Violencia Institucional //// 18.08.2017
La cobertura de Clarín sobre Santiago Maldonado: el responsable “extraviado”

El Doctor en Comunicación Cristian Secul Giusti realiza un análisis discursivo acerca del abordaje periodístico del multimedio sobre la detención y desaparición en manos de Gendarmería Nacional del joven en la provincia de Chubut. 

Por Cristian Secul Giusti*

La desaparición de Santiago Maldonado no solo incluye la responsabilidad y el desprecio del Estado, sino también integra otro cuadro de situaciones que se vinculan directamente con el discurso de la información y los poderes mediáticos. En ese plano, el tratamiento del diario Clarín ha ido variando y, actualmente, coloca al llamado “Caso Maldonado” en agenda diaria más por una tensión externa, que por propio interés. Por esta razón, el desplazamiento discursivo permite ver una llegada tardía al acontecimiento y una construcción intencional de pistas dispersas y culpabilidades difusas.

Desde un primer momento, el medio ignoró el caso y fue acercándose al hecho de un modo sigiloso y muy poco prudente. Luego de esporádicas coberturas en las que se hacía alusión al trabajo de “artesano” que tiene Maldonado y las posibilidades de extravío –en sintonía con lo dicho por el Secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj- Clarín ingresó fuertemente a la cobertura el 9 de agosto pasado, a cuatro días de las elecciones. El titular de dicho día señalaba que “El artesano Santiago Maldonado sigue sin aparecer y un camionero dice que lo vio en Entre Ríos”.

Del mismo modo, al día siguiente se siguió con esta perspectiva y se destacó que “Según un jefe policial, varios vecinos vieron al joven que podría ser Maldonado”. La edición del 11 de agosto contenía, quizás, el peor tratamiento sobre la desaparición de Maldonado en un material gráfico periodístico. En este caso, se remarcó una frase dicha por “un jefe policial” que no fue nombrado en el titular, pero que sostenía una conclusión burlesca: “Hay un barrio de Gualeguaychú en donde todos se parecen a Santiago".

En línea con esta construcción, el medio también ponía en tela de juicio la aparición de sangre y cabellos en una camioneta de la Gendarmería Nacional, principal responsable de la desaparición de Santiago: “Maldonado: analizan si son humanos los restos de sangre hallados en un escuadrón de Gendarmería”. En simultaneidad, Clarín también cubrió la manifestación masiva que se llevó a cabo en Plaza de Mayo el mismo 11 de agosto. En este sentido, la interpretación del acto fue considerada de un modo aislado y, de hecho, no apareció en la portada de la publicación impresa del 12 de agosto.

Justamente por eso, el medio entró en contradicción con los propios postulados conceptuales de una noticia. Sobre el evento, Clarín destacó la importancia numérica del hecho: “Una multitud marchó a Plaza de Mayo para exigir que aparezca el artesano”. No obstante, más allá de la multitud y la convocatoria, el suceso no tuvo motivos para aparecer en ningún recoveco de la portada del medio.

En cuanto a la construcción de la aparición de Santiago Maldonado en Entre Ríos, el caso también tomó un ribete cínico porque, tras la aparición de un video que mostraba un rostro similar al de Maldonado, fue el propio actor Francisco Mestre el que reveló que el que aparecía en imágenes era él y no Santiago. A pesar de ello, Clarín insistió en su estrategia de dispersión y tituló: “Aunque un joven dice ser el del video, aún no descartan que sea Maldonado”.

En relación con el desarrollo de las PASO 2017, el medio también retomó el caso, pero lo inmiscuyó en un universo de “conflicto con los mapuches” y de problemática separada de la política nacional. Por ello mismo, el acontecimiento de la desaparición de Maldonado sirvió únicamente para destacarse como un efecto coyuntural, momentáneo y apartado de las discusiones de la agenda política: “PASO 2017: La desaparición de Santiago Maldonado se coló entre los candidatos”.

Tras las elecciones, Clarín se encargó de girar el conflicto hacia la figura de Patricia Bullrich y, por consiguiente, los titulares comenzaron a llevar su nombre en algún sitio: sea volanta, bajada o título. En función de esta situación, el 14 de agosto apareció por primera vez la voz de los familiares en el título: "’La familia está destrozada: hace 14 días que queremos saber algo de Santiago", dijo el hermano de Maldonado’”. A partir de esta decisión editorial –tardía, estratégica, funcional con los propósitos del oficialismo-, al día siguiente, se construyó a Bullrich como oponente directo de los dichos de la familia del joven desaparecido: “Caso Maldonado: la ministra Bullrich brindará un informe en el Senado”.

Del mismo modo, la versión sobre la desaparición llevada a cabo por la Gendarmería es uno de los aspectos que Clarín se encargó de enmarañar o de correr del eje. En la edición del 16 de agosto se pusieron en tela de juicio las declaraciones de los presentes en la escena de desaparición: “Caso Maldonado: un rastrillaje hizo dudar de la versión de los testigos”. En esta estrategia dubitativa, la situación discursiva ubicó a Santiago Maldonado en otra instancia de desaparición, alejado de la represión efectuada por la Gendarmería: “Creen que el artesano usó por última vez su celular 10 días antes de desaparecer”.

Por este motivo, en la actualidad y a casi veinte días de la desaparición de Santiago Maldonado, Clarín se posiciona en un espacio de incertidumbre que nunca padeció ni demostró. Por ello, su último título destacable se relaciona con un aspecto de tinte afectivo y también burocrático: “Búsqueda de Santiago Maldonado: los resultados de las pericias pueden tardar hasta 10 días”.

La función de este seguimiento no persigue una opción numérica o de contenido, sino busca resaltar la profundidad de los tratamientos esgrimidos por el medio. Si se los observa de un modo trascendental y como un mapa, es posible ver los diferentes recorridos de la cobertura: un primer momento de ocultamiento, otro de duda, otro de exclusión, más tarde un aspecto de importancia y finalmente una instancia de espera.

En todas las estrategias, la palabra “desaparecido” solo se enunció como detalle de la volanta y el concepto de “desaparición” fue nombrado en el titular de un modo simbólico y sustantivo, sin inmiscuirse en responsabilidades o culpabilidades. Esta cuestión, por lo que se advierte, no es menor ya que las palabras dicen, enuncian, demarcan y, sin lugar a dudas, contribuyen a una discursividad dominante y hegemónica que extravía a los responsables y desaparece aún más a Santiago Maldonado.  

*Doctor en Comunicación (UNLP), docente investigador FPyCS-UNLP.  Twitter: @cristianseculg