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Sindicales //// 23.10.2017
Walter Correa y Vanesa Siley: los diputados de la CGT

En medio de la ofensiva macrista contra los trabajadores, estos dirigentes buscarán ponerle un freno a la pérdida de poder adquisitivo y la flexibilización laboral en el Congreso y las calles.

Por Rodrigo Lugones y Jorge Giordano

Vanesa Siley, titular del Sindicato de Trabajadores Judiciales (SITRAJU) y Walter Correa, secretario general del Sindicato de Obreros Curtidores (SOC-RA), fueron electos como diputados nacionales por la Provincia de Buenos Aires en la lista de Unidad Ciudadana. Junto con Hugo Yasky, dirigente de la CTA de los Trabajadores, conforman la representación sindical que se opondrá al gobierno en el Congreso. 

Es destacable el giro en la relación del movimiento obrero con el kirchnerismo. Ambas posiciones confluyeron en base al calor de las luchas opositoras y a la propuesta de la Corriente Federal de Trabajadores de la CGT. Este agrupamiento recupera la mejor tradición anti-burocrática del sindicalismo, y, en palabras de Correa, se plantea como "anti-gerontocrática". La crítica a la actual conducción de la CGT es una de las claves, dirigencia que es percibida como avejentada, estancada y lejana de representar la realidad de los trabajadores. 

La Corriente Federal de Trabajadores tiene como eje un programa de 27 puntos, en la línea de los históricos planes ideados por trabajadores en La Falda (1957) y Huerta Grande (1962). Entre los puntos más relevantes, se encuentra una profunda defensa de la industria nacional, el control estatal de sectores estratégicos como el petróleo y de servicios públicos como la electricidad, la reivindicación del derecho a la salud y la vivienda y la restricción a la fuga de capitales, entre otros.

Este programa se vio expresado en la plataforma de campaña de Unidad Ciudadana: en su primer punto, plantea defender el empleo, aumentar el salario mínimo, vital y móvil y oponerse a la flexibilización laboral. Junto con la intención de defender las empresas nacionales, la industria nacional y promover la intervención del estado en la economía, es una evidencia obvia de la confluencia entre estos sectores del sindicalismo y el kirchnerismo.

La aparición de Vanesa Siley da cuenta de un fenómeno concreto. La Corriente Federal de Trabajadores, en su intento de renovación, también se ve interpelada por el movimiento feminista. La realización de Encuentros de Mujeres Sindicalistas son una muestra de ello, reconociendo a la mujer como actriz central y particularmente precarizada en las actuales relaciones del trabajo, con la brecha salarial respecto de los hombres como una de las claves. Es en esta línea que a su programa inicial de 26 puntos le agregó un "punto 27", que plantea "eliminar todo tipo de modalidad de violencia, tanto simbólica como física hacia la mujer y eliminar cualquier motivo que obstaculice o discrimine a la mujer en el ámbito social, económico, laboral, cultural, comunicacional, sindical y/o político".

Walter Correa ocupó un lugar preciso en la lista de Unidad Ciudadana. El macrismo propone un modelo de país en el que la industria nacional resulta prescindible, proceso plasmado en los miles de puestos de trabajo industriales perdidos desde diciembre de 2015. Correa, dirigente de un gremio industrial como el de los curtidores, conoce esa realidad de primera mano, y será el encargado de representar a esos sectores en el Congreso. Los pequeños y medianos empresarios industriales también se ven afectados por la política económica de Cambiemos, y Correa tendrá la tarea de defender al conjunto. "Por ejemplo, yo voy a marchar con Walter Correa, titular del Sindicato de Obreros Curtidores, con quien nos puteamos hace once años a la hora de discutir paritarias, pero compartimos la idea de en qué país queremos vivir", afirmó hace unos meses Ariel Aguilar, presidente de la cámara de empresarios del cuero, previo a una movilización conjunta con los trabajadores del sector.

Estos dos diputados son una expresión de la confluencia de organizaciones que se produce en las luchas y conflictos laborales desde la victoria de Cambiemos. Las movilizaciones, masivas y de corte netamente opositor, agruparon a gremios como judiciales, curtidores, lecheros, estatales, trabajadores de la televisión, docentes, bancarios, e inclusive metalúrgicos, aunque su dirigencia hoy lo niegue.

El macrismo ya está avanzando sobre el sindicalismo mediante aprietes judiciales, intervenciones y carpetazos, con el fin último de ejecutar la reforma laboral. Estos dirigentes sindicales serán quienes se ocupen de resistir la ofensiva empresarial en el Congreso y en las calles. Los 27 puntos del programa de la Corriente Federal constituyen el plano de la Argentina que debemos recordar y construir en medio de la adversidad.