Sociedad //// 31.12.2016
Doce años de Cromañón: un testimonio

Federico Barela es uno de los sobrevivientes de la tragedia (¿masacre?) de Cromañón. Doce años después, su reflexión.

In memoriam Mariana Sirota

Por Federico Barela
Desde esa noche, el infierno dejo de ser una idea para mí. No olvidaré nunca tantos gritos, tantas súplicas, tanta oscuridad. Sentí terror, pánico. Conocí el instinto de supervivencia que vive en cada uno de nosotros y todavía no puedo perdonarlo. Me da culpa haber salido, me pesa un montón. Todavía siento que pude hacer más, a pesar de mi estado.
Nos robaron la alegría de las fiestas hasta que ya no estemos. Nos rompieron al medio. Nos sacaron a patadas en el culo de la adolescencia entre hospitales, morgues, juzgados y velatorios. Encima, vivimos cagados porque sabemos que si no pasa otra vez, es por un milagro.
De solo pensar en el Indio, se me cierra el pecho, pero volveré. Gualeguaychú me encontró de la mano con alguien que se metió conmigo en medio de una pileta de barro cuando vio como me paralizó el miedo (Gracias para siempre por esa mano). Aún hoy, no pude volver a ir.
Siento que ir a un recital, subir a un subte, volver a la popular es un superpoder, una capacidad maravillosa que no volveré a tener. Y encima Pato en cana, Ibarra sacando fotos en actos nuestros y Macri, que se subió a los cadáveres de nuestros pibes, es Presidente. (Algunos estúpidos que hablan de diferencias políticas, que se aviven que Intratables no les recordó el papel de Macri en esos días, así entienden porque nunca los voy a perdonar)
Cada llanto, tiene reminiscencias de ese infierno.
No volví a sonreír como antes de esa noche.
Nunca volveré a ser el mismo.
Nunca.
"Explícame qué pasó con mi vida que me siento tan viejo ya".