Sociedad //// 19.09.2018
Creación de un complejo hospitalario en CABA: "Genera sospechas”

En un polémico decreto el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires oficializó un plan para alojar cinco hospitales donde hoy funciona el Muñiz. El exdirector del Garraham y actual miembro del Foro Popular para la Salud, Oscar Trotta, criticó la medida.

Por Oscar Trotta

En el análisis específicamente técnico de la cuestión, la conformación de un complejo asistencial que nuclee varios centros y hospitales y que a la vez garantice alta calidad prestacional, docente y científica, tiene sobrado criterio sanitario. 

Ahora bien el proyecto de creación de un complejo hospitalario en el predio que actualmente ocupa el hospital Muñiz, al que se le sumarían el hospital de oncología Madame Curie, el de gastroenterología Udaondo, el de enfermedades respiratorias Ferrer y el IREP de rehabilitación, genera en la población altas sospechas y afiladas certezas de que se perseguiría un negocio inmobiliario con aquellos terrenos que quedarían vacantes luego del traslado. A su vez los trabajadores del sistema de salud de la ciudad también observamos la amenaza de reducción de puestos de trabajo, disminución del número de  camas y la desarticulación de los servicios sanitarios. 

Ambas sospechas son fundadas en razón de los antecedentes que presenta el actual gobierno y su antecesor Mauricio Macri.

La oposición politica y la comunidad en su conjunto debemos rechazar de plano el intento de enajenación de esos bienes del estado, a los que podría dárseles, sin dudas, una función social.

El modelo de complejos sanitarios con docencia e investigación asociados a universidades tiene demostrados ejemplos en el mundo mejorando los estándares asistenciales y haciendo más eficiente la gestión. 

Es necesario reconfigurar el sistema de salud de la CABA desde su estructura edilicia hasta su organización administrativa.

Un modelo de gestión eficiente requiere no solo un rediseño físico de los hospitales, sino principalmente de herramientas que le permitan a esas instituciones públicas de salud un manejo autárquico a través de la conformación de cuerpos colegiados de conducción y administración de los mismos, de los cuales participen representantes del poder ejecutivo, la UBA, CONICET y representantes de los trabajadores, con el fin de garantizar la transparencia y la rendición de cuentas ante la sociedad en su conjunto.

Es necesario además proveerlos de un marco legal que les permita una gestión ágil y por sobre todas las cosas la asignación de un presupuesto que garantice el perfecto funcionamiento del centro asistencial.

Un párrafo aparte merece la iniciativa de traslado del IREP, que constituye sin dudas un despropósito al considerar la alta calidad profesional que hoy caracteriza a ese centro. No obstante seria oportuno la creación de otro centro IREP en la zona sur de la ciudad dado el evidente déficit del sistema de salud de la CABA en relación a la oferta en rehabilitación. 

En definitiva la concentración de instituciones asistenciales en un mismo predio tiene criterios sanitarios favorables y constituye una herramienta importante para una gestión eficiente, siempre y cuando se garantice  un marco jurídico, un presupuesto económico acorde y una gestión eficiente.

El gobierno de la Ciudad no parece ir en ese sentido sino mas bien en la búsqueda persistente de nichos de negocios.