fbpx Morir en la cárcel. El caso de Gustavo Maximiliano Godoy Avellaneda
Sociedad //// 18.11.2010
Morir en la cárcel. El caso de Gustavo Maximiliano Godoy Avellaneda

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, por Fabián Sampietro, publicado en La Cantora) Gustavo tenía 18 años cuando a causa de un brote psicótico se despertó en una comisaría. Fue llevado a un penal y tiempo después lo declararon insano y se le otrogó el sobreseimiento. Sin embargo continuó preso en la Unidad 34 de La Plata donde fue encontrado sin vida en marzo del 2009. En las cartas escritas a su mamá -transcriptas en esta nota- no quedan dudas del calvario atravesado por este joven. Juez, enfermero y director de salud penitenciaria siguen en sus cargos y no acusan recibo de lo sucedido.
“Aún siento tu mano aquí sobre mi frente, es el mejor remedio para mi dolor.Cuando te necesito siempre estas presente, mi mundo se transforma al oir tu voz.Tu luz ilumina mi alma y no existen dudas para mi.Mamá, mamá, es tanto lo que tú me das. Es una deuda eterna, amorosa y tierna imposible de pagar.Mamá, mamá, es tanto lo que tú me das que no alcanzan diez vidas para amarte más y más.A veces me parece que te faltan brazos para abrigar a todos en tu corazón.”Poema de Gustavo a su madre durante su prisión en la U. 34 -lugar en el que murió-Las cárceles son instituciones sociales que no dan ningún tratamiento a quien la padece sino que es un depósito en el que te aislan y te destruyen. La cárcel es venenosa, peligrosa y descartable. Existe una responsabilidad política en ese área y también en la pasividad con la que interpretan el derecho los jueces, fiscales y defensores. Ese es el caso del juez del Juzgado de Garantías Nº4 de Lomas de Zamora, el Dr. Enrique Ferrrari, quien decidió utilizar la cárcel como medida preventiva, es decir, “por las dudas” en contra de Gustavo Godoy. Este chico de 18 años de edad, Gustavo Godoy, el 26 de diciembre de 2008 volvía de la escuela secundaria cuando sufrió un brote psicótico. Sin recordar nada apareció en la comisaría 1ª de Lanús acusado de robo calificado, tenencia de armas y tenencia de explosivos. El Dr. Enrique Ferrrari tenía conocimiento del padecimiento de Gustavo e igualmente lo alojó en la comisaría con 33 presos en un mismo calabozo. Como la familia y principalmente su mamá, Lidia, reclamaban por la tutoría de Gustavo, y molestaban “Su señoría”, el “Magistrado de la Reputa Argentina”, el 12 de enero de 2009 en causa Nº 903473 dispone la orden transcripta a continuación al comisario de la 1ª de Lanús: “Sirvase proveer en el término inexcusable de 24 hs. a trasladar a Gustavo Godoy Avellaneda a la Unidad neuropsiquiátrica asignada por el Servicio Penitenciario Provincial por motivo de haber ordenado como medida se seguridad su internación provisoria”.Gustavo no tenía antecedentes y tenía 18 años de edad. Pregunto con conocimiento de causa a “Su Señoría”: ¿No hubiera sido justo y legal estudiar las circunstancias, conocer a Gustavo, ver el contexto familiar y otorgarle un tratamiento adecuado? Pero ya conozco la respuesta, es no. Mejor es la cárcel: o escarmienta, o se cura o se muere. El Dr. Enrique Ferrari sabía que Gustavo necesitaba esta medicación: -Clonazepan 2 mg. - Por la mañana, media tarde y noche.- Resperidona 2 mg. - Uno a la mañana.- Paroxetina -Uno a la mañana y uno a la noche.En la Unidad 34 no sólo le robaban la mediación sino que se la cambiaban.Así lo describe el propio Gustavo en las cartas que le escribía a su mamá antes de morir:“Tengo miedo ma, ayudáme, por favor, te necesito. (…) Ma, el sábado me agarro un ataque psicótico con una voz que me decía que me mate. No le dije al encargado porque me va a inyectar Adopidol. Ma, acá no tienen ningún Diazepan, me dan inocinal (pastilla verde).Me dan medicación cuando quieren y me olvido de las cosas.Sacame de acá, ma. Ya no tengo fuerzas.Yo estoy acostumbrado al Clonazepan y me lo sacan. La medicación de acá es una porquería, ni sueño me agarra.Si no hay opciones para que yo salga, voy a salir con los pies para adelante. La vida no tiene sentido acá.Perdón si soy duro pero esta vida no es para mi. Yo no soy chorro.Esa voz lo único que hace es cagarme la vida. Desde acá sólo puedo esperar y ver las flores detrás de las rejas. Le pido a Dios una respuesta...por ahí no es tiempo de escucharme...(…) ¿Me traes un despertador? Porque sino no puedo levantarme a la 1, a las 4 y a las 7 de la mañana y acá al no responder te agarran a patadas la puerta y si el policía está cruzado me puede cagar a palos.Tengo el sueño muy pesado. ¿Qué puedo hacer para despertarme?Ahora se me ocurrió acostarme en el piso, cerca de la puerta.Si los policías se cansan me van a cambiar a un pabellón más jodido. Tengo miedo ma."Transcribir a Gustavo en esta situación no resiste el menor análisis, más aún cuando sabemos que “Su señoría” el Dr. Enrique Ferrari dictó el sobreseimiento de la causa el 12 de febrero, pero en vez de entregar a Gustavo a cargo de sus padres y continuar con su externación extramuros (en libertad), decidió dejarlo adentro de la cárcel.El 14 de marzo de 2009 Gustavo Maximiliando Godoy Avellaneda es encontrado muerto en su celda Nº83 del pabellón Nº4 de la Unidad Nº34. Desde el 12 de febrero debería haber estado con sus padres. Era una muerte evitable: estaba sobreseido y declarado insano. Dos razones más que justas y legales para no estar adentro de un penal.Demás está decir que todos los funcionarios continúan en sus puestos: el enfermero, el director de salud penitenciaria y el juez. Gustavo Godoy está muerto al igual que otros tantos que pasaron por la Unidad Nº34 desde la fecha de fallecimiento hasta el día de hoy. Emilio Massera murió en su domicilio y no en una cárcel común porque fue declarado insano. Diferente justicia en una misma Nación. Si creemos que contemplar el horror no nos hace responsables, si el Dr. Enrique Ferrari cree que no es responsable y continúa en su cargo a contramano de la Constitución Nacional, estamos en el camino de la confusión. El sentido común requiere dar un debate político amplio y profundo para pensar, por ejemplo, que para ocupar un cargo del que dependan las vidas de las personas no se necesite nada más que la Universidad y sus títulos. Es necesario también conocer el campo, el territorio. Y la cárcel hay que sufrirla para conocerla. Los expertos han demostrado un contundente fracaso. Esta acción sistemática que todos los dias entrega muertos inocentes desde un Estado Ejecutor se llama Genocidio, es decir, Crimen de Lesa Humanidad. La tortura y la muerte en la cárcel es una deuda pendiente de la democracia.El autor de esta nota está Privado de la libertad desde hace 23 años. (Agencia Paco Urondo)