fbpx “Los abrazos en que solemos fundirnos para mitigar nuestro dolor serán a la distancia” | Agencia Paco Urondo | Periodismo militante
Violencia Institucional //// 08.05.2020
“Los abrazos en que solemos fundirnos para mitigar nuestro dolor serán a la distancia”

En el marco del 8 de mayo, Día Nacional de la Lucha contra la Violencia Institucional, las Madres en Lucha elaboraron un documento a raíz de la jornada: "Venimos reclamando Justicia y Verdad año tras año, muchos de nuestros seres queridos aun no descansan en paz, y esa paz se logra con un poder judicial democrático, justo e independiente".

Foto Lucia Barrera Oro

Por Madres en Lucha contra la Violencia Institucional

Este 8 de mayo no es cualquier día, y este no es cualquier año. Las madres y familiares de víctimas de la violencia institucional venimos reclamando Justicia y verdad año tras año, muchos de nuestros seres queridos aun no descansan en paz, y esa paz se logra con un poder judicial democrático, justo e independiente. Creemos que a los jueces nadie los elige democráticamente, pero ellos pueden decidir y disponer de la libertad y los bienes de cualquiera de nosotres.

No es verdad que no tengan ideología política. Si la tienen y eso hace que las cárceles estén llenas de pobres.  Pedimos democratizar la Justicia, jueces elegidos por el pueblo pues es el único poder del Estado que no se vota.

La prensa hegemónica que estigmatiza y sentencia a las víctimas. Juzgándolas de antemano siendo la que tira la piedra y esconde la mano, la que ante cualquier situación confunde y miente, siempre miente como lo de Miguel Bru, Sebastián Bordon y Santiago Maldonado, lo vimos por todos lados, distraen a la sociedad para ocultar la verdad. Pedimos por una Ley de medios que sancione las mentiras y las operaciones, mentir es un delito.

El poder económico

Endeudan y operan a través de políticas neoliberales que ellos imponen para sus propios beneficios, le cargan esa herencia pesada al pueblo para que la deuda la paguen les trabajadores y les jubilades, y no los que se la se llevaron mediante la bicicleta financiera o los empréstitos. Son los mismos que piden a través de los medios hegemónicos, mano dura, baja de imputabilidad, pena de muerte, crean sentido discriminatorio sobre nuestros pibes. Ellos son los Bullrich, Peña Braun, Macri, Murchison, Techint, por nombrar algunos pero son muchos más. 

El Poder económico es responsable del hambre y el asesinatos de muchos argentinos, argentinas y argentines. Juicio a los responsables políticos y económicos. Esto también es violencia institucional. 

¡Menos funcionarios académicos y más pueblo en la función pública! Que en los barrios humildes falte el pan, que los recursos del estado se entreguen a cuenta gotas o de forma clientelar para unos y no para otres, también es violencia institucional. Porque el pobre tiene los mismos derechos y obligaciones que el rico, pero siempre a la hora de repartir es el que menos recibe. La diferencia entre quien sintió hambre y quien no, es la urgencia con que responde.

La cárcel no es lugar para vivir, lo sostendremos siempre, pero es el único lugar para quien no sabido responder a la sociedad y como tal con todas las garantías constitucionales y el debido proceso debe cumplir su condena. Que la excusa de la pandemia no sirva para liberar asesinos, femicidas, violadores y genocidas. ¡Ese es nuestro limite!

El colectivo trans/travesti vive hoy más excluido, la cuarentena a obligado a un encierro  obligatorio, pero la realidad es que la mayoría no tiene ni hogar, ni a donde ir a parar para pasar la noche. Siguen sufriendo la violencia de la sociedad y de las instituciones del estado, en especial, la coerción policial. Es necesario e imperativo que el Estado reconozca los derechos que han sido vulnerados durante décadas para esta población. ¡Violencia institucional, es no tener derechos!

En este contexto de aislamiento social preventivo y obligatorio este ocho de mayo no será el mismo, los abrazos en que solemos fundirnos para mitigar nuestro dolor serán a la distancia pero con el mismo fulgor y el mismo amor.

Es un año para recordar, porque será el de un antes y un después. Pero nosotres seguiremos luchando y soñando con un país justo como el que alguna vez imaginaron nuestres hijes.