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Coronavirus //// 01.06.2020
Dossier COVID-19: Derecho a réplica

Réplica a la nota de TELAM "La ONU pide ayudar a las personas con discapacidad y pone a la Argentina como ejemplo". Dirigida a Bernarda Llorente,  Presidenta del Directorio de TELAM Sociedad del Estado, por parte de Liliana Urruti.

Por Liliana Urruti

 

Señora

Presidenta del Directorio de

TELAM SOCIEDAD DEL ESTADO

Lic. Bernarda Llorente:

Estimada Bernarda:

Antes que nada le agradecemos la publicación, de la agencia Telam del seis de mayo, de la nota “La ONU pide ayudar a las personas con discapacidad y pone a la Argentina como ejemplo”, pero es necesario formular algunas observaciones a la misma. Antes que nada diremos que la invisibilidad es uno de los mayores problemas que afectan a nuestro colectivo, de alrededor de cinco millones de personas, y aparecer en letras de molde es un paso importante.

“En un mundo aislado por coronavirus, el organismo pidió a los gobiernos medidas inclusivas para todos y destacó las de Argentina por haber exceptuado de la cuarentena a las personas que las asisten”, dice la bajada de la nota. Y, efectivamente, la colaboración de quienes nos ayudan en las actividades de la vida cotidiana resulta imprescindible para nosotres.

Pero el pedido de ayuda de nuestro colectivo, en el mundo, formulado por la ONU, avanza sobre otras necesidades silenciadas por los medios locales. Hay más de un millón de personas que cobran desde 300 a 10.000 pesos por pensiones no contributivas. ¿Quién puede vivir con esa suma?  Y ante importes tan magros, se está pidiendo la tarjeta alimentaria, por ejemplo. En este sentido,  desmentimos  al Ministro de Desarrollo Social de la Nación, Daniel Arroyo, quien sostuvo  que las personas recibirían la tarjeta alimentaria dado que ya estaban contenidas en otro beneficio, la AUH. El ministro  olvida que son muy pocas las personas que perciben esa asignación. Quizás la solución sea contar, dentro de su equipo de asesores, con una persona que entienda del tema. Todo esto ocurre mientras que en el mundo, organismos como la OIT (Organización Internacional del Trabajo) están pensando en una renta básica universal.

En materia de salud, 5.000.000 de personas están sin atención. El programa Incluir Salud no entrega los remedios, que corresponden por derecho, ni insumos sanitarios hace meses. No tenemos médicos que prescriban los medicamentos, muchos de ellos crónicos. Las Obras Sociales cerraron sus puertas el mismo día que se declaró la cuarentena pero recibirán un auxilio de 330.960 pesos, por paciente, en concepto de reintegros. Mientras tanto las personas con discapacidad ruegan por pañales.

Gracias al trabajo permanente de los diferentes colectivos La Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) habilitó un WhatsApp. Sin embargo, parece que no cuentan con personal que pueda dar alguna respuesta y con fundamento. Además, se cerraron los centros de rehabilitación, no existe la prioridad en la solicitud de los turnos médicos (todavía no habilitados), se suspendieron las terapias psicológicas, y la enumeración sigue.

Finalmente, estimada Bernarda, tenemos que agradecer la foto que ilustra la nota. Parece un tema menor, pero es una cuestión cultural que está en la base de la lamentable situación de nuestro colectivo. La foto refleja la manera en la que NO se debe ayudar a una persona con baja visión. Vemos una mujer que lleva del brazo a una persona ciega y apoya su mano derecha en el antebrazo del hombre. Lo correcto sería acodar su brazo a la altura del pecho del asistido, y que sea la persona con ceguera la que apoye el suyo en el lugar que le sea más cómodo, o la que elija de qué forma quiere ser asistida. Culturalmente la sociedad no sabe qué hacer frente a una persona con discapacidad. No la tiene incorporada en su cotidianeidad. Estamos como arrumbados a un costado de la vida.

Esta actitud social, lleva a que las personas con discapacidad no participemos en los centros de decisión. ¿Acaso no somos los más indicados para hablar del tema? No hay persona con discapacidad asesorando, dando charlas en las escuelas, seminarios a los dirigentes políticos, en las comisiones respectivas de  las Cámaras de Diputados y de Senadores. Salvo la TV Pública, ningún canal de televisión habilita la lengua de señas. ¿Alguien más, que los colectivos que trabajan en el tema, se dio cuenta que los sordos no escuchan? Cabe preguntarse si la mirada desde lejos y desde afuera se corresponde con la mirada desde adentro. O si en algún momento la grieta entre una y otra se zanjará. Quizá la respuesta esté en la consigna que diera nacimiento al movimiento de personas con discapacidad en todo el mundo: NADA ACERCA DE NOSOTRAS Y NOSOTROS SIN NOSOTROS Y NOSOTRAS

Estimada Bernarda, la saludamos con el afecto de siempre.

Liliana M. Urruti

(Periodista)

Colectivo Discapacidad

Rosa Liliana Almirón

Observatorio por los Derechos de las Personas con Discapacidad de CABA

 

La nota contiene lenguaje inclusivo por decisión de la autora.