Sindicales //// 10.06.2019
Calamante (CTA): "El gobierno macrista está en retirada, pero el poder real no"

APU entrevistó a Raúl Calamante, Secretario General Adjunto de la Central de los Trabajadores (CTA) de la provincia de  Buenos Aires. 

Por Alberto Ramírez

Raúl Calamante es uno de los fundadores de SUTEBA. Fue durante tres períodos secretario general de SUTEBA - Mar del Plata y 2 veces fue conducción de la CTA - Región Atlántica. Hoy, es el secretario general adjunto de la CTA de Buenos Aires. 

APU: Raúl, ante todo te pedimos una evaluación de lo que fue este último paro nacional del 29 de mayo...

RC: El paro, en su nivel de acatamiento, fue un paro contundente. Fue uno de los mayores de los últimos tiempos, en parte por la adhesión de los gremios del transporte, que permite que compañeros que están en una situación laboral precaria tengan cobertura y puedan sumarse al paro. Eso en principio, por otra parte es bueno que hayan convocado sectores del movimiento obrero que hasta ahora no han estado a la altura de las circunstancias. Estamos frente a un modelo que generó una situación angustiante, cuando uno recorre la provincia ve la crisis de los productores, el cierre de fábricas, como Paquetá en Chivilcoy, Loma Negra en Barker, condenando a un pueblo de 7000 habitantes al abandono. Está claro que a este gobierno no lo vamos a sacar con una medida de fuerza, nosotros desde la CTA resistimos desde los primeros días en que comenzaron con sus políticas represivas y de ataque a la dirigencia sindical, por ejemplo recuerdo la represión a los cooperativistas despedidos en el municipio de La Plata apenas habían asumido. Por eso es importante que se hayan sumado estos sectores de la CGT, lo que además era un reclamo de la mayoría de las regionales de esta central y también de las delegaciones de muchos de esos sindicatos, que ya eran parte de las multisectoriales e intersindicales que se fueron gestando para resistir las medidas del gobierno.

APU: La dirigencia gremial sabe que este gobierno no cambia su política a pesar de la contundencia del paro, ¿dónde reside la fortaleza de la medida si no se puede hacer que el gobierno frene el ajuste?  

AC: Había que dar una señal muy clara, no para este gobierno, que ha mostrado desprecio por los trabajadores, las organizaciones sindicales y territoriales sino para el poder económico en la Argentina. El gobierno de CAMBIEMOS está en retirada, lo que no está en retirada es el poder real, el poder va a trascender a Macri, se expresará a través de Vidal o de algún camino intermedio, y por eso había que decirle a ese poder que este movimiento obrero está de pie y no va a permitir que se avasallen derechos que a lo largo de la historia han costado lucha, sudor y sangre. Sólo tomando el último período histórico de quienes dieron su vida por estos derechos tenemos a nuestros 30.000 compañeros desaparecidos, muchos de ellos integrantes de comisiones internas de delegados o dirigentes gremiales, que sufrieron la desaparición y la persecución justamente por la defensa de esos derechos. Y sin llegar a la violencia de esa dictadura, este gobierno también ataca la organización gremial de los trabajadores, a sus dirigentes, por un lado, y por otro fomenta el individualismo, la tercerización, la deslocalización, ese modelo tipo Glovo, la uberización, todas vías que buscan desorganizar el mundo del trabajo. Pese a ello, hay un movimiento obrero que resiste y que es heredero de aquellas luchas que nos precedieron.

APU: En las últimas elecciones el Secretario General de la CTA Hugo Yasky integró la lista de Diputados Nacionales de Unidad Ciudadana, ¿van a participar activamente también en estas próximas elecciones?

AC: Nosotros entendemos que esa resistencia al neoliberalismo que hemos encarnado, unidos a junto a otras expresiones del movimiento obrero, debe tener un correlato en el plano electoral. Los trabajadores y sus organizaciones nos tenemos que apropiar de la política, no le podemos dejar la política a la derecha. Porque también si en la sociedad empieza a aparecer la antipolítica no es un buen augurio, al contrario es cuando aparecen esos modelos autoritarios, producen desazón, desesperanza en los trabajadores. Por eso debe haber un correlato en la representación política. Y Hugo Yasky como Walter Correa desde otro espacio sindical muestran la coherencia de responder no sólo al espacio político nacional y popular que los eligió sino que además son orgánicos de su central. Por eso creemos que debe repetirse la experiencia, no sólo en cuanto a la representación sindical sino también a la territorial

APU: ¿Cómo ves el lugar de los trabajadores en un eventual cambio gobierno, en un gobierno que atienda las demandas populares?

AC: Lo veo como decíamos en los espacios legislativos, pero no descarto que se pueda ser ocupar puestos de gestión. Si analizamos que este gobierno redujo el Ministerio de Trabajo a una Secretaría y la puso en mano de una representación de las patronales, en otro momento político esos espacios deben estar en manos de una representación de los trabajadores. Que además no sería otra cosa que hacer que el Ministerio de Trabajo cumpla el rol para el que fue creado, no como órgano imparcial sino para hacer cumplir la legislación protectora de los derechos de los trabajadores. Frente a un conflicto puntual debe asumir una actitud imparcial, pero al aplicar la ley debe tener en cuenta ese sentido protector. También me imagino un rol en la gestión para las organizaciones sociales, territoriales, porque en los primeros días de un gobierno popular va a haber que resolver el tema del hambre. Y allí, para resolver esta situación no alcanza sólo con la decisión política y los recursos sino que deben estar los que trabajan cotidianamente en territorio, los que le pusieron el pecho a un comedor, a un merendero, bancando con lo que podían, muchas veces de su propio bolsillo esta situación a que ha llevado esta política. Esos compañeros deben estar fuertemente ligados a un Estado que esté dispuesto a vencer el hambre en 60 días, no se puede esperar más en un país que produce alimentos para 400 millones de personas, el hambre es un invento del capitalismo más salvaje. También los trabajadores somos clave para discutir en las paritarias una recomposición salarial que permite activar el mercado interno, lo que abarca también a la pequeña y mediana empresa que necesita laburantes con ingresos que les puedan comprar sus productos. Si hablamos de la “grieta” de la que tanto les gusta a hablar a estos muchachos, la “grieta” con el “círculo rojo” debe seguir, no la grieta entre el almacenero o el taxista con el compañero que recibe un plan de empleo y que termina siendo, con sus ingresos que le corresponden por derecho, alguien que consume y que permite que sigan vendiendo o dando servicios otros sectores sociales. Eso hay que trabajarlo, esa es la disputa cultural que tenemos que dar.