Sindicales //// 10.01.2018
Morales Solá reconoció que la persecución judicial a sindicalistas tiene que ver con las paritarias

"Solo la tardía acción judicial contra algunos dirigentes sindicales podría serenar el ímpetu sindical en materia de aumentos salariales", reconoció La Nación. República: el Gobierno quiere dirigentes presos mientras debate aumentos salariales. 

Por Enrique de la Calle

El columnista del conservador diario La Nación Joaquín Morales Solá analizó la delicada situación económica en el país. Y puso el acento donde suele ponerlo: en las negociaciones paritarias de 2018, que prometen ser intensas. 

Sin tapujos, Morales Solá confesó: "Solo la tardía acción judicial contra algunos dirigentes sindicales podría serenar el ímpetu sindical en materia de aumentos salariales". Hoy se conoció que "avanza" una denuncia contra Hugo Moyano, líder de Camioneros y voz crítica del Gobierno. 

El macrismo retomó, de este modo, su agenda antisindical ("lucha contra las mafias") mientras comienzan a discutirse las paritarias del año, que están marcadas por una suba de la inflación en diciembre (3%), lo que mandó los aumentos de precios al 25% el año pasado, según el Indec (para la CGT fue del 27%).  

Además, el propio Gobierno debió cambiar su pauta de inflación para el período vigente, lo que implícitamente es un reconocimiento a que la suba de precios no está controlada. Ayer, por último, el Banco Central mantuvo altas las tasas de interés por miedo a una escalada del precio del dólar y la inflación.  

En ese contexto, el oficialismo pretende acuerdos en torno al 15%. ¿Aceptarán los gremios que vienen de un 2016 muy malo y un 2017 parejo? Por las dudas, la Justicia retomó el raid "de investigaciones" y detenciones contra sindicalistas. El Gobierno pretende negociar con gremialistas presos sobre la mesa. Diálogo y república.  

Por último, Cambiemos también pretende avanzar con la "reforma laboral", que decidió postergar hasta marzo porque sabe que el proyecto no tiene consenso al interior de la CGT, más allá de que el triunvirato que la conduce haya opinado a favor en un primer momento. Además, tampoco tiene el visto bueno del sector más conciliador del peronismo. 

De fondo, ocurre que todas las encuestas marcaron una importante caída en la imagen presidencial (incluso bajó la de María Eugenia Vidal, aunque sigue alta), lo que obligó al oficialismo a suspender iniciativas antipopulares.