Sindicales //// 22.02.2018
Claudia Lazzaro, locutora del 21F: "Cuando estamos militando, las mujeres ponemos el cuerpo tanto como los varones"

Lazzaro es responsable de Derechos Humanos y Género del Sindicato de Obreros Curtidores e integrante del colectivo "Mujeres Sindicalistas" de la Corriente Federal de Trabajadores-CGT.

Por Jorge Giordano

APU: ¿Cuál es su análisis de la movilización?

Claudia Lazzaro: Fue masiva, contundente y pacífica. Son las tres cosas que el periodismo y el gobierno no necesitaban. 

APU: ¿Cómo describe la experiencia?

CL: Fue una situación normal de una tarea militante. La connotación que tuvo es que se pudo visualizar que arriba del escenario había más mujeres presentes que habitualmente no se muestran. Cuando suben los secretarios se presenta "en masculino". La presentación fue hecha teniendo en cuenta a "los secretarios generales y las secretarias generales", hablar de "trabajadores y trabajadoras". En la cultura de los cantos, se habla de "poner huevos", y metimos lo de "poner ovarios". Yo ya había usado lo de "ovarios" en la marcha contra la reforma laboral de diciembre, en los separadores. Hablaba en femenino y masculino.

APU: ¿Qué reacciones notó ante estos cambios?

CL: Al varón le sorprende y lo ve como un insulto. Como que soy una "zafada". Para todos es normal que las puteadas siempre sean "en femenino", pero cuando tienen que ser arengas se usan los "masculinos". Cuando estamos militando las mujeres ponemos el cuerpo tanto como los varones, estamos convencidas de lo que decimos. Lo otro que se logró ayer es visibilizar la militancia femenina. Esto de nombrar a todas las secretarías de la mujer que hay, de todos los gremios y centrales sindicales. Un varón no hubiese puesto el foco ahí. Recuerdo una foto que mostraron cuando el triunvirato asume en la CGT, hubo una agrupación que lanzó papelitos que decían que "no había mujeres". En realidad hay, y muchas. Pero quieren mostrar una foto de un sindicalismo "feo, sucio y malo". Desde nuestra militancia en "Mujeres Sindicalistas" buscamos visibilizar y romper un techo de cristal en lo simbólico, en lo que tiene que ver con la imagen. Ayer lo dije: hay una foto que los medios no van a mostrar, que es la de más de veinte mujeres arriba del escenario. 

APU: ¿Cómo analiza el debate en torno al lugar de las mujeres en el acto del 21 de febrero?

CL: Se criticó que no hubo oradoras en el acto del miércoles. Creo que hay que mirar el vaso medio lleno. En la tradición del movimiento obrero organizado sólo hablan los secretarios generales y referentes que nuclean. Nosotras estamos disputando igualdad, no queremos un sindicalismo sin varones. Estamos haciendo un camino, hay secretarias generales dentro de la CGT. No se muestra que muchas de las regionales de la CGT están conducidas por mujeres como Chaco y La Rioja. Hay mujeres que empujan y son pistones en sus organizaciones. Muchas veces quienes critican no disputan esos lugares, a veces ni siquiera participan en los sindicatos. Necesitamos que esas mujeres se acerquen, participen activamente y den la discusión dentro de las organizaciones.

En el acto del 21F, desde el escenario se convocó como siguiente paso de lucha a marchar el 8M. Eso también fue muy importante.

APU: Desde lo sindical, ¿cuáles son los principales ejes a trabajar en vistas a la movilización del 8M?

CL: El primer desafío que nosotras tenemos es visualizar que es un paro de mujeres y que todas somos trabajadoras. El paro es en los lugares de trabajo pero queremos que llegue a los hogares. La mujer tiene una doble tarea, históricamente y culturalmente se entiende que trabaja en un lugar con un salario y en otro lado, que le llaman "el salario del amor": el cuidado y la gestión del hogar. Tenemos que reeducar socialmente a nuestros varones, sobre todo a nuestros hijos, en que todos somos parte del hogar. Las tareas son de todos. No es una cuestión colaborativa, que se hace a veces. Hay que ir hacia una democracia en el hogar.

Tenemos varios reclamos. Somos la primera variable del ajuste macrista. Somos las primeras precarizadas y despedidas, porque se supone que somos "más caras". Tiene que ver con la licencia de maternidad, por ejemplo. No vamos a permitir el retroceso que implica una reforma laboral o la modificación de nuestros convenios colectivos de trabajo. También reclamamos la igualdad en el acceso a los cargos, los puestos y tareas, cobrando los mismos salarios que nuestros compañeros varones. Y fundamentalmente queremos dejar en claro que todas las mujeres somos trabajadoras.