Domingo 26.5.2013 - 
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Economía

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Capital Federal (Agencia Paco Urondo, publicado por Diario BAE 10/12/2010) En la Republica Argentina, el desarrollo económico y social ha sido reinstaurado a partir del año 2003. Es importante señalarlo, dado que economistas del campo ortodoxo y algunos del heterodoxo todavía presentan reticencias en reconocerlo. El desarrollo económico que Néstor Kirchner instauró y que esta profundizando la presidenta Cristina Fernández presenta un alto grado de inclusión social, de redistribución de la riqueza, un fuerte crecimiento de todos aquellos indicadores que permiten determinar el grado de desarrollo económico y social de un país.

 

 

Tanto la tasa de actividad, como la cantidad de trabajadores declarados, el salario mínimo, vital y móvil, el índice de nivel de empleo industrial, en construcción, en comercio y el índice de nivel de empleo total, el nivel de alfabetización, los niveles de esperanza de vida y la capacidad de desarrollar nuevas tecnologías han tenido un fuerte crecimiento sostenido durante el presente período. Pero además, ha contado con una fuerte disminución de las tasas de desempleo y subocupación, la tasa de mortalidad infantil y las tasas de desigualdad, entre otros indicadores.

 

De esta manera, podemos afirmar que este modelo de desarrollo es, sin lugar a duda, el más importante en los últimos 60 años. Sin embargo, debemos contemplar algunas situaciones que impiden profundizar aún más el modelo. Cabe destacar que ciertos aspectos en materia económico-tributaria continúan presentando rasgos de desigualdad. Mismo caso se presenta en materia financiera con el acceso al crédito. Estos ejes centrales de discusión han tenido una fuerte modificación, en su modo de operación y su capacidad de respuesta, durante estos últimos años. Han desarrollado grandes avances en materia de controles, en materia de investigaciones, y por sobretodo, en romper con los ejes centrales del neoliberalismo acompañando el proceso con políticas fiscales y monetarias muy importantes.

 

La discusión sobre el sistema tributario argentino es amplia e importante, dado que afecta a sectores económicos poderosos y a la población argentina en su totalidad. Pero es necesario indagar el siguiente interrogante: ¿porque grupos económicos fuertes y consolidados adhieren a mecanismos poco claros que permiten suavizar su contribución fiscal?

 

Debemos considerar que, gracias a los cambios tecnológicos en materia de controles e investigación, la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) durante el presente año ha podido determinar graves casos de evasión fiscal que desfinancian al fisco, defraudan al erario público y cuyo sustento legal deriva de la Ley Penal Tributaria que concibe infinitos grises dentro del concepto de elusión fiscal. Los casos más relevantes han sido los de Bunge, Cargill y en estos últimos días el de Molinos Río de la Plata. Grandes multinacionales que utilizaron un mismo mecanismo base: la triangulación.

 

¿Qué es triangular? Es vender, o declarar que se vende, desde Argentina hacia un país con una minima o nula carga fiscal de manera de contribuir poco o nada sobre dicha operación, y luego desde ese país vender a países con contribuciones más elevadas. Es decir, que la triangulación es un mecanismo por el cual las empresas utilizan un intermediario para pagar una menor cantidad de impuestos.

 

Veamos un caso. Uruguay tiene dentro de su territorio lo que se denominan zonas francas. Zonas de escasa o nula tributación que no llegan a ser considerados Paraísos Fiscales o zonas Off-Shore, pero que se le parecen bastante. Durante el año 2009, de acuerdo a la información que proporciona Aduana, las exportaciones que Argentina realizó a Uruguay fue de US$ 2.015 millones. Hasta aquí uno podría considerar que no existe ningún tipo de inconveniente. Pero al analizar los datos que AFIP recibe, en base a las declaraciones juradas (DDJJ) de IVA, sobre empresas argentinas en operaciones con empresas del país hermano, esa cifra asciende a US$ 8.842 millones. Por lo tanto, existe una diferencia del 338.81%.

 

Ante esto podemos preguntarnos de lo declarado por facturación, ¿donde fue a parar la diferencia de las mercaderías exportadas por US$ 6.827 millones? Y desde aquí se debe analizar el problema. Si esas mercaderías salieron del país hacia Uruguay, según los declarado en la DDJJ de IVA, donde fueron a parar dado que Uruguay sólo recibió el 22,8% de esa mercadería. La evidencia ante la razón indica que el saldo restante de las mercaderías nunca cruzaron el charco, sino que fueron enviadas hacia otros destinos. De esta manera, estamos ante un caso de evasión fiscal a niveles muy importantes.

 

Comparémoslo con alguna cifra relevante en materia socio-económica nacional. Por ejemplo, el programa de asignación universal por hijo, la medida social más importante de los últimos 60 años, que brinda cobertura a más de 3,5 millones de niños en todo el país y que generó la inserción o reinserción de más del 25% de niños en establecimientos educativos, tiene una inversión aproximada de US$ 2.500 millones. Por lo tanto, lo evadido en las operaciones comerciales con Uruguay permitiría generar más de 2,5 programas de asignaciones universales. Con esto vemos que este hecho es relevante y reviste una importante gravedad a la profundización del modelo económico argentino.

 

Otros países presentan las mismas diferencias entre aduana y las declaraciones juradas: Suiza, Barbados, Islas Caimán, Singapur, y la lista continua. Ante esto, ¿Como podemos explicar esta situación? Muchas empresas multinacionales con sede operacional en el país han creado filiales en distintos países del mundo, y entre estos, en algunos de escasa tributación. A partir de ello, las operaciones comerciales que realizan, las efectúan a través de dichas filiales.

 

La triangulación directa refiere al siguiente esquema. Una empresa con sede en Argentina, realiza operaciones con su filial uruguaya y el envío de mercaderías se hace desde la aduana nacional, en una parte por la empresa sede y en otra mediante la facturación de la empresa filial hacia la importadora real. A través de esto, la empresa con sede en Argentina sólo contribuye de la manera correspondiente en el porcentaje que exporta de por si, mientras que lo exportado por su filial ingresa en el marco de operaciones fraudulentas desfinanciando al estado nacional en los parámetros que anteriormente describimos.

 

Las triangulaciones con subfacturación responden a otro modelo: vender a precios inferiores que los de mercado desde las filiales hacia otros destinos, generar quebrantos contables para luego reabsorberlos en la sede central en Argentina y pagar menor cantidad de impuesto a las ganancias.

 

Ambos mecanismos traen las mismas consecuencias fiscales de desfinanciamiento y vaciamiento del Estado por parte de algunas empresas nacionales, y recaen en primera medida en materia de elusión. Debido a este tipo de procedimientos, los casos Bunge y Cargill se encuentran en manos de la Justicia Penal Económica y el caso de Molinos esta en proceso de investigación.

 

Pasando al plano financiero, también existen inconvenientes. Según una investigación realizada por Cefid-Ar (Centro de Economía y Finanzas para el Desarrollo de la Argentina) la fuga de capitales, que atenta contra la Republica Argentina, desde hace décadas tuvo un punto de impacto muy grande en el trienio 2007/2009 con un nivel de salida de capitales en términos de US$ 30.000 millones (debido en gran medida al lock-out patronal de algunos sectores agropecuarios, a la reestatización del sistema previsional y a la crisis financiera mundial). De esos US$ 30.000 millones, tan sólo US$ 1.119 millones fueron vendidos desde el Banco Central, que dirigía Martín Redrado. Por lo tanto, algo más de 29.000 millones de dólares fueron fugados por parte de los sectores privados vía el comercio exterior (dos conglomerados empresarios, como el sector Cerealero y Aceitero, están bajo un fuerte proceso de investigación por dichas operaciones).

 

La fuga de capitales durante el presente 2010 ha presentado una importante disminución, lo cual resulta coincidente con el arribo de Mercedes Marco del Pont y las medidas adoptadas. Los niveles de control y de cruce de información son ahora precisos e indispensables. Y ante la evidencia de este tipo de fraudes comprobados, los niveles de control han dejado de ser individuales de cada institución, y ahora son interinstitucional con una importante participación del BCRA, AFIP, UIF, Anses entre otras.

 

Por lo antedicho, queda reflejada la imperiosa necesidad de realizar una fuerte modificación del sistema tributario nacional para que estos marcos de elusión fiscal sean reconsiderados desde el punto de vista legal, donde el sistema tributario se convierta en un sistema más justo y equitativo, y donde el sistema financiero no repita las practicas históricas y se comience a repensar el sistema de créditos como un derecho y no como un privilegio. Y donde la contribución de los empresarios se corresponda con los niveles de actividad que presentaron en el marco que se ha creado desde las decisiones políticas y se distribuyan con los agentes que generan la riqueza de la nación, que son sin lugar a dudas el pueblo trabajador, manteniendo los mecanismos de control Inter-institucionales existentes. Pues sin lugar a dudas, “los muchachos son buenos, pero controlados son mejores”.

 

El autor es integrante del Grupo de Estudio de Economía Nacional y Popular (GEENaP) (Agencia Paco Urondo)

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Capital Federal (Agencia Paco Urondo, por José Cornejo) Los últimos datos publicados en el INDEC muestran una sensible mejora en la distribución del ingreso en la Argentina. Mientras el tercio más pobre aumentó casi un 40% su participación en el Ingreso nacional, el tercio más rico retrocedió casi un 20%. Los datos publicados son los siguientes:

 

 

(Agencia Paco Urondo)

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Capital Federal (Agencia Paco Urondo, por José Cornejo) Mini entrevista realizada a la ex ministro de Economía, Felisa Miceli, en el acto realizado por la Corriente de la Militancia nacional y popular.

¿Qué evaluación hace de la gestión de Boudou?
Responde a las instrucciones que le da la presidenta, sigue la política económica como corresponde, y hace un buen papel defendiendo y profundizando este  modelo. Me parece una buena gestión.

¿Y respecto de la convocatoria al asesoramiento del FMI en el INDEC?
Esa medida tiene una cierta picardía política en el sentido que busca un aval para un año electoral en una materia que puede ser conflictiva, no tengo ninguna duda que no va a haber modificaciones ni que entre el Fondo con sus políticas a Argentina.

¿Cómo dejarlo pegado al FMI al INDEC?
Exactamente.

 

(Agencia Paco Urondo)

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Capital Federal (Agencia Paco Urondo, por David Bono, publicado en Espacio Iniciativa) Espacio Iniciativa entrevistó en exclusiva al economista de la UNGS y UBA e integrante del Plan Fénix. Nos habló de la economía argentina, de la crisis internacional y del proceso de integración regional.

¿Qué opinión puede darnos sobre el período económico que comenzó en 2003, post convertibilidad y su marcha actual?

Este período empieza con modificaciones importantes con respecto al periodo anterior. Hablo de cambios en los precios relativos -en las tasas de ganancias de los distintos sectores de la economía-, de un muy fuerte ajuste fiscal y de un cambio dramático en relación al sector externo. Este nuevo panorama macroeconómico en relación a la década precedente tuvo dos aspectos que a mi me parecen positivos: por un lado, empiezan a ganar dinero sectores productivos, frente a sectores que ganaban en los noventa, y lo segundo es que es un modelo económico que no tiende necesariamente a la explosión -cosa que estaba implícita en las bases estructurales de la escuela de la convertibilidad-. Se crearon condiciones propicias para una expansión y se dieron resultados muy positivos como la generación de puestos de trabajo, la recuperación de cierta autonomía financiera de la esfera del sector público, e incluso, el hecho de que la economía argentina pudiera funcionar sin necesidad de endeudarse sistemáticamente a la par que reduce el endeudamiento externo. Son logros importantes desde el punto de vista de retomar un mayor grado de soberanía nacional y también mayores grados de autonomía del Estado.

Desde el punto de vista social, es importante que se hayan creado puestos de trabajo, pero en general no han sido de buena calidad. Por su parte, al inicio de la gestión, en 2003, se empezó con una situación distributiva peor que la de los años noventa, y eso progresivamente fue mejorando. En este sentido, la asignación universal por hijo de alguna forma admite que el funcionamiento del  libre mercado es incapaz de remover ciertos grados de pobreza estructural y de miseria que había en la Argentina. Por eso es bienvenido que surja una política pública tan contundente.

En suma, desde el 2003, ha habido avances desde el punto de vista de tener una economía capitalista más normal. Funcionó el esquema, pero hay que profundizarlo. Todavía debemos responder interrogantes como: ¿Qué clase de industria queremos tener? ¿Qué clase de actividad agropecuaria se quiere desarrollar? ¿Qué política energética? ¿Qué proyección en el largo plazo?

¿Cuál es su mirada acerca del proceso de integración regional?

Creo que se debe analizar desde dos planos. Por un lado, ha habido avances muy importantes materia política. Mejoró el clima político, el nivel de coordinación, el grado de confianza. Se ha creado un núcleo de países, cuyo centro, desde mi punto de vista, es Brasil. Me parece importante el desarrollo de un espacio de autonomía política regional que contrasta con la historia latinoamericana. Un claro ejemplo de dinámica política que ya no es válida es lo que se dio en 1962, cuando la OEA expulsó a Cuba. La batuta, en materia de diplomacia, ya no es norteamericana. Es un gran logro.

En materia económica, no soy tan optimista en cuanto a la integración regional. Se presentan deudas pendientes desde el punto de vista de la base económica concreta, del proceso de integración productiva. Incluso el desafío se da en relación a la necesidad de desarrollar políticas económicas regionales que den cuenta del momento que se vive a nivel internacional.  No podemos perder de vista el proceso de crecimiento de los países asiáticos. Surgieron con mucha fuerza, y si bien hay una decadencia relativa de Norteamérica y de Europa, la verdad es que América Latina es un continente muy desintegrado que ostenta las tasas más altas de  desigualdad. Se mantiene un nivel de intercambio con el resto del mundo mucho más fuerte que el nivel de desarrollo del mercado interno y regional. Hemos sido consumidos por años por el capital multinacional, con una burguesía regional de liderazgo escaso. Realmente queda mucha tarea pendiente en América Latina, en relación a un verdadero, rápido y efectivo proceso de integración.

¿Qué evaluación puede hacer de la Crisis Internacional surgida en 2008?

La crisis no está terminada en absoluto, es una crisis en la que sorprende la incerteza y la inoperancia con que está siendo manejada. Creo puede volver a presentarse un escenario como el de 2009. Hay elementos a nivel regional, nacional o subnacional, que se mantienen en condiciones sumamente precarias. Se presentan situaciones endebles de muchas economías en Europa del Este y en el Sur de Europa y el centro del desarrollo de Europa está pendiente de estos escenarios. Si se presentara, por ejemplo, la caída de algún país del este de Europa, repercutiría en la banca de Austria y de Italia. La interconexión es fuerte y hay muchos puntos precarios que no se han superado nada.

Al mismo tiempo se da una paradoja con respecto a esta crisis que fue muy rápidamente (mal) atacada, aunque atacada al fin. Se intentó provocar la sensación de que no era un problema real, no se exhibió suficientemente que el problema estaba en el mercado, en el sector privado. Hoy parece que los problemas fueron ocasionados por los Estados, lo que es un escándalo realmente. A diferencia de la crisis del ’30, que puso la brutal limitación de la economía de mercado, en esta crisis los estados son criticados por no hacer sus tareas correctamente, cosa que es increíble, después de ver donde surgió la crisis. Este es un problema que impide una visualización política, colectiva, de donde esta el mal, y por lo tanto se aleja la búsqueda de soluciones. De alguna forma la crisis estuvo, desde el punto de vista discursivo, en lo mal que funcionan las políticas públicas, los Estados, las demagogias, o los episodios de corruptela, como se habló en el caso de la crisis griega, cuando en realidad el problema es del capital financiero internacional, su falta de regulación, la abdicación del propio estado capitalista, de su capacidad de intervenir en la economía, la pérdida de autonomía del estado en relación a fracciones del capital. Esto está totalmente tapado por esta especie de cuestión política, donde los culpables terminan siendo los Rodríguez Zapatero.

¿Qué opina de la iniciativa de desarrollar el Banco del Sur?

La idea de crearlo surge en un momento muy positivo para América Latina en términos coyunturales. Fue cuando los precios de los commodities estaban muy altos y a todos nuestros países ingresaban una lluvia de dólares. Entonces surge con mucha dificultad la posibilidad de pensar en un banco que pueda tomar toda esta lluvia de dólares y las pueda canalizar hacia actividades interesantes, pero finalmente la motivación desaparece cuando cambia la coyuntura internacional. Se desactiva parcialmente y, creo, debería ser accionado de otra forma. Incluso en estas circunstancias habría que seguir haciendo un esfuerzo. Es ahí cuando se ven las limitaciones de la integración, que debería estar pensada en términos de necesidad. Su creación es impostergable y debe ser pensada en condiciones de independencia de los gobiernos locales.

¿Cuáles son sus perspectivas a futuro en los ámbitos nacional e internacional?

Es un ejercicio difícil de realizar por muchas cuestiones absolutamente imponderables de la crisis. Por ejemplo, yo no se si Estados Unidos, de continuar en crisis, y si esto afecta el clima político, en qué medida no va a empezar a desarrollar tendencias chauvinistas o proteccionistas. Incluso es esperable un discurso fuertemente anti-chino, que de hecho se vio en la última campaña electoral, y a su vez no se sabe cuál puede ser la reacción China, que por supuesto va a ser una reacción absolutamente soberana.

Yo veo un escenario internacional conflictivo, sin muchos márgenes de acuerdo. Las últimas reuniones del G-20 navegan en la intrascendencia, porque no quieren tocar absolutamente nada del orden internacional actual y entonces veo un escenario complicado y con repercusiones económicas tendientes a crear situaciones de proteccionismo, de falta de colaboración.

La guerra de monedas es una guerra por la demanda internacional y esto es una cosa absolutamente ridícula: seguir tratando de robarle demanda a los países vecinos, cuando lo que hay que hacer es expandir el mercado interno. En esto no terminan de ponerse de acuerdo y siguen con la misma partitura de hace treinta años. En ese marco, a mi me alegra mucho que se haya fortalecido un poco el gobierno nacional frente a la oposición de derecha. Lo que se ha mostrado desde estos sectores de derecha tiene que ver con volver a los noventa sin ningún argumento, y volver a los noventa en estas condiciones es exponerse a ser una especie de casino a la centésima potencia de todos estos países que están desesperados por importar, por exportar, por colocar capitales. Esto implica exponerse a un Cavallo al cuadrado. En ese sentido, el Gobierno Nacional es, por sus intereses, una suerte de escudo protector frente a posibles experimentos más bien siniestros. Es una situación en la que uno dice: o navego en algún cuadro del subdesarrollo desarrollista o me expongo a los procesos de disolución nacional implícitos en las políticas de la década del noventa. Es claro que este proyecto es bueno, ya que no te expone a desastres, más allá de las limitaciones que tiene. De todos modos, habría que redirigir la industria. Entre que las automotrices produzcan seiscientos mil autos al año o que se fundan, prefiero los seiscientos mil autos, pero me gustaría profundizar el transporte colectivo de pasajeros por ejemplo, pensar cosas estratégicamente.

Por ejemplo, los norteamericanos están pensando en todo un proceso de reconversión industrial, basados en la industria ecológicamente limpia y eso va a generar procesos proteccionistas. Así que habría que hacer cosas de este tipo, y no quedarse en los combustibles fósiles. Se deben implementar políticas que reorienten la producción y profundicen un modelo industrial de desarrollo. (Agencia Paco Urondo)

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Capital Federal (Agencia Paco Urondo) Cristina Fernández encabezó un acto en la sede de YPF, en el que Sebastián Eskenazi informó el descubrimiento de un megayacimiento de gas y petróleo en Neuquén, en el marco del la presentación del balance del programa de Desarrollo Exploratorio y Productivo 2010-2014, que apunta a conocer el potencial de reservas y gas en el país, y a chequear las posibilidades de hallazgo de hidrocarburos en el mar Argentino. Esto incrementará hasta cinco veces el volumen de las reservas de gas del principal yacimiento explotado por Repsol-YPF, que está en Loma de la Lata, también en Neuquén, y en un plazo perentorio permitiría sustituir las importaciones de gas.

 

 

 














(Agencia Paco Urondo)

 

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