Sindicales //// 30.01.2016
Dossier: las empresas recuperadas, de Argentina al mundo

La destrucción de lo que supo ser el Estado de Bienestar europeo dispara la lucha de los trabajadores para preservar empresas y fábricas vaciadas. Las experiencias argentinas concentran la atención de cooperativistas italianos, franceses y españoles y los nutren de ejemplos para resolver con creatividad y solidaridad la situación límite de encontrarse en la calle, sin empleo y sin patrones.

SUMARIO

Por Diego Kenis
Mientras en nuestro país el nuevo gobierno nacional experimenta cócteles ya conocidos, en Europa los recorridos vitales de las empresas recuperadas argentinas se examinan como muestras de alternativas de construcción de poder popular, al igual que las comunas autogestionadas venezolanas.
El peyorativo Argenzuela parece escribirse, con mejor connotación, en italiano: ambos fenómenos fueron el eje de una mesa de exposiciones de la que participaron la periodista italiana del diario Il Manifesto Geraldina Colotti y el antropólogo argentino Andrés Ruggeri, que dirige el programa “Facultad Abierta” de la Universidad de Buenos Aires (ver nota aparte) y la colección “La economía de los trabajadores”, que lleva media docena de libros publicados por la Editorial Peña Lillo. Uno de ellos, dedicado íntegramente a la Cooperativa de Trabajadores “Textiles Pigüé”, acaso la empresa recuperada de mejor recorrido (ver nota aparte), que mereció un volumen propio de la serie y requerirá de un dossier especial de la AGENCIA PACO URONDO para contar su emblemática historia.
Bajo el título “Poder popular: la alternativa posible” y en pleno centro de Roma, Colotti y Ruggeri analizaron ambos fenómenos sudamericanos, puntualizaron las novedades que representan para el mundo y compartieron las experiencias que recogieron en contacto directo con sus actores. Por estos días, Ruggeri viajó a Madrid para participar de iniciativas similares a la romana: desde el jueves viene desarrollando una serie de charlas madrileñas que concluirá mañana domingo. El lema de las disertaciones es el mismo que las empresas recuperadas argentinas colocaron como su bandera: el simbólico “Ocupar- resistir- producir” señala a la resistencia sólo como un capítulo hacia la consolidación de los proyectos productivos de matriz solidaria.
Dos momentos para nacer
Los números que manejaba en 2013 el programa Facultad Abierta contaban 310 empresas recuperadas que en todo el país incluían a catorce mil trabajadores. El comienzo de este año encuentra a los investigadores en pleno trabajo de relevamiento de aquellas cifras. Aunque el recuento aún no ha concluido, en la actualidad existen al menos 350 empresas recuperadas con 16 mil trabajadores.
Las cifras insinúan una tendencia que Ruggeri confirma, detalla y explica, caracterizando dos periodos históricos en el surgimiento de las empresas recuperadas argentinas, un fenómeno que no se agota en las urgencias de la crisis de principios de siglo.
“Hay una idea muy instalada de que las empresas recuperadas son un fenómeno de la crisis de 2001. Si bien es un momento fundacional, aunque hubo otros anteriores, ya estamos en una situación donde tras más de una década, tenemos hoy más empresas recuperadas que surgieron después de la crisis de 2001 que las que nacieron en aquella época”, aporta el investigador.
Los dos momentos señalados por Ruggeri permiten concluir que, a partir de aquella experiencia del cambio de milenio, “hubo un aprendizaje por parte de los trabajadores de que la autogestión es un camino viable, hubiera o no crisis”.
La respuesta cooperativa “se empezó a acelerar a partir de 2008, cuando surge, o se crea, la crisis internacional en Estados Unidos, que se expande en Europa e impacta en el resto del mundo”, indica el investigador.
“La política económica que había en la Argentina hasta hace un mes y medio evitaba que eso fuera una cosa generalizada. Los que había eran casos en determinados sectores bastante puntuales, de mucha explotación y precarización. Ahora creo que podemos llegar a estar en un escenario bastante diferente, a partir del regreso de las políticas económicas neoliberales salvajes”, concluye Ruggeri, respecto del arribo al poder del actual presidente Mauricio Macri.  
El barrio a diario
La experiencia de las comunas autogestionadas venezolanas “es diferente a las empresas recuperadas”, advierte Ruggeri, que señala sin embargo la coincidencia fundamental que subrayó el título del panel en que participó: ambos fenómenos son alternativas palpables de construcción de poder popular.
En Roma, la encargada de desarrollar el tema fue la periodista Colotti, que acababa de visitar los barrios en que se vive una novedosa forma de gobierno, que el académico argentino también conoce.
“Las comunas son un intento de organización que podríamos caracterizar, en efecto, como ‘poder popular’: un intento de reconstruir una forma de Estado desde abajo, con una organización asamblearia y elección de delegados”, explica Ruggeri.
Esa (auto) gestión, agrega, “tiene que ver con el territorio pero también con lo económico: con empresas, un sistema de organización barrial para resolver los problemas de cada barrio, y de articulación económica. Va paralelo al aparato de Estado más tradicional, inclusive cuando éste está manejado por el propio chavismo, que a su vez es el impulsor de las comunas. No es un proceso exento de contradicciones, pero es muy interesante y se dio básicamente en los últimos años”, con el impulso que el presidente Hugo Chávez le imprimió hace poco más de un lustro y el recorrido posterior del Ministerio del Poder Popular para las Comunas y Protección Social creado entonces.
La novedad que conllevan la aparición y el fortalecimiento de las comunas obliga a repensar la lógica misma de las estructuras estatales, lo que se traduce en la aparición de tensiones con los poderes previamente existentes. “Empieza a haber conflicto entre las comunas y los municipios, sean éstos opositores u oficialistas”, ejemplifica Ruggeri. Los últimos resultados electorales añadieron un componente extra a esos conflictos, que cruzan la forma tradicional de representación con el surgimiento de un modelo de democracia directa. De hecho, tras los comicios nacionales, el propio presidente Nicolás Maduro impulsó la formación de “un Parlamento Comunal, una especie de parlamento paralelo a la Asamblea Nacional, formado por los representantes de las comunas. Allí se ve que hay una especie de vitalidad, que se está intentando dar una nueva vida al proceso revolucionario venezolano a partir de las comunas”, marca Ruggeri.
La apuesta no está a salvo de riesgos y obstáculos, como “la sensación bastante fuerte de crisis económica” que marca el antropólogo argentino, pero la piedra fundamental de una nueva forma de hacer política y los canales de participación para hacerla efectiva ya son una realidad.