fbpx “Esto lo arreglamos entre todos o no lo arregla nadie” | Agencia Paco Urondo | Periodismo militante
Sindicales //// 25.03.2019
“Esto lo arreglamos entre todos o no lo arregla nadie”

AGENCIA PACO URONDO dialogó con Marcelo Barreiro, de la CGT (62 Organizaciones) - La Matanza. "Cuando los planetas se alinean arriba, entre los dirigentes, y se hace la unidad, abajo se hace todo más clarito, es automático", aseguró sobre la unidad del peronismo. 

Por Camilo Carbonelli

APU: ¿Que son “las 62 organizaciones” y que rol cumple?

MB: “Las 62 organizaciones” es el brazo político del movimiento obrero, y la columna vertebral del Partido Justicialista a nivel nacional y a nivel local, porque en cada distrito hay un consejo del Partido Justicialista. Es el brazo político porque existe la CGT y existen las 62 Organizaciones Peronistas. La CGT nuclea a todos los gremios, sean o no peronista, y se encarga más de los problemas gremiales que de lo político. Las 62 Organizaciones nacieron en 1957 y tienen que ver con la disputa política.

APU: ¿Cómo ve la política distrital en La Matanza?

MB: Tenemos una intendenta (Verónica Magario) que es peronista. Le toca gobernar un distrito muy grande y con diferentes problemáticas, y lo hace con gobiernos provincial y nacional que le juegan en contra. Intentan por todos medios atacar al peronismo matancero, tratando de dividirlo, no le bajan obras públicas. No es fácil gobernar en esa circunstancia. A pesar de todo, la compañera Magario está haciendo las cosas lo mejor posible para llevar las política adelante, no solo en la gestión para los vecinos de La Matanza sino también dentro del PJ.

APU: ¿Cómo ve situación del empleo en la Argentina?

MB: Cada vez estamos peor, el que no lo quiere ver está ciego. Hablando con los compañeros que están en otras organizaciones, como delegados de base, te comentan las problemáticas que tienen. También lo ves saliendo a la calle, hablando con algún vecino y... ¿quien no tiene un pariente que fue echado de una fábrica o empresa o de un organismo del Estado o que está suspendido?

APU: ¿Cómo se está organizando el movimiento obrero ante ese escenario?

MB: Nuestra lucha tiene que ver con tratar de que venga un gobierno que cambie este modelo, porque seguir con este modelo, por más que uno quiera instruir, capacitar o preparar a los compañeros, estas políticas terminan siempre en lo mismo. Sabemos que este modelo neoliberal se basa en la especulación financiera, que ha puesto a la industria nacional y al trabajo en decadencia: esto es cíclico en la Argentina. Lo que debemos hacer es preparar al compañero para que cuando llegue el momento del voto no se vuelvan a equivocar, porque desgraciadamente si este gobierno está, es porque algunos compañeros nuestros se han equivocado en 2015.

APU: ¿Que rol debería tomar el movimiento obrero, la CGT, en caso de un cambio de gobierno?

MB: A lo primero que tenemos que apostar es tratar de poder cambiar a este gobierno en octubre y que el nuevo gobierno que asuma sea peronista, con una nueva mentalidad y con otro proyecto de país. Como decía Perón, hoy esta gente nos metió en un brete donde estamos endeudados y el único que nos presta dinero es el FMI, lo dicen todos los economistas, desde el más liberal hasta el de izquierda. Pedir dinero al FMI es el último recurso que te queda. El contexto es realmente diferente, yo creo que el que gane no la va a tener fácil, va a llevar su tiempo acomodarlo y es ahí donde tiene que haber un gobierno de coalición que marque cuál es el plan de gobierno y cuáles son los tiempos para poder cambiar y todos deberíamos colaborar.

APU: ¿Cómo ve el liderazgo de los dirigentes?

MB: Hoy necesitamos más que nunca las palabras que utilizó la compañera Cristina Fernández de Kirchner en 2015, cuando dijo que nosotros tenemos que tener un baño de humildad. Entiendo y comprendo que todo el que hace política puede tener aspiraciones y deseo de llegar a un lugar. Ahora, el tema es que hoy en día, todo el mundo tiene que tener un baño de humildad y tratar de que el peronismo y el movimiento obrero vaya lo más unidos posible, porque hoy más que nunca tenemos que tener en claro lo que decía Perón: “primero la Patria, segundo el movimiento y por último los hombres”. Si seguimos poniendo el carro adelante del caballo vamos a terminar mal. Hay que tener en claro algo: esto lo arreglamos entre todos o no lo arregla nadie.

APU: ¿Cree que va surgir la unidad?

MB: Yo tengo fe, mientras haya posibilidad, todavía estamos en carrera. Las listas cierran en junio, cuando hay voluntad todo se puede. Para eso hay que resignar egoísmo. Si priorizamos lo que queremos personalmente más que nada sobre el interés común, así se hace más difícil. Concurro a los plenarios de la CGT La Matanza, de la CGT Nacional, de las 62 organizaciones... En todos lados eschucho hablar de la unidad.

APU: ¿Qué piensa de un sector del sindicalismo que impulsa a Lavagna?

MB: Está bien. Hay gremios que apoyan a Lavagna, hay otros que trabajan para Cristina y gremios que apoyan a algún otro compañero. El tema es que la dirigencia se ponga de acuerdo y vayamos todos juntos. Cuando los planetas se alinean arriba, entre los dirigentes, y se hace la unidad, abajo se hace todo más clarito, es automático. Acá los que ponen actitud mezquina y egoísta son los dirigentes. Ellos tienen que saber que el enemigo no es el que está al lado sino el que está al frente porque el que está al lado es un compañero. Nuestro limite es Cambiemos.

APU: ¿Qué piensa del rol de Moyano?

MB: Moyano es un sindicalista que siempre puso el pecho; nosotros en la década de los 90 integramos el MTA, en contra de la reforma laboral de Menem. Después, cuando vino Néstor Kirchner, Moyano se quedó a cargo de la CGT. No nos olvidemos de que fue uno de los dirigentes que más apoyó a Néstor y a Cristina. Después, por diferentes motivos se alejó. Hoy, volvió de nuevo con Cristina, es un compañero que suma y tiene que estar, siempre estuvo. Al movimiento obrero no lo dividen los problemas gremiales sino que lo dividen los matices políticos, y algunos políticos vivos se aprovechan para dividirnos. Nos dividen más los matices políticos que lo gremial.