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Cultura
17.08.2010

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, en Página 12) Borges, un ser irónico por naturaleza, nunca dejó de explorar los límites del lenguaje político. El ironista consumado es el que se lanza a hablar sin medir sus palabras y sus consecuencias. Quien no mide sus palabras, pero las enfunda en un uso reversible de los conceptos, hiere con efecto retardado y enigmático. Así actuó Borges toda su vida, con lo que él mismo denominó “los juegos irresponsables de un tímido”, para poner toda su literatura como un entretenimiento que partía ni más ni menos que del profundo estado de situación del lenguaje en una sociedad histórica determinada.

Todos los que lo leyeron literalmente están en su derecho de sentirse ofendidos o de tentarse a emplear con él su misma medicina, que difícilmente llegue a la cumbre de esa arte inventada que de ese mismo modo pocos manejarán: la injuria de combate dicha en estilo distraído, aristocrático y diferido. Es lógico que en especial el peronismo se haya sentido agraviado con las numerosas declaraciones que hizo Borges respecto del “hombre capaz de todos los males”, así como el demócrata común y corriente, en su sentido común básico, quizá no supo sentirse tan molesto con el descabellado juicio de Borges sobre “la democracia como un abuso de la estadística”. Predominaba en él el deseo de frasear lo incontenible. La incontinencia de Borges es un regodeo sutil con el idioma; nunca una persona notable pudo ser más perjudicada por su incontinencia, una maña que ya había condenado Aristóteles en la Etica a Nicomaco. Como buen anarquista conservador, nunca se privó de tocar ningún objeto venerable de las culturas populares. Sobre todo las del peronismo, frente a las cuales hizo el papel de gran profanador.
Es indudable que aún es necesario preguntarse qué hacer con él en la significación más genérica de su literatura y su vida. En el enorme volumen recientemente publicado post-mortem, el Borges de Bioy Casares, hay un formidable desnudamiento de su figura, que lo muestra poseedor de una teoría estética magnífica, pero dicha en forma entrecortada, dañina y deliberadamente desdeñosa. Casi siempre herética y extrañamente devocional de cultos minoritarios, pero vistos con severa imaginación, que acaso no fuera soportada ni por su propio autor. El de Bioy es un libro formidable y quizás equivocado. Pero está allí la historia argentina en sus heridas fundamentales: fusilamientos, golpes de Estado, miedos, conspiraciones, estados mayores literarios participando de toda clase de conjuras y de políticas de premios literarios, entregados siempre con mordacidad y pequeños cálculos de cenáculo.
Una actividad civil y resignada –como el mismo Borges diría– para resolver sobre su trayectoria pública en el máximo nivel de la potencialidad interpretativa que su figura hoy permite –hay que destacar el gran ensayo de Viñas de los años ’80, “Borges y Perón”–, exige considerar que su literatura reintroduce, de un modo extraordinario, todos los temas sobre los cuales opinara políticamente, en muchos casos de un modo desastrado. Y esta reabsorción en su literatura “de traidores y héroes” de todos aquellos temas políticos sobre los cuales se pronunciara, lo hace quizás el único caso de la literatura argentina en que un autor puede ser leído como un caso eximio de refutación de sí mismo.
El acto de lectura de Borges equivale a entrar en su corazón secreto que lo anula a sí mismo, pero también le exige al lector ser otro. Muchos lo saben, y forman parte de una gran legión de lectores mundiales (seamos amplios y polares con las denominaciones) de derecha y de izquierda, libertarios y autoritarios, peronistas y gorilas, aristocráticos y plebeyos. A todos estos modos de lectura afecta y redime, haciéndoles diversos y alternativos a ellos mismos.
Ahora bien, las fuerzas del trabajo y de la producción. Las de la emancipación y las de la invención de nuevas tecnologías productivas. Las fuerzas políticas ligadas al peronismo en sus numerosas variantes –y los movimientos obreros en general–, todas, todas ellas, fueron afectadas de diversa manera por la presencia de Borges, el “tímido irresponsable”. Era y es un indicio del poder de su literatura. No puede ni debe resolverse la paradoja de su existencia, que arrastra, confirma y niega las figuras de Jauretche, Manzi, Ernesto Palacio, las Madres de Plaza de Mayo y todos sus contrarios, sino como una gran obra alocada de un Shakespeare argentino, como si fuera una broma de Mario Sapag –su imitador– contada por Faulkner en Las palmeras salvajes y recitada por Discepolín. Un canto de los ’70, “Borges y Perón, un solo corazón”, Borges lo comentó con simpatía en las cenas con Bioy. Era la simpatía del que vivía a contramano de la historia, como golpista y libertario, como emancipador y cautivo, pero todo eso ocurriendo en canales profundos del ser social. En 1973 se negó a tomar un café con Jauretche, omitiendo con esa reconciliación de los dos grandes yrigoyenistas y criollistas un capítulo que hubiera reescrito buena parte de la historia literaria argentina. No evitó mezquindades de arrogante imberbe, mientras meditaba sobre el alucinado secreto de sangre de la historia nacional.
El truco, el tango de la época de “El Choclo”, el fileteado, la gauchesca como una posibilidad de vanguardia, la quiebra de la temporalidad racional de la historia, son flechas borgeanas que señalan quizás alienadamente todos los problemas argentinos, al revés de tantos y tantos no alienados y pretendidos ciudadanos juiciosos, correctos en su expresión política, pero que no atinan a señalar problema alguno. Borges no puede ser convertido en un icono, ni puede serles indiferente a los obreros argentinos y a las herederas de Emma Zunz, la obrera, o de Fergus Kilpatrick, el jefe ambivalente del movimiento nacional irlandés.
Que se lo vitupere no trae problema para el gran vituperador Borges, que elevó ese modo de expresión a la altura de una épica del lenguaje de los argentinos. A las fuerzas vivas y militantes de la sociedad argentina, estudiantes, trabajadores, sindicalistas, intelectuales, les está reservada una tarea que siempre comienza y siempre cesa en el mismo punto. Historiar a Borges, que lógicamente puede ser condenado. Y también borgeanizar el linaje político social argentino, que puede así adquirir notas nuevas, con nuevas posibilidades de movilización. Para ello no es necesario citarlo, apenas sospechar las ironías del destino que todos tenemos reservadas.
Leerlo sigue siendo terrible, es un oficio para aventureros de la lengua y soñadores del cambio social. Los oficiantes de una condena previa inadecuadamente desplegada no deben privarse de adentrarse allí, porque es ahí que subyacen también sus existencias. Que origine humoradas, no es problema: su figura pública televisiva lo permitió, pues fue el gran clown de los oscuros simbolismos argentinos, y cuando tuvo que decirles cobardes a quienes lo merecían, acertó póstumamente dándole un giro más a su figura pública doliente. Por lo demás, siempre es tarde, para él o para nosotros, para desdecirse. Falta una gran tarea historiográfica adicional sobre su trayecto social y lingüístico; y faltan nuevos libros sobre el tema. La reciente publicación de Borges, libros y lectores, de la Biblioteca Nacional, es un paso gigantesco en dirección al crecimiento de la crítica borgeana.
Que su nombre surja siempre como si fuera el de un ser ajeno sometido a mordacidad o repulsión, son signos de estos tiempos donde todo vuelve a estar en discusión. En buena hora que al antiguo yrigoyenista Borges le broten alrededor, como espigas urticantes, nuevas humoradas, que podrán demostrar –y no creemos estar equivocados al decirlo– que esta época está en condiciones de releerlo todo, que la historia argentina puede ser también un magnífico tribunal literario renovado, y que las relaciones entre historia viva y ficción escrita no han agotado sus vaivenes. Contra o a favor de Borges crece el pensamiento crítico. Ahí las tradiciones que más lo han enfrentado, las nacional-populares, pueden renovar en nuevos duelos la práctica más importante que le reconocemos al oficio político, la atracción para sí de lo más asombroso que ni siquiera el otro, los otros o lo otro sabían que poseían. Poco falta para que sean sus adversarios quienes mejor lo lean y renueven un legado. No podemos sino marchar con estas tareas a la transformación de los aires simbólicos y populares de la historia argentina que estamos viviendo aquí y ahora. (Agencia Paco Urondo)

17.08.2010

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) Cuando la política es apenas la búsqueda del poder circunstancial no hay alianzas que perduren. Tampoco son duraderos los acuerdos cuando los mismos se celebran entre dirigentes que hacen política sólo al son de sus propias oscilaciones y cambios de humor. Y no existen proyectos políticos valederos que se puedan construir a la sombra de los intereses económicos de los grupos de poder, sencillamente porque el poder económico no sabe de lealtades, sino que se mueve pura y exclusivamente con la finalidad de maximizar ganancias. Muy probablemente en este párrafo estén al menos algunas de las razones de lo que está ocurriendo en el escenario político actual. Los que ayer –y sobre todo después de las elecciones de junio del año anterior y de la asunción del nuevo Congreso– aparecían como firmes aliados, hoy tratan de mantenerse a flote en el mar de las contradicciones. El Acuerdo Cívico y Social está jaqueado en sus bases, entre otras razones porque la diputada Elisa Carrió pregona coincidencias, pero es incapaz de traducirlas en acciones políticas. No debería extrañar a la luz de su trayectoria. Washington Uranga. Periodista.
Es necesario asegurar la alternancia para que no haya un tercer período del kirchnerismo.
Fernando De La Rua, Recordado ex Presidente de la Nación.
 
En la siguiente nota serán analizadas brevemente las causas del nuevo episodio de opereta berretona protagonizado por la inefable Elisa Carrió, que ha agudizado la crisis por la que atraviesa la denominada “oposición” (al proyecto nacional y popular) en general; y el (des)Acuerdo Cínico y Social, en particular. Si se tratase de reseñar los desvaríos que nacen del coprodispersor oral de la mediática republiquienta sería menester recopilar varios volúmenes; por lo cual nos limitaremos a un somero comentario del último y sonoro acto enmarcándolo además en sus coordenadas fundamentales.
 
El contexto general resulta irrefutable: las distintas tribus del aquelarre opositor pueden unirse en su afán desestabilizador del gobierno Kirchnerista; pero luego se escinden irremediablemente porqué sólo aceptan la unidad en la medida que los demás dirigentes queden subordinados a que cada cacique ocasional resulte “primus inter pares”. Y nadie se baja de su figuración personal, por lo tanto predomina la disputa. Además, luego de lograr la relativa derrota del gobierno en las parlamentarias del 2009 (con el irreemplazable apoyo incondicional de los grandes medios) pecaron por pretender vender la piel antes de dar caza al animal de marras. Dieron por muerto al proyecto nacional y el deceso sólo existía en sus discursos. Durante la transición al nuevo parlamento, El Frente para la Victoria se anotó resonantes triunfos que se anotan entre las grandes victorias populares. También luego de la instalación del congreso surgido de los comicios. Y sus derrotas fueron celebradas bullangueramente por los peores enemigos del pueblo. He aquí la línea central estratégica de la política argentina actual: los grandes enemigos de los Kirchner son irreconciliables con toda perspectiva popular. No se trata que cada militante deba ser necesariamente seguidor del elenco gubernamental. Pero el que no comprenda adecuadamente la magnitud de la contradicción enunciada y favoreciere el triunfo del poder económico será un idiota (in)útil al servicio de la reacción; eso si, desde la izquierda nacional y popular o extraplanetaria.
 
Enunciado el contexto más general pasaremos a analizar la conducta de Elisa Carrió. La dirigente chaqueña- porteña por adopción- más que a menudo confunde la acción política con el arte dramático desarrollado en un set televisivo. En tal sentido su coincidencia con Mauricio Macri resulta más que evidente. Para ello ambos cuentan con la complicidad de una vasta legión de periodistas complacientes, con la glándula de la repregunta amputada. Y, tal vez muy a su pesar, Carrió resulte una émula desde la derecha del conocido teórico neo-anarcoide John Holloway, quién formuló la célebre (y ridícula) tesis consistente en que para realizar una revolución es preciso no tomar el poder. En efecto, la doctora Carrió (aparentemente) intenta el siempre muy complejo arte de la construcción política. Pero basta con que haya sembrado un muy pequeño terreno, para que ella misma se arroje con toda la potente fuerza de su robusta humanidad para destruir el esfuerzo que no le pertenece en exclusividad; ya que también es de muchos militantes que han aportado tiempo, esfuerzo y sacrificios personales. Su acción de romper con el Acuerdo Cívico y Social, sin esperar ni siquiera la veintena de jornadas que había prometido para tomar una decisión, la emparenta por un lado con Holloway; ya que- por poco que se lleve del referido espacio- se aleja ella misma de cualquier cercanía con un cargo ejecutivo y debilita al Pan-Radicalismo en su carrera hacia la Rosada. Como decía un taxista, “esa mujer si gana la presidencia, renuncia al día siguiente”. Y por el otro, la convierte en ridícula protagonista de una opereta bufa cuyo libreto ha sido realizado por personajes de la prosapia de Mariano Grondona, Joaquín Morales Solá o Eduardo Van Der Kooy, incansables guionistas de la derecha.
 
Pero en rigor, la conducta política de la robusta dirigente se halla plenamente inmersa en ancestrales tradiciones de la Unión Cívica Radical. En principio nadie puede negar que se halla plenamente inscripto en el A.D.N. radical diagnosticar los problemas nacionales como puramente políticos y a lo sumo morales. La “causa contra el régimen falaz y descreído”, en tiempos de Yrigoyen; “con la democracia se come, se cura y se educa”, en tiempos del alfonsinato son ejemplos de un modo de ser caracterizadamente radicheta que llegó al paroxismo durante el gobierno de De La Rua con la reivindicación total y absoluta del neoliberalismo; eso si, gestionado con honestidad. Sólo les faltó colocar al ministro Domingo Felipe Cavallo en el parnaso de los próceres partidarios. Lo merecía. Para el occiso Secretario de Hacienda durante el gobierno Menem, Carlos Tacchi, el calvo y recordado ministro le hacía recordar a Sarmiento; algo posmoderno agreguemos. Así como en el radicalismo primigenio la presencia de la fracciones oligárquícas resultaba irrefutable, en las listas del Acuerdo para los comicios del 2009 estaban gauchócratas desestabilizadores pululando por doquier. Y si no estuvieron mejor representados fue por decisión de los propios golpistas. En tal sentido, la adoración de Carrió por el “campo” (ocultando la propia existencia de la clase terrateniente) se enmarca en una historia consecuente del radicalismo de transigencia o complicidad con el poder real.
 
Por otra parte, la condición personalista y caudillesca en la construcción política es constantemente denunciada por el radicalismo… cuando la utiliza el peronismo. Pero si es implementada por los boiniblancos y sus subproductos la crítica se esfuma. La interna del acuerdo es inseparable de los liderazgos personales: el judas vendimiatero, el pequeño Alfonsín sin ilustrar, la propia Carrió disputan por el centimil y el debate político-ideológico se halla ausente in eternum con o sin aviso. La ausencia de programas y proyecto es más notoria cuanto más declaman la necesidad de gestarlos y anteponen semejante construcción a toda candidatura. Pero se dividen, se pelean, fraccionan y se escinden por el sitio en la lista más expectante y su máxima utopía es… la república (categoría dotada de connotaciones mágicas). Como se ve, la única diferencia entre Cobos, Carrió y Alfonsincito es la primacía de su propia figura. Y ello se inscribe plenamente en la tradición radical, un corpus que le ha deparado al pueblo sangre (desde el gobierno de Yrigoyen al de De La Rua) y lágrimas. Resulta altamente sugerente que el Senador Gerardo Morales (un indigente intelectual que demostró su “aptitud” para el debate programático cuando rehusó cobardemente la polémica con la presidente del Banco Central) finge autocriticarse por la rebaja a los jubilados. Pero ni siquiera hipócritamente se arrepiente de las masacres perpetradas por el radicalismo delaruista, del cual fue conspicuo funcionario. En tal sentido el vómito lingüístico carrioquico compuesto de embustes hipócritas, hipérboles y delirios surrealistas no es pasible ni comprensible en caso de ser leído desde la psiquiatría. Sólo puede ser interpretado como una letanía ocultando el ancestral servilismo radical con la reacción, con el cual concuerda al cobos en todo. (Agencia Paco Urondo)

14.08.2010

Santa Catarina, Brasil (Agencia Paco Urondo) En el siglo XVI, en pleno auge de poder de los Papas renacentistas en Roma, envueltos en escándalos de todo tipo, surgió un clamor en toda la Iglesia por su «reforma en la cabeza y en los miembros». Este clamor venía del laicado, del bajo clero y de teólogos como Lutero, Zwinglio y otros. La respuesta fue la Contrarreforma, que transformó a la Iglesia católica en un baluarte contra el movimiento de los Reformadores, endureciendo todavía más sus estructuras de poder. Ahora, el escándalo de los sacerdotes pedófilos en varios países católicos ha hecho surgir un vigoroso clamor por reformas estructurales en la Iglesia.
Este clamor no viene solamente de abajo, como en el tiempo de la Reforma, sino principalmente de arriba, de cardenales y obispos. En primer lugar, este pecado y este crimen fue abordado con una desastrosa gestión por el Vaticano. Inicialmente se intentó descalificar los hechos como «chismes mediáticos», luego se procuró ocultarlos, usando hasta el «sigilo pontificio» con el pretexto de salvaguardar la presumida santidad intrínseca de la Iglesia, después se minimizaron los hechos, o se recurrió al montaje de un complot de oscuras fuerzas laicistas contra la Iglesia y, finalmente, ante la imposibilidad de cualquier vía de disculpa y de fuga, salió a la superficie la desasosegante verdad. El Papa tomó severas medidas contra los pedófilos, consideradas insuficientes por mucha gente en la misma Iglesia, porque no basta la «tolerancia cero» y las puniciones canónicas y civiles. Todo eso viene a posteriori, después de cometido el delito. Nada se dice de cómo evitar que tales escándalos se repitan y qué reformas introducir en la vivencia del celibato y en la educación de los candidatos al sacerdocio. No se pone como prioritaria la protección de las víctimas inocentes, muchas las cuales revelan un tenebroso vacío espiritual, fruto de la traición que sintieron por parte de la Iglesia, en una mezcla de culpa y de vergüenza. Después, las altas autoridades se hicieron mutuamente graves acusaciones.
El Card. Cristoph Schönborn de Viena acusó al Cardenal Angelo Sodano de haber ocultado, cuando era Secretario de Estado (el primer puesto después del Papa), la pedofilia de su antecesor en la sede, el Card. Hans-Herrman Groër. Obispos alemanes criticaron a su conferencia episcopal no haber sido suficientemente vigilante frente a los notorios abusos sexuales del obispo de Ausgburg Walter Mixa, obligado a renunciar. Igualmente con referencia al obispo de Brujas en Bélgica, que abusó durante 8 años de un sobrino suyo. Es impresionante la autocrítica hecha por el arzobispo de Camberra, Mark Coleridge, reconociendo que la moral de la Iglesia concerniente al cuerpo y a la sexualidad es rígida y de estilo jansenista, creando en los seminaristas una «inmadurez institucionalizada», con tendencia a la discreción y al secreto ante los delitos, para mantener el buen nombre de la Iglesia, fruto de un triunfalismo hipócrita.
El primado de Irlanda, Diarmuid Martin, se preguntó sinceramente por el futuro de la Iglesia en su país, tal ha sido el número de pedófilos en las instituciones durante muchos y largos años. Reconoce que las reformas son urgentes, pues la Iglesia «no puede quedar aprisionada en su pasado» y debe introducir cambios fundamentales en su estructura que impidan tales desvíos. Tal vez el documento más lúcido y valiente vino del obispo auxiliar de Camberra, Pat Power, que reclama «una necesaria reforma sistémica y total de las estructuras de la Iglesia». Afirma que «en la conducción de la Iglesia, toda masculina, no reside toda la sabiduría, y que ella debe escuchar la voz de los fieles». Reconoce valientemente que «si las mujeres hubieran tenido más poder de decisión, no habríamos llegado a la crisis actual».
Podríamos presentar otras voces de altas autoridades eclesiásticas, pero lo importante es constatar que este escándalo que ha afectado al capital de ética y de confianza de la Iglesia-institución, paradójicamente ha dejado un legado positivo: suscitar la cuestión de las reformas de base, aprobadas por el Concilio Vaticano II. Estas, sin embargo, fueron boicoteadas por la Curia vaticana y por los dos últimos Papas que se alinearon con una visión conservadora y contraria a toda modernidad. Quienes amamos a la Iglesia con sus luces y sus sombras, queremos entender la actual crisis como una oportunidad suscitada por el Espíritu para que la Iglesia-institución encuentre realmente la mejor forma de transmitir la buena-nueva de Jesús y ayude a la humanidad a afrontar una crisis todavía mayor, la del sistema-vida y del sistema-Tierra, terriblemente amenazados. (Agencia Paco Urondo)
 

12.08.2010

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, publicado en Clarín, por Camilo Sánchez, gentileza Eduardo Montes) Es verdad que estoy escribiendo cada vez más. Era hora de sentar cabeza. Me gusta, por degenerado, inaugurar géneros. Ahora, a mi edad, me le he animado a una novela: le puse el punto final en estos días. La idea es a ver si juego al arco, a ver si como arquero llego a Primera. Es un desafío creativo medio anarquista, si se quiere. Se titula Nagasaki de memoria. El personaje va a Nagasaki para recordar la bomba y ahí se da cuenta de que la memoria se convirtió en un evento. Hay un formato político protocolar que le ha quitado todo brillo a esa fecha. Y el protagonista se va, ayudado por una agrupación de taxistas, en medio de la conmemoración. 

 

Hay tres obras mías en El Calibán: Las primas, Rebatibles y Cuentos para el Coco. Esta última la interpreta mi compañera, Eliana Wassermann. Fue publicado, con formato de libro, por una imprenta que es una fábrica recuperada, la Imprenta Patricios. El arte es curativo, Juan Gris te calma de color.
Es al revés: son duros conmigo los estudiantes. A veces traen una enorme violencia: la falta de querer pensar, de querer despojarse, la falta de entusiasmo. La falta de compromiso con el resto de sus compañeros. Alguien te hace esperar dos horas para un ensayo, vos tenés que cagarlo a trompadas, les digo. Pero no soy para nada agresivo. Actor es mi manera de ver el mundo. Actor es el que está sintiendo e interpretando lo que está pasando. Como director, soy actor. Como dramaturgo, soy actor.
Me enojo con los intelectuales como yo, que no soy, pero a la vez lo soy. Tengo más cabeza todos los días porque el cuerpo tiene menos tónica, menos ansias de subir a los árboles. Igual, tengo 72 años y no entiendo de dónde saco las pilas. A veces veo gente de teatro, de menos edad, más hechos bolsa, y digo qué pasó. Después, entiendo. Entiendo que trabajaron más para el capitalismo que yo. Y ésa puede ser una buena razón para envejecer antes. El tema de “La Fiaca” era existencial. Hoy, en cambio, está la necesidad de trabajar.
Con Tato Pavlovsky nos conocimos como nadadores, a los 12 años. Antes que nada fue médico, después se hace psicoanalista, después se hace dramaturgo y después se hace actor. Estar al lado de él siempre es instructivo. Estar en el exilio y que acá se me viera en el cine, en películas españolas, fue un gran regalo de la vida. Te da fuerzas. No aparecía en los carteles de promoción, pero estaba. Encima, tenía mis arrebatos. Le discutí a Carlos Saura, porque no era director de actores. Le dije que era más ingeniero que artista. El tipo me tomaba como si estuviera un poco loco por el destierro, pero yo se lo decía en serio. Haber trabajado en el cine español se lo agradezco a Pepe Aguilar. Un jefe de fotografía que había sido el fotógrafo del Che. Un corajudo que vino de España a rescatar a su sobrina en la Embajada de Francia. La Argentina es muy ingrata a veces a la hora de hacer memoria. Con Pepe Aguilar seguro que es ingrata.
Volví porque acá no tengo que decir todo el tiempo lo que he sido. Es muy agrio eso. Acá se te entiende y eso me permite experimentar más, seguir aprendiendo. Se “desalmó” todo. Que no sé si no será una ventaja: entender por fin que el alma no existe. Eso es bueno siempre y cuando dé pie a un materialismo humano, interesante, poético, para decir algo. Por ahora es sólo miedo. Es cierto que he sido militante y soy militante en el sentido del término: si estoy en una lucha política, estoy en todas las formas que se puede dar esa lucha política. Pero ahora estoy hecho un barón rampante. Cuando bajo del árbol no veo a nadie. Intenté con Luis Zamora, que era salir del peronismo, que a mí me parecía como dejar de ser judío.
Si pinta la austeridad, el despojo, y vamos todos para allá, ningún problema. Ahora, si yo me desnudo y el otro no; entonces, no. Boludo, no. Mi teatro no es rentable. De las clases vivo, pero con las obras, y han sido unas cuantas, no gano nada. Ojo que tampoco pierdo. Es justo. A mí me parece que la riqueza es no creerse: ni el teatro lleno, ni el teatro vacío. Mi mujer es más joven, y esa situación no la cambio por nada. Para neurótico, aquí está el campeón nacional. La gente más joven tiene su entusiasmo genuino. La estética de las intensidades es lo que buscamos. (Agencia Paco Urondo)

11.08.2010

La Plata, Pcia. de Buenos Aires (Agencia Paco Urondo, gentileza de Florencia Guiot)
Los días 2, 3 y 4 de Septiembre de 2010 se llevará a cabo en La Plata el I Congreso Universitario Nacional Popular y Latinoamericano, el VII Congreso de la Reforma Universitaria Latinoamericana “Latinoamérica Educa” y el I Foro Latinoamericano ¿Extensión o articulación? La construcción social del conocimiento estratégico; organizados por el Frente Universitario Nacional, Popular y Latinoamericano (FUNaPLa), la Organización Continental Latinoamericana y Caribeña de Estudiantes (OCLAE), la Secretaria de Relaciones Internacionales y Asuntos Latinoamericanos de la Federación Universitaria Argentina (FUA).
Estos Congresos tiene como objetivo principal impulsar una Reforma Universitaria Latinoamericana y constituir una plataforma de unidad de los Pueblos y de la Educación en América Latina.
En el año del Bicentenario de nuestra primer independencia, que nos recuerda las tareas pendientes de liberación latinoamericana, el Movimiento Estudiantil Argentino y Latinoamericano constituye un punto cardinal de encuentro para construir el proyecto de Unidad y de integración que nos permita como Pueblos rearticular una visión estratégica común y retomar la historia de luchas de los Libertadores de nuestra América.
Avanzar en una plataforma común para la Educación Superior y para la cultura significa pensarnos como totalidad latinoamericana, con capacidad de resolver colectivamente los límites y obstáculos que plantea el modelo del capital financiero trasnacional con su proyecto neoliberal. Como formulaba el Manifiesto Liminar de la Reforma del XVIII, “podemos afirmar que vivimos una nueva hora americana”. Y en este nuevo momento histórico entendemos que es fundamental debatir en profundidad y elaborar un nuevo proyecto de Reforma Universitaria. Este es el espíritu del Congreso.
La Federación Universitaria Argentina considera que el movimiento estudiantil latinoamericano y la comunidad educativa deben ser protagonistas del proceso de transformación de Nuestra América, teniendo como tarea específica construir la Universidad y la Educación de los Pueblos.
Contacto: congresodelbicentenario@gmail.com
http://congresounapla.blogspot.com/

(Agencia Paco Urondo)
 

11.08.2010

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, en Perfil.com)  Grandes afiches callejeros con la imagen del general Perón propagandizan el nuevo libro de Juan Bautista Yofre, titulado El escarmiento, con un llamativo subtítulo, también destacado en los afiches: La ofensiva de Perón contra Cámpora y los Montoneros, 1973 – 1974.

Dice Yofre en el prólogo que “…lo primero que buscó Perón fue volver a vestir el uniforme que le habían quitado”.
Primer error, en este libro armado como una novela policial, que se lee con indudable interés. Toda la vida y la obra de Perón llevan a saber que lo primero que quería era reencontrarse con su pueblo, que lo había bancado durante 18 años de lucha y esperanza…
Aunque Yofre critica duramente a los Montoneros, toma una de las afirmaciones más importantes que estos formularon: que las tres AAA fueron creadas por Perón, como “somatén” o grupo armado independiente, paralelo a las fuerzas militares, en defensa de su Movimiento. (Lo dice en su anterior Nadie fue.) Y todos sabemos que las tres AAA eran las tres Fuerzas Armadas utilizando la estructura parapolicial encabezada por López Rega. Recientemente, el responsable de la Auditoría General de la Nación, Dr. Despouy, denunció el accionar antisubversivo secreto coordinado de las Fuerzas Armadas de Uruguay y Argentina, en 1974, con la pantalla de las tres AAA, interfiriendo en el gobierno de Isabel. Para tal coordinación y accionar no bastan los parapoliciales.
Yofre pretende presentar un Perón represivo, filo fascista, que no existió.
Después del ataque del ERP al cuartel de Azul –habiendo ya ocurrido el intento de copar el comando de Sanidad Militar–, Perón escribe a los militares de aquella guarnición: “La estrategia integral que conducimos desde el gobierno, nos lleva a actuar profundamente sobre las causas de la violencia y la subversión, quedando la lucha contra los efectos a cargo de toda la población, las fuerzas policiales y de seguridad, y si es necesario de las Fuerzas Armadas”. Léase bien, y compárese con la forma genocida en que se hizo. Sugerir que Perón aprobaría el genocidio es desconocer la trayectoria pacifista del General (“tiempo o sangre”) particularmente acentuada en su regreso al país.
Yofre nos cuenta cosas que todos sabemos: que los Montoneros traicionaron a Perón (y el asesinato de Rucci es el jalón que marca esa traición). El General explicó reiteradamente a su sector juvenil batallador que con él en el país todo cambiaba, que era momento de orden y de reconstrucción. Y sólo fue parcialmente escuchado: surgió el sector Lealtad, pero el grueso de Montoneros continuó con su intento de lucha armada.
Perón definió a las organizaciones armadas peronistas como “formaciones especiales”.
La calificación lo dice todo: formaciones para actuar en determinadas circunstancias, en el momento en que había que derrotar al gorilismo gobernante para poder regresar al país, utilizando todos los elementos posibles. Era una etapa de lucha, a la que, luego del regreso, debía suceder otra de reorganización y orden. Yofre insiste en la influencia cubana en Montoneros, que por supuesto existió, pero que todo indica no fue determinante. De todas maneras, resultan absolutamente ridículas las dispersas formulaciones de la documentación montonera sobre la patria socialista, ante el coherente y progresivo proyecto político de Perón, que culmina con su Modelo argentino para el Proyecto Nacional.
Un asunto delicado en los libros de Yofre es la utilización de información de origen militar basada en la tortura. En este volumen, Yofre finaliza su libro con un supuesto escrito de Habbeger –uno de los jefes, de origen “descamisado”, desaparecido en Río de Janeiro– en que analiza a sus compañeros, los dirigentes montoneros. Dice que el documento es del tiempo de su desaparición “o acaso algo más tarde”. Documentación dudosa –uno bajo tortura dice y firma cualquier cosa– y de origen espurio que descalifica al intelectual que se presta a utilizarlo. (Agencia Paco Urondo)

11.08.2010

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, gentileza Mónica Oporto) Tebas, la de las Siete Puertas, ¿quién la construyó?
En los libros figuran los nombres de los reyes.
¿Arrastraron los reyes los grandes bloques de piedra?
Y Babilonia, destruida tantas veces, ¿quién la volvió a construir otras tantas?
¿En qué casas de la dorada Lima vivían los obreros que la construyeron?
La noche en que fue terminada la Muralla china, ¿adónde fueron los albañiles?
Roma la Grande está llena de arcos de triunfo. ¿Quién los erigió? ¿Sobre quiénes triunfaron los Césares?
Bizancio, tan cantada, ¿tenía sólo palacios para sus habitantes?
Hasta en la fabulosa Atlántida, la noche en que el mar se la tragaba, los habitantes clamaban pidiendo ayuda a sus esclavos.
El joven Alejandro conquistó la India. ¿El sólo?
César venció a los galos. ¿No llevaba consigo ni siquiera un cocinero?
Felipe II lloró al hundirse su flota. ¿No lloró nadie más?
Federico II ganó la Guerra de los Siete Años. ¿Quién la ganó, además?
Una victoria en cada página. ¿Quién cocinaba los banquetes de la victoria?
Un gran hombre cada diez años. ¿Quién paga sus gastos?  
 (Agencia Paco Urondo)

10.08.2010

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) Basta de Zonceras! (versión radial de la Paco Urondo) charló con el historiador Enrique Manson. Kirchnerismo, rol de la centroizquierda y el legado de sus maestros Pepe Rosa y Fermín Chávez.

Escuchar entrevista

(Agencia Paco Urondo)
 

10.08.2010

Salta (Agencia Paco Urondo)Este 14 de Agosto en la ciudad de Salta se realizara el 1° Congreso de Comunicación Popular en Homenaje a la Pachamama, el evento está organizado por La Mink´a y Rodolfo Walsh  -Cooperativas de Comunicadores Populares- y Cátedras Populares del Ministerio de Desarrollo social de la Nacion
Contactos:
-cooperativalaminka@yahoo.com.ar
-(0387)  154  106  034
 

 
(Agencia Paco Urondo)

09.08.2010

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) Este miércoles 11 de agosto, a partir de las 14, se realizará en el Teatro Nacional Cervantes, la segunda jornada “La Justicia en el Bicentenario” organizada por la Unión de Empleados de la Justicia de la Nación, con el fin de debatir y reflexionar sobre el modelo de Justicia que permita el efectivo cumplimiento de los derechos humanos y sociales del Pueblo en su conjunto. En ese marco, le presentaremos a la Sra. Presidenta de la Nación Dra. Cristina Fernández de Kirchner, un documento que sintetice el pensamiento de los distintos sectores concurrentes sobre el modelo de la Justicia que contenga a todos los argentinos. A continuación, el cronograma completo de la jornada:

l        14.00 hs: Bienvenida y apertura.
l        14.30 hs: Primer Panel:  “El rol de la Justicia en la defensa de los derechos humanos y los derechos sociales de todos los argentinos”
 
Expositores:
 
Dr. Eugenio Cozzi,  Presidente  del Colegio Público de Abogados de la Capital Federal
Dra. Ana Jaramillo, Rectora de la Universidad de Lanas
Dr. Jorge Aguad, Fiscal General
Dra. Diana Conti, Diputada Nacional
Dr. Héctor Recalde, Diputado Nacional
Dr. Julio Alak, Ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos de la Nación Argentina
 
l        16,45 hs: Apertura del segundo panel.
l        17.00 hs: Segundo Panel:  “Independencia del Poder Judicial de los otros Poderes del Estado y de los poderes económicos: Situación actual y desafíos ”
 
Expositores:
 
Dr. Raúl Zaffaroni, Ministro de la Corte Suprema de la Justicia de la Nación
Dr. Eduardo Freiler, Juez de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal de la Capital Federal
Dr. Mario Jaime Kestelboim, Defensor General de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Dr. Julio Piumato, Secretario General de la Unión de Empleados de la Justicia de la Nación                  
Dr. Aníbal Fernández, Jefe de Gabinete de Ministros de la Nación

 
l        19.00 hs: Cerrará la Sra. Presidenta de la Nación, Dra. Cristina Fernández de Kirchner, y se le hará entrega de un documento de los sectores concurrentes sobre la Justicia en el  Bicentenario. palabras de la PRESIDENTA DE LA NACIÓN.
 
La Unión de Empleados de la Justicia de la Nación, coherente con su historia de lucha en defensa de los derechos humanos y sociales de todos los argentinos, sigue en el camino de la construcción de la nueva Justicia equitativa, igualitaria y transparente.
 
Más info: Laura Iparraguirre, Secretaría de Prensa, 1544929321 / 1559821846 / 4383-4620. (Agencia Paco Urondo)

06.08.2010

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) Monseñor Angelelli, un perfil. Obispo de La Rioja, mártir, asesinado con un accidente provocado. Comprometido con la causa de los pobres, Enrique fue tenazmente perseguido por la oligarquía de la provincia (como la familia Menem, que le impidió la entrada a un pueblo para unas celebraciones) y más todavía durante la dictadura. La muerte de los padres Murias y Longueville y luego del laico Wenceslao Pedernera fue fundamentalmente un «cerco que se iba cerrando». Al parecer, los cadáveres de los sacerdotes, fue a Chamical (La Rioja), y juntó material en una carpeta con declaraciones de los testigos, que comprometía a la Fuerza Aérea con el crimen. Volviendo por otro camino, junto con el sacerdote Arturo Pinto hacia la capital provincial fue seguido por un auto. Se fraguó un accidente. La famosa carpeta fue tiempo después vista sobre el escritorio del Ministro del Interior, el General Arguindegui, quien como entró en negociaciones con Anfonsín y habían sido compañeros del liceo militar, jamás fue juzgado. La Jerarquía eclesiástica, en gran parte, tristemente, sigue afirmando que fue un accidente. El obispo Angelelli se transformó en baluarte de la protección de los débiles y fue la una de las pocas voces que se levantó contra la represión política en Argentina. Las amenazas de muerte contra él se fueron volviendo cada vez más frecuentes, hasta llegar a ser masivas últimamente. Tuvo que prepararse junto a sus sacerdotes como una de las posibles futuras víctimas. Él anunció frecuentemente que para poder anunciar verdaderamente el evangelio hay que tener un oído abierto para Dios y otro para el pueblo. El 4 de agosto de 1976 Monseñor Enrique Angelelli, obispo de La Rioja, yacía en el frío asfalto de Punta de los Llanos luego de que su auto fuera interceptado en la ruta que unía Chamical con la capital de la provincia hacia donde viajaba para presentar ante las autoridades militares una carpeta con pruebas sobre el asesinato de dos sacerdotes de su diócesis. La versión oficial, que el mismo Episcopado avaló, hablaba de accidente, pero entre los riojanos, y gracias al aporte de testigos claves, una certeza se hizo carne: Monseñor Angelelli había sido sacado ileso de su auto y brutalmente asesinado de varios golpes en la nuca.Su muerte fue la dura cuenta que tuvo que pagar por una vida dedicada a los más humildes, a quienes consagró su vocación sacerdotal "con un oído puesto en el pueblo, y otro en el Evangelio". Su prédica le trajo el rencor de los poderosos de siempre, uniformados y civiles, a quienes afectó en sus sagrados intereses, y de quienes recibió una feroz campaña que no vaciló en acusarlo de 'obispo rojo', enviar firmas para pedir su remoción al Vaticano, expulsar sacerdotes de Anillaco, donde Amado Menem, hermanastro del actual presidente, tuvo especial participación, asesinar religiosos y laicos y finalmente eliminar al odiado "Pelado".Monseñor Angelelli fue, junto a Hesayne, De Nevares, Devoto, Ponce de León y Novak, uno de los pocos obispos que supo comprometerse con la cruz y el Evangelio dentro de una jerarquía episcopal cuya actitud de connivencia y complicidad con la dictadura militar avergüenza la conciencia de los cristianos de estas tierras. Desde la justificación teológica de la tortura y la eliminación clandestina de prisioneros indefensos hasta la aceptación lisa y llana de la espada como instrumento quirúrgico para impulsar la doctrina de la seguridad nacional, la conducta de la jerarquía católica argentina no tiene parangón en el mundo entero.
Fuente: http://servicioskoinonia.org/. Recomendamos para los interesados en el tema visitar la página siguiente: http://www.elortiba.org/angelelli.html (Agencia Paco Urondo)

03.08.2010

Capital Federal (Agencia Paco Urondo)  El año 1978 la dictadura cívico-militar que se había bautizado Proceso de Reorganización Nacional pasaba por su mejor momento.
La guerrilla estaba liquidada. En realidad su capacidad combatiente ya no existía en marzo de 1976, pero a mediados del ’78 la cacería de disidentes había pasado con éxito la prueba, y las mazmorras estaban colmadas de desaparecidos.
 
El 25 de junio, un exultante Videla había entregado, en un estadio de River colmado, la copa de campeones del mundo a Daniel Passarella. Como decía Massera, el triunfo demostraba que la Argentina estaba para grandes logros.
 
La gestión económica de Martínez de Hoz parecía funcionar viento en popa, abandonando el “decadente intervencionismo estatal” que, según el súper ministro,  había frenado a la Argentina por décadas. Los políticos se manifestaban conformes con la marcha de la gestión. Así lo habían dicho, al cumplirse el primer aniversario del secuestro helitransportado de Isabel Perón, hombres como el dirigente radical que proponía “una solución a la portuguesa, con un primer ministro”. Un ex ministro peronista decía que los justicialistas eran optimistas “ma non tropo,” en cuanto a la salida política. Tales afirmaciones se publicaron en el diario La Opinión por pluma de Fanor Díaz, en un artículo titulado El silencio de los políticos. “Los restantes políticos consultados,” señala Díaz, “más allá de críticas parciales y secundarias, se mostraron coincidentes en el apoyo al gobierno militar, especialmente en lo que hacía a la guerra sucia.”
 
La organización sindical había sido aplastada, aunque algunos gremios producían acciones aisladas, como los paros de Luz y Fuerza de 1976 –que costaron la desaparición de Oscar Smith- y los realizados en empresas automotrices. Pero habría que esperar a abril del año siguiente para asistir a un paro general.
 
Sólo un grupo de mujeres, que el diario Buenos Aires Herald llamaba The mad women, el sábado 30 de abril de 1977 a las tres y media de la tarde, se habían reunido en la plaza de Mayo para iniciar sus rondas en las que reclamaban por sus hijos desaparecidos.
 
En ese escenario, el 27 de julio, se dio a conocer un libro en el que el periodista Pablo José Hernández relataba sus Conversaciones con un historiador nacionalista en el que los dictadores parecían no haberse interesado. Era José María Rosa.
 
Era un volumen de memorias en forma de largo reportaje. Pero entre los acontecimientos familiares, los orígenes del nacionalismo y del revisionismo histórico en los años ’30, y las andanzas políticas y diplomáticas del protagonista en tiempos aparentemente lejanos, se filtraban inocentes comentarios sobre la política griega reciente que, en su condición de embajador argentino, había podido observar.  
 
Con minucioso interés, Rosa –observador imparcial- describía el fin de la dictadura de los coroneles, y especialmente, el juicio al que se sometió  a esos militares golpistas al reestablecerse el régimen constitucional.
 
“Poco antes de las elecciones,… el ambiente contra los militares era total, se ordenó la prisión de los revolucionarios de 1967, acusados ‘por la alta traición de deponer a las autoridades constitucionales’. Creo que fue un proceso único en la historia: comparecieron ante la Corte de Casación de Atenas, el más alto tribunal griego …, unos revolucionarios acusados de haber triunfado en su revolución...
 
Grecia sentó una jurisprudencia que encontró favorable resonancia en Europa…. fueron apresados Papadoupoulus (presidente del gobierno militar EM) y la junta de coroneles sin darse el motivo. Se creyó en una maniobra política de (el primer ministro)  Caramanlis porque el prestigio de los militares estaba muy en baja, y los opositores… hacían cargos al gobierno de lenidad con los tiranos. El aplauso de la gente fue total, y Caramanlis ganó las elecciones por un margen que no se esperaba, 54% de los votos. 
 
…Al poco tiempo se supo que el Supremo Tribunal de Atenas… los juzgaría por la denuncia de un particular –no del gobierno- que les imputaba nada menos que ‘traición a la patria’. En una primera audiencia…, el abogado del acusador dijo ‘que la constitución obliga a un soldado a defender a la patria y a las autoridades constituidas y no haberlo hecho era una traición a la patria misma.’
 
…las cosas fueron poniéndose graves. Veinte jefes que aceptaron haber dado las órdenes que movilizaron a las tropas…, fueron detenidos por el juez de instrucción … Mientras se sustanciaba el sumario…, el parlamento votó por unanimidad… una ley estableciendo que el delito de ‘traición a la patria’ es imprescriptible.
 
…al abrirse ante el Supremo Tribunal, con gran estrépito de fotografías, radio, televisión, periodistas extranjeros, el proceso a los veintiún coroneles. No se los acusaba de rebelión sino de traición a la patria. La requisitoria del fiscal (que al hacérmela traducir me pareció una brillante pieza) hacía un distingo entre el delito de rebelión que comete un civil cuando se alza contra el gobierno, y el de traición de un grupo de militares que valiéndose de la instrucción, organización y armas que les da la patria para combatir al enemigo o defender el orden interno, levantan las fuerzas armadas contra las autoridades constituidas. (negrita EM) No obran como ciudadanos –decía- sino como militares en un campo ajeno a su profesión. No importaban las buenas intenciones que los hubieran movido, su proceder era una traición y pedía para ellos la pena de muerte.
 
…Papadoupoulus leyó una defensa basada en la ‘necesidad de salvar a la patria del desorden, la corrupción y el comunismo’ (negrita EM) dijo “encontrarse en paz con su conciencia” y terminaba apelando “al tribunal de la historia”
 
…la sentencia del tribunal fue inmediata: ‘Pena de muerte por delito de traición a la Patria’. De inmediato un ujier trajo una nota del gobierno: en atención a la buena fe de los imputados que ignoraban que su hecho constituía una traición a la patria, se les conmutaba la pena de muerte por la de reclusión perpetua...
 
En esa época, yo integraba un grupo de profesores de Historia que colaboraba con el Maestro en otra publicación, y Rosa nos comentaba en su estudio lo que le estaba dictando a Hernández para el libro. Lo hacía con una fruición que coincidía con lo que alguna vez le señaló su amigo Arturo Jauretche: “Vos hablás de la historia con rencor de contemporáneo”
 
Es que no estaba hablando de historia. En alguna oportunidad, Pablo le hizo una entrevista al locutor Antonio Carrizo. A la hora del café, éste le preguntó: “Che ¿Cuando usted le preguntaba sobre los militares griegos, estaban hablando de la Argentina?”
 
Es que a Pepe Rosa, al decir de su compañero de exilio Miguel Unamuno, “no le entraban las balas”. ¿Lo hubieran desaparecido los chacales si hubieran sido capaces de entender el mensaje oculto? No nos interesa escribir sobre lo que habría pasado, si hubiese pasado lo que no pasó. Lo cierto es que el hombre que había creído alguna vez en Uriburu, por antiyrigoyenismo confeso, el que había apoyado al movimiento del 4 de junio por creer que ese era el camino para afirmar la soberanía nacional en los años ’40, hacía rato que se había alineado con el pueblo. Y así como se había jugado la vida con Valle contra los fusiladotes de 1956, seguía poniéndose en la línea de fuego, cuando los dirigentes políticos actuaban con comprensible prudencia, porque los castigos eran terribles.
 
Su expresión de deseos, que eso era lo que sentía cuando hablaba “con rencor de contemporáneo” –como decía Jauretche- de Grecia para no mencionar a “la Argentina” -como supuso Carrizo- no fue su último choque con los más salvajes tiranos que soportó nuestra historia. 
Pepe con sus jóvenes cómplices de Línea
 
En la revista Línea, en noviembre de 1981, los llamó pendejos, aunque poniendo la expresión en boca del rey Alfonso el Sabio, y los tildó de Subversivos y corruptos, lo que le valió una querella por injurias, que le iniciaron Videla, Massera y Agosti. De ese juicio cuenta Alberto González Arzac: “Íbamos a las audiencias como quien va a la guerra, salíamos de Línea… con un grupo de muchachos… acompañándolo a Don Pepe. En los pasillos quedaba la muchachada esperando la suerte de él; a la sala de audiencias entrábamos Pepe y yo, que era su abogado; adentro, un juez del proceso que presentaba en todas sus paredes fotos de él codeándose con almirantes, generales y brigadieres. Las partes eran representadas por brigadieres, generales y almirantes, todos ellos auditores que señalaban con el dedo a Don Pepe. Y ¿cuál era la reacción de Don Pepe? … no perdía el humor y decía ‘El gobierno del Partido Militar’… y cuando le llamaban la atención decía: ‘Bueno, disculpe Su Señoría’…
 
A mí me corría frío por la espalda y el ni se inmutaba… todavía desaparecían personas… los operativos se sucedían por doquier y ¡Don Pepe, con ese par de pelotas que tenía, manifestándose allí de esa manera!”
 
 
 
Enrique Manson
2 de agosto de 2010
En el cumpleaños de Videla,
nominado día del Hijo de Puta

 (Agencia Paco Urondo)

03.08.2010

Salta (Agencia Paco Urondo) La ADC y un grupo de madres, iniciaron una acción de amparo colectiva contra el Ministerio de Educación de Salta para que se garantice la neutralidad del Estado en materia religiosa en las escuelas públicas de esa provincia.
La Asociación por los Derechos Civiles (ADC) y un grupo de madres presentaron hoy un amparo colectivo para que se garantice la neutralidad del Estado en materia religiosa y, en consecuencia, se declare la inconstitucionalidad de la Ley de Educación local que, en uno de sus artículos, establece impartir educación religiosa dentro del horario de clase en las escuelas públicas de Salta. La acción persigue también que se declare la inconstitucionalidad e ilegalidad de las actividades de los funcionarios escolares, que al aplicar esta norma, imponen la enseñanza obligatoria de religión católica en las escuelas públicas de la provincia, vulnerando los derechos constitucionales de libertad de culto, religión y creencias, derecho a la igualdad, a la educación libre de discriminación, a la intimidad y principio de reserva libertad de conciencia, y respeto a las minorías étnicas y religiosas.
En su escrito, los actores advirtieron que la enseñanza religiosa que se imparte actualmente en las escuelas de Salta restringe el derecho de las madres y de los padres a educar a sus hijos e hijas según sus convicciones y que esta situación es incompatible con el deber del Estado de respetar la neutralidad en el ejercicio de la función pública, en particular en el ámbito de la educación.
Antecedentes del Caso
Desde la sanción y promulgación de la ley provincial de Educación N° 7546 que declara de carácter obligatoria la enseñanza de religión en las escuelas públicas, se han venido estableciendo una serie de prácticas que no se compadecen con libertades y derechos reconocidos por la Constitución nacional, la Constitución provincial y los Tratados Internacionales de Derechos Humanos.
Si bien, el artículo 28 inc “ñ” de la ley 7546, establece que la enseñanza obligatoria impartida debe atender “a la creencia de los padres y tutores, quienes deciden sobre la participación de sus hijos o pupilos”, y el artículo 8 inc. l aclara que entre los fines de la educación se encuentra “garantizar que los padres y en su caso los tutores tienen derecho a que sus hijos o pupilos reciban en la escuela pública la educación religiosa que esté de acuerdo con sus propias convicciones”, en la práctica, la provincia no ha garantizado la enseñanza simultánea de variadas religiones, sino ponderado la enseñanza de educación católica tornando a la ley inconstitucional en su ejecución y aplicación práctica.
La Sala III del Dr. Marcelo Domínguez de la provincia de Salta deberá resolver ahora el caso. Si deniega el amparo, existe la posibilidad de acudir al Superior Tribunal de Justicia de Salta en resguardo de los derechos afectados.
Fundamentos legales del caso
• La Constitución Nacional, los Tratados de Derechos Humanos que poseen jerarquía constitucional y la Constitución Provincial imponen al Estado (Nacional o Provincial) la adopción de una posición de estricta neutralidad en materia religiosa quedando prohibido el dictado de cualquier tipo de enseñanza confesional en las escuelas públicas.
• El artículo 28, inciso “ñ” de la ley de educación 7546 es contrario a la Constitución Nacional en tanto establece la enseñanza religiosa como una materia obligatoria que debe enseñarse en horario de clase. Ello es inconstitucional por ser incompatible con la absoluta libertad de las madres y padres (y en su caso de los alumnos) de decidir si éstos recibirán o no educación religiosa.
• La aplicación práctica del dictado de educación religiosa en las escuelas públicas es discriminatoria por no establecer uniformidad de criterios entre las distintas instituciones educativas, sobre opción, calificación y eximición de cursado de la materia a niños y niñas no católicos y no creyentes.
• La enseñanza religiosa que actualmente se está impartiendo en las escuelas públicas de Salta, restringe el derecho de las madres y padres a educar a sus hijos según sus convicciones. El Estado está obligado a la neutralidad confesional en el marco de la educación pública obligatoria en la que se requiere la asistencia a clase sin consideración de religión y debe tratar de inculcar a los alumnos un pensamiento neutral garantizando a todos los ciudadanos y ciudadanas la libertad de conciencia.
• El rol de la educación es fundamental, ya que es por medio de ella donde los niños y niñas construyen su autonomía, personalidad y libertad de pensamiento crítico. Privilegiar una religión por sobre otras mediante la enseñanza religiosa genera en los alumnos la impresión de que el Estado profesa una creencia religiosa determinada. Mientras que en un estado de derecho, nadie debería percibir que el Estado está más próximo a una confesión religiosa que a otra, menos aún las personas que son más vulnerables debido a su corta edad. (Agencia Paco Urondo)

03.08.2010

San Miguel, Buenos Aires (Agencia Paco Urondo, gentileza Alternautas Radiales) Aunque el 26 de julio ya pasó, hemos elegido en Alternautas hacer un homenaje diferente, elegimos hacerlo cuando aún el halo de la Pachamama (1 de agosto) está en nosotros, porque consideramos que hubo mujeres en la historia que nacieron para que la fuerza de la amada Madre Tierra se hiciera patente en la historia. Así que aquí va nuestro homenaje a las dos.

Y un día la Pachamama, la Mapu se abrió toda ella para gestar la taurina persistencia en Los Toldos, como debía ser. Traía la voz de los desposeídos, de los miles, de los que en silencio caminaron mil veces, cien veces y mil más, sus pasos. Era su grito desgarrado el alarido mismo de las grietas de la tierra explotada por el deseo del oligarca; su amor, torrentoso como los ríos en crecida no conocía las mermas que trae la cautela del miedoso.
Su mano se llenó de bienes para que fuera puente de bienestar a los marginados por el capital.Entonces era fuego, tierra, raíz, semilla, era la voz y el silencio, como la tierra misma que la había parido hecha mujer, hecha puño, lanza y furia indómita de todas las eras anteriores a la suya. Y tan tierra fue, tan fuerza, tan luz, que quienes buscaron extinguirla se extinguieron a sí mismos, porque la tierra no se mata, porque la vida no tiene dueños.
Por eso Eva no muere, nace y renace hasta el cansancio, vuelve en cada mayo y en cada julio para marcar lo que falta y cuidar lo que tenemos. Vuelve Eva y toca a Evo, vuelve y abraza la patria grande, vuelve Eva en cada despertar militante. Viene para estar ausente en los actos y presente en la lucha, vuelve porque como la Pacha, como la Mapu, siempre está volviendo, desde el amor, desde la sangre.

 
(Agencia Paco Urondo)

02.08.2010

La Paz, Entre Ríos (Agencia Paco Urondo) Organizado por Movimiento de Educadores de Entre Ríos, la Dirección de Educación de la Municipalidad de La Paz y el Movimiento Nacional Evita; los ejes de debate fueron: educación y cultura, educación y salud, educación y comunicación, educación rural, educación superior, educación y derechos sociales; educación popular; educación y producción. La serie de Encuentros Regionales de Educación se enmarca en la discusión plural del Proyecto Nacional y Popular; Democrático y Latinoamericano.
Participaron de la discusión, entre otros: Juan Fernando García (Movimiento de Educadores de E. R.), Carlos Bilbao (coordinador de Gabinete municipal), Carlos Camarata (Movimiento Nacional Evita), Nelson Díaz (dirección de Educación municipal), Marcelo Faure (Asociación Civil Jauretche); Susana Gabini (Vice presidenta del Consejo del Menor y la Familia); Cristian Chávez (Centro de Apoyo Tecnológico municipal), Graciela Fernández (Federación), Olga Cáceres (militante gremial), Patricia Martínez (Responsable de la Oficina de Empleo municipal); Alejandra Zalazar (concejal), Alfredo Pituco Martínez (Cantautor), Sergio Gimenez (Movimiento 26 de julio, Paraná), Jorge Tentor (dirección de Salud municipal); Carlos Moisés (Hasenkamp), Rubén Alegre (Paraná), Oscar Reato (Paraná), Víctor Oviedo (SUTEBA, Bs. As.); Dr. José Esquivel. (Agencia Paco Urondo)