02septiembre2015

La izquierda y la derecha no son lo mismo

Opinión l Artículo de Horacio Bustingorry que propone repensar el rol de la oposición, y una lectura crítica del Dossier publicado en AGENCIA PACO URONDO.

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Dossier: ¿Existe el antikirchnerismo?

 ¿Qué es el antikirchnerismo? ¿Qué características tiene? ¿Cómo opera políticamente? Si definimos antikirchnerista a toda organización política que señala al gobierno nacional como su enemigo principal encontraremos antikirchneristas tanto de izquierda como de derecha.  Además observaremos algunas organizaciones que cabría caracterizarlas como No kirchneristas porque pese a no reconocerse parte del kirchnerismo tampoco plantean que el gobierno nacional sea su enemigo principal.  

El antikirchnerismo está conformado por la izquierda y la derecha. Eso es indiscutible. El problema es que esa afirmación posibilita un razonamiento que es muy tentador para los peronistas: plantear que la izquierda y la derecha siempre han estado juntas en contra de los gobiernos populares.

El modelo para pensar el problema es el accionar de la Unión Democrática en 1945-46. Efectivamente, en ese entonces la izquierda y la derecha fueron unidas compartiendo la misma organización, un programa común e idéntica caracterización. El objetivo de ese espacio era combatir al “fascismo” en Argentina, representado por el peronismo según la singular visión que tenían desde el Partido Comunista hasta los conservadores. Esa alianza intentaba replicar la unión entre la democracia liberal capitalista de Estados Unidos y el comunismo de la Unión Soviética  frente al eje nazi-fascista. Lo que estaba en juego eran los valores liberales y democráticos frente al totalitarismo, lo que permitía que Moscú habilitase la conformación de frentes populares. La respuesta del peronismo a la penetración de los grandes imperios en el país fue la conocida consigna de “ni yanquis, ni marxistas, peronistas”.   

A ese modelo de unidad desarrollado en una coyuntura específica se lo ha deshistorizado y utilizado en diferentes épocas históricas. También se lo ha trasladado mecánicamente a la actualidad.  Como hoy también importantes sectores de la izquierda y la derecha están en contra del kirchnerismo se vuelve a ese esquema para entender cuál es la lógica del antikirchnerismo. Sin embargo ese modelo es inaplicable para entender el fenómeno.  

Las causas que originaron en 1946 la unión  entre el PC y la derecha no operan en la actualidad. El motivo de la oposición de la izquierda y la derecha al kirchnerismo es otro. Y también son otros los actores. Hoy día el Partido Comunista en cualquiera de sus variantes apoya al gobierno de Cristina, actitud que no constituye una novedad histórica pues ya en 1973 el PC llamó a votar por Perón.  

La crítica de izquierda antikirchnerista proviene principalmente del trotskismo.  Este sector acusa al kirchnerismo de ser un gobierno burgués y capitalista que hambrea a las masas y que constituye un freno a la revolución socialista. Es obvio que esa crítica nada tiene que ver con la del macrismo o de los radicales. Eso explica por qué el PTS expulsó a la UCR de la marcha opositora (de izquierda) el 24 de marzo. Más allá de algún acuerdo circunstancial que pudiese existir entre la izquierda y la derecha, están en veredas completamente diferentes. Es necesario diferenciar ese aspecto porque los planteos de la izquierda, a diferencia de los reclamos de la derecha,  pueden ayudar a la profundización del modelo.

Eso no quita que la izquierda antikirchnerista merezca nuestra crítica.  Pero también requiere nuestra atención cuando dirigen luchas legítimas. Eso no ocurre con las fuerzas de la derecha porque sus planteos son completamente conservadores y antipopulares. Incluso cuando han desarrollado una importante construcción territorial como lo es la del macrismo en Capital Federal, sus prácticas son de contención social y no para impulsar transformaciones. En ese sentido la izquierda y la derecha hoy nada tienen que ver con la experiencia de la Unión Democrática. La alianza del MST y el PCR con las patronales agropecuarias es más un ejemplo de una apuesta grotesca que una práctica sistemática que refute lo afirmado.

¿Cuál es entonces el punto de encuentro de todas las organizaciones antikirchneristas? Si uno parte desde la máxima abstracción podría afirmar que todo lo que está afuera del kirchnerismo estaría unificado por un elemento común: oponerse al gobierno nacional.   Si lo planteamos desde la lógica formal y armamos dos conjuntos  diríamos que todo lo que no es A es B. Ahora  bien dentro de B puede haber multiplicidad de situaciones y de lógicas. Puede existir  la unidad total en política, como fue la experiencia de la Unión Democrática, hasta ningún grado de acuerdo como ocurre hoy entre Macri y el PTS.

Por eso el problema del antikirchnerismo no puede ser abstracto y esencialista sino histórico y concreto. Es necesario ver  como operan y se manifiestan las diferentes organizaciones en cada coyuntura específica. Observar cuando hay acciones conjuntas entre el antikirchnerismo y cuando no. Y ver también cuando pese a no haber ningún punto de encuentro, la izquierda de todas formas le hace objetivamente el juego a la derecha. La toma del cuartel de Azul por el ERP en 1974 fue un ejemplo de esto último. La lucha de los tercerizados ferroviarios impulsada por la izquierda en cambio fue un aporte para la profundización del modelo. Es necesario darle contenido al antikirchnerismo formal para observar si en ese espacio existen diferencias reales. Sólo así tendremos bien en claro que  tratamiento político darle a las distintas acciones emprendidas por el antikirchnerismo.

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