yo, todxs mis amigxs trabajan así. Es mi temperamento. No digo que esté mal otra manera de fotografiar. Pero ésta es la mía.”

Le pregunto si sintió alguna vez miedo en su trabajo, pero no. Ella no se da cuenta del peligro hasta después. Está ahí, pura mirada, puro cuerpo y presencia, pura intención. Quizás el susto venga después. Aunque pareciera que éste es siempre menos importante que la situación que hay que documentar. “Es así. Si no dedicate a otra cosa.”

El silencio

¿Cómo es la cuarentena para una fotógrafa? - le pregunto. “Yo soy bastante solitaria, me gusta esto de parar, casi no estoy sacando fotos, de pronto veo algo voy saco la foto y sigo camino.” El silencio es importante para ella. Cuenta que a veces, mientras está sacando una foto le hablan y ella no contesta. Está toda ahí, no admite distracción.Interesante cuestión esta de que una foto se hace de cuerpo entero. O, digamos, esa es la manera de fotografiar de la Tana. Y también la Tana es ir después a pedir disculpas al desairadx… Es ella, toda pasión, también toda humanidad. Esa que cuida, esa que está atenta, esa que dice “si no te atraviesa el drama humano, dedicate a otra cosa…”

Busca entender, por eso recorre los límites del entendimiento y de lo posible. Está en cada situación en donde el dolor, la necesidad, la urgencia clama por una mirada. Así es como trabajó mucho tiempo dando talleres de fotografía en la cárcel, con pibes de 19, 20, 21 años. Retrata sus miradas, sus estilos, ese límite, el de aquellxs que atravesaron fronteras. La Tana quiere entender lo humano. Y allí va, hasta el hueso del dolor de clase, y sonríe como si hablar de clases fuera un poco una transgresión. Imagino su sonrisa. La escucho así.

“La fotografía es una herramienta para poder entender algunas cosas, el fotoperiodismo se liga al documentalismo, entonces es también una herramienta para hacer entender, dar pruebas, una verificación de las situaciones dramáticas de la gente, de nosotrxs mismxs –reafirma así esta manera de ver el mundo y su trabajo en el que no hay distancia sujeto/objeto, siendo ella misma parte de ese drama. Y eso la ubica en el lugar de querer entender la realidad social de la que es parte. “Lo que sigo descubriendo con los años es que vos tenés una percepción de la realidad al estar en los lugares, que es diferente.”

Su forma de trabajar le sirvió para hacer una militancia en esto de mostrar y compartir.

Epílogo

Hasta aquí llega esta trabajosa reconstrucción que pude hacer a partir de algunas notas tomadas en la charla, hasta que me dije, “relajate y escuchá, si total estás grabando…”

Sé que tendré un repechaje. Volveremos a encontrarnos, porque de cada respuesta, surgen, como en los fractales, más preguntas y más historias.

El consuelo es que, en cada segmento, como en los fractales, ella transmite todo lo que es y su experiencia ha forjado el saber de su oficio y su humanidad templada con los otrxs.

* Natalia Buch, integrante del Colectivo de Cultura por Memoria, Verdad y Justicia de S.C de Bariloche. La nota contiene lenguaje inclusivo por decisión de la entrevistada y de la autora