Sociedad //// 26.03.2018
Ficción de lo que pudo ser

La negativa o el desinterés de sus instituciones privaron a Coronel Suárez de un acto conmemorativo por el 24 de marzo. Ese vacío fue el disparador de este ejercicio de ficción, que permite recobrar hechos y artífices de un camino de importantes construcciones colectivas cercenado por civiles y militares.

Por Julio Zaballa (*)

Más de diez mil suarenses se juntaron el sábado pasado, a pesar de la lluvia, en la plaza San Martín, aceptando la convocatoria a conmemorar los cuarenta y dos años de la fecha que produjera en nuestra comunidad un quiebre, una grieta aun imposible de superar. La angustia se inicia el 24 de marzo de 1976 y luego se remataría con el robo cívico y el respaldo militar también oriundos de nuestra comunidad, perpetrado a trabajadores y jubilados el 16 de noviembre de ese año.

Aquel día se apropiaron de la Asociación de Obras Sociales, con nueve mil trabajadores y jubilados atendidos sanitariamente en forma igualitaria, la farmacia sindical que cubría a más de quinientos afiliados diarios, y la pedicuría, el servicio de sepelio y la óptica, sumado a la agencia del PAMI que habíamos creado, cuando solo en el Gran Buenos Aires y La Plata gozaban de estas prestaciones, y un plan de viviendas de 194 beneficiarios.

En ese acto de usurpación por parte de un miembro del ejército se encontraban presentes, como testigos, los presidentes del Círculo Médico y de la Sociedad Rural, el director del diario El Imparcial y el representante del comisionado militar en nuestro distrito, el coronel (RE) Raúl L. G. Pedernera, que en 2011 quedó preso por delitos de lesa humanidad en la provincia de Río Negro.

Bajo la incesante lluvia de este sábado de marzo de 2018 compartieron recuerdos y anécdotas los integrantes del Círculo de jubilados y pensionados que se había formado el 13 de setiembre de 1972. Allí estaban don Gregorio Zaballa, Víctor J. Loursac. Miguel Stoessel, Evaristo Patarata, Enrique Antonio Provervio, Gervasio Díaz, Domingo Álvarez, Pedro Fahei, Héctor Recalde, Gregorio Leonhardt, Alejandro Kromberger, Beatriz Acerboni y Celia Peralta y Daniel Heiland, quienes fueran los funcionarios de la primera agencia del PAMI en la que tanto significó el compromiso de todos ellos para que fuera un éxito la prestación asistencial para jubilados y pensionados, arrebatada en noviembre de 1976. En esta plaza colmada de trabajadores, jubilados y pensionadas de aquel entonces, que habían comenzado a disfrutar de servicios asistenciales y otros beneficios por obra y gracia del compromiso y la participación, se recordaba cuando para contener la cantidad de asistentes a las reuniones necesitábamos el salón de los deportes del Centro Blanco y Negro.

Un poco más allá se juntaron para rememorar la hazaña del 19 de diciembre de 1981, al recuperar el Barrio Mercantil del remate judicial. Bajo la persistente lluvia estaban Raúl Ernesto Schileref, Alicia Cevallos, Carlos Cannes, sus padres, Juan Gasteneguy, Raúl Schilereff, Oscar Vaccaroni, Luisa Pérez, Juan Carlos Di Santo, Fernando Teuber y Jorge Baleman, quien recordara haber instalado sobre su camioneta un tocadiscos Winco y un pequeño parlante donde se emitió el Himno Nacional hasta frustrar el remate. Allí estaban otros luchadores por la recuperación del barrio, junto a Carlos “Carlín” Busetto, comentando el momento en que me alertaba que no cantara la marcha peronista pues tenían que meterme preso. Oscar Durán, que recién hacía sus primeras armas en LU36, recordaba cuando el director de la Radio, don Eduardo Álvarez, le respondiera al coronel Pedernera, que le recriminaba la publicación de mi nota convocando a los trabajadores y jubilados y le prohibía difundirla. A lo que Eduardo contestó: “si la nota viene firmada y con documento, en mi medio daré libre expresión”. Qué diferencia con la actualidad.

La columna de obreros y familiares de trabajadores del Molino San José, encabezados por César Schibelbein, acompañado por Guillermo Arcer, Pedro Schroh, Miguel Weingardt, Jacobo Steimbach, Gaspar Schroh y otros miembros de la comisión directiva de aquel 31 de julio de1973 en el que junto a César logramos parar el remate del molino que hoy continúa funcionando.

Charlando sobre aquella lucha y los logros obtenidos, estaban en un aparte en la plaza San Martín Rubén Oscar Luongo, Marcelino Nizovoy de Luz y Fuerza; José Luis Erdozain, Juan Carlos Di Rocca, Marilù Pompile, Manuel Becker y Carlos Sonzini de Papeleros; Antonio Genaro Serna, Juan Carlos Almada, Daniel Heiland, Nora Serafinovich, María Patricia Durand, Juan Gregorini y Mariza Martín de Municipales. Con ellos Héctor R. Díaz y Oscar Vaccaroni de Comercio, y don Francisco Corral y Juan Carlos Kromberger, por los trabajadores de farmacia. En representación de los panaderos de entonces, Gregorio Ortega y Roberto Desch. Por la industria lechera estaban Fritayon y Pablo Ortega. Miguel Pasculli y Eldo Lemos, por La Fraternidad. Carlos Maldonado y Eduardo Ristagno por Gráficos. Muchos más que se me hizo difícil verlos por la cantidad de asistentes.

Fue unánime el repudio generalizado a lo que fuera la solicitada de más de doscientas familias suarenses en noviembre de 1985, en los diarios La Nación y Clarín. Aquella titulada “Gracias Militares”.

Todos coreaban en esa plaza colmada, “Porque aquí en Coronel Suárez”, en clara alusión al ensañamiento que se manifestó contra hombres y mujeres del ámbito gremial por el hecho de haber obtenido beneficios y reivindicaciones largamente anheladas y que, por intereses materiales, mezquinos y de clase, con el uso del gobierno de facto cívico-militar, se arrebató lo obtenido y luego se persiguió a los dirigentes que encabezaban esas instituciones dejando en muchos de ellos secuelas de miedo y dolor. 

La pregunta que se hizo queja entre los asistentes era el por qué nuestra sociedad fuera tan proclive a recordar hechos que ocurrieron fuera de nuestra localidad y se niega el recuerdo y el debate de lo que aquí ocurrió, que nos dejó consecuencias aún vigentes y dolorosas. Muchos gremios o asociaciones de jubilados, el propio Justicialismo, han eludido en sus asambleas el tratamiento de estos temas que forman parte de la historia de esas instituciones y el debate sobre las consecuencias presentes.

Alerta al oyente o lector: el relato de la concentración es ficción, pero los hechos y sus protagonistas son reales y fueron en carne viva, gestores y promotores de aquellos logros cercenados hace 42 años.

*Julio Zaballa reside en Coronel Suárez, donde desarrolló una larga trayectoria como militante gremial en el Sindicato de Luz y Fuerza y como delegado regional del Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires.
Foto 1: frente de la Asociación de Obras Sociales en Coronel Suárez.
Foto 2: el último balance antes de la usurpación, con resultado superavitario.